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Proyecto POM.net de reducción de tratamientos en manzano

INTRODUCCIÓN


La opinión pública cada vez está más sensibilizada por las cuestiones medioambientales y por la presencia de residuos de pesticidas en los alimentos. Como consecuencia de ello, las cadenas de distribución piden a los proveedores garantías en cuanto a residuos y a menudo les exigen más allá de lo legalmente establecido.
Por otra parte, las distintas administraciones impulsan políticas sostenibles en agricultura e incentivan los sistemas de producción ecológica e integrada y los métodos alternativos a los productos fitosanitarios para el control de plagas.
Los Servicios de Sanidad Vegetal de las distintas comunidades autónomas, junto con distintas universidades, institutos de investigación y empresas del sector han puesto a punto y validado métodos alternativos de control de plagas como el control biológico, la captura masiva y la confusión sexual y han establecido o mejorado modelos de predicción de infección de las enfermedades para racionalizar el control de las mismas.
El proyecto POM.net consiste en poner en práctica un programa de control fitosanitario en manzano que combina los distintos métodos alternativos de control que han dado buenos resultados en campo y que actualmente reciben ayudas por parte del Departament d’Agricultura, Alimentació i Acció Rural de la Generalitat de Catalunya (DAR), a fin de reducir significativamente el número de tratamientos fitosanitarios y obtener manzanas con el mínimo de residuos, sin renunciar por ello a la calidad final del producto y con unos costes de producción razonables.
Con este proyecto se pretende prestigiar nuestra producción frutícola, dar respuesta a las inquietudes de los consumidores, a las exigencias de las cadenas de distribución y cumplir con las directrices del Parlamento Europeo.

Material y métodos 

El proyecto está en su cuarto año de ejecución en la zona frutícola de Girona y se desarrolla en 14 plantaciones piloto de manzano (27 ha) de las variedades ‘Galaxy’, ‘Brookfield’, ‘Early Red One’, ‘Smoothee’ y ‘Reinders’ y en el participan el Servei de Sanitat Vegetal del DAR, IRTA-Mas Badia y 6 Agrupaciones de Defensa Vegetal.
La estrategia fitosanitaria se basa en reducir el número de tratamientos, especialmente a partir del mes de junio y evitar los productos más residuales. De entre los insecticidas y fungicidas autorizados por la normativa de Producción Integrada de Cataluña se seleccionan aquellos más específicos para cada plaga y respetuosos con la fauna auxiliar.
A efectos de uso de productos fitosanitarios, el ciclo vegetativo del manzano se divide en tres periodos. En el primero que va desde la brotación hasta la floración, se llevan a cabo tratamientos contra el moteado y el oídio, el control preventivo del pulgón gris y en caso necesario del piojo de San José para evitar tratar en lo posible en post floración. En el segundo, desde postfloración hasta junio, se continúa con el control de las enfermedades y se instalan en todas las parcelas dispensadores de feromona para la confusión sexual de carpocapsa y de zeuzera en las parcelas afectadas. En este período se usan los insecticidas más selectivos para el control del pulgón con el fin de favorecer la fauna auxiliar y el control biológico de la araña roja. Finalmente, en el tercer periodo, que alcanza hasta la cosecha, el control de enfermedades ya no es necesario y se procuran evitar los tratamientos insecticidas, para lo cual las plagas habituales deben haberse controlado satisfactoriamente con anterioridad y en caso necesario se instala captura masiva para la mosca de la fruta. También se eliminan los fungicidas de precosecha y se están realizando pruebas para suprimir el baño con fungicidas y antiescaldantes a la entrada de las cámaras conservación.

Controles y evaluaciones


Para determinar la necesidad y la oportunidad de los tratamientos y evaluar la eficacia del programa propuesto, se utilizan modelos climáticos de desarrollo de plagas y enfermedades (entre ellos Rimpro para el moteado), seguimientos semanales del vuelo de adultos mediante trampas de feromona y controles visuales de daños en los árboles y los frutos.
Se realizan 5 muestreos de campo, sobre un mínimo de 50 árboles por hectárea y en el último, coincidiendo con la cosecha, se toman muestras de fruta para el análisis de los residuos. Los resultados se comparan con los obtenidos
en plantaciones estándar.

Resultados


Si bien el proyecto está en su cuarto año de ejecución en este artículo se presentan los resultados del año 2009.
Los controles realizados en cosecha evidencian la buena eficacia del programa propuesto en el control de las principales plagas y enfermedades del manzano. El control del moteado ha sido plenamente satisfactorio en 11 de las 14 fincas POM.net, en 2 se han observado daños en el 2% de los frutos mientras que en una, donde el fruticultor no ha seguido la pauta de los tratamientos, los daños han alcanzado el 8,66%. De las 6 fincas estándar 3 no presentan daños y en las restantes los daños son inferiores al 4%. En 9 de las fincas, ubicadas en la zona con climatología más favorable, se han reducido de 13 a 9 el número de tratamientos fungicidas para el control del moteado mientras que en las restantes no ha sido posible.
Los daños debidos a oidio han sido bajos tanto en las parcelas POM.net como en las estándar sin que se hayan detectado lesiones en los frutos.
Solo se han producido daños por carpocapsa en dos fincas POM.net y en una estándar con valores ligeramente superiores al umbral del 1% de frutos atacados. Las poblaciones de mosca de la fruta han sido bajas y el control de la plaga con captura masiva satisfactorio, no detectándose daño alguno en los frutos. Zeuzera ha causado daños considerables en una plantación POM.net y menores en dos plantaciones estándar no observándose daños en el resto de las fincas. Se han dado ataques de pulgón lanígero en dos plantaciones POM.net y en una estándar pero sin significación en la cosecha. En el 79% de plantaciones POM.net y en el 100% de las estándar ha habido araña roja mientras que la presencia de fitoseidos ha sido del 92 y 83% respectivamente.
El número total de insecticidas aplicados es inferior en las plantaciones POM.net oscilando la reducción entre el 17 y el 37, 6% en función de las zonas. En el periodo de junio hasta cosecha es donde se consigue la mayor reducción.
Se han detectado residuos de plaguicidas en una de las 14 plantaciones POM.net y en una de las estándar. La materia activa encontrada es el insecticida etilclorpirifos, con valores de 0,036 y 0,022 ppm muy cercanos al límite de detección. En muestras de manzana analizadas en Catalunya el año 2009 en el “Programa nacional de vigilancia de residuos de productos fitosanitarios en producción primaria”, el 11% están por debajo del límite de detección, el 36% contienen una materia y el 53% restante de 2 a 5 materias activas.
A la luz de los resultados obtenidos podemos afirmar que el proyecto POM. net desarrollado en fincas piloto de la zona frutícola de Girona cumple sus objetivos.
El programa fitosanitario propuesto es eficaz en el control de las plagas y las enfermedades del manzano. Reduce, en función de la presión de las plagas y las enfermedades, entre un 15 y un 35% el número tratamientos necesarios.
Permite obtener frutos con contenidos de residuos muy bajos.
Esperamos que las nuevas tecnologías de conservación permitan prescindir de los tratamientos de poscosecha para no echar a perder los logros obtenidos por técnicos y fruticultores en el proceso de producción de campo.

Aplicación variable de fitosanitarios en viña utilizando sensores de ultrasonidos. Ajuste del volumen en función de las características de la vegetación

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Octubre 2010
Jordi llorens, Jordi Llop, Emilio Gil

La caracterización de la vegetación utilizando sensores de ultrasonidos se puede emplear para adaptar la dosis de productos fitosanitarios aplicados en viña, en lo que se llama tecnología de aplicación variable. En este trabajo se presentan los resultados obtenidos con la utilización de un prototipo de aplicación variable, al que se le han incorporado diferentes elementos como sensores de ultrasonidos, electroválvulas proporcionales, caudalímetros y sensores de presión, para la realización de una aplicación de fitosanitarios en viña basada en la variación del volumen de vegetación. En los ensayos de campo planteados se comparan los resultados de una aplicación constante a 300 l·ha-1 con una aplicación variable en la que se mantiene fija la dosis de caldo por metro cúbico de vegetación (0.095 l·m-3). El prototipo modifica en continuo el caudal emitido por las boquillas, de forma que éste se adapta al perfil de la vegetación.
Los resultados demuestran que se obtienen los mismos valores de deposición en hoja y de uniformidad de distribución en toda la estructura de la vegetación, con unos ahorros medios de caldo superiores al 40%, con el consecuente interés que ello puede despertar, tanto desde el punto de vista técnico, como ambiental y económico.

 

INTRODUCCIÓN


El contexto de la aplicación de fitosanitarios viene marcado de forma directa por la puesta en marcha de la recientemente aprobada Directiva Europea para un Uso Sostenible de Plaguicidas (Directiva 2009/128/EC), en la que consta como uno de los principales objetivos la reducción del uso de fitosanitarios. En el caso de la aplicación de fitosanitarios en viña, las especiales características de las plantaciones hacen que sea este un aspecto fundamental a tener en cuenta a la hora de determinar el volumen óptimo de aplicación. En este trabajo se presentan algunos de los resultados obtenidos utilizando un equipo de aplicación proporcional (VRT) que permite modular en continuo la cantidad de caldo a distribuir, en función de las características estructurales de la vegetación. El trabajo se llevó a cabo durante la campaña 2007-2008 con tres variedades de vid (Merlot, Cabernet Sauvignon y Tempranillo).

Los objetivos que se plantearon en este estudio son:


- Analizar la capacidad de los sensores de ultrasonidos para la determinación de las características estructurales de la vid.
- Investigar el ahorro de producto conseguido utilizando un sistema de aplicación proporcional basado en el volumen de vegetación (VVi).
- Evaluar la eficiencia del sistema propuesto (VRT) en comparación con una aplicación convencional basada en dosis por superficie de terreno.

Diseño del prototipo


Para la aplicación de productos fitosanitarios con dosificación variable se ha instalado un sistema electrónico en un pulverizador hidroneumático (Hardi LE- 600 BK/2 con un ventilador centrífugo de 400 mm de diámetro). El pulverizador está equipado con seis manos ajustables individualmente (tres en cada lado de la máquina). El sistema proporcional solo se ha adaptado en el lado izquierdo de la máquina. En la parte delantera del sistema de aplicación se ha instalado un mástil con tres sensores de ultrasonido Sonar Bero Compact II (Siemens AG, Munich, Alemania) a tres alturas diferentes para caracterizar la vegetación, y tres electroválvulas de solenoide Asco Joucomatic SCG202A052V (ASCO Neumatics, Rueil Malmaison, Francia) situadas antes de la mano de boquillas para modificar el volumen de aplicación según la variación de la vegetación. El control de los sensores y las electroválvulas se realiza desde una unidad de control situada en el pulverizador . La unidad de control, mediante un software basado en Labview (National Instruments, Austin, Estados Unidos), transforma la distancia detectada por los sensores en caudal a aplicar por cada boquilla según la ecuación .

Diseño experimental

Los ensayos se realizaron en tres variedades de viña con car acterísticas morfológicas y estructurales diferenciadas (Merlot, Cabernet Sauvignon y Tempranillo), en dos estadios de crecimiento distintos (75 y 85 según escala BBCH (MEIER, 2001). En los ensayos se tuvo en cuenta el efecto de la pulverización de las filas contiguas a la fila de muestreo. Se recogieron muestras de tres bloques diferentes establecidos aleatoriamente a lo largo de la fila. Cada bloque estaba dividido en 12 zonas de muestreo, en diferentes altura (cada 0.4 m, desde 0.40 m hasta 1.60 m), y en tres profundidades (I: exterior derecha, II: centro, III: exterior izquierda), de las que se cogieron muestras de hojas para medir la deposición siguiendo la metodología propuesta por Gil et al. (2007). El índice de área foliar LAI fue medido y calculado según la ecuación para cada variedad y estadio vegetativo. El protocolo para la medición del área foliar de la vegetación está descrito en Gil et al. (2007) y en Llorens et al. (2010). Igualmente se determinó el volumen de vegetación aplicando el método del Tree Row Volume (TRV) de acuerdo con la ecuación .

Tratamientos


En cada variedad y estadio de crecimiento se prepararon distintos tratamientos para comparar la eficiencia entre la aplicación con dosificación variable y la aplicación convencional. Las condiciones de ensayo se establecieron de acuerdo a investigación previa (GIL, 2001) donde se demuestra el interés y los beneficios de estas condiciones en términos de eficacia y eficiencia.

Deposición

Para la determinación de la distribución de la pulverización en la vegetación se utilizaron productos trazadores, en este caso quelatos metálicos de Fe, Zn y Mn (MURRAY et al., 2000; CROSS et al., 2001; GIL, 2001; GIL et al., 2007), en una dosis de 400 g·ha-1 siguiendo el protocolo descrito por Gil et al. (2007). Mediante la extracción del trazador metálico de la hoja con una cantidad de agua destilada determinada (100 ml) y la obtención de la concentración de quelato con un espectrofotómetro atómico de masas, se consigue la deposición de trazador por superficie d(i,j) en ?g·cm-2 , de acuerdo con la ecuación .

Análisis y expresión de los resultados


La cantidad de trazador depositado por unidad de superficie para cada tratamiento d(i,j), ecuación se calcula dividiendo la concentración de trazador en el agua de lavado de las hojas (Tcl) entre el área total de cada hoja La(i,j). Como el volumen de aplicación (Tcs) no es igual para todos los tratamientos, se calcula la deposición normalizada dn(i,j) según la ecuación , dividiendo la deposición d(i,j) por la cantidad de trazador metálico aplicado por unidad de superficie de suelo. La recuperación (Dl(i,j)) de producto retenido en las hojas se calcula como porcentaje de la cantidad total de volumen de aplicación retenida en las hojas según la ecuación. Tanto la deposición normalizada como la recuperación nos permiten la comparación directa entre los tratamientos.

Resultados y discusión


Se observa  un seguimiento preciso del volumen aplicado en relación a la presencia de la vegetación.
Los resultados que se muestran  indican una notable reducción del volumen aplicado, consiguiendo un ahorro medio del 58%.
En cuanto a las características y la calidad de la aplicación, se observa una mejora de la deposición, mejor porcentaje de recuperación y similar coeficiente de variación del tratamiento proporcional (VRT) frente al
tratamiento convencional.Se muestra un ejemplo de la distribución acumulada de frecuencias obtenida de deposición normali zada en el caso de la variedad Cabernet Sauvignon en el estadio 75. Se puede observar como con la aplicación variable se consigue mayor deposiciones que la obtenida con la aplicación convencional, la línea de frecuencia acomunada se mantiene en todo el rango por encima de la línea que representa la aplicación convencional.
En la misma Figura 4 (derecha) se observa la relación entre el perfil de la vegetación (distribución porcentual de la superficie foliar por alturas) y la deposición total en porcentaje depositado en cada altura de vegetación. En general en todos los casos podemos observar cómo las deposiciones con el tratamiento convencional siguen una línea vertical, independiente de la distribución de la vegetación. Esta línea puede compararse con la correspondiente al tratamiento proporcional, que presenta en general mejor adaptación a la distribución foliar.

Conclusiones


Tras los resultados obtenidos se puede concluir que:


• Incluso en los viñedos con estructura uniforme, se han encontrado diferencias importantes en ancho de vegetación y por tanto en volumen a lo largo de la línea. El uso de sistemas electrónicos capaces de determinar estas diferencias en tiempo real y la capacidad de ajustar los parámetros de trabajo de acuerdo a estas variaciones es una manera interesante de lograr economías en la cantidad total de producto fitosanitario.

• El uso de sensores de ultrasonidos junto con un sistema de ajuste de dosis mediante electroválvulas y el correspondiente sistema de automatización, hace posible una modificación del volumen de aplicación de acuerdo con las características de la aplicación. Eso permite una reducción importante del volumen de aplicación manteniendo o superando, en algunos casos, la calidad de las aplicaciones respeto a tratamientos convencionales.

• Los sensores de ultrasonidos y su lectura del volumen de vegetación permiten obtener deposiciones aceptables de acuerdo con la disposición del perfil de la vegetación. Este punto es extremadamente importante para obtener deposiciones cercanas a los umbrales establecidos como objetivo.


• El prototipo electrónico debe ser mejorado para evitar el efecto negativo de la desviación del tractor del centro de la fila y para aumentar el rango de regulación con el fin de mejorar adaptación al cultivo.

Los resultados obtenidos en todas las condiciones de los cultivos y variedades permiten predecir la continuación de esta investigación, manteniendo como principal objetivo el incremento del ahorro y la mejora de la distribución de los productos fitosanitarios de acuerdo a las características de la vegetación.


Agradecimientos: Este trabajo ha sido financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología bajo el proyecto de investigación OPTIDOSA (AGL2007- 66093-C04-02/AGR). Agradecemos también la ayuda con el análisis estadístico del profesor Jordi Valero de la Universidad Politécnica de Catalunya, y también a Xavier Vidal director de la Escuela de Viticultura “Mercè Rosell” de Espiells (Barcelona) por su ayuda durante los ensayos.

BIBLIOGRAFÍA


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E. GIL, E., A. ESCOLÀ; J. R. ROSELL; S. PLANAS; L. VAL. 2007. Variable rate application of plant protection products in vineyard using ultrasonic sensors. Crop Protection, 26(8): 1287-1297.
GIL, E. 2001. Metodología y criterios para la selección y evaluación de equipos de aplicación de fitonsanitarios para la viña, Universitat de Lleida. Tesis Doctoral no publicada.
LLORENS, J. E. GIL, J. LLOP, A. ESCOLÀ. 2010.
MEIER, U. 2001. Estadios de las plantas mono-y dicotyledóneas. 2a edició. BBCH. Germany.
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Estudios preliminares sobre el control de la necrosis foliar del caqui causada por Mycosphaerella nawae en España

La necrosis foliar del caqui causada por Mycosphaerella nawae Hiura & Ikata se identificó por primera vez en parcelas de caqui en la comarca de La Ribera Alta en la provincia de Valencia en 2008 (BERBEGAL et al., 2010). Posteriormente, la enfermedad se ha ido extendiendo a las comarcas productoras colindantes produciendo importantes pérdidas de cosecha. En este trabajo se aborda un estudio preliminar sobre diferentes aspectos del control de esta nueva enfermedad que amenaza la producción del caqui.

INTRODUCCIÓN


El caqui (Diospyros kaki L. f.) es un cultivo en expansión en España. En los últimos 5 años su superficie ha aumentado un 40% superando las 3.000 ha cultivadas por lo que nuestro país se ha convertido en uno de los principales productores europeos (Conselleria d´Agricultura, Pesca i Alimentació, www. Agricultura.gva.es, 2009). La Comunidad Valenciana representa el 94% de la superficie total de caqui nacional seguida por Andalucía (Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, http://www.marm.es, 2008). La expansión del caqui en la Comunidad Valenciana se ha visto favorecida por su elevada rentabilidad en comparación con los cítricos y el retroceso experimentado por los frutales de hueso en los últimos años (CLIMENT y LLÁCER, 2001; LLÁCER y BADENES, 2002). A estos factores, se une el interés que ha despertado el cv. Rojo Brillante, mutación espontánea de la antigua variedad autóctona Cristalino”, y por el perfeccionamiento de técnicas postcosecha que permiten mejorar su comercialización (ARNAL y DEL RÍO, 2003; SALVADOR et al., 2004). De esta forma, en la Comunidad Valenciana se producen en la actualidad aproximadamente un total de 50.000 t anuales, concentradas en la Ribera del Júcar, en la comarca de la Ribera Alta, donde el 94% de las plantaciones son del cv. Rojo Brillante injertado sobre Diospyros lotus L. f. En agosto de 2008, se detectó por primera vez la enfermedad de la necrosis foliar del caqui, causada por el hongo Mycosphaerella nawae en parcelas situadas en la comarca de La Ribera Alta (BERBEGAL et al., 2010). Los síntomas de la enfermedad incluyen lesiones necróticas en las hojas, clorosis y defoliación (Figuras 1 y 2). Aunque no se observan daños directos en frutos, los síntomas foliares van acompañados de madurez anticipada y abscisión de los frutos, que se produce como consecuencia de una respuesta fisiológica de la planta a las infecciones en las hojas (Figura 2).
M. nawae se ha descrito como agente causal del “persimmon circular leaf spot” en Japón (ABE et al., 1996) y República de Corea (KWON y PARK, 2004). En este último país la enfermedad provocó importantes pérdidas de cosecha durante la década de los noventa. A partir de estudios sobre la epidemiología de esta enfermedad realizados en Corea del Sur (KWON y PARK, 2004) y los resultados del trabajo actualmente en curso desarrollado en la Universidad Politécnica de Valencia, se sabe que el patógeno se reproduce mediante ascosporas que se consideran el inóculo primario. Las ascosporas se forman dentro de cuerpos fructíferos (pseudotecios) durante el invierno en las hojas afectadas caídas al suelo desarrollándose al menos un ciclo infectivo anual en primavera al ser liberadas (KWON et al., 1998; KWON y PARK, 2004). Por tanto, las estrategias de control de la enfermedad deben basarse en evitar toda situación que favorezca la presencia en las parcelas de altas humedades, en la eliminación de las hojas afectadas que actúan como fuente de inóculo y en la aplicación de tratamientos fungicidas preventivos en primavera.

La primavera puede ser un periodo con precipitaciones y máximas elevadas. Por tanto, los fungicidas más adecuados para el control de la enfermedad serían, por una parte, aquéllos que procuraran una buena persistencia en el vegetal y, por otra, materias activas con bajo riesgo de fitotoxicidad en un momento en que las plantaciones, por el desarrollo de las brotaciones, podrían resultar especialmente sensibles. En España, la legislación vigente sólo permite la aplicación de algunos compuestos cúpricos para el control de patologías fúngicas en caqui. A la hora de plantear ensayos de control para determinar eficacias de otras materias activas fungicidas sería necesario tener en cuenta las restricciones impuestas a los productos fitosanitarios autorizados por la UE, así como las limitaciones en el número de aplicaciones con vistas a la reducción de residuos en la fruta y el mantenimiento de la rentabilidad económica del cultivo. Este trabajo pretende la búsqueda de materias activas efectivas para el control de M. nawae. El objetivo específico es obtener información sobre el potencial de uso de las diferentes materias activas fungicidas con vistas a su posible autorización para el control de la necrosis foliar del caqui.

Material y métodos


Se seleccionaron materias activas representantes de diferentes grupos químicos y que tuvieran una autorización prolongada en la UE . Con todas ellas se realizaron dos tipos de ensayo: sensibilidad del crecimiento miceliar in vitro (excepto oxicloruro de cobre) y evaluación de la efectividad en campo.

Ensayo de crecimiento miceliar


Se seleccionaron dos cultivos puros de M. nawae, obtenidos de hojas afectadas procedentes de parcelas situadas en las localidades valencianas de Carlet (MY1) y L´Alcúdia (MY2). Para cada producto fungicida estudiado se prepararon placas de medio de cultivo patata dextrosa agar (PDA) con 0, 0,1, 1, 10 y 100 mg de materia activa (m. a.) L -1 (ppm). A partir de placas de PDA colonizadas por el hongo, se extrajeron discos de agar que se depositaron en el centro de las placas de PDA con fungicida, sembrándose cuatro placas para cada combinación aislado/concentración. El experimento se repitió dos veces.
Las placas se incubaron a 25 ºC durante un mes en oscuridad. Seguidamente se midieron dos diámetros perpendiculares de las colonias, con los que se calculó el crecimiento radial. Los resultados se expresaron como porcentaje de inhibición del crecimiento miceliar respecto al control (placas sin fungicida).
Para poder comparar la efectividad de los fungicidas, se calculó la Concentración Efectiva 50 (CE50). A cada dato individual de porcentaje de inhibición del crecimiento correspondiente a cada combinación aislado/m.a./concentración, se le aplicó la transformación Probit, mientras que a las concentraciones ensayadas (0,1, 1, 10, 100 ppm) se les aplicó la transformación logaritmo decimal. Con estos datos se obtuvieron las rectas de regresión lineal con su ecuación correspondiente y valor del coeficiente de correlación R2. A partir de estas ecuaciones se calculó la CE50 como el valor de la concentración de la m. a. fungicida que causa el 50 % en la inhibición del crecimiento miceliar. Los resultados obtenidos para las diferentes repeticiones por cada combinación aislado/m. a. se analizaron estadísticamente mediante un análisis multifactorial de la varianza, utilizando el programa Statgraphics Plus 5.1 (Manugistics Inc., Rockville, MD, USA).

Ensayos de campo


En 2009, se seleccionaron dos parcelas por la elevada incidencia de la enfermedad en el año anterior. Ambas estaban situadas en la localidad de L´Alcúdia. Se realizaron dos tratamientos con los diferentes productos comerciales fungicidas seleccionados para su evaluación en campo, el 27 de abril y 18 de mayo en la parcela 1 y el 29 de abril y 19 de mayo en la parcela 2. Las dosis utilizadas fueron las recomendadas para el control de otras enfermedades fúngicas en los frutales donde los productos estaban autorizados .

La técnica de aplicación utilizada fue pulverización hidráulica con pistola y el diseño experimental consistió en una distribución en bloques al azar de los tratamientos con 4 repeticiones. Cada parcela experimental incluyó dos árboles con un árbol barrera de separación entre tratamientos. Los árboles barrera se trataban a mitad con las materias activas correspondientes a las parcelas experimentales que separaban. Una vez detectados los primeros síntomas en las parcelas se evaluaron los síntomas utilizando las siguientes variables:


- Porcentaje de hojas afectadas. Se determinó la incidencia de la necrosis foliar estimando el porcentaje de hojas afectadas en cada uno de 10 brotes seleccionados al azar en las caras opuestas de cada árbol. A fin de estudiar la progresión de los síntomas, se realizó la evaluación el 15 y 22 de septiembre y el 20 de octubre en la parcela 1, y el 8 y 21 de octubre y 12 de noviembre en la parcela 2.


- Cosecha. Se determinó el peso de los frutos obtenidos por árbol correspondiente a cada tratamiento en el momento de la recolección, el 26 de octubre en la parcela 1 y el 24 de noviembre en la parcela 2.


Para comparar la efectividad de los distintos tratamientos frente al control no tratado en las diferentes momentos de evaluación, se realizó un estudio estadístico de los resultados mediante un análisis multifactorial de la varianza, utilizando el programa Statgraphics Plus 5.1 (Manugistics Inc., Rockville, MD, USA).

Resultados y discusión


Respecto a la inhibición del crecimiento miceliar, para ambos aislados se obtuvieron respuestas similares. Los productos con los que se obtuvieron los valores de CE50 significativamente inferiores fueron piraclostrobin, metil tiofanato, tebuconazol y fenpropimorf, mientras que el valor más alto, superior a 100 ppm, correspondió al captan. Ciprodinil, clortalonil, mancozeb, fluazinam y tiram mostraron resultados intermedios con valores de CE50 en un rango entre 77 y 14 ppm.

En cuanto a los ensayos de campo, los primeros síntomas se detectaron a primeros de septiembre en la Parcela 1 y a primeros de octubre en la Parcela 2. En las dos parcelas se observó un incremento progresivo de los síntomas expresados como el porcentaje de hojas afectadas tanto en los árboles testigo no tratados como en los tratados. En las dos parcelas de ensayo no resultaron efectivos los tratamientos realizados con ciprodinil, fenpropimorf, fluazinam, y tebuconazol, ya que en ningún caso se obtuvieron diferencias significativas en el porcentaje de hojas afectadas respecto al testigo no tratado.


En la Parcela 1 se obtuvieron resultados intermedios en los árboles tratados con clortalonil y metil tiofanato, con una reducción del porcentaje de hojas afectadas de un 48% y 28%, respectivamente, comparados con el testigo no tratado.Los tratamientos más efectivos fueron los realizados con captan, mancozeb y piraclostrobin, con los que se obtuvo una reducción significativa del porcentaje de hojas afectadas respecto al control en torno al 60-70% . En los árboles tratados con las cinco materias activas antes mencionadas se obtuvo una cosecha significativamente superior a la del testigo no tratado, donde no pudo recogerse ningún fruto . La mayor producción de esta parcela correspondió al tratamiento con piraclostrobin, aunque el nº de kg obtenidos por árbol no presentó diferencias significativas comparado con los tratamientos con clortalonil y captan.

En la Parcela 2, se obtuvo una disminución significativa del porcentaje de hojas afectadas (oscilando entre un 55 85% de reducción respecto al testigo no tratado) en los árboles tratados con captan, clortalonil, mancozeb, metil tiofanato y piraclostrobin. Estos resultados coinciden con la buena respuesta de estos productos obtenida en la Parcela 1 . En los árboles tratados en la Parcela 2 con oxicloruro de cobre y tiram, también se observó una reducción significativa del porcentaje de hojas afectadas, del 55 y 68% respectivamente, respecto al testigo no tratado . La respuesta a los tratamientos realizados con estas dos materias activas no coinciden en ambas parcelas de ensayos, lo que podría estar relacionado con las diferencias fisiológicas observadas entre las parcelas ya que en la Parcela 2 los árboles eran más jóvenes, y como se ha comentado antes, los primeros síntomas en esta parcela se observaron un mes más tarde lo que seguramente ha influido en los resultados finales. Teniendo en cuenta que los árboles de la Parcela 2 no estaban en plena producción, se obtuvo un nivel de cosecha aceptable en todos los árboles tratados con las materias que redujeron de forma efectiva el porcentaje de hojas afectadas, excepto en árboles tratados con oxicloruro de cobre donde se obtuvo un peso medio por árbol significativamente inferior .
La única materia activa que presentó buenos resultados en los ensayos de sensibilidad del crecimiento miceliar in vitro y en los ensayos de control en campo fue el piraclostrobin. La técnica de evaluación del efecto de la diferentes materias activas sobre el crecimiento del micelio del hongo se complementará con los estudios sobre la inhibición in vitro de la germinación de las ascosporas del hongo actualmente en curso.

Agradecimientos: A Rogelio Serrano por su colaboración en los ensayos de campo. Durante la realización de este trabajo el contrato de M. Berbegal fue financiado por la Fundación Agroalimed para la Investigación Agroalimentaria en la Comunidad Valenciana (Consellería de Agricultura Pesca y Alimentación, Generalitat Valenciana).

BIBLIOGRAFÍA


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La visión de Agrofit como usuario intermedio

Agrofit es una cooperativa que se creó con la intención de reunir la demanda de
fitosanitarios de los agricultores y de esta manera acrecentar el poder negociador
ante los proveedores. Así, la cooperativa permite a los socios participar en una
empresa que está presente en el valor añadido de un producto, en una fase en la
que hasta entonces las cooperativas apenas habían tenido protagonismo alguno.
A día de hoy Agrofit está constituida por 7 cooperativas de segundo grado, con
actividad en Comunidad Valenciana, Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura,
Navarra y Castilla y León, y con grandes clientes cooperativos en el resto de
zonas de producción agraria. Esta situación nos confiere una responsabilidad
adicional respecto a los agricultores socios de nuestras cooperativas.
Con esta particular situación, Agrofit tendrá que realizar un sobreesfuerzo en su
actividad, con el fin de adaptarse a esta nueva normativa. Partimos de la elaboración
de información necesaria para aportar a la Agencia en las notificaciones de cada
una de nuestras mezclas, como así lo indica el Reglamento CLP en su artículo 40.
Una vez notificadas las mezclas, cuyo límite es el 3 de enero de 2011, tenemos
que proceder a realizar las adaptaciones oportunas, a lo que son las etiquetas y las
fichas de seguridad, con muchas dudas hasta el momento por desconocimiento del
procedimiento administrativo para la homologación de las mismas.
Existen varias posibilidades, pudiendo mantener hasta diciembre de 2010
la antigua clasificación aplicando los RD 363/1995 y RD 255/2003, o anticiparse
durante estos meses al nuevo Reglamento CLP, cosa que en un principio
parece complicado por la falta de experiencia en toda la cadena implicada, lo
que dificulta el llevarlo a cabo.
A partir del 1 de diciembre de 2010 se debe de tomar un posicionamiento
de cómo llevar a cabo nuestros cambios. También tenemos dos posibilidades
para el caso de las mezclas. Pudiendo aplicar de manera voluntaria el Reglameto
CLP en etiqueta y envasado, pero teniendo en cuenta que en la ficha de seguridad
deberá continuar apareciendo según RD 255/2003 además de según CLP. La
segunda posibilidad es la de mantener las mezclas como hasta hoy en día, con
el etiquetado y FDS actuales.
Para tomar la decisión de estos cambios Agrofit tendrá en cuenta no sólo
el impacto en la actividad diaria, sino además el impacto sobre las cooperativas
de base que distribuyen los fitosanitarios, y al final sobre los socios de éstas
que son los consumidores finales. Por lo tanto si nos referimos a las mezclas,
Agrofit procurará tomar una decisión global para todos sus formulados, con el
fin de evitar confusión a los usuarios con la coexistencia en el mercado de dos
tipos de etiquetados. Por lo que a lo largo del periodo hasta 2015 se hará un
periodo de adaptación para cuando llegue la obligatoriedad estar funcionando
ya con el nuevo reglamento.
Durante el periodo de transición realizaremos un papel muy activo de comunicación
conjuntamente con Cooperativas Agro-alimentarias, con el fin de
informar qué impacto conllevará esta reglamentación aguas abajo, ya que las
dudas generadas provocan al menos, inquietud a las cooperativas. Dudas como
cuál será el impacto en cuanto a la normativa de almacenamiento de fitosanitarios
y algunos otros aspectos sobre la comercialización de estos productos, que hoy
están en el aire pero habrá que afrontar a corto y medio plazo.

Cambios en la clasificación y etiquetado de productos fitosanitarios (GHS). La óptica de la empresa

El documento: definición y contenido


Para una identificación clara del objeto base de este artículo debemos acudir primero a la definición del mismo. Así, entre las definiciones de etiqueta, la más adecuada en nuestro ámbito de actuación es la que la define como: Marca, señal ó marbete que se coloca a un objeto ó en una mercancía, para identificación, valoración, clasificación, etc.
No obstante, un término más preciso que éste tan popular de etiqueta, sería el de prospecto, definido como: Papel ó folleto que acompaña a ciertos productos, especialmente los farmacéuticos, en el que se explica su composición, utilidad, modo de empleo, etc. Y aquí ya entramos en una cierta similitud con las áreas de Salud, cuando los productos fitosanitarios a veces son también nombrados como fitofármacos, y dónde el término prospecto es el más habitual.
Igualmente, en términos de manejo, hemos de englobar bajo el concepto de “etiqueta” aquellos envases, fundamentalmente conteniendo productos sólidos, en cuyo exterior se ha reproducido el contenido de la misma, en forma impresa, sobre el propio material de embalaje, se trate de cajas de cartón ó sacos de papel,
como elementos más habituales..
Por tanto diríamos que se trata del carnet de identidad donde, cumpliendo con los requisitos legales, quedan reflejados de una manera clara y prolija los elementos más característicos y necesarios del producto, a través de los cuales se facilita su empleo con las máximas garantías de eficacia, así como de protección para usuario y el medio ambiente.
Ya en el 2004 se editó un tríptico por parte de AEPLA y FEDISPROVE donde se contemplaban las directrices que debían seguir las etiquetas de los productos fitosanitarios, siguiendo una Directiva Comunitaria, de aplicación para todos los productos químicos. Así, el contenido básico de una etiqueta queda estructurado en tres bloques principales.

Dinámica de implementación: circuito de producción y comercialización


Tomando como base la Hoja Oficial de Registro, y una vez obtenido éste, el texto de la etiqueta censurado es el primer elemento a partir de cuya recepción, en cada empresa se desarrolla todo el proceso para poner al alcance del utilizador final el producto, con la información más adecuada y necesaria para su empleo, con el doble objetivo de garantizar por un lado la eficacia sobre la plaga, enfermedad ó malas hierbas para las ha sido desarrollado y registrado, y por otro, orientar al aplicador y preservarlo de los posibles riesgos que un empleo inadecuado pudiera suponer, no sólo para él, sino también para la fauna auxiliar, medio ambiente y posibles residuos no deseados en el momento de la recolección, que superen los LMRs oficiales establecidos. Este proceso seguiría los siguientes esquemas básicos. 

Registro y modificaciones posteriores


Un producto fitosanitario, a partir del momento de su registro y puesta a disposición en los canales de comercialización y uso, con el paso del tiempo puede experimentar ó ser objeto de una serie de modificaciones que, afectando a los condicionantes de su registro inicial, deban de ser comunicadas al mercado de una manera fehaciente para adaptar su empleo a los nuevos requerimientos.

Lógicamente estas modificaciones tienen, en la mayor parte de los casos, una incidencia directa en el contenido de la etiqueta, por lo que es necesario utilizar de nuevo los procesos descritos con anterioridad, tantas veces como se produzca una de dichas modificaciones.
Con la experiencia habida en los últimos años, los cambios más frecuentes podemos agruparlos según distintos aspectos .
La actualización de los textos debe realizarse en todas y cada una de las partes de la cadena de comercialización que dispongan de existencias del producto, reemplazando la etiqueta existente por la nueva, es decir reetiquetando in situ. Cuando se trata de existencias localizadas en los almacenes de la empresa Fabricante, esta actuación se lleva a cabo en el último punto del proceso interno.
En el caso de producto situado en los siguientes escalones de la comercialización, y siguiendo el proceso externo, estas actuaciones deben ser supervisadas por personal de la empresa titular del Registro, dado que al hablar de etiqueta, estamos manejando un documento oficial, y es muy importante asegurarse que el reetiquetado se hace correctamente.
Cuando se trata de cambios pequeños, y tras la correspondiente autorización administrativa, también es posible la confección y uso de una etiqueta adhesiva, conteniendo la nueva información, y con la cual sobreetiquetar las existencias del producto afectado en cualquiera de los puntos de almacenaje y comercialización, siguiendo los esquemas ya mencionados.

Recursos en la empresa


Queda fuera de toda duda el valor legal de las etiquetas, así como el intrínseco de todo su contenido, por lo que la confección de las mismas, tanto las derivadas de un nuevo registro, como por posibles modificaciones posteriores, requieren destinar a dicha actividad un cierto número de recursos dentro de la empresa, tanto en capital humano como de dinero, así como en inversiones en trabajos que se puedan externalizar.
No se trata de una inversión directamente ligada al desarrollo de un producto bajo el punto de vista de marketing ó venta, sino un costo de producción del propio producto, estrictamente necesario y sin el cual no sería posible su adecuada comercialización.
Y a medida que los catálogos de las empresas se amplían, con la finalidad de facilitar el acceso al agricultor a un abanico más amplio de soluciones u opciones de compra, la complejidad de este tema se incrementa y por tanto la disponibilidad de recursos se acentúa.
Poniendo como base el catálogo de una empresa en 100 productos, en nuestras condiciones de mercado, con una variabilidad tan elevada de cultivos, problemas fitosanitarios, dimensión de parcelas, etc., habría que considerar entre 200 y 300 artículos (es decir 2-3 envases por producto) susceptibles de ser etiquetados/reetiquetados, en alguna ó varias etapas de su ciclo de vida.
Además algunas de estas etiquetas, sobre todo las de los envases de menor capacidad, tienen una complejidad adicional, pues el mismo texto que se incorpora a las etiquetas de envases de mayor capacidad, también tiene que figurar en aquéllas, con lo que hay que recurrir a formatos de tipo “fuelle” ó “librito” claramente más complejos en su diseño, confección y producción, y por tanto de costes mucho más elevados.
A esto añadir, cuando se produce una modificación, la necesaria cuantificación de las existencias del producto ubicadas en muy distintos puntos de la geografía, no sólo en los almacenes del distribuidor directo, sino también en los de sus propios clientes, con la finalidad de producir y enviar el adecuado número de nuevas etiquetas para la correspondiente actualización.
Todo esto conforma un entorno de gran complejidad logística en el que la empresa debe actuar, con la finalidad de dar adecuado cumplimiento, tanto en el contenido como en el tiempo, a las diferentes normativas que sucesivamente van a afectando al registro, comercialización y uso de los productos fitosanitarios.

Los últimos escenarios


Sin entrar en detalles y consideraciones legales, las últimas actuaciones que a nivel general se han tenido que realizar como consecuencia de cambios en determinadas normativas, todas ellas derivadas de Directivas ó Reglamentos europeos, han sido:


2004. DPD (Dangerous Preparations Directive).
Objetivo: Armonizar a nivel europeo la clasificación de los productos fitosanitarios con el resto de los productos químicos. Afectó a todos los productos fitosanitarios. Fecha máxima de implementación: 31 Julio 2004.
2008. Armonización LMRs.
Objetivo: Armonizar a nivel europeo los LMRs por cultivos, cuyos valores hasta la fecha estaban fijados independientemente por cada país. Ha afectado a la mayoría de los productos fitosanitarios. Fecha máxima de implementación: 1 Septiembre 2008.
2010/2105. GHS (Globally Harmonized System).
Objetivo: Armonizar a nivel mundial la clasificación de los productos químicos. Afectará también a todos los productos fitosanitarios. Fecha de implementación: 1 Diciembre 2010 (Sustancias activas) y 1 Junio 2015 (Productos formulados).

Las empresas se beneficiaran de la armonización global

El Sistema Mundialmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de Productos Químicos ó GHS, ofrece un conjunto de criterios armonizados sobre el peligro de las sustancias químicas. Estos criterios se utilizan en las etiquetas y las fichas de datos de seguridad para informar de los peligros.
La decisión de crear el GHS se originó a partir del Capítulo 19 de la Agenda 21, aprobada en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD, 1992). Tras una labor técnica intensiva para acordar los criterios armonizados, se adoptó el GHS en 2002.
Los criterios armonizados permiten Clasificar las sustancias químicas por el peligro que entrañan y etiquetarlas mediante declaraciones y pictogramas de peligro normalizados.
El pasado 31 de Diciembre de 2008 se publicó en el seno de la Comisión Europea el Reglamento sobre clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas (Reglamento (CE) nº 1272/2008).

Mediante este Reglamento se aplicarán en la UE los criterios internacionales acordados por el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) para la clasifi cación y el etiquetado de las sustancias y mezclaspeligrosas, conocido como GHS. Se ha traducido ofi cialmente como Sistema Globalmente Armonizado de Clasifi cación y Etiquetado de Productos Químicos (SGA en español).
El Reglamento supone la derogación de las Directivas 67/548/CEE respecto de sustancias y Directiva 1999/45/CE por lo que se refi ere a mezclas, con efectos a partir de 1 de junio de 2015.
Las posibles modifi caciones en la clasifi cación de las sustancias y mezclas químicas no es tan solo una cuestión de etiquetado, sino que la infl uencia de dichos cambios es muy importante en normativas que se basan en dicha clasifi cación tales como Seveso (RD 1254/1999), Almacenamiento de Productos Químicos (RD 379/2001), protección de la salud y seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes químicos (RD 374/2001), restricciones a la comercialización (RD 1406/1989), entre otras.
La entrada en vigor del citado Reglamento fue el 20 de enero de 2009, pero esto no quiere decir que haya que aplicarlo desde esa fecha, el propio reglamento establece un periodo transitorio, de este modo entre el 20 Enero 2009 y el 1 Diciembre 2010 existe una doble opción respecto al etiquetado de sustancias:


– Sistema de clasifi cación, etiquetado y envasado previo al GHS, esto es, aplicación de la Directiva 67/548/CEE (o lo que es lo mismo el Real Decreto 363/1995).


– Nuevo Sistema de clasifi cación, etiquetado y envasado conforme al Reglamento 1272/2008 basado en el SGA.


Con todo, esta doble opción desaparece con fecha 1 de diciembre de 2010, momento a partir del cual se hace obligatoria la clasifi cación, etiquetado y envasado de sustancias de acuerdo al nuevo Reglamento Comunitario 1272/2008.
Las sustancias que se hayan clasifi cado, etiquetado y envasado de conformidad con la Directiva 67/548/ CEE y que ya se hayan comercializado antes del 1 de diciembre de 2010, no tendrán que volver a ser etiquetadas y envasadas de conformidad con el presente Reglamento hasta el 1 de diciembre de 2012.


– Las mezclas que se hayan clasifi cado, etiquetado y envasado de conformidad con la Directiva 1999/45/ CEE y que ya se hayan comercializadas antes del 1 de junio de 2015, no tendrán que volver a ser etiquetadas y envasadas de conformidad con el presente Reglamento hasta el 1 de junio de 2017. 

Este Reglamento establece autorización de materias activas a nivel de la UE, con una lista positiva de sustancias activas, protectores y sinergistas y una lista negativa de coformulantes. La autorización de los productos fi tosanitarios se sigue haciendo por los Estados miembros.
Se establecen criterios de corte para la aprobación de sustancias activas en función de los peligros potenciales. En los criterios de corte, se hace referencia a su clasifi cación de peligrosidad establecida en Directiva 67/548/CEE sobre productos químicos.

Los criterios de corte son los siguientes:


– Ninguna sustancia clasifi cada de categoría 1 o 2 CMR (carcinogénico, mutagénico o tóxico para la reproducción) a no ser que la exposición sea ‘insignifi cante’ (sistemas cerrados).


– Ningún alterador endocrino a no ser que exposición sea ‘insignifi cante’. Se considerarán que tienen propiedades de alteración endocrina las sustancias que estén clasifi cadas como carcinogénicas de categoría 3 o tóxicas para la reproducción de categoría 3.


En un plazo de 4 años se deberán defi nir los criterios científi cos específi cos para la determinación de las propiedades de alteración endocrina.


– Ningún COP (Contaminante orgánico persistente.


– Ningún PBT (Persistente, Bioacumulable, Tóxico).


– Ningún vPvB. (Muy persistente, muy bioacumulable.


– Ninguno que tenga efectos agudos o crónicos inaceptables para la supervivencia y el desarrollo de la colonia de abejas, teniendo en cuenta los efectos sobre las larvas de las abejas y sobre el comportamiento de las abejas, a no ser que sus condiciones de aplicación conllevarán una exposición insignifi cante para las abejas.


Se establece una excepción para un máximo de 5 años para las sustancias que son cancerígenas, mutágenas o tóxicas para la reproducción de categoría 1 y 2, si son necesarias para controlar un grave peligro para la sanidad vegetal que no pueda controlarse por otros medios disponibles.
Para evitar una retirada masiva de fi tosanitarios del mercado, el Reglamento establece que los permisos de cada plaguicida establecidos con la reglamentación actual sigan vigentes hasta que expire su validez.

Se zonifica la autorización de comercialización de productos fi tosanitarios. Se establecen tres zonas de similares condiciones ecológicas y climáticas de tal manera que la autorización de un producto fi tosanitario por un país miembro de una determinada zona permitirá su reconocimiento mutuo automático en otro país de la misma zona. Los invernaderos y los tratamientos poscosecha se considerarán una sola zona en toda la UE.
Se mantiene el reconocimiento mutuo zonal, la simplifi cación de normas de protección de datos, más claridad en a los procedimientos de autorización y más facilidades para la autorización para usos menores. Sin embargo, la propuesta prevé la posibilidad de que un país prohíba un producto en su territorio por circunstancias ambientales o agrícolas específicas. Se establece un procedimiento simplificado para la concesión del permiso de comercio paralelo cuando productos fi tosanitarios idénticos estén autorizados en diferentes Estados miembros, a fi n de facilitar el comercio de dichos productos entre los Estados miembros.

Se defi nen las sustancias candidatas a la sustitución, clasifi cadas por su peligrosidad potencial. Sólo podrán ser aprobadas una sola vez por 5 años.
Las sustancias que cumplan con alguno los siguientes criterios serían candidatos a la substitución:


– Donde el ADI (Ingesta Diaria Aceptable), ArfD (Dosis aguda de referencia) o AOEL (nivel aceptable de exposición para el operador) sean considerablemente inferiores respecto a la mayoría de sustancias aprobadas.


– Se cumplen dos criterios para ser un PBT (Persistente, Bioacumulable, Tóxico).


– Hay motivos de preocupación relacionados con la naturaleza de los efectos críticos (por ejemplo los efectos neurotóxicos o inmunotóxicos en el desarrollo) que, combinados con los modelos de uso o exposición, crean situaciones de uso que podrían seguir suscitando preocupación, como en el caso de alto riesgo potencial para las aguas subterráneas, incluso cuando van acompañadas de medidas de gestión del riesgo muy restrictivas (como equipos de protección individual, zonas de seguridad muy amplias, etc.);


– Contiene una proporción signifi cativa de isómeros inactivos;


– Está o va a estar clasifi cada como carcinógena de categoría 1 ó 2, en caso de que la sustancia no haya sido excluida con arreglo a los criterios de corte;


– Está o va a estar clasifi cada como tóxica para la reproducción de categoría 1 o 2, en caso de que la sustancia no haya sido excluida con arreglo a los criterios de corte;


– Si se considera que tiene propiedades de alteración endocrina que puedan causar efectos nocivos en los seres humanos, en caso de que la sustancia no haya sido excluida con arreglo a los criterios de corte.

Conclusiones


1.- Las empresas se benefi ciaran de la armonización mundial de las reglas de clasificación y etiquetado y de la coherencia entre el etiquetado y marcado de almacenamiento, uso y transporte.


2.- Establecimiento de los criterios a tener en cuenta a la hora de clasificar  una materia o mezcla: peligros físicos, peligros para la salud humana y peligros para el medio ambiente

3.- El objetivo del nuevo etiquetado es asegurarse de que los destinatarios reciben información sobre los peligros de las sustancias y mezclas y sobre todo que las comprenden, para ello se habilitan como herramientas en la transmisión de esta información las etiquetas y las FDS.


4.- Aunque los distribuidores podrán utilizar la clasifi cación y etiquetado establecido por otro agente de la cadena de suministro, si que deberán conocer los requisitos de clasifi cación y etiquetado, para asegurarse de que el producto es apto para su comercialización.


5.- Se sustituirán los productos fi tosanitarios (comerciales) que contienen sustancias clasifi cadas como candidatas a la sustitución por otros considerados como alternativa viable y más segura. Es decir, si sus riesgos son sensiblemente menores para la salud o el medio ambiente y si pueden utilizarse con efectos similares en el organismo objeto y sin desventajas económicas o prácticas signifi cativas para el usuario. La retirada de la autorización del producto en cuestión para su utilización en un cultivo determinado, deberá hacerse en 3 años desde la fecha en que se tome la decisión de sustituirlo.


6.- Se establecen disposiciones específi cas menos rigurosas que para el resto de los productos, para las sustancias básicas o para los productos que contengan sustancias poco preocupantes y se endurecen las medidas encaminadas a aumentar la protección de la salud humana, de los animales y del medio ambiente.


7.- Actualización de las etiquetas: no se establece el tiempo para realizar el cambio de etiquetado en los productos que ya se encuentran en la cadena de comercialización cuando se les empiece a aplicar el nuevo reglamento (considerando 71). Cuando se produzca un cambio en la clasifi cación que sea más restrictivo que el que ya tenía una sustancia o mezcla, deberá actualizarse la etiqueta sin demora (art.30.1), sigue sin establecerse el tiempo, solo en el art. 30.2 establece un periodo de 18 meses para efectuar el cambio de etiqueta cuando los cambios en la clasifi cación de una sustancia o mezcla no sean más restrictivos que los anteriores.


8.- Divulgación de información al uso seguro de los productos químicos, (art. 34), es muy importante que los usuarios de los productos químicos conozcan los posibles riesgos de una utilización inadecuada de dichos productos, con el fi n de evitar accidentes y minimizar los riesgos laborales, el sector de la distribución de los productos para la protección de las plantas lleva mucho tiempo trabajando en este sentido, realizándose campañas de información y sensibilización en el uso seguro de los productos fi tosanitarios y recomendando los EPIs adecuados, y no solo desde la distribución, también desde la industria se han realizado diversos estudios y campañas en el mismo sentido.


Sin embargo, el art. 34 habla también de divulgación al público en general, en este sentido, hay que pedir coherencia con la información que se transmita, dicha información no debe crear confusiones ni alarmas sociales innecesarias, ni sentar las bases para que ciertas organizaciones puedan desacreditar el uso de productos químicos en general y de los fitosanitarios en particular, ya que el proceso de puesta en el mercado de un producto fi tosanitario con las recomendaciones de uso prescritas para el mismo garantizan la salud de las personas (usuarios y consumidores), la protección de los animales y del medio ambiente, aseguran el suministro de frutas y hortalizas frescas para todos con total garantía sanitaria y preservan la continuidad y competitividad de un sector muy importante para la economía española, el sector agrario.

El reglamento europeo de clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas (reglamento CLP)

 

INTRODUCCIÓN


La Conferencia UN (UNCED) celebrada en 1992 en Brasil aprobó un compromiso según el cual, “En el año 2000, debería estar disponible un sistema de clasificación de peligros y un sistema de etiquetado compatible, que debería incluir además fichas de datos de seguridad y símbolos fácilmente entendibles”. A partir de entonces en el seno de Comité de Expertos del Transportes de Mercancías Peligrosas de Naciones Unidas se iniciaron los trabajos para desarrollar el sistema y que estuviera terminado en los plazos previstos.
Durante la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo en septiembre de 2002, se adoptó un compromiso en el que se animaba a todos los países y organizaciones internacionales a implementar el nuevo sistema armonizado de clasificación y etiquetado de productos químicos, con el objetivo de que fuera operativo para el año 2008. El Sistema Globalmente Armonizado sobre clasificación y etiquetado de productos químicos fue aprobado por el UNCETDG/GHS en la reunión celebrada en Ginebra en diciembre de 2002.
Para dar cumplimiento en la Unión Europea al compromiso internacional, el 31 de diciembre de 2008 fue publicado en el Diario oficial de la Unión Europea el Reglamento (CE) nº 1272/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas (llamado vulgarmente “Reglamento CLP”). Establece un sistema nuevo de clasificación y etiquetado de sustancias y mezclas peligrosas, aplicando en la UE, los criterios internacionales del Sistema Globalmente Armonizado (SGA).
El Reglamento CLP Entró en vigor el 20 de enero de 2009, aunque no todas sus disposiciones son de aplicación inmediata. Consta de 62 artículos y 7 anexos.
El 5 de noviembre de 2009, se publicó en el en el Diario oficial de la Unión Europea el Reglamento (CE) nº 790/2009 de la Comisión de 10 de agosto de 2009 que modifica, a efectos de su adaptación al progreso técnico y científico, el Reglamento (CE) no 1272/2008. Esto constituye la 1ª ATP del Reglamento CLP para modificar el anexo VI reflejando las modificaciones recientemente adoptadas del anexo I de la Directiva 67/548/CEE, introducidas en virtud de la 30ª y 31ª ATP de Directiva 67/548.

Aplicación del reglamento CLP


La aplicación del Reglamento CLP se hará en 3 fases:


FASE I: Hasta 01-12-2010.


Es obligatorio aplicar los RD 363/1995 y RD 255/2003 para clasificar sustancias y mezclas.
– El Reglamento CLP será voluntario para clasificar sustancias y mezclas.


Si en este periodo se opta por la clasificación CLP para sustancias:

- El etiquetado y envasado se regirá por CLP.

- La clasificación según RD 363/1995 figurará en la FDS.

- La clasificación CLP deberá figurar en la FDS junto con la del RD 363/1995.


FASE II: Desde 01-12-2010 hasta 01-06-2015.


Este plazo concedido para las mezclas es un compromiso entre la necesidad de evitar el exceso de confusión, por el uso de un sistema dual durante el período transitorio, y la de dar a las empresas el tiempo suficiente para gestionar la carga de trabajo suplementaria que supone la nueva clasificación de sustancias y mezclas que ya comercializaban.


En esta fase:


Reglamento CLP obligatorio para sustancias voluntario para mezclas.
RD 255/2003 obligatorio para mezclas.
- En la FDS de la mezcla debe figurar su clasificación según RD 255/2003.
- En las FDS tanto de las sustancias como de las mezclas deberá aparecer la clasificación de cada una de las sustancias según RD 363/1995 y CLP.


Si en este periodo se opta por la clasificación CLP para una mezcla:
– El etiquetado y envasado sólo se regirá por CLP
– En la FDS de la mezcla debe figurar su clasificación según RD 255/2003 y
la clasificación CLP.

La sustancias clasificadas, etiquetadas y envasadas por RD 363/1995
puestas en el mercado antes de 1/12/2010 pueden conservar su etiquetado
hasta 01/12/2012.


FASE III: A partir del 01-06-2015.


Reglamento CLP obligatorio para sustancias y mezclas. Quedarán derogados RD 363/1995 y 255/2003.
- Las FDS contendrán la información de la clasificación según CLP tanto para las mezclas como para las sustancias que las contienen.


Las mezclas puestas en el mercado antes del 01-06-2015 clasificadas, etiquetadas y envasadas por RD 255/2003 pueden conservar su etiquetado hasta 01/06/2017.


Criterios para la aplicación


El Reglamento CLP:


1. Armoniza las normas de clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas.
2. Obliga a las propias empresas a clasificar y notificar sus sustancias y mezclas.
3. Establece una lista armonizada de sustancias clasificadas a escala comunitaria en el anexo VI.
4. Establece un catálogo de clasificación y etiquetado, compuesto por todas las notificaciones y clasificaciones armonizadas.

Exclusiones en el rgto CLP


Sustancias excluidas del ámbito de aplicación:


? Sustancias y mezclas radiactivas (Directiva 96/29).
? Sustancias y mezclas sometidas a supervisión aduanera.
? Sustancias intermedias no aisladas (art. 3.22).
? Sustancias y mezclas destinadas a investigación y desarrollo científico no comercializadas.(art. 3.30).
? Residuos (Directiva 2006/12).
? Sustancias dentro del ámbito de legislación sectorial de transporte (art. 1.6).

Sustancias y mezclas excluidas como producto terminado destinadas a usuario final:


? Medicamentos (Directiva 2001/83).
? Medicamentos veterinarios (Directiva 2001/82/).
? Productos cosméticos (Directiva 76/768).
? Productos sanitarios (Directivas 90/385, 93/42 y 98/79).
? Alimentos o piensos definidos en Reglamento 178/2002 utilizados como: aditivos y aromatizantes.

Obligaciones que impone el reglamento CLP


Es muy importante la figura del Proveedor, que introduce el Reglamento:
Se entiende por “Proveedor de sustancias y mezclas” a:
– Fabricantes de sustancias o importadores de sustancias y mezclas establecidos en la Comunidad.
– Usuarios intermedios (persona física o jurídica distinta del fabricante o importador que usa una sustancia o mezcla para sus actividades industriales o laborales). Aquí están incluidos los formuladores (fabricantes de mezclas)
y reimportadores.
– Distribuidores (persona física o jurídica incluidos minoristas que únicamente almacena y comercializa sustancias o mezclas destinadas a terceros). En este sentido ¡Ni los distribuidores ni los consumidores son usuarios intermedios!


El reglamento establece diferentes obligaciones en función del papel que se juega dentro de la figura del proveedor.


Obligaciones del fabricante o importador:


– Debe clasificar, etiquetar y envasar las sustancias y mezclas con arreglo al CLP antes de comercializarlas.
– También debe clasificar aquellas sustancias que no comercialice que estén sujetas a registro o notificación REACH (monómeros; Intermedias in situ o transportadas; IDOPP).
– Debe notificar la clasificación y los elementos de etiquetado al catálogo de clasificación en el caso de que comercialice sustancias.
– Debe mantenerse al tanto de la nueva información científica o técnica que pueda afectar a la clasificación de las sustancias o mezclas que comercializa
– Debe actualizar la etiqueta cada vez que se produzca cualquier modificación de la clasificación o el etiquetado de dicha sustancia o mezcla.
– Si dispone de nueva información que pueda llevar a modificar la clasificación y etiquetado armonizados de una sustancia deberá presentar una propuesta a la autoridad competente donde comercialice la sustancia.
– Debe guardar toda la información necesaria para la clasificación y el etiquetado de conformidad con el CLP durante un mínimo de diez años.

Obligaciones de los usuarios intermedios:


– Debe clasificar, etiquetar y envasar las sustancias y mezclas antes de comercializarlas. Sin embargo, también puede utilizar la clasificación de una sustancia o mezcla obtenida por otro agente de la cadena de suministro, siempre que no modifique la composición de la sustancia o mezcla.

– Si cambia la composición de la sustancia o mezcla comercializada, deberá clasificarla.
– Debe mantenerse al tanto de la nueva información científica o técnica que pueda afectar a la clasificación de las sustancias o mezclas que comercializa y cuando exista, efectuará sin demora injustificada una nueva evaluación de la clasificación.
– Debe actualizar la etiqueta toda vez que se produzca cualquier modificación de la clasificación y del etiquetado de dicha sustancia o mezcla.
– Si dispone de nueva información que pueda llevar a modificar la clasificación armonizada de una sustancia, deberá presentar una propuesta a la autoridad competente donde se comercialice la sustancia.
– Debe recabar y guardar toda la información necesaria a efectos de la clasificación y el etiquetado de conformidad con el CLP durante un mínimo de diez años a partir de la fecha en que haya suministrado la sustancia o la mezcla por última vez.

Obligaciones del distribuidor:


– Debe etiquetar y envasar las sustancias y mezclas que comercialice.
– Puede utilizar la clasificación de una sustancia o mezcla obtenida por otro agente de la cadena de suministro
– Si cambia la composición de la sustancia o mezcla comercializada, deberá clasificarla
– Debe recabar y guardar toda la información necesaria a efectos de la clasificación y el etiquetado de conformidad con el CLP durante un mínimo de diez años a partir de la fecha en que haya suministrado la sustancia o la mezcla por última vez.


¿En que consiste la clasificación (auto-clasificación)?


En primer lugar hay que identificar y examinar información disponible a través de todos los datos existentes, ya sean:


- Datos generador por métodos oficiales o por otros métodos validados según procedimientos internacionales.
- Datos epidemiológicos y la experiencia sobre efectos en seres humanos (trabajadores, accidentes, etc.)


Una vez seleccionada hay que examinar si la información es adecuada, fiable y científicamente válida.
La información disponible de otras legislaciones como REACH, transporte, biocidas o productos fitosanitarios serán validas a efecto de la clasificación para la no realización de nuevos ensayos.
Para clasificar las mezclas se establece la obligación general de usar los datos de ensayos realizados sobre las propias mezclas, excepto si contienen sustancias CMR para las cuales, si no hay datos de ensayos con las propias mezclas, se utilizarán los datos disponibles de las sustancias contenidas en ella, recurriendo a los principios de extrapolación que se detallan en el Anexo I que permite a los proveedores clasificar de forma adecuada las mezclas.

Contenido del etiquetado


Una vez clasificada la sustancia o la mezcla, se debe etiquetar incluyendo los siguientes elementos en la etiqueta:


? Identificación del producto.
? Nombre, dirección y número de teléfono del proveedor.
? Cuando proceda los pictogramas de peligro.
? Cuando proceda las palabras de advertencia:
- “peligro” o “atención”.
? Indicaciones de peligro: se asignan a una clase y categoría determinada.
? Consejos de prudencia: permiten reducir o prevenir los efectos adversos causados por la exposición.
? Cantidad nominal de una sustancia o mezcla en el envase que se comercializa al público.


La etiqueta estará en la lengua o lenguas oficiales del Estado en que se comercialice la sustancia o mezclas y los proveedores podrán usar en sus etiquetas más lenguas de las exigidas por los Estados miembros, siempre que en todas ellas aparezca la misma información.
Para proteger la información confidencial se podrá solicitar permiso a la ECHA para utilizar un nombre que no desvele la identidad química de la sustancia.

¿Como están afectados los productos fitosanitarios y biocidas por el CLP?


En primer lugar establecer que las disposiciones del CLP se aplican a todas las sustancias o mezclas cuya comercialización y uso están controlados por la Directiva 98/8/CE sobre productos biocidas o por la Directiva 91/414/CEE sobre productos fitosanitarios. Sin embargo, el CLP no sustituye en modo alguno las disposiciones de estas directivas.
Esto significa que las sustancias activas de los productos biocidas o fitosanitarios (mezclas) deben clasificarse y etiquetarse según el CLP. Cualquier información adicional requerida por ambas directivas complementará la información que debe figurar en la etiqueta según el Reglamento CLP.
En caso de que se desee cambiar la composición de un producto biocida o fitosanitario, se deberá solicitar un cambio en el registro o autorización de ese producto a la autoridad competente del Estado miembro en el que se vaya a comercializar. En la solicitud, el solicitante señalará que debe revisar la clasificación del producto debido a un cambio en la composición, cuando proceda.
Las sustancias activas, estarán por regla general sujetas a clasificación y etiquetado armonizados, es decir, todas las clasificaciones de peligro y los correspondientes elementos de etiquetado estarán armonizados. Hay que tener en cuenta que para las sustancias activas utilizadas en productos fitosanitarios y biocidas, sólo las autoridades competentes de los Estados miembros pueden presentar las propuestas de clasificación armonizada, no pudiéndolo hacer las empresas.

Retos y oportunidades del nuevo Reglamento

INTRODUCCIÓN
Ha pasado ya un año desde que fueron aprobadas las nuevas normativas europeas que configurarán la disponibilidad y la utilización de los
productos fitosanitarios en la agricultura del futuro próximo.
Por un lado, la Directiva de Uso Sostenible de fitosanitarios supone una oportunidad para progresar en el buen uso de los productos, mediante
la potenciación de medidas existentes y el desarrollo de otras nuevas que se han de integrar en los Planes de Acción Nacionales. Encaminadas
todas ellas a mejorar las prácticas reales de uso, su fin es evitar que una gestión inadecuada de los medios de protección fitosanitaria de
los cultivos ponga en riesgo la salud de consumidores y utilizadores o el medio ambiente. Los esfuerzos en áreas de formación (uso seguro
en el manejo, gestión integrada de plagas…), información, establecimiento de medidas específicas…deben coordinarse y plasmarse en
planes concretos con objetivos medibles y fechas. Queda aún un largo camino por recorrer para poder cumplir con el calendario marcado
por la Directiva.
Por otra parte, el nuevo Reglamento europeo sobre comercialización elevará los requisitos exigidos para la autorización de productos y regirá
los procesos del Registro a partir de junio del 2011. Tras veinte años de existencia de la Directiva 91/414 actualmente vigente, los resultados
arrojan áreas de mejora. Si bien ha proporcionado en su conjunto un alto nivel de protección de la salud humana y el medio ambiente, la
drástica reducción- no siempre relacionada con la seguridad- del número de herramientas fitosanitarias en manos de los agricultores, ha
puesto en riesgo la viabilidad de determinadas producciones agrícolas, en particular en cultivos mediterráneos (cítricos, hortícolas, arroz…).

Además la armonización de criterios de autorización a nivel europeo no ha sido
suficiente para garantizar procesos de registro transparentes y uniformes en los
distintos países comunitarios. Estudios recientes (IQS marzo 2010, Pappas &
Associates, marzo 2010) han puesto de manifiesto los desequilibrios entre los
sistemas nacionales de registro cuya consecuencia es la diferente disponibilidad
de medios de protección fitosanitaria entre productores agrícolas competidores
a nivel comunitario.
La aplicación de la Directiva en su conjunto se marcó un calendario excesivamente
optimista en relación a los recursos de evaluación disponibles. Los
sucesivos retrasos en la revisión de las sustancias y los formulados han dado

lugar a situaciones incoherentes en cuanto a la seguridad de los productos
comercializados.
Cuando todavía la aplicación de la Directiva 91/414 no ha finalizado y
coexisten en el mercado productos evaluados según los Principios Uniformes
con los que aun no lo están, el nuevo Reglamento pretende elevar más el nivel
de protección de la salud humana y el medio ambiente, obligando a una nueva
revisión de los productos.
Si las mayores exigencias a los productos impactarán indudablemente
al número de productos autorizados en el futuro en Europa, agudizando el
problema en algunos cultivos, los nuevos procesos de registro que impulsa el
Reglamento suponen una oportunidad para optimizar los recursos dedicados a
la evaluación. Con ello se pretende resolver los desajustes en la disponibilidad
de herramientas entre los distintos países, como forma de garantizar la libre
competencia y la competitividad de la agricultura. Los nuevos mecanismos de
evaluación y registro prometen una agilización de los procesos de autorización
en toda Europa y en especial una oportunidad para la mejora del sistema español.
Todo ello requiere un notable esfuerzo de adaptación por parte de los estados
miembros para poder contribuir al establecimiento de criterios armonizados,
aprovechar sinergias en la evaluación, defender las necesidades locales de soluciones,
modernizar los procesos… Dotarse de los medios necesarios y abrazar los
principios de la evaluación compartida son sin duda condiciones imprescindibles.
En toda Europa y particularmente en España, hay muchas esperanzas puestas
en la agilización de los procesos. Sin embargo, casi un año después de la
publicación, cuesta identificar progresos visibles en la preparación, y por el
contrario siguen abiertas muchas incógnitas.

Principales puntos del nuevo Reglamento


El nuevo Reglamento incide en tres objetivos básicos: garantizar un nivel elevado
de protección de la salud humana, animal y del medio ambiente, asegurar la
protección de grupos vulnerables y establecer normas armonizadas para incrementar
la libre circulación de los productos fitosanitarios. Todo ello, sin olvidar
la competitividad de la agricultura comunitaria. Otro punto fundamental es la
armonización de normas y procedimientos entre los diversos países.
Los nuevos criterios de exclusión (o de corte), ampliamente debatidos
en el periodo de elaboración del Reglamento, suponen un cambio conceptual
significativo: en lugar de evaluar el riesgo en el uso de una sustancia, ésta se
clasifica por su peligrosidad potencial, (tanto para exclusión, como para ser candidato
a la sustitución). Este cambio de criterio supone renunciar directamente
a determinadas soluciones sin entrar a considerar sus beneficios potenciales y
las posibilidades de manejarlas sin riesgo.
Por otra parte, hay que citar que el nuevo Reglamento contempla mecanismos
para compartir la carga de trabajo para la evaluación de productos mediante
el establecimiento de 3 zonas, frente al esquema anterior de evaluación individual
por países, así como el reconocimiento mutuo de autorizaciones ya concedidas
También establece plazos muy estrictos para todos estos mecanismos, lo cual
debería suponer una agilización de la llegada de nuevas soluciones al mercado.

Principales retos y oportunidades debidos al nuevo
Reglamento


1. Incertidumbres en la disponibilidad de soluciones en el mercado.
Aplicación de los Criterios de corte y la evaluación comparativa:
fechas, criterios, procesos. Tras el debate sobre la conveniencia y el
impacto potencial de los criterios de corte, previo a la publicación del Reglamento,
ahora se trata de la implementación de los mismos. Con la entrada
en vigor del Reglamento cada año, serán revisadas una serie de sustancias
a las que se le aplicarán los criterios de corte. De acuerdo al análisis de la
Administración española, a su vez basado en el del PSD británico en 2008,
entre un 10 y un 20 % de sustancias no serán autorizadas o reautorizadas.
Existe la posibilidad de mantenerlas durante otros 5 años en caso de ser
necesarias para controlar un peligro importante para un cultivo, que no
dispusiera de otros medios de control.
En una segunda criba, otra serie de sustancias serán identificadas como
candidatas a la sustitución, en cuyo caso su autorización se hará para un
período de 7 años y se irá evaluando si aparecen otros medios considerados
más seguros, el riesgo de aparición de resistencias o de nuevas plagas.
Considerando la escasez de soluciones en diversos cultivos es de prever que
habrá que solicitar cláusulas de derogación para la exclusión de sustancias
Todo ello conlleva una evaluación concienzuda y permanente de las necesidades
de soluciones en los distintos cultivos, teniendo en cuenta las
entradas y salidas de productos, afectados por los distintos procesos en
marcha (revisión de Anejos III según la Directiva 91/4114, sustancias en
Retirada voluntaria y resubmission, renovación de inclusión en el Anejo
I, reclasificación de sustancias bajo CLP, Reach…) y la evolución de las
condiciones fitopatológicas.
Todos estos procesos de registro, de plazo y conclusión impredecible,
generan muchas preguntas: ¿Cuándo se hará efectiva la desaparición de
productos debido a los criterios de corte? ¿Y la sustitución comparativa?
¿En qué circunstancias se concederán los 5 años extra? ¿Quién realizará
la evaluación comparativa? ¿Qué criterios se tendrán en cuenta? ¿Cuánto
pesarán los registros en usos menores o las propiedades anti-resistencia?
Por otra parte, la industria fitosanitaria tiene que desarrollar nuevas sustancias
activas, compatibles con criterios toxicológicos más exigentes y al mismo
tiempo, adecuadas para la gestión integrada de plagas. La combinación de
soluciones químicas con las alternativas válidas disponibles será la base
de la protección fitosanitaria sostenible. Esto supone todo un reto para la
investigación para mantener el ritmo de introducción de nuevas tecnologías,
cada vez más costosas.

Con tantas incógnitas, es difícil anticipar cuál será el panorama de soluciones
por cultivo en los próximos años, así como planificar la inversión
y los recursos de registro necesarios a corto y medio plazo.
Esto supone un gran reto para la industria, pero también para los responsables
de la protección fitosanitaria en la agricultura española, tanto para
productores como para la administración.

2. Cumplimiento de plazos. El nuevo Reglamento supone un gran avance
en la regulación de los procesos de evaluación y registro, al establecer
plazos claros tanto a nivel europeo como para las administraciones nacionales.
Esto abre una vía de esperanza para la mejora de los sistemas
actuales, cuya duración impredecible penaliza la gestión empresarial. A
pesar de la experiencia pasada con la Directiva 91/414, la industria confía
en que se puedan cumplir los plazos fijados en Europa para la evaluación
de sustancias. Sin embargo, es obvio que sólo será posible mediante el
apoyo a los procesos de reparto de carga de trabajo. Por otra parte, resulta
difícil imaginar ese cumplimiento de plazos en las condiciones españolas,
si no se pone la voluntad política y los recursos necesarios para desarrollar
el papel encomendado dentro del sistema zonal.


3. Puesta en marcha de la evaluación zonal y el reconocimiento mutuo.
Ambos procesos suponen una gran oportunidad para agilizar el proceso
de evaluación y registro, basados en el reparto de tareas de evaluación entre
los diversos estados de una zona, (18 meses de plazo para la evaluación en
el país encargado, Reconocimiento mutuo en un máximo de 4 meses).
También es su principal reto, teniendo en cuenta que se basa en el reconocimiento
de la labor evaluadora de otros países, como premisa indispensable
para repartir la carga de trabajo.
Si se implementa lo que marca el Reglamento se avanzará claramente,
pero habrá que habilitar los mecanismos y los medios para que así sea. La
diversidad de las condiciones agroclimáticas a lo largo de la comunidad
mediterránea es una realidad. Sin embargo, la defensa de las particularidades
locales no debe suponer un obstáculo al reconocimiento del trabajo
compartido. Los requerimientos nacionales de estudios adicionales deben
ser una excepción, en los casos en los que se demuestre que los conceptos
de “Worst case” o “Risk envelop” no cubren suficientemente la evaluación
del riesgo en las condiciones locales. No debemos olvidar el escaso recorrido
del Reconocimiento mutuo bajo la Directiva 91/414, ahogado por los
complejos procesos administrativos necesarios y el rechazo de evaluaciones
extranjeras bajo unos principios supuestamente uniformes.
El desarrollo de directrices de evaluación compartidas debe continuar como
forma de armonizar criterios, pero por sí solas, no serán suficientes sin los
mecanismos adecuados y un clima de confianza dentro de la comunidad
evaluadora.


4. Desarrollo de soluciones para los cultivos menores. Europa es
consciente de que su exigente sistema de registro penaliza los cultivos
menores. Por ello, el Reglamento contempla un sistema de incentivo para
el registro de productos en cultivos menores, que extiende 3 meses la
protección de datos de una sustancia por cada cultivo menor incluido, hasta
un máximo de 3 años. Además, se está trabajando en un informe que sirva
de base para la creación de un fondo comunitario para la investigación y
desarrollo de materias activas para estos cultivos.
Si bien supone un gran avance en el reconocimiento del problema, es
imprescindible que todos los sectores implicados (industria, agricultores,
administración), trabajen conjuntamente para habilitar mecanismos que
lleven a la práctica este objetivo, con transparencia y predictibilidad. Esta
iniciativa es particularmente importante en España, por la gran diversidad
de cultivos y la continua introducción de nuevos, para satisfacer la demanda
de mercados cada vez más sofisticados. Establecer criterios claros de extrapolación
de datos o requisitos mínimos de ensayos son tareas pendientes
donde España debería tomar un mayor liderazgo de cara a la defensa de
nuestra rica agricultura mediterránea.


5. Coexistencia de los procesos según Directiva 91/414. La entrada en
vigor del nuevo Reglamento supone un punto de inflexión en los procesos de
registros que a partir del próximo julio, se regirán por requisitos, formatos
y plazos nuevos. Sin embargo, un gran número de expedientes de registro
de productos nuevos, presentados en España en los últimos años bajo la
Directiva 91/414, aguardan el turno de ser evaluados. La coexistencia de
sistemas de registro paralelos generó incoherencias y agravios comparativos
en el pasado. Ante la ausencia de medidas excepcionales por parte de la
administración para poner al día dicho retraso en el proceso de registro,
antes de junio del año que viene, la industria se pregunta cómo manejar la
etapa de transición, de la forma más eficiente posible.


6. Comunicación hacia la sociedad. Por último, tanto la aplicación del
nuevo Reglamento como de la Directiva de Uso Sostenible suponen un
nuevo esfuerzo de todo el sector (productores, administración, industria
fitosanitaria) cuyo último objetivo es apoyar la Agricultura Intensiva Sostenible
como única forma de asegurar la producción de alimentos saludables
y a precios asequibles para todos. Este compromiso debe ser conocido
y entendido por la sociedad y para ello, se requiere un esfuerzo en la
comunicación eficiente y transparente, que genere la confianza necesaria
de la sociedad en la base científica y la tecnología agronómica. Todos los
implicados debemos contribuir a ese fin, en especial la administración y
las cadenas de alimentación, huyendo de mensajes más fáciles sobre los
supuestos beneficios de modelos de producción y exigencias adicionales
que confunden al consumidor.

Visión desde la protección al consumidor

“No se comercializarán alimentos que no sean seguros”. Éste es el principal requisito del conjunto de la Legislación Alimentaria en Europa. Aún así, la exposición de los consumidores a diferentes riesgos alimentarios (nutricionales, biológicos, químicos) es innegable.

El uso de sustancias químicas activas en la producción agrícola puede tener como consecuencia la presencia de residuos en los productos tratados. La Unión Europea, al objeto de conseguir un alto grado de protección de la salud de sus ciudadanos, mantiene una estricta política reguladora al respecto, de manera que no podrán autorizarse productos fitosanitarios a menos que antes se haya establecido científicamente que no producen efectos perjudiciales en los consumidores, efectos inaceptables en el medio ambiente y sean suficientemente eficaces.

Una vez autorizados en su uso, y con objeto de atender a las particularidades propias de cada Estado Miembro, se establece el procedimiento de registro que tiene carácter nacional.

Dentro de los distintos requisitos para la autorización de estos productos fijados por el reciente Reglamento (CE) Nº 1107/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo, relativo a lacomercialización de productos fitosanitarios destaca aquel referido a la cantidad máxima de residuos de la sustancia activa que puede legalmente tolerarse en el alimento y que asegura la inocuidad del mismo. De esta forma, “Cuando un Estado miembro tenga previsto concederuna autorización o una autorización provisional de uso de un producto fitosanitario conarreglo a la Directiva 91/414/CEE, estudiará si, debido a tal uso, es necesario modificar unLMR (Límite Máximo de Residuo) existente, fijar un nuevo LMR o incluir en el anexo IV lasustancia activa de que se trate. En caso necesario exigirá a la parte que solicite la autorizaciónque presente una solicitud (…)”.

INTRODUCCIÓN


El procedimiento de autorización, a diferencia del registro, tiene un carácter eminentemente comunitario en el que destaca especialmente el papel de la Comisión Europea y EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), respetándose con el esquema de trabajo instaurado el principio de independencia de las tres etapas del análisis del riesgo: evaluación, gestión y comunicación del riesgo.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) en virtud del artículo 4.2 d) del Real Decreto 709/2002, de 1 de julio, por el que se aprueba su Estatuto es la autoridad competente para evaluar los riesgos para el consumidor asociados a la solicitud de autorización de un determinado uso de un plaguicida, es decir, es responsable de la propuesta inicial de establecimiento/modificación de un LMR, o dicho de otro modo, de informar, desde el punto de vista de la seguridad del consumidor, las autorizaciones de productos fitosanitarios, procediendo a la evaluación inicial de nuevos usos de plaguicidas en las cosechas.
La combinación de la información toxicológica de la sustancia activa y los resultados de los ensayos de residuos aportados por la empresa constituye la piedra angular de este informe de evaluación de riesgos que cuenta con cuatro pilares básicos: la identificación y caracterización del factor de peligro, la determinación de la exposición y, por último, la caracterización del riesgo para el consumidor debido al uso del producto fitosanitario.

Tras este primer paso dado en nuestro propio país, EFSA estudia dicho informe de evaluación y emite un dictamen motivado, en particular sobre los riesgos para el consumidor asociados a la fijación, modificación o supresión del LMR propuesto. El dictamen de EFSA se convierte así en aval de la seguridad de los alimentos en la UE, y abre la puerta para el paso final del registro y uso del producto fitosanitario.
En este sentido, la Comisión Europea, en colaboración con los EEMM, ha elaborado varios documentos destinados los solicitantes de autorizaciones que conllevan la modificación de los LMRs existentes con el fin de facilitar la presentación de la información necesaria establecida en el artículo 7 del Reglamento (CE) Nº 396/2005, de 23 de Febrero de 2005, del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a los límites máximos de residuos de plaguicidas en alimentos y piensos de origen vegetal y animal y que modifica la Directiva 91/141/CEE del Consejo:


Por un lado, el propio modelo de formulario de solicitud:
http://ec.europa.eu/food/plant/protection/resources/publications_ en.htm#residues, y
Por el otro, un documento con recomendaciones generales para el diseño, preparación y realización de los ensayos de residuos (DOC SANCO/7089/VI/95 rev5) http://ec.europa.eu/food/
plant/protection/resources/app-b.pdf


Como puede observarse se trata de un procedimiento largo, multidisciplinar y con intervención de distintas autoridades competentes lo que se traduce en una inversión de tiempo y recursos de, en ocasiones, difícil retorno.
Las distintas autoridades competentes en la materia somos plenamente conscientes de esta situación de manera que se han lanzado varias iniciativas para intentar poner solución a este handicap, y lograr en la medida de lo posible, una mayor disponibilidad de medios de defensa vegetal con la menor carga burocrática posible, sin renunciar al rigor científico que debe impregnar todo el proceso.
De entre todas estas herramientas, y partiendo del requisito de contar con un LMR que cubra el uso que se pretende registrar, destacamos:


1. La Revisión continua de las directrices europeas sobre la materia.
2. El principio de Reconocimiento Mutuo.
3. La Fijación de LMRs con datos de control-monitoreo.
4. La Integración de CXLs (LMRs fijados por el Codex Alimentarius).
5. Extrapolaciones.
6. Los Cultivos menores / Usos menores.
7. Colaboración entre Ministerios.


Revisión continúa de las directrices europeas sobre la materia


A la luz de un mayor conocimiento científico y con la experiencia adquirida, se hace necesaria una actualización de la normativa en cuestión. Ésta tiene lugar a través del grupo de trabajo DATA REQUIREMENT de la Comisión Europea del que nuestro país forma parte. Algunas de las cuestiones en él debatidas son, por ejemplo, mantener dos zonas de residuos (SEU+ NEU) en lugar de las tres de autorización, debates en número de ensayos para cultivos menores (6 ensayos para cubrir ambas zonas), eliminación de la “regla del 10% ADI o DRfA” para presentar estudios de procesado, etc.

Reconocimiento Mutuo


El principio de reconocimiento mutuo, recogido en el artículo 40 del Reglamento de comercialización, se presenta como un instrumento ambicioso para establecer una disponibilidad más armonizada de productos fitosanitarios a la vez que se garantiza la libre circulación de bienes en la UE, evita la duplicación de trabajo y reduce la carga administrativa de la industria y de los EEMM. 

Consiste en la autorización del mismo producto fitosanitario, para el mismo uso y con arreglo a prácticas agrícolas comparables en un Estado miembro distinto al de referencia. Es un procedimiento que, en principio, compete a otras autoridades oficiales, y donde la AESAN no interviene pues se trata de usos con LMRs ya establecidos.


Artículo 21 Reglamento 396/2005. Datos de control


En circunstancias excepcionales, y en particular en lo que respecta a plaguicidas no autorizados que pueden estar presentes en el medio ambiente, es conveniente permitir el uso de datos de seguimiento a la hora de fijar un LMR. Tal ha sido el caso de la reciente fijación de un LMR de nicotina en setas silvestres. También se contempla para cultivos muy menores como miel, especias o hierbas para infusiones.


Codex Alimentarius - Integración CXLs (considerando 25 Reglamento 396/2005)


A la hora de fijar los LMRs también deben tenerse en cuenta aquellos fijados internacionalmente por la Comisión del Codex Alimentarius, una organización conjunta FAO/OMS. Estos límites deben incluirse en el Reglamento 396/2005 con la excepción de los considerados no seguros para algún segmento de la población en la UE, tras una evaluación de riesgo realizada siguiendo estándares europeos, y para los que la Unión ha expresado su reserva a dicha organización.

Extrapolaciones

Se trata de un concepto no recogido específicamente en la legislación, aunque sí en las directrices elaboradas por la Comisión y aprobadas por los Estados Miembros, entre otros, en el Documento SANCO 7525/VI/95 Comparability, extrapolation, group tolerances and data requirements, actualmente en su revisión 9ª.
Consiste en la adopción directa de un LMR ya fijado para una determinada matriz en otra diferente, lógicamente relacionadas en cuanto a morfología (tamaño, superficie externa), hábitos de crecimiento, porción comestible,…etc.
Los ensayos aportados (ocho para cultivos mayores; cuatro para menores; ocho si se extrapola para todo el grupo) deben, junto con el resto de documentación aportada, verificar que todas las variables son comparables, incluyendo las prácticas agrícolas. Respecto a la sustancia activa empleada, se han identificado como las dos cuestiones clave: el momento de aplicación del producto en relación al proceso de formación del fruto, así como si la sustancia activa es o no sistémica.
En este sentido, la AESAN ha propuesto recientemente algunas extrapolaciones, concretamente de kaki a partir de cítricos y de granado a partir de pomáceas, aunque aún no se ha estimado oportuno adoptarlas por falta de
documentación que avale la propuesta inicial. Se requieren nuevos ensayos de residuos con distintas sustancias en los cultivos propuestos siguiendo prácticas agrícolas uniformes que permitan una fácil comparación.

Cultivos menores / usos menores


En algunos casos es evidente que solicitar una autorización representa un incentivo económico limitado para la industria. Para garantizar que la diversificación de la agricultura no se vea amenazada por la falta de disponibilidad de productos fitosanitarios, se han establecido normas específicas para estos cultivos y usos menores. Ambos conceptos se encuentran íntimamente relacionados y persiguen un mismo fin: la flexibilización de los requisitos de
suministro de datos para el Registro de un determinado uso.
Si bien el término “cultivo menor” no aparece ni en el Reglamento LMR ni en el de comercialización,”uso menor” se define en éste último como “el uso de un producto fitosanitario en un Estado miembro concreto en vegetales o productos vegetales que: a) no sean ampliamente cultivados en ese Estado miembro, o b) sean ampliamente cultivados, para satisfacer una necesidad fitosanitaria excepcional”. De manera implícita, se sobreentiende que son aquellos usos tan reducidos que no garantizan a la industria un suficiente retorno económico de la inversión requerida para el desarrollo del producto o registro del uso.
Este enfoque permitiría también que cultivos mayores tengan usos menores registrados. Se diferencian, por tanto, en el enfoque:


• El enfoque basado en el análisis del riesgo: cultivos mayores-menores-muy menores.
• El enfoque basado en aspectos económicos, recuperación de la inversión: usos menores.


A pesar de que sigue funcionado el grupo de trabajo electrónico del Comité del Codex sobre residuos de plaguicidas en los alimentos liderado por EEUU y Kenia para facilitar los usos menores, y conseguir unas definiciones consensuadas de estos conceptos, los criterios para clasificar cultivos como mayores (y por ende, menores), así como para definir cultivos muy menores en la UE se encuentran ya en el documento guía de la DG SANCO 7525/VI/95 (actualmente en su rev. 9), y son actualmente:
La revisión de la lista de usos menores, aproximadamente cada 10 años, es un requisito de la propia legislación al poder verse afectados por cambios en el contexto económico, hábitos alimentarios de la sociedad, así como la ampliación de la UE. La aplicación de los criterios anteriores en la actualidad conllevaría que muchos de los cultivos considerados menores pasaran a mayores en la UE. Dada la implicación de la UE en la defensa de los cultivos menores, se están debatiendo actualmente varias modificaciones entre las que destacan: entender las áreas de cultivo como idénticas a las zonas de residuos, utilizar datos de consumo a largo plazo, y la posible utilización para el cálculo de la exposición al consumidor de todas las dietas del modelo EFSA PRIMo o bien sólo de las establecidas por la OMS.
Una vez clasificado el cultivo/uso como menor, el artículo 51 del Reglamento de comercialización da las pautas para ampliar las autorizaciones de productos fitosanitarios ya existentes para cubrir estos usos. Así, el titular de la autorización, las entidades oficiales o científicas que se ocupan de actividades agrícolas, las organizaciones agrícolas profesionales o los usuarios profesionales podrán solicitar la autorización de un producto fitosanitario para usos menores siempre que el producto de que se trate esté autorizado en dicho Estado miembro.
Los Estados miembros también podrán autorizar dichos usos utilizando el principio de reconocimiento mutuo, siempre y cuando dichos usos también sean considerados menores en el Estado Miembro de referencia.
Así pues es competencia de las autoridades oficiales de cada Estado Miembro:


Adoptar medidas destinadas a facilitar o alentar la presentación de solicitudes para ampliar a usos menores la autorización de productos fitosanitarios ya comercializados. La ampliación podrá consistir en una modificación de la autorización existente o en una autorización distinta, de conformidad con los procedimientos administrativos del Estado Miembro de que se trate.
Establecer y actualizar periódicamente una lista de usos menores. Por otro lado, la Comisión presentará, a más tardar el 14 de diciembre de 2011, una propuesta para la creación de un fondo europeo de fomento de los usos menores.


Una última opción consiste en considerar usos menores en cultivos mayores para lo cual deben cumplirse una serie de requisitos como ser una plaga menor o de presencia reducida, no contar con un número suficiente de productos fitosanitarios disponibles para su control, un retorno económico potencial esperado de la inversión limitado, así como que la nueva autorización sea considerada como de interés público.


Colaboración entre Ministerios. VIA RÁPIDA EN EL ESTABLECIMIENTO DE LMR. Un compromiso de la AESAN en la agilización de la autorización y registro de productos fitosanitarios.
Dadas las competencias de la AESAN, en materia de seguridad alimentaria, y de la Dirección General de Recursos Agrícolas y Ganaderos del MARM (Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino), en materia de registro de productos fitosanitarios, es obvio que una estrecha coordinación en el procedimiento de fijación de LMRs repercutiría directamente en una mayor eficacia en la autorización y registro de nuevos usos.
Para ello, ya en mayo del 2009 la AESAN preparó un documento planteando un nuevo esquema de trabajo que pretende sentar las bases de una colaboración mutua entre autoridades con el objeto de optimizar los recursos disponibles y facilitar la presentación/tramitación de las solicitudes de LMRs, como elemento clave en la autorización registro de los productos fitosanitarios y como garantía de la protección de los consumidores. De esta forma se delimitan asimismo las actuaciones de ambas unidades para poder operar de manera independiente, aunque en estrecha comunicación, y así evitar demoras innecesarias.
El MARM por su parte en octubre 2009, y tras la aprobación Reglamento 1107/2009, han comunicado su apoyo a esta nueva iniciativa, y manifestado su intención de aplicarlo en líneas generales.
Nuestro objetivo futuro es avanzar en la elaboración de guías conjuntas para facilitar a los interesados la información necesaria para poder cumplir con lo dispuesto en el Reglamento 396/2005. Actualmente se está preparado un primer borrador de esta VIA RÁPIDA EN EL ESTABLECIMIENTO DE LMR: Un compromiso de la AESAN en la agilización de la autorización de productos fitosanitarios.
Con las iniciativas comentadas, todas ellas ya aplicables y a la vez sometidas a una revisión constante, se demuestra que si bien la seguridad de los alimentos debe prevalecer siempre sobre la protección de las plantas, esto es, la Salud Pública sobre la Protección Fitosanitaria, existen herramientas que nos permiten avanzar un paso más en el procedimiento de registro de un producto fitosanitario en nuestro país, de forma que no constituya un obstáculo para ninguno de los agentes implicados.

El Reglamento mejora y corrige las deficiencias anteriores

Nivel Unión Europea

El primer nivel de actuación es el que se enmarca en el ámbito de las instituciones
de la Unión Europea.
Este nivel de actuación es muy importante ya que para alcanzar y profundizar
en el mercado único y asegurar una armonización en la disponibilidad de productos
fitosanitarios es necesario disponer de unos procedimientos comunes,
desarrollados entre todos los EEMM y aceptados lo más ampliamente posible.
Parte de la labor ya está hecha porque, desde que se empezó a aplicar la
Directiva 91/414/CEE en el año 1993, se han ido adoptando numerosos documentos-
guía o documentos de orientación que responden a un consenso entre
las opiniones de los expertos implicados en las diversas materias reguladas y
que continuaran siendo considerados.
(http://ec.europa.eu/food/plant/protection/resources/publications_
en.htm).

Pero el nuevo Reglamento amplía y contempla otros aspectos de la comercialización
de los productos fitosanitarios sobre los que se deberán establecer
requisitos y alcanzar acuerdos, que requerirán las intervenciones de los expertos
y de las autoridades de los EEMM. La Comisión ha elaborado un documento
donde se recogen el plan de los trabajos a desarrollar en los próximos años que
permitan cumplir con los objetivos y los plazos fijados.

Además no hay que olvidar que actualmente existen otras instituciones
europeas, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Agencia
Europea de Sustancias y Preparados Químicos (ECHA), implicadas en las evaluaciones
de las materias activas y de los productos fitosanitarios, donde también
se requiere la participación activa de las autoridades nacionales.

Entre las actividades previstas destacaremos las siguientes:

Incidencia en el sector hortofrutícola de los trámites de registro de productos fitosanitarios

Los productos fitosanitarios


La utilización de productos fitosanitarios resulta imprescindible para conseguir el fuerte aumento en la producción agrícola que permita alimentar a la creciente población mundial, cada vez en mejores condiciones, y cubrir la demanda de productos agrícolas procedente del sector energético. Es necesario avanzar hacia una agricultura más sostenible, con un uso racional y seguro de los productos fitosanitarios, imprescindibles para la actividad agrícola, tanto en la producción convencional como en la integrada.
La disponibilidad de las herramientas fitosanitarias más novedosas y adecuadas para la protección eficaz y segura de los cultivos, mayores o menores, es un factor clave para poder garantizar una producción agraria competitiva.
Estos productos han evolucionado mucho, especialmente en los últimos años, en los que ha sido muy importante la componente tecnológica resultado de la fuerte inversión en investigación y desarrollo (I+D) realizada por las empresas del sector. Cabe destacar que los recursos destinados a investigación y desarrollo por las empresas del sector fitosanitario resultan proporcionalmente mucho mayores que los de la industria química en su conjunto. Según datos del informe Nomisma (European agriculture of the future – The role of plant protection products, 2008), la inversión en I+D realizada por las principales empresas europeas del sector en 2006 ascendió a 1.579 millones de dólares, representando el 9,3% de las ventas. Este valor es alto, y más, si se compara con el 3,1%, del año 2005, de la industria química, industria tradicionalmente muy proclive a la innovación. Los principales esfuerzos realizados en investigación se han dirigido a conseguir productos fitosanitarios con mejor perfil toxicológico, más respetuosos y compatibles con la salud humana, la seguridad del agricultor, la protección del medio ambiente, y la agricultura integrada.
Como promedio, la European Crop Protection Association (ECPA) estima en nueve años el tiempo que transcurre para que un producto fitosanitario nuevo acceda al mercado de la UE, con un coste económico de inversión en investigación, desarrollo y Registro, de entre 250 y 300 millones de euros.
El proceso de Registro de productos fi tosanitarios tiene dos etapas diferenciadas. En primer lugar hay que registrar la sustancia activa del producto en la Unión Europea. Seguidamente, hay que registrar el formulado del producto y los usos que se le dará en cada país que se quiera comercializar dicho producto.
En España, para que un producto fi tosanitario pueda comercializarse, debe estar inscrito en el Registro Ofi cial de Productos Fitosanitarios, que gestiona el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM). Los formulados
fitosanitarios que se ponen a la venta son evaluados por expertos de cuatro ministerios diferentes: el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, el de Sanidad y Política Social, el de Trabajo e Inmigración a través del Instituto Nacional de Higiene y Seguridad en el Trabajo y el Ministerio de Ciencia e Innovación a través del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA). Antes de ser aprobados, pasan por la Comisión de Evaluación de Productos Fitosanitarios a la cual pertenecen, además de los representantes de los citados Ministerios, AESAN (Agencia Española de la Seguridad Alimentaria) y representantes de las 17 Comunidades Autónomas.Excesiva burocracia y dispersión, debido a los diferentes agentes, rigen todo el proceso de tramitación de un expediente.
En España, 60 meses (5 años) de promedio es el tiempo necesario para la obtención del Registro de un producto fitosanitario. Este plazo está muy por encima de lo que sucede en otros países de la UE donde se manejan periodos mucho más cortos. La consecuencia de esto, es un agravio comparativo para el agricultor español frente a sus competidores europeos que disponen de nuevas herramientas modernas con mucha anterioridad.
Según información del sector fitofarmacéutico, el periodo medio en España ha ido creciendo a partir del 2000, ya que años anteriores era posible disponer del Registro para la comercialización del producto en unos 36 meses. Ahondando en la cuestión la Ley 43/2002 de 20 de noviembre de Sanidad Vegetal recoge en su artículo 35, “Procedimiento de Autorización”; apartado 4, que la duración máxima del procedimiento será de doce meses desde el momento en que se haya presentado la documentación completa.

Otro aspecto importante en el contexto agrícola español, a tener en cuenta, son los usos, denominados, menores. La realidad comercial de los cultivos menores (endibia, caqui, acelga, apio, espárrago, etc.) que de por sí ya tienen un bajo interés económico para los fabricantes de fitosanitarios por el tamaño pequeño del mercado al que van dirigidos, se agudiza aún más en España como consecuencia del retraso en la obtención del Registro del producto, dificultando un adecuado retorno de la inversión efectuada por el fabricante de fitosanitarios. El agricultor se encuentra sin productos fitosanitarios de calidad, cantidad o diversidad suficiente.
España está perdiendo competitividad, tanto a nivel agrícola como industrial, en el sector hortofrutícola a causa del retraso en la obtención del Registro de productos fitosanitarios, frente a otros países que tienen tiempos de Registro muy inferiores y, por lo tanto, actualizan su catálogo de productos mucho antes. Cultivos en los que España es líder Europeo pueden verse sin soluciones. Además, los competidores de España en producciones mediterráneas son, en su mayoría, extracomunitarios y, por lo tanto, no sometidos a las restricciones en el uso de formulados fitosanitarios no autorizados en el mercado español.
A todas luces, existe un problema que puede y debe ser resuelto, habilitando el presupuesto y los recursos humanos y técnicos necesarios, siguiendo el ejemplo de otros países de la UE que ya han adoptado medidas al respecto.

Impacto económico de los plazos de Registro de
productos fitosanitarios en España


La situación vigente en España se traduce en una menor disposición de productos fitosanitarios para el agricultor en relación con sus competidores de otros países.
Este escenario resulta especialmente grave en los productos fitosanitarios de última generación (p.e. compatible con sistemas de Producción Integrada), al ser estos, por su novedad, los que con mayor probabilidad se encontrarán en proceso de Registro. El hecho que estos productos fitosanitarios de última generación estén disponibles con antelación para los agricultores del resto de países de la UE dificulta la competitividad de la agricultura española, situación que se agrava con la drástica reducción de productos fitosanitarios que provocó la Directiva 91/414.
El planteamiento que se ha adoptado en este trabajo realiza en primer lugar una aproximación cualitativa a los efectos económicos derivados de esta situación. La estimación de los efectos económicos derivados de la lentitud del proceso de Registro resulta una tarea extraordinariamente compleja, pues se debería analizar en detalle la situación existente en cada cultivo respecto a plagas y soluciones fitosanitarias disponibles y en fase de Registro, y realizar numerosas hipótesis respecto de los efectos derivados de disponer con antelación de los productos fitosanitarios en fase de Registro. Otro punto a tener en cuenta para entender la dificultad de realizar una valoración económica de los plazos de Registro relativamente largos, deriva del menor acceso por parte del agricultor español, en relación con sus homólogos de los países vecinos, a los productos fitosanitarios de última generación, que en la mayoría de los casos se caracterizan por tener mejor perfil toxicológico. Es decir, en muchos casos, el nuevo producto fitosanitario, no disponible todavía en España por estar en proceso de Registro, no se caracteriza tanto por una mayor eficiencia de actuación, sino por presentar un mejor perfil toxicológico y ser más compatible con el medio ambiente y con la fauna auxiliar en la producción integrada. La imposibilidad de acceder a estos productos de mayor componente tecnológica, no se traduciría en un impacto negativo en la producción agrícola, puesto que como hemos comentado, sus ventajas principales son para el consumo humano y el medio ambiente.
Dados los múltiples factores que influyen en la situación que se quiere valorar, la aproximación que nos ha parecido más interesante para cuantificar los efectos económicos se desarrolla a dos niveles:

1. En primer lugar realizamos una aproximación cuantitativa a las principales producciones hortofrutícolas españolas, para tener una referencia de las magnitudes económicas relativas a estos cultivos. A partir de aquí, valoramos económicamente el impacto de una pérdida de productividad del 1% como base de partida para el cálculo, habitual en estudios de impacto económico, en cada una de estas producciones. Si bien no estamos en condiciones de indicar en qué porcentaje se ve afectada la productividad de cada cultivo por la lentitud del proceso de Registro en España, sí que podemos valorar qué efectos económicos tendría una determinada pérdida de productividad en cada cultivo.


2. Posteriormente, analizamos en profundidad algunos casos prácticos, que afectan a cultivos y productos fitosanitarios concretos, para poner de relieve las implicaciones económicas derivadas de esas situaciones particulares. En los casos planteados, se ha creído conveniente seleccionar cultivos que destaquen por su importancia económica.

Conclusiones principales


1. El sector agroalimentario, además de satisfacer las demandas del consumidor, contribuye a la sostenibilidad, a la creación de empleo y a la dinamización del medio rural.


2. En el año 2008, el sector agroalimentario creció un 2,4%, con una balanza comercial positiva y conservando la creación de empleo.


3. La industria agroalimentaria española, ocupa el quinto puesto a nivel europeo, contribuyendo con el 17% al PIB industrial del país.


4. Un producto fitosanitario debe registrarse previamente en el país para poder ser comercializado. Los trámites en España son los más largos de la UE, con un promedio de 60 meses (5 años), mientras que en países competidores los trámites duran de 12 a 36 meses.


5. Este retraso conlleva una pérdida de productividad del sector agrícola e industrial español al no poder aplicar los nuevos productos, hecho que no tiene lugar en otros países de la UE.


6. El nuevo Reglamento de comercialización de productos fitosanitarios, nº 1107/2009, establece zonas de evaluación de dossier de Registro. En la zona Sur, además de España, están Portugal, Francia, Italia, Grecia, Bulgaria, Chipre y Malta. Este Reglamento promueve el Registro por mutuo reconocimiento con otro país, teniendo cada País Miembro la posibilidad de realizar una evaluación propia en caso de tener diferencias en condiciones climáticas y medio ambientales que causan un problema para la salud humana, animal o el medio ambiente.


7. Para el estudio del impacto económico se hace una estimación del impacto global y, posteriormente, se estudian con mayor profundidad los casos del tomate y la pera.


8. Las pérdidas totales de frutas y hortalizas, en el supuesto que fueran del 1% a causa de la no disponibilidad de productos fitosanitarios, tendrían un valor superior a 79,5 millones de €, sin tener en cuenta los cultivos menores.


9. En el tomate (plaga de la Tuta absoluta) si se considera una pérdida de un 1% de la producción a causa de carecer de productos fitosanitarios adecuados, esta pérdida representa 14,6 millones de €. Por cada 1% adicional, es fácil calcular las pérdidas de producción sólo en el tomate.


10. También deberán tenerse en cuenta el coste de las indemnizaciones de las Administraciones Públicas por pérdidas de productividad. Así, en Alcalà de Xivert, en el 2007, la Generalitat Valenciana pagó 450.000 € a unos treinta productores por la pérdida total de producción de tomate por causa de la Tuta.


11. Para el caso de la Tuta absoluta, un escenario con una afectación del 20% de las hectáreas cultivadas y un rendimiento en las hectáreas afectadas un 30% menor tendría un impacto de 97,98 millones de €. Mientras que para una afectación del 60% de las hectáreas que impliquen una disminución del 70 % del rendimiento, tendría un impacto de 914,49 millones de €.


12. En un estudio similar sobre el peral para hacer frente a la Cacopsylla pyri y para una afectación sólo del 20% de las hectáreas y una disminución de la producción del 20%, la pérdida estimada es de 11,47 millones de €. Para el caso de la afectación del 60% de la superficie cultivada y una disminución de la producción del 70%, las pérdidas estimadas son de 137,71 millones de €.


13. Se da la circunstancia de que los fitosanitarios aptos para combatir la plaga en la pera estaban autorizados, en España, para las manzanas. El Registro de este producto ha durado más de 4 años.


14. El Registro rápido de productos fitosanitarios disminuiría el interés en la búsqueda de productos fitosanitarios ilegales, eliminando los daños medioambientales y para la salud del consumidor, las pérdidas económicas por cancelación de exportaciones y aumentaría los ingresos fiscales de los gobiernos.

15. El sistema de Registro francés e inglés son modelos que podría implementar España para mejorar su proceso de Registro. Francia partía de demoras similares a las españolas, para pasar en dos años de 60 meses a los 12 meses previstos en la reglamentación europea para el Registro de nuevos productos fitosanitarios.


16. Un Organismo público independiente de Registro de productos fitosanitarios, similar al DIVE francés de la AFFSA, con parecido número de empleados y volumen de trabajo, tendría un presupuesto estimado de funcionamiento de 10 millones de €, valor muy inferior a la pérdida del 1% de la producción agrícola española.

Los sistemas de inspección de equipos para la aplicación de productos fitosanitarios

El Real Decreto que está preparando el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural yMarino (MARM), sobre la puesta en marcha del sistema de inspecciones periódicas de los equipos de aplicación de fitosanitarios, dará el pistoletazo de salida para el inicio de las inspecciones, inéditas en cuanto a su obligatoriedad, de los equipos para la aplicación de fitosanitarios. Estas inspecciones afectarán a todos los equipos en uso, antiguos y nuevos del parque nacional de esta maquinaria.

El sistema de inspecciones se pone en marcha en consonancia con el desarrollo y aplicación de la Ley de Sanidad Vegetal (Ley 43/2002 de 20 de noviembre) y la trasposición de la Directiva 2009/128/CE de Uso sostenible de plaguicidas. Ambas definen y caracterizan el elenco de equipos destinados a estos fines, planteando los requisitos mínimos que deben cumplir las unidades de inspección y la metodología en que se basarán las inspecciones, así como el procedimiento de evaluación de los resultados obtenidos.

Pero sus objetivos van más allá. El fuerte peso, en la actualidad, de las normativas relacionadas con la sostenibilidad y la protección medioambiental promueven la puesta en marcha de estas inspecciones, para verificar el correcto funcionamiento de los equipos, buscando su funcionamiento eficaz y sostenible, rentable, garantizando la seguridad medioambiental y cumpliendo con criterios de seguridad y trazabilidad alimentaria.


Marco legal


En el proceso de aplicación de las normativas anteriormente citadas deberíamos distinguir dos puntos de vista, el primero formal, respecto de la aplicación de la legislación definida, y el segundo, práctico, que desarrolla el propio sistema de inspecciones y tiene en cuenta los requisitos exigidos a los usuarios y, en general, a la industria relacionada con la comercialización de este tipo de equipos.

Ley 43/2002 de Sanidad Vegetal (en concreto, sus artículos 23.4, 41.2 y 47.3), nos hablan de la necesidad de inspeccionar los equipos en uso que apliquen productos fitosanitarios. En concreto, el artículo 23, (dentro del Título III, sobre los medios de defensa fi tosanitaria), nos adelanta el uso adecuado de los “medios de defensa fitosanitaria”. Todo el proceso tiene en cuenta el hecho diferencial del seguimiento de las “buenas prácticas fitosanitarias y las condiciones de lucha integrada”. Se destaca así, no la eliminación del proceso de aplicación de productos fi- tosanitarios, sino la aplicación del mínimo necesario para el control de las plagas. De nuevo, sostenibilidad
En los artículos mencionados, se cita de forma específi ca la necesidad de realizar revisiones periódicas de los medios adecuados para la aplicación de este tipo de productos. El sistema de inspección y control dependerá de las administraciones públicas que dispondrán los órganos de control competentes, centros de inspección técnica,oficiales y reconocidos.
También resulta aplicable la trasposición de la Directiva Europea 2009/128/ CE, de uso sostenible de plaguicidas, que pretende regular el buen uso de este tipo de productos, en aras a la reducción de la contaminación, dentro del territorio europeo, buscando un uso sostenible de los plaguicidas. La especificación de normas sobre la comercialización de equipos de aplicación de plaguicidas que garanticen el cumplimiento de los requisitos ambientales, reduce al mínimo sus efectos negativos sobre la salud humana y el medio ambiente.
Estos equipos son definidos como: “cualquier aparato destinado específi camente a la aplicación de plaguicidas, incluidos los accesorios que sean fundamentales para el correcto funcionamiento de dicho equipo, como boquillas, manómetros, filtros, tamices y dispositivos de limpieza de tanques”.
En la definición, sin embargo, no se observan pequeños matices como el carácter profesional y la continuidad en el uso del equipo, elementos que definen igualmente la necesidad de este tipo de inspecciones.


Proceso de inspección
Los estados miembros velarán, por tanto, porque los equipos de aplicación para uso profesional sean objeto de inspecciones periódicas. Tal y como recoge la Directiva (y como se recogerá en el futuro Real Decreto que regula el sistema de inspecciones), el intervalo entre las inspecciones no será superior a cinco años hasta 2020 ni a tres años a partir de esa fecha.

Los hitos del proceso contemplan la fecha del 14 de diciembre de 2016, (el 31 de diciembre de 2016 en nuestro país), para que todos los equipos, antiguos y comprados en este periodo, hayan pasado como mínimo una inspección. No entran en ese proceso de inspecciones, los equipos de aplicación manual de plaguicidas o pulverizadores de mochila.
            El objeto de las inspecciones es el de la valoración del funcionamiento correcto, fi able y efi caz de estos equipos. Tal y como refl eja la Directiva: “hallarse en unas condiciones que permitan su llenado y vaciado de forma segura, sencilla y completa, e impidan fugas de plaguicidas. También deben permitir una limpieza fácil y completa (…) garantizando la seguridad de las operaciones (…) siendo controlados y detenidos inmediatamente desde el asiento del operador. En su caso, los ajustes deben ser simples, precisos y reproducibles”.
            Las inspecciones observarán los procedimientos de preparación de los equipos para el trabajo, incluida su calibración. También que su funcionamiento presente los menores riesgos posibles para el usuario, otras personas, especies animales y vegetales a los que no se destinen, biodiversidad y medio ambiente.
            En nuestro país, se ha elaborado un manual de inspecciones que servirá, no solo para la aplicación uniforme de este sistema de control, sino, además y en el mejor de los casos, como elemento formativo para los usuarios y operadores de este tipo de equipos y productos.
            De una forma general y siguiendo las propuestas de la Directiva se propone la observación de 11 puntos de control:


            En todo caso siempre se observarán criterios de protección y seguridad del usuario, aplicaciones estables, continuas y sin fugas. Mezclas adecuadas y constantes. Eliminación de vertidos accidentales y distribuciones irregulares. Ajustes de presión y calibración correctos. Estabilidad en las aplicaciones.
            Tras la inspección, siempre que esta sea favorable, se emitirá una certificación (reconocida por todos los estados miembros de la UE), si el período de tiempo transcurrido desde la última inspección efectuada en el otro Estado miembro sea igual o inferior al del intervalo entre las inspecciones en su propio territorio.


Visión de la aplicación del sistema de inspecciones sobre el mercado nacional


Dada la sensibilidad del asunto el Ministerio lleva trabajando desde hace años por medio del Grupo de trabajo sobre técnicas y equipos de aplicación de productos fitosanitarios en el mismo. El fruto      práctico se observa en la realización y crecimiento del número de inspecciones y revisiones del trabajo de este tipo de maquinaria en todas las regiones españolas.
            Sin embargo, la aplicación de las normativas ya expuestas estandarizará estos procesos, promoviendo la creación de un sistema de Inspecciones Técnicas de Equipos de Aplicación de productos Fitosanitarios, que deberán pasar todos los equipos.
            Los pasos necesarios para su implantación han de tener en cuenta, primero, la dimensión del parque nacional de este tipo de maquinaria. Para ello, durante el año 2009, se definió la obligatoriedad de inscripción de todos los equipos de tratamientos y abonadoras en el Registro Ofi cial de Maquinaria Agrícola, ROMA. Así, todos los equipos nuevos y usados deberían quedar inscritos con fecha límite de julio de 2011. Teniendo en cuenta el plazo propuesto para las inspecciones periódicas (de cinco años), se espera que el 31 de diciembre de 2016, todos los equipos en uso en nuestro país, hayan pasado su primera inspección. Cabe destacar que no se inspeccionará ningún equipo que no haya sido registrado con anterioridad.
            La prioridad, en las inspecciones la tendrán los equipos con mayor carga o capacidad de trabajo: automotrices, los destinados a la agricultura ecológica y, en general, aquellos cuyos titulares sean empresas de servicios, agrupaciones de agricultores, cooperativas o sociedades agrarias. Se pretende desarrollar así, el objetivo de formar sobre el uso y mantenimiento de este tipo de equipos, especialmente en cuanto al mantenimiento preventivo, siendo este tipo de usuarios los más interesados en garantizar la eficacia en el tratamiento y el ahorro de insumos, consiguiendo, en suma, mayor rentabilidad.
            Los coordinadores de este sistema, serán las administraciones (nacional y regional), que  definirán las normas aplicables y el criterio de inspección (bajo un manual estandarizado). Los diversos territorios llevarán a cabo las inspecciones por medio de los órganos competentes, profesionales, independientes e imparciales, que contarán con personal cualificado, creándose órganos de control y teniendo como coordinador final al Centro Nacional de Referencia, que unificará los criterios aplicados. También será labor de estos órganos el planteamiento del calendario de inspecciones.
            Hasta la publicación del Real Decreto y el inicio del sistema de inspecciones no se conocerá que “estaciones” llevarán a cabo este tipo de inspecciones. Si se ha adelantado que, a priori, las empresas que comercializan este tipo de maquinaria no podrán realizar estos trabajos, aunque no se les cierra la puerta a que lo hagan, siempre que fueran autorizadas por la CC AA correspondiente.
            Lo que resultará fundamental, por parte de los fabricantes y comercializadores, para usuarios e inspectores, será la asesoría técnica y comercial, tanto en la adquisición, como a la  inspección marcados por las autoridades, facilitando, además, la realización de las mismas. El sistema de inspecciones es un proceso complejo que necesitará del apoyo de todos para superar los inconvenientes y costes monetarios, de tiempo y desplazamientos para los usuarios.
            Cabe esperar, por tanto, un proceso largo, de adaptación, interiorización y conocimiento del proceso de inspecciones para el que ya existen fechas y en el que todos los implicados tendrán que hacer un esfuerzo. Será necesaria, especialmente, la aplicación en aspectos formativos para que los usuarios entiendan la necesidad de estas inspecciones, no solo en aplicación de las normas correspondientes, sino también como una manera de tener sus equipos en perfecto estado y adecuados para una aplicación eficaz.

No, pero sí

Aunque quienes lo han dicho siempre, están en la muda, parece que no, pero sí. Hay algo más de cosecha de la que hemos tenido en la campaña recién finalizada, pese a las bajas. Pero, la

importancia de la merma está en las plantaciones medias por la calidad de la fruta, al parecer. O sea, que tendremos una campaña, en cuanto a tonelaje, normal.

No todos los que hablamos de dejar de producir, lo han hecho. Pero, algo había que decir para seguir la corriente, máxime cuando no todos los que hablaban de ello, tenían el deseo de conocer qué vecinos se dejaban el trabajo.

No es una decisión fácil de realizar, especialmente porque, en general el hecho era forzado. Así, sí, en verdad, contamos con algo más de producción, mejor. Ello no significa que cuando más, mejor, porque es anormal. Lo excesivo rompe los precios tan a la baja que deja el mercado sin saber qué hacer y juega en el precio de venta siempre a la contra.

Es por ello, por lo que le damos su importancia al total de la oferta de todos los países. Es ésta la que juega con la media del precio de venta. Y ahí entra en juego la calidad del fruto y ella es clave. Hay un estribillo que conocí hace muchos años, que viene al caso, es aquel de “…bones y superiors”.

Tras 40 años dándole a la máquina cada semana, hay que creer en lo que más se ve. Hay siempre campañas más gratificantes que otras, pero no solamente por los beneficios, sino también por haber acertado en el total del trabajo. Esto es como todo, y muy semejante al futbol, no sólo se trata de vender bien las cosechas, sino en ganarle al vecino.

Pero, en realidad exportaremos lo que tengamos y las cosas irán como siempre, pese a los países emergentes, que se benefician de una situación que también nos beneficia a nosotros. Pero, el problema no es el qué exportar, sino el último escalón del trabajo, el que ofrece la mercancía al que la compra para consumirla.

Y aprovechemos el momento para contar lo que se dijo aquí en Valencia, ¿cuándo podremos ver algo de lo que debiera saberse ya a estas fechas? ¿es qué no ha habido tiempo para decidir?.

El campesino valenciano es luchador. Ahí lo tenéis con sus productos en combate. Ahora, cuando las batallas citrícolas son algo cotidiano, inician otra de importancia. Nada más el objetivo es colocar en los EE UU 200.000 kilos de un nuevo fruto que se inició aquí en la Ribera del Júcar, tras superar la prueba del mismo: el Kaki Ribera del Xuquer, tras dos años de pruebas, para ser exportado en su mayoría a los EE UU, junto con tonelajes también probados en Canadá. Se ha probado durante dos años el modo de ser recolectado en condiciones que no resulten perjudiciales para el fruto dado que no tiene competencia hasta el momento, puesto que el único país que también lo produce es Brasil, pero en otra época del año.

Hay que felicitar a ANECOOP, así como al señor Arnandis que tuvo la idea de su iniciación en las cercanías de L’Alcudia, donde lo vimos y probamos en casa, gracias a un amigo que hace tiempo que no vemos.

Antonio Bello Pérez: semblanza de un investigador

Antonio Bello Pérez, Profesor de Investigación del CSIC, Dr. en Ciencias Biológicas, nematólogo, fundador del primer departamento de Agroecología en España y defensor a ultranza de una “AGRICULTURA BIEN HECHA” para la obtención de alimentos libres de contaminantes, se ha jubilado el 27 de agosto. Con este motivo cabe destacar su personalidad y la importancia que, su inmenso trabajo, ha supuesto para la INVESTIGACIÓN.
Hijo de agricultor tuvo siempre muy clara la importancia de eliminar los agroquímicos de la agricultura. A principios de la década de los 60 cuando tenía apenas 20 años, y estaba en los primeros cursos de su carrera, acudió al CSIC buscando formarse en Nematología Agraria. Por aquella sazón acababa de crearse el Laboratorio de Nematología dentro del Departamento de Entomología Aplicada y Biología del Suelo, dependiente del Instituto de Edafología y Biología Vegetal, y allí comenzó a trabajar compatibilizando con sus estudios.
Los cargos que ha ostentado a lo largo de su vida laboral, sus publicaciones, participación en congresos y los galardones recibidos ni tan siquiera muestran una ínfima parte de la labor realizada. Su carrera investigadora en el CSIC comenzó en 1971 como Colaborador Científico, alcanzando el grado de Investigador Científico, tan sólo dos años después. En 1978 ascendió a Profesor de Investigación, con el número 1 de su promoción. En 1979 pasó a ser Jefe de la Unidad de Biología Ambiental en el instituto de Edafología y Biología Vegetal, donde en 1983 sería Vicedirector y posteriormente el director hasta que en 1990 el Instituto se convirtió en el Centro de Ciencias Medioambientales (CCMA). Desde entonces el Profesor Bello continúo su labor investigadora como Jefe del Departamento de Agroecología dentro de dicho CCMA.
Ha sido Presidente de la Organización de Nematólogos de los Trópicos Americanos (ONTA), Presidente de la Sección de Nematología de la Unión Fitopatológica Mediterránea, Presidente en funciones y Vicepresidente de las Sociedad Española de Fitopatología; Vicepresidente de la de Agricultura Ecológica, Miembro del Grupo de Trabajo de Experimentación de la Comisión Reguladora de Agricultura Ecológica (CRAE), Vicesecretario de la Sociedad Española de Ecología y Biogeografía, Miembro de Honor de la Cátedra de Ecología y Agricultura Sostenible de la Universidad Agraria de La Habana, Miembro de la Junta de Gobierno de la Asociación Española de Científicos y Miembro fundador de la Sociedad de Científicos por el Medio Ambiente (CIMA).
 
En su trayectoria asumió innumerables responsabilidades
 
Hasta su jubilación ha asumido incontables responsabilidades como la de liderar el grupo de biodiversidad Edáfica de la Red EIONET del Ministerio de Medio Ambiente (desde 2003) y del Laboratorio de Referencia de Nematología del Ministerio de Agricultura (desde 1992). Igualmente ha sido miembro del Methyl Bromide Technical Options Commitee (MBTOC) (desde 1995) donde su labor le valió la concesión en 1997 del Premio de la Environmental Protection Agency (EPA) por su contribución a la defensa del Ambiente, siendo el único científico español que hasta la fecha ha recibido este galardón. También fue premiado por la Asociación Española de Científicos por su contribución en el campo de la Agroecología. Asimismo cabe mencionar el Premio por Servicios Distinguidos de la Organización de Nematólogos de los Trópicos Americanos (ONTA), Premio Internacional 1992 VIDA SANA a la Creatividad Científica y el del Fomento de la Cultura y Desarrollo Biológico otorgado por dicha Asociación, Premio Ciudad de Castellón de Investigación Científica y Técnica concedido por el Ayuntamiento de Castellón.

Es socio de Honor de Bio-Lur Navarra. Primer premio al mejor trabajo relativo a la producción ecológica, XVIII premio “Alimentos de España”, otorgado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. En 2004 actuó como evaluador externo en la Universidad de Reading (UK) formando parte de un tribunal de doctorado. También ha recibido incontables reconocimientos a su labor científica de asociaciones locales y ayuntamientos, con los que colaboró en innumerables ocasiones, puesto que siempre ha estado donde se le ha requerido.

Pionero en nematología agraria en España

En los años 60, en España solamente había algunos trabajos de Gadea sobre nematodos libres y dulceacuícolas, pero nada sobre nematología agraria, por eso hubo que establecer técnicas de muestreo, extracción y estudio, reunir bibliografía y, en fin, formarse para el desarrollo de una disciplina incipiente. El profesor Bello, tras realizar su tesis doctoral obtuvo una beca para trabajar durante dos años en el laboratorio del Profesor De Coninck, en Gante, Bélgica, a fin de formarse en morfología y taxonomía. Como consecuencia, los artículos publicados en revistas nacionales e internacionales de su primera etapa versan sobre estudios morfológicos, taxonómicos y de distribución de nematodos del suelo y acuáticos, lo que representa casi la mitad de sus cerca de 200 artículos publicados, así como sus de 10 libros, más de 100 capítulos de libro, más de 400 comunicaciones a congresos nacionales e internacionales y sus numerosos proyectos y contratos de investigación.
Pero estos honores no eran su fin, a él le interesaban las relaciones e interacciones entre los distintos organismos del suelo y como influían en el equilibrio o desequilibrio del mismo, por lo tanto se interesó por la ecología y biogeografía, así sus siguientes trabajos versaron sobre temas de ecología, agroecología, análisis numérico de su distribución, efectos del laboreo y barbecho, etc., en esa etapa realizó estancias en los principales centros de Europa y América relacionados con estos temas. A partir de 1995, en que pasó a formar parte del Methyl Bromide Technical Options Comeety (MBTOC), sus esfuerzos se han centrado en la búsqueda de alternativas al uso de agroquímicos en general y del Bromuro de Metilo en particular. Realizó trabajos de control integrado, control biológico, solarización, biofumigación, denominada por él como biodesinfección. Comenzó a realizar investigación participativa (concepto muy interesante especialmente en investigación agraria) con los agricultores de distintas zonas y sobre diferentes cultivos, colaboró con la Agencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), fundación de la CE para la implantación de técnicas alternativas a la utilización del BM en países en vías de desarrollo. A tal fin sus colaboradores comenzaron a viajar por todo el Mundo consiguiendo finalmente la puesta a punto y utilización de sus técnicas en los principales cultivos del planeta y, en definitiva, la retirada paulatina de dicho destructor de la capa de ozono. En consecuencia el “Spain’s Methyl Bromide Alternatives Project” dirigido por él fue premiado con el Montreal Protocol Awards: Implementers Awards en el congreso “Celebrating 20 Years of Progress”, en reconocimiento a sus contribuciones para poner en marcha el Protocolo de Montreal para conservar la capa de ozono.

Vocación docente


De su madre, maestra nacional, heredó la vocación por la docencia, el mismo realizó estudios de magisterio. En su época de estudiante fue ayudante becario de la cátedra de Ciencias Naturales del Instituto “Ramiro de Maeztu”, entre otros, así como profesor de Zoología en la Universidad de Navarra y en la Facultad de Ciencias de la Complutense de Madrid. Muchos de sus discípulos se incorporaron como becarios para realizar estudios de doctorado y seguir sus pasos en la investigación, así se dedicó a formar a toda una generación de fitopatólogos y agroecólogos, sin olvidarse de los “papers”. Todo ello se refleja en el buen número de tesis doctorales y proyectos de licenciatura que ha dirigido y en los que ha colaborado, no sólo en España sino también en otros países, especialmente de Cuba y Uruguay, lo que le valió el nombramiento de Miembro de Honor de la Cátedra de Ecología y Agricultura Sostenible de la Universidad Agraria de La Habana “por su destacada labor en las tareas relacionadas con la Agricultura sostenible y el Medio Ambiente, así como por su contribución a la formación de docentes de dicha Universidad”.
Por su fuerte personalidad y heterodoxia, cuenta con tantos amigos como enemigos. De espíritu indomable, incansable estudioso, con una gran capacidad de trabajo, férrea disciplina y generosidad para transmitir sus ideas y ¡ compartir sus logros, pero también con un tremendo espíritu crítico. Siempre ha sido amigo de sus amigos y, sobre todo, de sus enemigos, pues en él no cabe el rencor. Siempre dispuesto a tender su mano a quien lo necesitaba, a pesar de que muchas veces se la mordieran. Con una coraza de frialdad que esconde una gran sensibilidad y ternura.
Desgraciadamente su sueño de crear un importante equipo en Agroecología no ha sido posible. El individualismo nacional, los “lobbies”, la Política Científica del CSIC y la ausencia de una verdadera Política Agraria en el país no lo ha permitido. No fue posible conseguir que en el Departamento se dotaran puestos de trabajo en los 15 ò 20 últimos años, los fitopatólogos y agroecólogos que formó se han dispersado en otros centros, donde algunos de ellos desempeñan tareas de responsabilidad. El 31 de diciembre de 2009 desapareció el Departamento de Agroecología, a pesar de que Antonio Bello no alcanzaba su edad de jubilación hasta el 27 de agosto de 2010, La dirección de su Instituto le retiró el personal de apoyo y se le confinó a un pequeño despacho en el sótano del edificio. Sin embargo, con la generosidad y tenacidad que siempre la he caracterizado, ha permanecido trabajando con vistas a finalizar su papel como director de dos tesis doctorales, realizando simultáneamente durante sus últimos meses, “oficialmente” en activo, varios seminarios y en definitiva, pese a quien pese, se ha jubilado con toda dignidad. Dignidad reconocida por sus paisanos canarios al rotular una calle con su nombre en (Arona, Tenerife) y ser nombrado hijo adoptivo por el municipio vecino (Granadilla, Tenerife). Y es importante para muchos especialistas en Patología Vegetal el hecho de haber acercado a la ciudadanía el nombre de un científico originario de entre sus gentes, y, además, todavía con una gran capacidad creativa.

 

El Verticillium del olivo, una catástrofe para el cultivo

E l paisaje que presentan los alcores de La Campiña de Jaén es un mar verde de olivares que, como un milagro, se vuelve plateado con el viento; pero desde no hace mucho, este manto vivo se ve salpicado de olivos marchitos y de color rojizo.
            Dice mi amigo Luis, que pasa ya de los ochenta, y anda llevando sus cabras a ramonear a La Campiña desde que era un muchacho, que él nunca ha conocido en los olivares una calamidad como ésta. Pero los acontecimientos de la historia, como los de la vida, parece como si pudieran ordenarse sobre el perfil de una curva, y lo que a nosotros nos parece nuevo ya se lo pareció antes a otros, solo que cientos o miles de años atrás. ¿Sería ésta la calamidad que el griego Dioscórides observaba en los olivos, hace ahora casi dos mil años?:...hácense también los olivos estériles en siendo pacidos de cabras; y esto, según yo pienso, por el grande enojo que toman de verse roídos de un animal tan sucio y hidiondo, máximamente ellos, que compitieron con el laurel, y fueron consagrados a la diosa Minerva. Por eso, quien quiere aceite no tenga cabras...
            Nunca podremos saber con certeza si la desgracia que contemplamos ahora es la misma que veía el griego, pero de lo que sí estamos seguros es de la exactitud de ese principio ecológico que subyace en el texto de Dioscórides, y es que en el cultivo del olivo, como en cualquier otro, los elementos productivos que participan en el agrosistema lo hacen de una manera armónica y determinada, y no se puede pensar, ingenuamente, que es posible modificar libremente cualquier variable del cultivo sin que se produzcan efectos indeseables.
            A partir de la mitad del siglo pasado, coincidiendo con la llamada Revolución verde que se produjo en la agricultura, el cultivo del olivar experimentó una gran transformación a consecuencia de la mecanización de las labores y la utilización de fertilizantes y fitosanitarios. La producción de aceituna se elevó sustancialmente, y con ello la rentabilidad del cultivo. Pero cuarenta años después, ese modelo no era suficiente para producir unos beneficios aceptables –el capítulo de la mano de obra se había disparado por el precio de los salarios, y el del aceite, en cambio, se había contenido por la aparición en el mercado de otros aceites con buenas propiedades alimenticias y más baratos que el de oliva, principalmente el de girasol–. Era evidente que el mantenimiento del cultivo exigía otro cambio.
            Los olivareros tenían dos opciones para procurar la rentabilidad del cultivo: transformar el modelo de elaboración y comercialización del aceite, o modificar de nuevo la fitotecnia del cultivo y aumentar así la producción. Se eligió esta segunda, para lo cual se incrementó el número de pies/ha, se modificó la forma de producir plantas, empleando viveros para ello, y se utilizó el riego. En resumen, se cambió una forma ancestral de cultivar el olivo, por otra similar a la de cualquier frutal (melocotonero, peral, ciruelo…).
            Dicen mis amigos Antonio Trapero y Miguel Angel Blanco –científicos que parecen haber heredado la serenidad de Séneca y la sabiduría de Dioscórides– que esta calamidad de los olivares está originada por el hongoVerticillium dahliae, un patógeno con unas estructuras de supervivencia extraordinarias que le permiten permanecer activo en el suelo durante más de diez años.
            ¿Pero de dónde ha venido este hongo? Existe una opinión bastante extendida de queV. dahliae se generalizó sobre los campos de algodón que se cultivaban de manera intensiva en las Vegas del Guadalquivir durante la última parte del siglo pasado, saltando de este cultivo a los olivares por medio de los aperos, pero ¿se habría producido ese fenómeno con la misma virulencia y rapidez si los olivos no se hubieran multiplicado en viveros y sin el empleo del riego en las plantaciones?
            Hasta ahora, las enfermedades más graves que han sufrido los vegetales, sobre todo las de especies con gran interés alimenticio (cereales, patata, vid…), han sido controladas con fitosanitarios y mediante la obtención de resistencias genéticas, dos procedimientos que por sí solos no han resultado ser lo excelentes que se pensaba, y la verticiliosis del olivar no es una excepción. Esta enfermedad es una catástrofe para muchos olivareros, sin que por el momento exista un específico contra la misma. La utilización de variedades resistentes produce, en el mejor de los casos, la pérdida de la identidad cualitativa de los aceites que se obtienen.
            –Recuerdo ahora lo que decía el sabio Dioscórides sobre las cabras y el aceite– ¿Estará la solución a esta enfermedad en abandonar las técnicas hiperproductivas copiadas de las plantaciones frutales, y volver a cultivar los olivos como lo hacían los abuelos? Quizá eso sea lo más apropiado, aunque para ello sería necesario poner el precio justo al aceite que generosamente nos da la naturaleza.

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