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Modelos de favorabilidad climática para la fusariosis vascular del garbanzo y sus agentes de biocontrol en escenarios de clima actual y futuros asociados al cambio climático

 

La agricultura debido a su fuerte dependencia de las condiciones climáticas es un sector que se verá seriamente afectado por las consecuencias del Cambio Climático (CC). Las condiciones ambientales ejercen una marcada influencia sobre los diferentes componentes de los patosistemas agrícolas. Por tanto, es necesario determinar y comprender el efecto que las modificaciones ambientales que se prevé pueda conllevar el CC van a ejercer en la actividad de los agentes fitopatógenos y el desarrollo de enfermedad, así como en la actividad y eficacia de sus agentes de control biológico (ACBs). En el presente trabajo se han desarrollado modelos de riesgo para un hongo fitopatógeno y sus ACBs tanto en escenarios de clima actual como futuro utilizando como patosistema modelo Fusarium oxysporum f. sp. Ciceris (FOC)/Garbanzo. Este patosistema fue seleccionado por la gran experiencia de que disponemos en nuestro grupo de investigación en la modelización de la epidemiología y control biológico de la enfermedad.

Este trabajo fue el ganador del Premio SEF-PHYTOMA, en su 11ª edición, del XV Congreso de la Sociedad Española de Fitopatología (SEF).

Cambio climático (CC) y enfermedades de cultivos

El CC, definido como “cambio de clima atribuido directa o indirectamente a actividades humanas que alteran la composición de la atmósfera mundial y que viene a añadirse a la variabilidad natural del clima observada durante periodos de tiempo comparables”,constituye uno de los ejes centrales entorno al cual gira la preocupación medioambiental,tanto en el ámbito más puramente científico comoen el de la sociedad en general, ya que se prevénimpactos significativos en aspectos tan disparescomo las actividades agrícolas, la salud humana,los sistemas naturales, o sectores financieros comoel de los seguros (IPCC, 2007).

La agricultura, dada su fuerte dependencia de las condiciones climáticas, es un sector que se verá seriamente afectado por las consecuencias del CC, aunque se prevé que afectará de forma no homogénea en diferentes partes del mundo. Los efectos resultantes dependerán fundamentalmente de las condiciones climáticas y del suelo actuales, la dirección del cambio y la disponibilidad de recursos e infraestructura para hacerle frente (RABBINGE y VAN DIEPEN, 2000).

En este sentido, las condiciones ambientales ejercen una marcada influencia sobre los diferentes componentes de los patosistemas agrícolas, regulando tanto el desarrollo de enfermedad como el nivel de eficacia de medidas de control, siendo las de naturaleza biológica mediante la aplicación ACBs especialmente vulnerables a su variación.

Por tanto, es obvio que las modificaciones ambientales que se prevé pueda conllevar el CC podrán modificar no solo la actividad de los agentes fitopatógenos y el desarrollo de la enfermedad, sino la actividad y eficacia de los ACBs (Figura 1).

La Fusariosis Vascular del Garbanzo (FVG)

La FVG ha sido diagnosticada en la mayoría de países cultivadores en los cinco continentes, entre los que se encuentran Argelia, Argentina, Australia, Bangladesh, Birmania, Chile, China, Colombia, EE.UU. (California), Egipto, España, Etiopía, Hungría, India, Irak, Irán, Israel, Italia, Kenia, Líbano, Malawi, Marruecos, México, Nepal, Pakistán, Perú, Siria, Sri Lanka, Sudán, Túnez, Turquía, Uganda, la ex-Unión Soviética y Zambia (LANDA y JIMÉNEZ-DÍAZ, 2010) (Figura 4). Esta enfermedad es considerada como uno de los principales factores limitantes del cultivo de garbanzo en California, la Cuenca Mediterránea y el Subcontinente Indio (JIMÉNEZDÍAZet al., 2011), en los que puede reducir tanto el rendimiento como el peso por semilla, originando pérdidas del 10-40% de la cosecha anual según el país; si bien ataques severos pueden causar la pérdida total del cultivo (LANDA y JIMÉNEZ-DÍAZ, 2010).

La FVG es causada por la forma specialis (f. sp.) monofilética ciceris del complejo de especies Fusarium oxysporum Schlechtend.:Fr., un hongo de reproducción estrictamente asexual. En FOC se han identificado ocho razas patogénicas denominadas razas 0, 1B/C, 1A, 2, 3, 4, 5, y 6. La distribución de razas ha sido descrita para diversos países y regiones como California y España (razas 0, 1A, 1B/C, 5 y 6), India (razas 1A, 2, 3 y 4), Siria, Túnez y Turquía (razas 0 y 1B/C), Israel (razas 0, 1A, 1B/C y 6), Marruecos (razas 1A y 6) y Líbano (raza 0) (HAWARE y NENE 1982; JIMÉNEZ-DÍAZ et al., 2011). Las razas 0 y 5 son las de menor y mayor virulencia, respectivamente, de las cinco identificadas en España.

La capacidad del patógeno para sobrevivir prolongadamente en el suelo mediante clamidosporas, así como de infectar asintomáticamente otros cultivos, leguminosos o no, dificulta en gran medida el control de la enfermedad (LANDA y JIMÉNEZ-DÍAZ, 2010). El método más efectivo y económico para controlar la FVG es la utilización de cultivares resistentes. Sin embargo, la eficiencia de éstos está amenazada por la diversidad patogénica de FOC. Adicionalmente, la estabilidad de la resistencia a la FVG en determinados cultivares de garbanzo puede ser influida de forma significativa por la temperatura (LANDA, et al., 2001; 2006). Por ello, la disponibilidad de cultivares de garbanzo de interés agronómico y comercial con resistencia completa o parcial a algunas de las razas de FOC hace necesario desarrollar o combinar otras medidas de lucha, fundamentalmente la aplicación de ACBs o la modificación de prácticas culturales, que complementen dicha resistencia para el control de esta enfermedad. De esta forma, en nuestro grupo de investigación hemos aislado y caracterizado aislados no patogénicos de F. oxysporum, así como estirpes de Bacillus spp. y Pseudomonasfluorescens, asociados a la rizosfera de garbanzo, que son eficientes en el control biológico de la FVG en condiciones ambientales controladas y de campo (LANDA et al., 1997; 2001; 2004).

Modelización del desarrollo de la FVG y de la eficacia de ACBs en suprimir la FVG

El desarrollo de la FVG está influido por la virulencia de la raza del patógeno, la densidad de inóculo                      de la misma existente en el suelo, las condiciones ambientales (fundamentalmente temperatura del aire y del suelo, pH y humedad del suelo, etc.) y la susceptibilidad del cultivar. Por ello, en nuestro grupo de investigación se han desarrollado modelos para cuantificar el efecto de la temperatura tanto en el crecimiento y la actividad patogénica de FOC, como en la estabilidad de la resistencia (DURO ALMAZÁN, 2000; LANDA et al., 2001; 2004; 2006; MAYA BOLÍVAR, 2002; NAVAS-CORTÉS et al., 2000a; 2007) (Figura 2). Para ello se ha modelizado el desarrollo temporal de las epidemias de FVG en función de la densidad de inóculo del patógeno, la susceptibilidad del cultivar, y sus interacciones, utilizando las razas 0 y 5 de FOC. Ello nos ha permitido obtener superficies de respuesta y Modelos de Riesgo para cada combinación raza de FOC-cultivar de garbanzo, que relacionan funcionalmente la variación del inicio de síntomas (medido por el período de incubación o PI), la tasa de progreso de enfermedad y la cantidad de enfermedad en función de la densidad de inóculo del patógeno y de la temperatura del suelo (LANDA et al., 2001; NAVAS CORTÉS et al., 2000a; 2007). Los modelos indican que los valores umbrales de densidad de inóculo de FOC y temperatura del suelo necesarios para el desarrollo de epidemias severas de FVG dependen de la virulencia de la raza del patógeno, y en segundo término de la susceptibilidad del cultivar de garbanzo a ella. La utilización de los Modelos de Riesgo desarrollados puede ser de ayuda en la elección del lugar de siembra en función de la raza del patógeno presente en el suelo, su densidad de inóculo, la resistencia del cultivar y las condiciones ambientales, minimizando así el riesgo de epidemias severas (Figura 2) (NAVAS-CORTÉS et al., 2000a; 2007). Igualmente estos modelos pueden ayudar a predecir las situaciones de favorabilidad para el desarrollo de la FVG en diversas condiciones climáticas por tratarse de zonas geográficas distintas o situaciones ambientales diferentes asociadas con el CC.

De la misma forma que los factores bióticos y abióticos del medio modifican el desarrollo de la FVG, la actividad y eficacia de los ACBs en suprimir el desarrollo de ésta se ve influida por los mismos factores, debido a la naturaleza de organismo vivo de los ACBs. Nuestros estudios han demostrado que actividades relacionadas con el biocontrol tan importantes en un ACB como el crecimiento, la producción de compuestos con actividad antimicrobiana frente a FOC, y la colonización de la rizosfera de garbanzo se ven fuertemente influenciados por factores ambientales, fundamentalmente la temperatura (LANDAet al., 2001; 2004). Asimismo, la eficiencia de estos ACBs está significativamente influida por el cultivar, independientemente de la reacción de éste a FOC, así como por factores inherentes del patosistema (i.e., densidad de inóculo del patógeno y temperatura ambiental) que determinan tanto el nivel de desarrollo de la enfermedad como la capacidad de los ACBs de suprimir ésta (Figura 3). Así, a la temperatura óptima para la FVG los ACBs suprimieron el desarrollo de la enfermedad respecto al control no tratado sólo a las densidades de inóculo de la raza 5 del patógeno más bajas. En cambio, la eficiencia de los ACBs fue mayor a temperaturas menos favorables para la FVG y en particular a las densidades de inóculo más bajas de dicha raza (Figura 3) (LANDA et al., 2001). Adicionalmente, la combinación de ACBs con la modificación de prácticas culturales, como el adelanto de la fecha de siembra, puede favorecer el control de la FVG causada por la raza 5 de FOC. De una parte, el adelanto de la fecha de siembra de garbanzo en el sur de España desde la siembras tradicionales en primavera a mediados de invierno, que propicia al cultivo el escape del ambiente favorable para el desarrollo de la enfermedad, retrasa el inicio, ralentizan el desarrollo y reducen la cantidad final de FVG; al tiempo que incrementa el rendimiento del cultivo (NAVAS CORTÉS et al., 1998; 2000b; LANDA et al., 2004). Los tratamientos con los ACBs redujeron significativamente el desarrollo de la FVG y afectaron favorablemente la producción en los cultivos sembrados en condiciones menos favorables para la FVG. Sin embargo, la protección conferida contra el desarrollo de la FVG fue escasa en los cultivos sembrados en condiciones altamente favorables para el desarrollo de la enfermedad (raza 5 del patógeno en el suelo y ambiente muy favorable para la enfermedad) (LANDA et al., 2004).

Modelos de favorabilidad climática. Modelo Climex

El mapeado climático es una herramienta útil que permite predecir el riesgo o distribución potencial de organismos en nuevas áreas en base a la respuesta de éstos a las condiciones climáticas prevalentes en su área de origen (BAKER et al., 2000). Existen diversos modelos de mapeado de riesgo basados en las condiciones climáticas, ej., BIOCLIM, CLIMEX, DOMAIN, GARP, HABITAT (KRITICOS Y RANDALL, 2001; MAGAREY et al., 2006). Entre ellos, CLIMEXTM 3.0.2 (Hearne Scientific, Melbourne, Vic., Australia; Sutherst et al., 2007) ha sido utilizado para llevar a cabo diversos análisis de riesgo en plagas de artrópodos, malas hierbas y patógenos tanto en condiciones de clima actual (ej.: BRASIER et al., 1996; BRASIER and SCOTT, 1994; MATSUKI et al., 2001) como en escenarios de CC (ej.: KRITICOS et al., 2003; POTTER et al., 2009; WATTet al., 2009).

Modelos de favorabilidad climática para la Fusariosis vascular del garbanzo (FVG) y sus agentes de biocontrol (ACBs)

En este trabajo se han desarrollado modelos de riesgo tanto en escenarios de clima actual y futuro para el patosistema Garbanzo/FOC-raza 5 (la más virulenta de las descritas) y dos de sus ACBs, P.fluorescens RGAF19 y RG26, que fueron los que mostraron los mayores niveles de acción de biocontrol.

Para ello, se han desarrollado modelos de simulación ecoclimática CLIMEX utilizando una base de datos meteorológicos global interpolada espacialmente (10” malla, CRU, University of East Anglia, Norwich, Reino Unido) adaptada para su uso en CLIMEX y parámetros biológicos englobados en un índice ecoclimático (IE) que cuantifica la adecuación de un determinado lugar para el establecimiento de la especie microbiana en estudio (i.e., FOC-raza 5 y P. fluorescens RGAF19 y RG26).

En una primera fase, se estimaron los parámetros del modelo asociados a la distribución geográfica de FOC-raza 5 y P. fluorescens RGAF19 y RG26 en un proceso iterativo en el que su distribución potencial fue obtenida en base a valores umbrales y óptimos de temperatura y humedad de suelo que habíamos determinado experimentalmente en investigaciones previas y que se han descrito en apartados anteriores (DURO ALMAZÁN, 2000; LANDA etal., 2001; 2004; 2006; MAYA BOLÍVAR, 2002; NAVASCORTÉSet al., 2000a; 2007). Esta distribución estimada se comparó con la distribución geográfica conocida del patógeno obtenida de diversas fuentes de la literatura fitopatológica (LANDA y JIMÉNEZ-DÍAZ, 2010). Finalmente, se estimaron los cambios en el IE y/o distribución geográfica de FOC-raza 5 y P. fluorescens RGAF19 y RG26 en función de diversos escenarios socio-económicos (SRES) de CC establecidos por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre CC (IPCC) para la región Mediterránea y Europa. Estos escenarios comprenden una línea evolutiva similar en lo que respecta a sus características demográficas, sociales, económicas y de cambio tecnológico y está constituido por cuatro familias: A1, A2, B1 y B2 (IPCC, 2007). Para este trabajo se han seleccionado los escenarios y líneas evolutivas A2 para los períodos 2011-2040

 SRES A2-2020) y 2070-2100 (SRES A2-2080) y B2 para el período 2070-2100 (SRES B2-2080). La familia de escenarios y línea evolutiva A2 describe un mundo muy heterogéneo en el que se persigue la autosuficiencia y preservación de las identidades locales. Los perfiles de fertilidad en las distintas regiones tienden a converger muy lentamente, lo cual acarrea un aumento continuo constante de la población. La familia de escenarios y línea evolutiva B2 describe un mundo en el que se hace hincapié en las soluciones locales a la sostenibilidad económica, social y ambiental. Se trata de un mundo cuya población mundial crece continuamente, a un ritmo menor al de la línea evolutiva A2, con niveles medios de desarrollo económico y cambios tecnológicos menos rápidos aunque también orientado hacia la protección ambiental y a la equidad social, y se centra en las escalas local y regional (IPCC, 2007). Los modelos de clima global y regional, así como los valores temperatura media y concentración de CO2 atmosférico utilizados se presentan en la Tabla 1. El impacto del CC con estos modelos se estima por tanto en términos de las modificaciones en la distribución de la especie en el estudio a una serie de condiciones climáticas que representan el rango de escenarios IPCC; por lo tanto los resultados deben ser vistos como proyecciones y no como predicciones.

Nuestros resultados mostraron como el modelo estimó todas las áreas geográficas donde FOC ya ha sido descrito como climáticamente adecuadas para la ocurrencia de la FVG. Así, en las condiciones de clima actual, las áreas de clima Mediterráneo (sur de Europa, sur y norte de América y Australia), Oriente Medio, Subcontinente Indio, y centro y sur de África, presentan condiciones climáticas adecuadas para la supervivencia de FOC y desarrollo de la FVG (Figura 4). En la región Mediterránea, en las condiciones de clima actual, la distribución de FOC-raza 5 y la acción potencial de biocontrol de P. fluorescens RGAF19 y RG26 está limitada fundamentalmente por el efecto perjudicial (estrés) que sobre su supervivencia y desarrollo ejercen las temperaturas bajas prevalentes en el centro y norte de Europa. Por el contrario son las condiciones de aridez y altas temperaturas las que limitan su desarrollo en los países del norte de África. Como consecuencia del CC, las proyecciones indican una extensión en las zonas potencialmente favorables para el desarrollo de FOC-raza 5 y la acción potencial de biocontrol de P. fluorescens RGAF19 y RG26 hacia el centro de Europa, incluyendo el sur de Francia, centro de Italia, República Checa, Eslovaquia, centro-este de Alemania y suroeste de Polonia para el escenario SRES A2-2020. Similarmente, para este mismo escenario en el último tercio del siglo XXI, i.e., SRES A2-2080, esta área se extendería a gran parte de Francia, norte de Italia, sur del Reino Unido, sur de Irlanda y Ucrania (Figura 5, paneles superiores). En gran medida tanto el patógeno como los ACBs compartirían una distribución geográfica similar, no obstante los valores del IE son menores para los ACBs que para FOC-raza 5, lo que indicaría una disminución de su actividad de biocontrol en las áreas más alejadas de la cuenca Mediterránea (Figura 5, paneles inferiores). Para el escenario SRES B2-2080 las proyecciones indican valores intermedios tanto en rango geográfico como IE a los indicados para los otros dos escenarios (datos no mostrados).

Conclusiones

El uso de modelos de estimación de riesgo basados en condiciones climáticas permite estimar la distribución geográfica de agentes fitopatógenos y sus ACBs, así como determinar cómo los factores climáticos pueden interaccionar tanto en escenarios de clima actual como futuros asociados al CC (Figura 1). En consecuencia estos modelos resultan de gran utilidad para el diseño de nuevas estrategias para el uso eficiente y mayor eficacia en la actividad de ACBs bien seleccionados por estar adaptados al área geográfica y cultivo de actuación.

Agradecimientos: Este trabajo ha sido parcialmente financiado por el proyecto P08-AGR-03528 de la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia de la Junta de Andalucía.

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La grasa de las judías, causada por la bacteria Pseudomonas syringae pv. phaseolicoda

Importancia de la enfermedad: distribución geográfica y pérdidas que ocasiona

La judía común (Phaseolus vulgaris L.) es originaria de América y actualmente se cultiva en todo el mundo. Este cultivo puede ser atacado por aproximadamente 200 patógenos, aunque sólo cerca de una docena dan lugar a enfermedades que originan pérdidas económicas de mucha importancia. De entre ellas, la grasa es una de las enfermedades bacterianas de mayor importancia (SMITH et al., 1992; ALLEN et al., 1998; SCHWARTZet al., 2005).

La grasa de la judía tiene una distribución mundial y probablemente ocurre en todos los sitios en los que se cultiva la judía, aunque la enfermedad tiene mayor importancia en regiones templadas y en zonas elevadas (1500-2500 m) en los trópicos. Así, en presencia de una adecuada fuente de inóculo, las mayores pérdidas se producen con tiempo húmedo y nuboso y con temperaturas moderadas (18-22ºC). A temperaturas más altas, el patógeno puede también multiplicarse significativamente e infectar la planta, aunque es frecuente que en condiciones de alta temperatura (28-32ºC) predominen las infecciones producidas por especies de Xanthomonas, que muestran síntomas similares a los de la grasa. En España se dan ambos tipos de bacteriosis (ANDRÉS et al., 1998).

Existen sólo unas pocas estimaciones de la importancia económica de las epidemias de grasa en judía cultivada. Sin embargo, la literatura coincide en señalar que las pérdidas debidas a la grasa son cuantiosas y que en Europa es probablemente la enfermedad más importante de las judías de mata baja y de enrame, con pérdidas que pueden llegar a sobrepasar el 60% en determinadas condiciones. Bajo condiciones experimentales, se han estimado pérdidas de rendimiento de hasta el 43% en Gran Bretaña y EE.UU. Las pérdidas se deben a varias causas, que incluyen la reducción directa del rendimiento, la pérdida de calidad de las semillas y las vainas, la inhibición de la nodulación por rizobios y, en infecciones graves, la muerte de las plantas.

Sintomatología

Los síntomas típicos en hoja y en vaina (Figura 1) se corresponden con pequeñas lesiones hidrópicas de aspecto aceitoso, angulares y húmedas, que han dado lugar al descriptivo nombre de “grasa” para la enfermedad. Los síntomas aparecen en el envés de las hojas, en un periodo de entre 3 a 5 días tras la infección. Después, y a temperaturas que ronden los 16-22ºC, es frecuente que las lesiones aparezcan rodeadas de un halo ancho de color verde claro o amarillento (Figura 1) que se debe a la acción de una toxina producida por el patógeno, la faseolotoxina. La aparición de este halo es, igualmente, la razón del nombre anglosajón de la enfermedad, “halo blight”. Las temperaturas superiores a, aproximadamente, 24ºC inhiben la producción de faseolotoxina y, por tanto, conducen a la producción de síntomas sin el halo característico. Igualmente, en España y en Australia, se han descrito epidemias originadas por cepas del patógeno no productoras de faseolotoxina, que también dan lugar a síntomas característicos, pero sin la formación de halos (RICO et al., 2003). En las hojas, las manchas de grasa suelen coalescer, empardecer y secarse, dando lugar a grandes áreas de tejido muerto que, eventualmente, conllevan a su caída de la planta. En el tallo y pecíolos también aparecen las lesiones hidrópicas típicas de la enfermedad que, a veces, producen exudados bacterianos cremosos y de color blanquecino. Estos exudados están compuestos por una matriz de polisacáridos bacterianos en la que se embeben un gran número de células, por lo que pueden contribuir significativamente a la dispersión del patógeno.

En vainas, las lesiones son inicialmente de aspecto graso y después suelen tornarse rojizas o parduscas y también pueden coalescer; una infección temprana da lugar a semillas que no maduran o que se pudren. Desde el centro de las lesiones pueden producirse exudados bacterianos. Las lesiones en vainas conducen a importantes pérdidas económicas por la reducción de la calidad de las vainas en judía verde, y pueden dar lugar, incluso con índices bajos de infección, a la pérdida de toda la cosecha. La infección de semillas se produce fundamentalmente a partir de la penetración directa de las bacterias en las mismas desde las lesiones adyacentes en las vainas. Las semillas infectadas pueden tener una apariencia normal, asintomática, aunque porten un número relativamente alto de bacterias. Alternativamente, las semillas pueden estar arrugadas, con manchas de color amarillento o cambios de coloración de la cubierta. Las manchas son más evidentes en semillas de color claro, pero son difíciles de distinguir en semillas de tonalidades oscuras y en las manchadas.

En ataques graves, y sobre todo si se originan a partir de semillas ya infectadas, se produce una infección sistémica que da lugar a achaparramiento, clorosis sistémica, marchitez, mosaico foliar y malformación de hojas. Estas plantas sufren defoliación y mueren tempranamente, aunque suponen un importante reservorio del patógeno para su dispersión a plantas adyacentes. Asimismo, las plántulas nacidas de semillas infectadas muestran anillado del tallo y podredumbre de nudos.

Los síntomas de grasa en judía son similares a los síntomas producidos por P. syringae pv. syringae y por Xanthomonas, aunque estos dos patógenos no producen el halo característico alrededor de las lesiones, y a menudo sólo pueden diferenciarse por personal experimentado o por aislamiento del patógeno. En España es común que una misma planta esté infectada por combinaciones de estas especies de bacterias (ASENSIO, 1995; LÓPEZ, 2003).

Etiología: morfología, taxonomía, especialización patogénica y pruebas de patogenicidad, del agente

Pseudomonas syringae pv. phaseolicola (sin. P. savastanoi pv. phaseolicola) es una bacteria grannegativa que pertenece a la familia Pseudomonadaceaede la clase Gammaproteobacteria. Es un bacilo móvil,de 0,7-1,2 × 1,5 ?m, aerobio estricto y que, comoes característico de la especie, produce pigmentosdifusibles en medios con bajo contenido en hierroque son fluorescentes bajo luz ultravioleta conun color verde-azulado (Figura 2), aunque unaminoría de aislados no los producen. P. syringae pv. phaseolicola (Pph) es un miembro típico delgrupo Ia en la batería de pruebas LOPAT, por loque da lugar a colonias tipo levano (Figura 2), dauna reacción negativa en las pruebas de la oxidasa,podredumbre de patata y arginina dihidrolasa, yproduce reacción hipersensible en tabaco (LELLIOTTy STEAD, 1987). Este patovar se caracteriza porproducir una toxina, denominada faseolotoxina,que inhibe las rutas de biosíntesis de arginina y depoliaminas; la síntesis de la toxina es termosensible,con un máximo in vitro a 18-20ºC y ausencia de latoxina a 30ºC (AGUILERA et al., 2007). No se conoceel papel de la faseolotoxina en el ciclo de vida dela bacteria, pero es importante porque los genes debiosíntesis se utilizan como diana para la detecciónsensible del patógeno por PCR (PALACIO-BIELSA et al., 2009). Sin embargo, más de dos tercios de losaislados de campo de Pph en España no producenfaseolotoxina ni contienen los correspondientesgenes de biosíntesis, lo que dificulta su detección(ver más abajo). En medios de cultivo estándar, comoel medio B de King, produce colonias aplastadas decolor crema (Figura 2). Generalmente crece bien enmedios mínimos, como MG (por litro, manitol, 10g; ác. L-glutámico, 2 g; KH2PO4, 0,5 g; NaCl, 0,2g; MgSO4 7 H2O, 0,2 g; agar, 15 g), que es uno delos más adecuados para observar la producción defluorescencia. No obstante, la mayoría de las cepasproductoras de faseolotoxina no pueden utilizarmanitol como única fuente de carbono, al contrarioque las cepas no toxigénicas (RICO et al., 2003).La temperatura óptima de crecimiento en mediosde cultivo artificiales es 28-30ºC, mientras que nocrece por encima de 30ºC. Los aislados de Pph sonresistentes a diversos compuestos antibacterianos,que incluyen nitrofurantoína, telurito potásico,trimetoprima y diversos compuestos betalactámicos,como la ampicilina, pero son generalmente sensiblesa compuestos de cobre y a estreptomicina.

P. syringae es una especie heterogénea cuya taxonomía está desde hace tiempo en revisión, por lo que su nomenclatura es a menudo objeto de confusión. En 1992 se reconoció válidamente la especie Pseudomonas savastanoi, incluyendo exclusivamente los patovares glycinea, phaseolicola y savastanoi. Los posteriores estudios de hibridación DNA-DNA y de secuenciación de DNA indican que P. syringae se podría separar en al menos nueve especies distintas (o genomoespecies, ya que no se han nombrado formalmente debido a que no existen pruebas fenotípicas que permitan diferenciarlas) (GARDAN et al.,  1999). En concreto, Pph se incluye en la genomoespecie 2, junto con otros 15 patovares de P. Syringae –como aesculi, eriobotryae, glycinea, savastanoi y tabaci, muchos de los cuales nunca se incluyeron en la especie P. Savastanoi– y las especies P. amygdali, P.ficuserectae y P. meliae; las reglas de nomenclatura taxonómica dictan que, en su caso, el nombre correcto de esta genomoespecie debería ser P.amygdali, y no P. savastanoi. Por ello, y a pesar de que P. savastanoi es una especie válidamente reconocida, entendemos que, hasta que se resuelva adecuadamente la taxonomía y nomenclatura de la genomoespecie 2, es preferible utilizar el nombre P. syringae pv. phaseolicola para este patógeno con el fin de evitar malentendidos.

Los aislados de Pph se clasifican en nueve razas de acuerdo con su capacidad para infectar siete cultivares diferenciales de judía y uno de Phaseolus acutifolius (Tabla 1) (TAYLOR et al., 1996a). La clasificación en razas puede explicarse por la interacción específica de cinco parejas de genes de resistencia y genes de avirulencia. Tres de estos genes de avirulencia (avrPphB, avrPphE y avrPphF) se han clonado y se ha demostrado su interacción específica con los correspondientes genes de resistencia. La proporción y distribución mundial de las diferentes razas es variable (Tabla 2). La distribución de las razas 3, 4, 5 y 8 es muy limitada y, con muy pocas excepciones, se circunscribe a países de África. Por otra parte, la raza 6 se considera la más agresiva, porque es compatible con todos los cultivares diferenciales y es, en general, la más abundante. Adicionalmente, un porcentaje menor de los aislados de campo no pueden ser clasificados en ninguna de las razas hasta ahora definidas, aunque sus patrones de interacción con las variedades diferenciales sugieren que Pph podría dividirse en un total de al menos catorce razas.

La patogenicidad de los aislados de Pph se puede evaluar tanto en hojas como en vainas inmaduras, siendo preferibles las vainas debido a que las reacciones de compatibilidad e incompatibilidad aparecen más claramente. La inoculación de vainas se lleva a cabo mediante la punción de las mismas con un palillo impregnado en un cultivo bacteriano joven o mediante la inyección subepidérmica de suspensiones bacterianas (104-106 cfu/ml); las reacciones de resistencia se observan a las 24- 48 h, mientras que los síntomas de enfermedad aparecen a los 2-4 d (Figura 1). Como huésped se puede usar judía cv. Canadian Wonder, que es susceptible a todas las razas (Tabla 1) y se puede obtener comercialmente. Alternativamente, se pueden usar vainas obtenidas en comercios locales, preferiblemente del cv. Helda que, en nuestra experiencia, también es universalmente susceptible, pero no del cv. Perona, que muestra resistencia a aislados de al menos cinco razas. Igualmente, se pueden realizar inoculaciones mediante infiltración de suspensiones bacterianas en la primera hoja verdadera (unifoliada), sobre todo para la evaluación de razas. Es necesario tener en cuenta, sin embargo, que los genes de resistencia de la planta no necesariamente se expresan en todos los órganos, por lo que a veces se observan distintas reacciones de resistencia en hojas, tallos y vainas. Se pueden encontrar protocolos detallados de inoculación en diversos manuales de fitobacteriología y en la página web de la Bean Improvement Cooperative (http://www.css. msu.edu/bic/ResearchTechniques.cfm).

Además de su importancia económica, Pph es un importante modelo de investigación para el estudio de las bases moleculares de la producción de enfermedad en plantas, así como en otros campos. En la fecha de escritura de este artículo, se dispone de la secuencia del genoma de una cepa de Pph.

Ciclo vital del patógeno y epidemiología

El huésped de mayor importancia económica es la judía común (Phaseolus vulgaris), aunque Pph se ha encontrado produciendo infecciones naturales en diversas especies de leguminosas pertenecientes a trece géneros -que incluyen, por ejemplo, Desmodium spp., Glycine max, Macroptilium atropurpureum, Neonotonia wightii, diversas especies de Phaseolus, Pisum sativum, Pueraria lobata, y diversas especies de Vigna-. El espectro de huésped es posiblemente más amplio, ya que Pph infecta a un mayor número de especies y géneros en inoculaciones artificiales.

La enfermedad en campo se origina fundamentalmente a partir de semillas infestadas, en las que la bacteria puede encontrarse en el interior o en la superficie, aunque también pueden servir como inóculo primario malas hierbas o, infrecuentemente, restos vegetales infestados. Además, Pph puede vivir epifíticamente, incluso sin producir síntomas, tanto en huéspedes susceptibles como resistentes y en plantas que no son su huésped. En campo se dispersa por salpicaduras de agua de lluvia o de riego, y por contacto entre plantas húmedas, ya sea facilitado por el viento, por la actividad humana o por otras causas. El potencial de dispersión es alto, ya que se ha documentado la dispersión del patógeno a plantas alejadas hasta 26 m de la fuente de inóculo. La bacteria penetra en la planta a través de aberturas naturales, como estomas o hidatodos (Figura 1), o por heridas en presencia de agua libre o alta humedad relativa.

Las semillas se infectan mediante contacto directo con las lesiones en la vaina, de manera que las vainas o zonas que no tienen lesiones dan lugar a semillas sanas (TAYLOR et al., 1979a). En la semilla, el patógeno se aloja principalmente en el tejido parenquimático de la cubierta o en la superficie del embrión; una semilla puede contener hasta cerca de 4 × 107 bacterias en su interior. En condiciones de laboratorio, sin embargo, la mayoría de las semillas infestadas dan lugar a plantas sanas. La viabilidad de las bacterias en semilla es limitada, posiblemente de no mucho más de seis años en condiciones controladas, aunque es suficiente para cubrir la vida útil de la semilla.

El patógeno puede dar lugar a epidemias importantes incluso con bajos niveles de inóculo (TAYLOR et al., 1979b; WEBSTER et al., 1983). Se ha estimado que lotes con menos de 1 semilla infectada entre 20.000 semillas sanas (10-13 kg, para una semilla de tamaño medio) no dan lugar a síntomas incluso bajo las condiciones más favorables para el desarrollo de la grasa; sin embargo, aparecen epidemias graves con 5 semillas infectadas entre 1.000 (0,5-0,7 kg) y se han observado importantes pérdidas con niveles de infección de 5 en 10.000 y 1 en 16.000.

Control

El control de la grasa de la judía es difícil, fundamentalmente por la gran velocidad de dispersión del patógeno en condiciones favorables. Las medidas de control más efectivas son la utilización de semilla certificada libre del patógeno y de variedades resistentes o tolerantes, aunque se recomienda la combinación de diversos tratamientos y métodos para obtener un control satisfactorio (TAYLOR et al., 1979b).

Es recomendable que la semilla para certificación se produzca en una zona árida y con riego de pie para minimizar las infecciones de grasa. Igualmente, el riego por aspersión debe limitarse en cultivos comerciales, con el fin de minimizar la dispersión del patógeno. Los límites tolerables de infección de semilla son muy bajos, por lo que es necesario utilizar técnicas de detección del patógeno que sean muy sensibles y específicas, además de rápidas y baratas. Actualmente, la detección se basa en técnicas serológicas y, fundamentalmente, en la amplificación de DNA por PCR. En el mercado existen diversos anticuerpos policlonales y estuches de diagnóstico serológico. Sin embargo, los anticuerpos comerciales reaccionan muy débilmente con los aislados no toxigénicos de Pph en ensayos ELISA (A. MARTÍNEZ-BILBAO y J. MURILLO, resultados sin publicar; RICO et al., 2003), lo que podría dar lugar a falsos negativos, aunque sí permiten la detección de estos aislados mediante inmunofluorescencia. Los protocolos de detección por PCR más comunes se basan en la amplificación específica de genes de biosíntesis de faseolotoxina, y permiten alcanzar una sensibilidad mucho mayor que las técnicas serológicas (PALACIO-BIELSA et al., 2009). Igualmente, estos protocolos no permiten la detección de cepas no toxigénicas, que aparecen mayoritariamente en campos comerciales en España y que también están presentes en otros países del mundo (Rico et al., 2003; Rico et al., 2006).

La utilización de resistencia es el método más deseable y eficiente para el control de la grasa, y existen numerosos programas de mejora para el desarrollo de variedades resistentes a esta enfermedad. En judía se ha descrito la existencia de resistencia específica de raza (vertical o cualitativa; Tabla 1), mediada por un único gen dominante o recesivo, y de resistencia horizontal (resistencia cuantitativa) (TAYLOR et al., 1996b; ASENSIO-SMANZANERAet al., 2006; BEAVER y OSORNO, 2009). La utilización de resistencia vertical está limitada por el alto número de razas de Pph, la variación temporal de la estructura de razas en campo, la expresión diferencial de genes de resistencia en hojas y vainas, la selección de variantes de Pph que pueden superar la resistencia, y por la tradicional falta de resistencia a la raza 6, aunque recientemente se ha identificado un cultivar (pinto US 14) con resistencia a esta raza. Por su parte, la utilización de la resistencia horizontal está limitada por la dificultad práctica de su transferencia a variedades comerciales, aunque se está avanzando en la selección asistida por marcadores moleculares.

Los métodos de control químico pueden no ser rentables, y no siempre dan un resultado satisfactorio (TAYLOR et al., 1979b). Las semillas pueden ser tratadas con polvos mojables de estreptomicina o kanamicina para eliminar las bacterias que se encuentren en la superficie, reduciendo el inóculo primario. Igualmente, y sobre todo cuando hay una alta tasa de progresión de la enfermedad, es recomendable la aplicación sistemática de tratamientos cúpricos, que eliminan la población epifita y pueden llegar a controlar las infecciones foliares y en vaina. En cualquier caso, la simulación epidemiológica sugiere que el control será más efectivo mediante la combinación de tratamientos, como por ejemplo la selección de semilla libre del patógeno unido al tratamiento químico de las mismas.

Medidas preventivas y complementarias, como la eliminación de las malas hierbas y restos vegetales, pueden favorecer el control de la enfermedad y, por otra parte, la rotación trienal de cultivos es una práctica recomendable. No está muy clara la efectividad en control del cultivo asociado judía-maíz, ya que puede conducir tanto al incremento como a la disminución de la incidencia y severidad de grasa.

Agradecimientos: Los autores agradecen la financiación del proyecto de investigación AGL2008- 05311 C02-01, que ha permitido la escritura de este artículo.

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Sanidad (medicina) Vegetal en España: una necesidad urgente de formación universitaria especializada

INTRODUCCIÓN

Las reclamaciones sociales respecto de la seguridad y salubridad alimentarias y la protección del medio ambiente, junto con las formas actuales de producción agraria que tratan de ajustarse a ellas y las políticas que se desarrollan para promoverlas, requieren más que nunca de profesión especializada en los conocimientos y tecnologías de la protección del rendimiento de cultivos agrícolas a través de la Sanidad Vegetal. Sin embargo, es percepción generalizada en los ámbitos académicos que los curricula universitarios adolecen de insuficiente formación especializada en aquélla.

La necesidad de profesión técnica especializada en Sanidad Vegetal no es nueva ni reciente, sino que ha venido siendo señalada y reivindicada por estudiosos de esta materia agraria en diversos ámbitos académicos internacionales y nacionales. Por ejemplo, circunscribiéndome al impacto de las enfermedades sobre el rendimiento de los cultivos y el medio ambiente, que es objeto de estudio de la Fitopatología, hace tiempo que destacados fitopatólogos (Ej., HORSFALL, 1956; MERRIL, 1979; TAMMEN y WOOD, 1977) señalaron con preocupación el alejamiento que se venía produciendo entre los avances proporcionados por la investigación fitopatológica y la aplicación práctica de éstos mediante una actividad profesional en materia de sanidad vegetal comparable a la profesión veterinaria en la sanidad animal. Similarmente, en diversas oportunidades he tratado de trasladar a la opinión pública, con intención crítica y aparentemente menos éxito que empeño, mi percepción de que el sector comprometido con la protección del rendimiento de cultivos agrícolas en España necesita ser fortalecido con la disponibilidad de técnicos con formación universitaria especializada en Sanidad Vegetal (Ej., JIMÉNEZ DÍAZ, 2002; 2005a; 2008a;b; JIMÉNEZ-DÍAZ et al., 2003). En dicho contexto, es oportuno resaltar que la preocupación de los fitopatólogos internacionales que refiero se produjo en muchos casos en Departamentos universitarios con programas de postgrado reconocidos internacionalmente, y que el alejamiento que indicaban lo asociaron a un desequilibrio en la formación de postgrado, más orientada hacia la investigación científica que a la aplicación técnica y profesional del conocimiento. En mi caso, la preocupación ha sido motivada por la incomprensible y continuada erosión de las enseñanzas en las disciplinas que conforman la Sanidad Vegetal (Entomología Agrícola, Fitopatología, Malherbología, etc.) que se ha producido en las Escuelas Técnicas Superiores de Ingeniería Agronómica durante las sucesivas modificaciones de los planes de estudio de las titulaciones, cuya extensión actual y la derivada de la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) iniciada en el curso académico 2010-2011 no pueden ser comparadas sin sonrojo con la de los planes de estudio de hace 20 años.

Puesto que la protección del rendimiento es uno de los pilares de la producción agraria, genuino de la profesión agronómica, y reconocido junto su mejora como determinante de la seguridad alimentaria en análisis prospectivos sobre la disponibilidad de alimentos en el siglo XXI (PINSTRUP ANDERSEN, 2001), no deja de llamar la atención el menosprecio curricular del papel agroalimentario de la Sanidad Vegetal que se ha producido durante las sucesivas configuraciones de los planes de estudios universitarios. Es más, en mi opinión, se ha desaprovechado la oportunidad de corregir tal desacierto que ofrecía la referida adaptación al EEES, que ha optado por reforzar una formación ‘ingenieril’ de la que sorprendentemente parece excluirse la Sanidad Vegetal. Es posible que quienes hayan intervenido en dicha adaptación y sostenido la erosión curricular que indico tengan razones para ello, por más que puedan resultar difícilmente comprensibles, al menos para mí. De hecho, las enseñanzas en Sanidad Vegetal se han reducido en los nuevos grados al tiempo que social y técnicamente aumenta el protagonismo de las estrategias IPM en dicho campo de la producción agraria, como consecuencia de su relevancia para la Agricultura Sostenible promovida insistentemente en la formulación de políticas agrarias por las organizaciones internacionales más relevantes en el sector agrario (i.e., FAO, OCDE, UE, etc.).

Programas internacionales de formación especializada en Sanidad Vegetal

Obviamente, la protección eficiente del rendimiento de los cultivos agrícolas requiere de conocimientos y tecnologías propias de otras disciplinas además de la Fitopatología (Ej., Entomología Agrícola, Malherbología, etc.). Por ello, la preocupación por las carencias de formación universitaria especializada en la aplicación de dichos conocimientos y tecnologías ha originado iniciativas a nivel internacional orientadas a mitigar dichas deficiencias, entre las que merece ser destacada el programa pionero de postgrado en Medicina Vegetal (‘Plant Medicine’) establecimiento en la Universidad de Florida en 1993 por el recientemente fallecido Prof. George Agrios. La repercusión de este programa motivó que pocos años después se reclamara su extensión generalizada en los EE UU para consolidar una formación multidisciplinar de postgrado en Sanidad Vegetal, mediante programas de doctor en Sanidad/ Medicina Vegetal, i.e., ‘que sirvan a los cultivos de plantas como los doctores en Medicina Veterinaria sirven a los animales domésticos’ (BROWNING, 1998).

La necesidad de contar con programas de formación universitaria encaminada a la actividad profesional en materia de Sanidad Vegetal ha vuelto a ser resaltada recientemente por expertos en las disciplinas que la conforman (Ej., TJAMOS, 2010), y dado lugar a: (i) el establecimiento de nuevos Programas de Postgrado Profesional en diversas universidades [Ej., Doctor en Sanidad Vegetal (‘Plant Health’) en la Universidad de Nebraska (EE UU) en 2009, Master en Protección de Cultivos en la Universidad de Gottingen (Alemania) en 2010]; (ii) iniciativas para el desarrollo de Programas de Master en Fitiatría comunes en varios países de la Unión Europea (EU) a través de un Proyecto Tempus (158875-TEMPUS-IT-JPCR) liderado por la Universidad de Bari (Italia); y (iii) el establecimiento de nuevas sociedades de Fitiatría (‘Phytiatry’) o Fitomedicina (‘Phytomedicine’) en Alemania, Grecia y Suiza.

Perspectivas para la formación especializad en Sanidad Vegetal en España

Recientemente, en una Mesa Redonda sobre “El control de enfermedades en el contexto europeo. Reducción de materias activas” celebrada en Vitoria durante el XV Congreso Nacional la Sociedad Española de Fitopatología (SEF)(http://www.sef. es), se analizaron las circunstancias y perspectivas que se plantean en España para la aplicación de la Directiva 2009/128/CE del Parlamento Europeo y del Consejo por la que se establece el marco de la actuación comunitaria para un uso sostenible de los plaguicidas. Dicha Directiva establece la Gestión Integrada y el uso de medios no químicos como estrategia fundamental de lucha contra enfermedades, plagas y malas hierbas, y ha de ser puesta en práctica por los Estados Miembros de la UE a partir del año 2014 a través de Planes Nacionales que fijen metas, medidas y acciones para reducir posibles riesgos y efectos de la utilización de plaguicidas en la salud humana y en el medio ambiente.

El debate en dicha Mesa Redonda puso de manifiesto la preocupación de intervinientes y participantes acerca de la fragilidad actual de la formación universitaria en las disciplinas relativas a la Sanidad Vegetal, y el convencimiento de que para satisfacer adecuadamente los compromisos derivados de la Directiva 2009/128/CE es necesario un nivel superior de especialización universitaria en dicha materia, a través de un planteamiento formativo académicamente riguroso y de la extensión y contenidos suficientes para asegurar la disponibilidad de profesión técnica especializada.

En este punto, es conveniente resaltar que una mejora en la formación profesionalizada en materia de Sanidad Vegetal de naturaleza similar a la que he referido antes (i.e., Master Profesional en Sanidad/Medicina Vegetal), no sólo permitirá afrontar con más garantía los retos que plantea la Directiva 2009/128/CE y los inherentes al futuro Plan Nacional que ha de ponerla en práctica. Por el contrario, dicha mejora ayudará además a afrontar retos para la Sanidad Vegetal que se derivan de las repercusiones sobre el desarrollo de enfermedades, plagas y flora arvense, así como sobre el manejo eficiente de ellas, de factores que subyacen en la propia naturaleza de la producción agrícola. Por ejemplo (JIMÉNEZ DÍAZ, 2003; 2004; 2005b; 2008c:

- Las tendencias actuales en las formas de producción agrícola (referidas como ecológica, integrada, orgánica, sostenible, etc.).

- La introducción de nuevas tecnologías de producción en determinados cultivos (Ej., estructura de las plantaciones, intensificación de su densidad, tecnologías de regadío, estrategias de laboreo, uso de cubiertas vegetales, mecanización de la cosecha, variedades transgénicas, etc.).

- La reemergencia de enfermedades, plagas o flora arvense que habían sido controladas eficientemente hasta la incidencia de factores modificadores de su desarrollo (Ej., biotipos más virulentos/agresivos o resistentes a fitofármacos, extensión de monocultivo, etc.).

- La introducción real o potencial de organismos exóticos (Ej., Bursaphelenchus xylophilus, Candidatus Liberibacter spp., Clavibacter michiganense sub. sepedonicus, Erwinia amylovora, Fusarium circinatum, Mycosphaerella nawae, Ophiostoma novo-ulmi, Phytophthora ramorum, Rhynchophorus ferrugineus, Toxoptera citricida, Tuta absoluta, Xylella fastidiosa, numerosos virus de cultivos hortícolas, etc.).

- El Cambio Climático.

- La reducción en la disponibilidad de materias activas fitosanitarias derivadas de las Directivas

91/414/EEC y siguientes.

Finalmente, y parafraseando mis comentarios en un artículo reciente (JIMÉNEZ DÍAZ, 2008a), una formación profesionalizada en Sanidad Vegetal: (i) mejoraría la capacidad de interlocución con los agentes sociales implicados en acciones estratégicas sobre la sanidad de los cultivos; (ii) facilitaría la transferencia de los nuevos conocimientos y tecnologías derivados de la investigación en Sanidad Vegetal a los técnicos que eventualmente han de intervenir para protegerla; y más importante si cabe (iii) conduciría a la mejor percepción de la verdadera naturaleza y magnitud de los problemas que pueden afectar a la sanidad de los cultivos.

Estoy convencido de que iniciativas para formalizar una nueva titulación universitaria con reconocimiento oficial en el campo de su aplicación, que auspicie intervenciones profesionales especializadas en la Sanidad Vegetal, contribuirán de manera determinante a este componente clave del sector estratégico agroalimentario español y proporcionarán mejoras en nuestra agricultura y nuevas oportunidades de empleo a los titulados. Hacia tales iniciativas estaré deseoso de contribuir como miembro de la SEF y de la Sociedad Americana de Fitopatología con cerca de 35 años de experiencia en la enseñanza superior e investigación fitopatológicas.

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PINSTRUP-ANDERSEN, P. 2001. The future world food situation and the role of plant diseases. The Plant Health Instructor. DOI: 10.1094/PHI-I-2001-0425-01.

TAMMEN, J,F, y WOOD, F.A. 1977. Education for the practitioner. Págs. 393-410 en: J.G. Horsfall, y E.B. Cowlin (eds). Plant Disease: An Advanced Treatise. Vol. I. How Disease is Managed. Academic Press, Nueva York. EE UU.

TJAMOS, E.C. 2010. Establishing a new Science in Universities. Phytopathology News 64 (May).

Las sociedades científicas consideran que el Plan Bolonia es insuficiente para formar los técnicos que España necesita

 

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El jueves día 11 de noviembre, bajo la organización de la Sociedad Española de Malherbología (SEMh), se celebró una jornada técnica en el salón de actos del Centro de Ciencias Medioambientales del CSIC en Madrid sobre “La Protección de Cultivos en España. El punto devista de las sociedades científicas”, con el objetivo de aunar las relaciones entre las sociedades científicas relacionadas con la protección de cultivos, y de esta forma llegar a poder plantear propuestas comunes ante aspectos de tipo profesional, académico o de investigación que afectan a la Protección de Cultivos en España.

En esta jornada técnica sobre “La Protección de Cultivos en España. El punto de vista de las sociedades científicas”, en la que por primera vez reuníaa las tres sociedades científicas relacionadas conla protección de cultivos, participaron, además deAlberto Fereres (Director del Instituto de CienciasAgrarias CCMA-CSIC) y Ricardo González Ponce(organizador por parte de la SEMh y pertenecienteal ICA CCMA), los presidentes de las tres sociedadesimplicadas en la protección de cultivos

Dr. Ferran García Marí, Presidente de la Sociedad Española de Entomología Aplicada (SEEA).

Dra. María Milagros López González, Presidenta de la Sociedad Española de Fitopatología (SEF).

Dr. Jesús Murillo, miembro de la Junta Directiva de la SEF.

Dr. Jordi Recasens, Presidente de la Sociedad Española de Malherbología (SEMh).

La Dra. Mercedes Royuela, profesora de la Universidad Pública de Navarra, actuó en calidad de moderadora de la mesa redonda. La jornada técnica se inició con la intervención de Jordi Recasens, quien expuso a los asistentes cuáles eran las líneas que iban a seguir las distintas universidades españolas en cuestiones de formación en Protección Integrada de Cultivos y Sanidad Vegetal (La coyuntura académica actual: el grado (Plan Bolonia).

Dicha intervención de Jordi Recasens se publica en este mismo número de la revista.

Tras concluir su introducción a esta jornada técnica, dio paso a la intervención de los diferentes miembros de la mesa, quienes mostraron sus opiniones al respecto, y cuyo resumen presentamos a continuación.

Mercedes Rayuela (Universidad Pública de Navarra). Sobre el concepto de asesor, que hamencionado Jordi Recasens en su introducción,preguntaría a las tres sociedades ¿qué formaciónconsideran necesaria para realizar dicha función yhasta qué punto piensan que esta formación debetener un componente universitario?

Ferran García Mari (Sociedad Española de Entomología Aplicada). Esta directiva europeaque se ha presentado aquí (Directiva 2009/128/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de laUnión Europea), es muy completa, muy amplia,pero creo que en ocasiones no tiene muy claro loque quiere definir. En ese sentido, el concepto deasesor no lo acaba de desarrollar adecuadamente.Por otra parte, me llama la atención que cuandomenciona o habla del asesor, se refiere a una personaque sea capaz de gestionar el tema del manejo deplagas, lo cual implicaría unos amplios conocimientosen Sanidad Vegetal, lo suponer una preparaciónuniversitaria que va más allá de un master.Es curioso, que entre los requisitos que ledemanda a ese supuesto asesor, no estén los conocimientossobre la Gestión Integrada de Cultivos.Sólo le pide nociones sobre plagas y enfermedades.Sin embargo, en otras partes de la Directiva si sedice que deben tener unos conocimientos amplios.Una persona que tiene que gestionar o asesorarsobre la Sanidad de los Cultivos, debe tenerobligatoriamente conocimientos sobre entomología,patología y malherbología a nivel universitario

Milagros López (Sociedad Española de Fitopatología). En primer lugar queríamos, tanto Jesús (Murillo) como yo, agradecer esta invitación de la Sociedad Española de Malherbología (SEMh), ya que nosotros también estamos preocupados por este tema. En el último congreso de la SEF ya abordamos el tema en una mesa redonda. Allí, uno de los aspectos que se señaló, fue el papel de la SEF en la colaboración a nivel estatal con los distintos estamentos implicados en la puesta en marcha de la directiva, y la falta de profesionales especializados en fitopatología entre los que se formaran a partir del Plan Bolonia.

Como especialistas en fitopatología, opinamos que los temas a tratar son muy complejos, al igual que los de entomología o malherbología, y creemos que estos profesionales, con la formación que van a recibir, no van a estar a la altura exigida. En cuanto al tema de los asesores, pensamos que deben tener una formación universitaria, no un cursillo que no va a cubrir las necesidades requeridas. Ya que la responsabilidad que se va a tener, en la Gestión Integrada de Plagas, es muy importante y amplia. Las tres sociedades deberíamos colaborar para hacer la presión allá donde sea necesario. Tanto en lo que es informar a la opinión pública sobre la carencia de especialistas, como en la colaboración en la elaboración de los planes nacionales.

Jesús Murillo (Sociedad Española de Fitopatología). Cuando leí en su momento esta directiva, observe que las definiciones son muy amplias, pero en el apartado de los asesores, me recordó aquello de que uno va a una tienda de componentes eléctricos y le pregunta al dependiente cómo se pone el enchufe, pero el dependiente no es electricista, es un dependiente que tiene nociones de cómo se pone un enchufe. Para mi eso es un asesor. No es una persona que hace una programación de protección de cultivos para una explotación agrícola, es una persona que asesora de cómo se aplica determinado producto, o cómo hay que hacer una gestión de plagas.

En lo que ha explicado Jordi Recasens veo tres niveles de formación. Uno de los cuales creo que está conseguido en España, y los otros dos no. En primer lugar se pretende la formación de técnicos, creo que el exponente más claro es el usuario profesional, es el técnico que va a hacer una aplicación de un producto fitosanitario. Y esa persona, como existe en otros países, tiene que tener una formación técnica para saber cómo aplicarlos y cómo mantener el material de aplicación.

Esa cualificación se podría obtener en una Formación Profesional o en un curso de capacitación. En segundo lugar tenemos una persona que se dedica a la gestión de plagas, que es la persona encargada de diseñar los planes de gestión en las explotaciones agrícolas, que es lo que hasta ahora ha venido haciendo el Ingeniero Agrónomo. Esta formación debería estar cubierta por un grado o un master, aunque también hay que decir que los grados actualmente en España no cubren adecuadamente este aspecto de la formación.

Un Ingeniero Agrónomo, o un graduado en una ingeniería como las que ha planteado Jordi Recasens, no tiene los conocimientos para desarrollar planes de gestión de plagas en explotaciones agrícolas.

Luego tenemos una tercera fase de formación que es la de la investigación. Y esa esta bien cubierta en España. Hay muy buenos grupos de investigación, tanto en fitopatología, como en entomología o en malherbología, que permiten la formación adecuada de investigadores.

Jordi Recasens (Sociedad Española de Malherbología). Por lo que se ha dicho hasta ahora, creo que ninguno de nosotros tiene claro qué es esa figura del asesoro.

Mercedes Rayuela (UPN). Me vais a permitir un segundo para leer integra la definición de asesor “cualquier persona que haya adquirido unos conocimientosadecuados y asesore sobre gestiónde plagas”, hasta aquí todavía te genera dudas, “yel uso seguro de plaguicidas a título profesional ocomo parte de un servicio comercial, incluidos losservicios autónomos, privados y de asesoramientopúblico, agentes comerciales, productores de alimentosy viveristas”.

Jordi Recasens (SEMH). Ahora habrá que ver si ese experto va a ser realmente el que asesore. Pero cuando veo el anexo 3, diagnostico precoz, umbrales de tratamiento, gestión integrada, control biológico, etc., no creo que hayan cursos académicos que impartan esos conocimientos. O hay una contradicción en la directiva, o ese anexo 3 no está gratuitamente.

Si en la Directiva 2009/128/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de la Unión Europea se habla principalmente de riesgos, más motivos aún para pensar que esa persona tiene que estar bien formada profesionalmente. Si la directiva quiere un asesoramiento correcto, y ahí está ese anexo 3, no encuentro otra forma para obtener esa formación que no sea en el ámbito académico.

Mercedes Rayuela (UPN). Todavía es necesario ver cuáles son las normas que la desarrollan adecuadamente, porque se supone que cada Estado miembro tiene que decidir qué tipo de certificación se necesita para cada nivel, porque todo queda un poco difuso. ¿Habría que hacer nuevas atribuciones profesionales, nuevos masteres…?

Ferran García Mari (SEEA). En estos momentos tenemos unos Ingenieros Agrónomos y unos Ingenieros Técnicos Agrícolas, que son los que se están ocupado de estos temas.

El plan de estudios como ha surgido ahora (Plan Bolonia), recoge un grado que en ciertos aspectos quiere que sea el ingeniero técnico, pero que en realidad no es de ese ingeniero técnico de lo que estamos hablando. La persona que salga ahora con el grado no va a poder actual en el ámbito de

la sanidad vegetal de ninguna manera. ¿Qué salida nos queda?, pues, que consiga esa formación necesaria en el master. Hay también un master en Ingeniero Agrónomo, pero lo que se prima son los aspectos de ingeniería rural. Por ahí tampoco se va a lograr una formación suficiente. Lo único que queda, es que aparezcan masteres específicos para lograr esa formación.

Milagros López (SEF). El papel de las sociedades podría ser el establecer unos criterios básicos y uniformes que sirvieran para que esos 33 centros, que quieran impartir un master que tenga que ver con la sanidad vegetal, tuvieran una base que garantizara que en ellos las personas que realizan un master tuvieran una formación similar. Lo que está ocurriendo me parece grave, porque antes, cuando recibíamos a alguien en un centro de investigación para hacer un doctorado, y era Ingeniero Agrónomo, sabíamos la formación que tenía. Ahora, dependiendo de donde venga, su formación va a varias mucho, además de que va a ser muy baja. Como sociedades científicas, podríamos ofertar cuáles serían las bases necesarias para estos futuros profesionales de la Sanidad Vegetal.

Jesús Murillo (SEF). El problema es bastante grave, ya que la formación que hay ahora es muy ingenieril, y las bases agronómicas son muy escasas.

Jordi Recasens (SEMH). Los masteres que cada universidad está ofreciendo incluyen, más o menos, contenidos en Protección Vegetal. Pero no existe ningún decreto, ninguna normativa administrativa, que regule o exija la posesión de ese tipo de masteres. La propuesta de Milagros López me parece una idea excelente, pero ¿de qué forma las sociedades podemos establecer unas bases?. Porque crear un master en una universidad depende de la voluntad de los profesores.

Jordi Recasens (SEMH). Los masteres que hay en protección de cultivos son los tres que he mencionado en mi introducción: Universidad de Lleida-Universidad Jaume I, Universidad de Valencia, Universidad de Córdoba (ampliar información en el artículo “La docencia en Protecciónde Cultivos en los nuevos grados y posgrados enIngeniería Agraria de las universidades españolas”). En el resto, hay masteres donde se da alguna asignatura en protección de cultivos.

Mercedes Rayuela (UPN). ¿Qué mensaje podemos trasmitir desde las sociedades, para que se haga una formación adecuada destinada a los asesores?

Milagros López (SEF). Creo que sería el momento de comentar que en el último congreso de la SEF, con motivo de las discusiones que se produjeron en una mesa redonda sobre el control de enfermedades en el contexto europeo y la reducción de materias activas, concluimos que se consideraba insuficiente la disponibilidad actual en España de profesionales en Sanidad Vegetal, y que eso supondrá que no se asumirán correctamente las nuevas responsabilidades. Opinamos que la capacitación no puede ser suplida por cursillos de adaptación de intensidad limitada y duración reducida.

En ese sentido preparamos una carta para la ministra del MARM, la cual se comunicó a los presidentes de las otras sociedades para que la respaldaran, con las preocupaciones que ahora estamos exponiendo.

Mercedes Rayuela (UPN). ¿Cómo veis el componente medioambiental en la formación de esos asesores?

Ferran García Mari (SEEA). El componente medioambiental es una de las cosas que han cambiado muchísimo en los últimos años. En la Sanidad Vegetal está ese componente medioambientalista que antes no existía o no se contemplaba.

Milagros López (SEF). Desde el punto de vista de la Fitopatología, tenemos muchos menos especialistas en conocimiento del componente medioambiental que en otros aspectos relacionados, en general hemos dado mucha más importancia y prioridad a la efectividad de los productos fitosanitarios sobre los distintos tipos de patógenos, que al problema medioambiental que a medio o largo plazo se podría crear.

En el ámbito de la UE está claro que el tema medioambiental es el que priva, al que se le da mucha más importancia en esta directiva.

Mercedes Rayuela (UPN). ¿Qué intereses comunes veis entre las tres sociedades, así como formas de aproximación?

Ferran García Mari (SEEA). Las tres sociedades tenemos en común el ámbito de la Sanidad Vegetal. Y ésta tiene al nivel de la Administración unos organismos muy definidos, en el ámbito de la empresa también, y a nivel de la investigación y la universidad unas sociedades que no están unidas pero si muy relacionadas a través de la protección de los cultivos.

Milagros López (SEF). Como cofundadora de la SEF, he de decir que es la primera vez que oigo hablar de una iniciativa de este tipo, que por otra parte me parece muy loable y un camino para mantenernos más en contacto y coordinarnos en temas comunes. La jornada técnica finalizó con la intervención de Concepción Pastor García, Jefe del Área de Defensa Vegetal de la Subdirección General de Medios de Producción del MARM (ver recuadro), quien habló sobre los retos en el registro de herbicidas en España bajo la nueva normativa europea.

“Los retos en el registro de herbicidas en España la nueva normativa” fue el tema que desarrolló Concepción Pastor García (Jefe del Área de Defensa Vegetal de la Subdirección General de Medios de Producción delMARM), en la jornada técnica organizada por la Sociedad Española de Malherbología en Madrid. Tras exponer el marco legal en la UE, pasó a hablar de la estrategia según el Reglamento (CE) 1107/2009, relativo a la comercialización de productos fitosanitarios. Destacando que uno de los objetivos de dicho reglamento era:

? Suprimir obstáculos en el comercio de productos fitosanitarios debido a los diferentes niveles de exigencia/ protección en los Estados miembros (armonización de criterios y condiciones).

?Fomentar la cooperación administrativa entre los EM, intercambio de información, transparencia y confianza. Eficacia: evaluación y plazos estrictos.

? Principio de reconocimiento mutuo (libre circulación de productos).

? Incentivar la disponibilidad de productos fitosanitarios que cubran los usos menores.

Una de las conclusiones más positivas que se sacaron de la intervención de Concepción Pastor que a partir de la aplicación del Reglamento y su trasposición al ámbito legal español, los nuevos productos fitosanitarios serán autorizados o denegados en un plazo no superior a los quince meses. Y que un producto que sea autorizado en una zona (se divide la UE en 3 zonas), automáticamente es autorizado en cualquier país de esa misma zona. EN EL REGISTRO DE HERBICIDAS EN ESPAÑA 

La docencia en Protección de Cultivos en los nuevos grados y posgrados en Ingeniería Agraria de las universidades españolas

La adaptación de los planes de estudio de las titulaciones universitarias al nuevo espacio europeo de educación superior (EEES) (proceso conocido como la Declaración de Bolonia en reconocimiento a la primera universidad europea) ha conllevado varios cambios en su obligatoria implementación durante el curso 2010 2011. El principal objetivo de este proceso es el de armonizar los sistemas de Educación Superior en Europa y crear un espacio que favorezca la movilidad y las oportunidades de empleo.

INTRODUCCIÓN

En el desarrollo de este proceso caben destacar dos aspectos esenciales sobre los que se sustenta este cambio: por un lado la tipología de créditos y, por otro, la estructura de las enseñanzas universitarias. Los créditos actuales, denominados ECTS (European Credit Transfer System) incluyen como horas totales de trabajo, no sólo las horas de aula, sino también las horas de estudio, las dedicadas a realizar seminarios, trabajos, resolución de ejercicios, consulta de bibliografía y aquéllas exigidas para preparar y realizar pruebas de evolución (exámenes).

El crédito ECTS se corresponde con una carga de trabajo del estudiante de 25 a 30 horas. La estructura de las enseñanzas universitarias conducentes a la obtención de un título de carácter oficial se estructura para todo el territorio nacional en tres ciclos: el grado, el máster y el doctorado. En el esquema adjunto (figura 1) se detalla la carga lectiva en créditos de cada una de estas etapas: Entre los nuevos grados aprobados, está el de Ingeniería Agraria, con cuatro cursos académicos y cuyo título concede a los futuros graduados las atribuciones profesionales de Ingeniero Técnico Agrícola. El nombre de este grado varía ligeramente según la universidad que lo imparta y la orientación (entiéndase especialización) que presente, si bien en todos los casos, como hemos dicho, concede las mismas competencias profesionales.

El mapa universitario español del grado en Ingeniería Agraria

A través de una pausada -y seguramente imperfecta- búsqueda por Internet, hemos podido recopilar la información existente en las páginas web de distintos centros que imparten esta docencia. Como primer resultado se puede afirmar que con su inicio, el curso 2010/11, este grado se imparte en 34 universidades o centros universitarios de España (Figura 2). Esta primera valoración nos permite comprobar que en todas las comunidades autónomas, excepto Asturias, Cantabria y el País Vasco, pueden cursarse estos estudios. En algunas de ellas simultáneamente en varias universidades, como es el caso de Castilla-León (9 centros), Andalucía (4) Cataluña (4), Comunidad Valenciana (3). Incluso podemos encontrar en una misma provincia más de una institución que ofrece ese título, como es el caso de Badajoz (con dos centros), León (con sedes de la Escuela Técnica en León y en Ponferrada) y Madrid (con sus escuelas Técnica y Superior). En el caso de Valencia, desde el año 2009, ambas escuelas se han fusionado en una misma impartiendo por lo tanto el mismo grado. Una vez obtenido el mapa universitario analizamos los planes de estudio de estos centros, y en concreto las distintas asignaturas del ámbito de la protección de cultivos, es decir las asignaturas que incluyan contenidos en fitopatología, entomología agrícola y malherbología (o con nombres similares).

La docencia en protección de cultivos en el nuevo grado de Ingeniería Agraria

A continuación se relacionan los centros que el curso 2010/11 imparten el grado, la universidad a la que pertenece, el título concreto del grado y la carga docente (créditos) y tipología (obligatoria “ob” u optativa “opt”) de las distintas asignaturas sobre protección de cultivos. En varios casos, cuando aparece una asignatura como obligatoria puede que solamente lo sea en algunas de las orientaciones del grado (p.e. Explotaciones Agropecuarias o Hortofucticultura y Jardinería). Asimismo es posible que alguna de las asignaturas optativas del plan de estudios incluya contenidos en protección de cultivos y no aparezca específicamente descrita en las respectivas webs de sus centros docentes.

UNIVERSIDAD DE ALMERIA. ETSI. Grado en Ingeniería Agrícola. Fitopatología (opt 6c), Entomología (opt 6c), Mejora y Protección de Cultivos (opt 6c), Producción y Protección de Cultivos Frutales (ob 6c),  Producción y Protección de Cultivos Hortícolas ob 6c), Entomología y Fitopatología Agrícola (ob 6c), Producción y Protección de Cultivos Ornamentales (opt 6c), Protección de Cultivos, Entomología y Fitopatología (ob 4,5c).

UNIVERSIDAD DE BURGOS EPS. Grado en Ingeniería Agroalimentaria y delMedio Rural. Sin materias de protección decultivos.

UNIVERSIDAD DE CASTILLA LA MANCHA ETSIA. Campus de ALBACETE. Grado en IngenieríaAgraria y del Medio Rural. Protecciónde Cultivos (ob 6c), Sistemas Alternativos deCultivo y de Protección Vegetal (opt 4,5 c).

EUITA. Campus de CIUDAD REAL. Grado en Ingeniería Agraria y del Medio Rural. Protecciónde cultivos (ob 6c).

UNIVERSIDAD CATÓLICA DE ÁVILA (Universidad a distancia). Ofrece solamente la pasarelade paso de I.T. Agrícola al Grado de IngenieríaAgropecuaria y del Medio Rural. (Pendiente verificación por parte de ANECA). Sin informaciónsobre plan de estudios.

UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA. ETSIA. Grado en Ingeniería Agroalimentaria y delMedio Rural. Entomología agrícola (ob 4,5c- ob 6c), Patología Vegetal (ob 4,5c - ob 6c),Enfermedades y Plagas (opt 4,5c), Malherbología(opt 4,5 c).

UNIVERSIDAD DE ESTREMADURA EIA de BADAJOZ. Grado en Ingeniería de lasExplotaciones Agropecuarias. Protección deCultivos (ob 6c).

Centro Universitario Santa Ana. ALMENDRALEJO. Grado en Ingeniería de las IndustriasAgrarias y Agroalimentarias. Sin materiasde protección de cultivos.

UNIVERSITAT DE GIRONA EPS. Grado en Ingeniería Agroalimentaria. ProtecciónVegetal (ob 6c).

UNIVERSIDAD DE HUELVA ETSI. Grado en Ingeniería Agrícola. Protecciónvegetal (ob 6c), Ampliación de la ProtecciónVegetal (opt 6c)

UNIVERSITAT DE LES ILLES BALEARS Facultat de Ciències. MALLORCA. Grado enIngeniería Agroalimentaria y del Medio Rural.Bases de la Protección de Cultivos (ob 6c),Patología Vegetal (ob 6c), Plagas Agrícolas yOrnamentales (ob 6c).

UNIVERSITAT JAUME I DE CASTELLÓ Escola Superior d’Enginyeria i Ciències Experimentals. Grado en Ingeniería Agroalimentariay del Medio Rural. Protección deCultivos (ob), Entomología Agrícola (opt),Fitopatología (opt).

UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA (TENERIFE) ETSIA. Grado en Ingeniería Agrícola y del MedioRural. Protección de cultivos (ob 6c).

UNIVERSIDAD DE LA RIOJA Facultad de Ciencias, Estudios Agroalimentarios e Informática. Grado en IngenieríaAgrícola. Protección de cultivos (ob 6c).

UNIVERSIDAD DE LEÓN ESyTIA de LEÓN. Grado en Ingeniería Agraria ydel Medio Rural. Protección de cultivos (ob6c), Malherbología, Plagas y EnfermedadesVegetales (ob 4,5c), Micología Agrícola (opt3c). Grado en Ingeniería Agroambiental. Protecciónde Cultivos (ob 6c).

ESyTIA. Campus de PONFERRADA. Grado en Ingeniería Agroalimentaria. Protección deCultivos (ob 6c).

UNIVERSITAT DE LLEIDA. ETSEA. Grado en Ingeniería Agraria y Alimentaria.Protección Vegetal (ob 9c).

UNIVERSIDAD MIGUEL HERNANDEZ EPS de ORIHUELA. Grado en Ingeniería Agroalimentariay Agroambiental. Protección decultivos (ob 7,5c).

UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE CARTAGENA ETSIA. Grado en Ingeniería de la Hortofruticulturay la Jardinería. Protección de Cultivos (ob 6c),Control Fitosanitario (opt 4,5c). Grado en Ingenieríade las Industrias Agroalimentarias. Sinmaterias de protección de cultivos.

UNIVERSITAT POLITÈCNICA DE CATALUNYA ESAB. Campus de CASTELLDEFELS. Gradoen Ingeniería Agrícola. Protección de Cultivos(ob 6c).

UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE MADRID. ETSIA. Grado en Ingeniería y Ciencia Agronó- mica. Protección cultivos (ob 4c), EntomologíaAgrícola (opt 4c), Patología Vegetal(opt 4c)

EUITA. Grado en Ingeniería Agrícola. Protección Vegetal (ob 4c), Control de Plagas y Enfermedades en Cultivos Protegidos (opt 4c), Malherbología (opt 4c), Plagas y Enfermedades en Agricultura y Jardinería (opt 4c), Protección de Cultivos en Agricultura Ecológica (opt 4c).

UNIVERSITAT POLITÈCNICA DE VALENCIA ETSE Agronòmica i del Medi Natural. Gradoen Ingeniería Agroalimentaria y del MedioRural. Protección de Cultivos (ob 4,5c), Plagasy Enfermedades de Espacios Verdes (opt4,5c), Control de Malas Hierbas (opt 4,5c),Plagas y Enfermedades de Poscosecha (opt4,5c), Control biológico de Plagas, Enfermedadesy Malas Hierbas (opt 4,5c), ManejoIntegrado de Plagas y Enfermedades Agrícolas(opt 4,5c).

UNIVERSIDAD PÚBLICA DE NAVARRA. ETSIA Grado en Ingeniería Agroalimentaria y delMedio Rural. Protección de Cultivos y Fitotecnia(ob 6c). Protección de Cultivos (ob 6c).

UNIVERSITAT ROVIRA I VIRGILI Facultat d’Enologia de TARRAGONA. Gradoen Ingeniería Agroalimentaria. Protección decultivos (ob 3c).

UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Facultad de Ciencias Agrarias de SALAMANCA.Grado en Ingeniería Agrícola. SanidadVegetal (ob 6c)

Escuela Politécnica Superior de ZAMORA. Grado en Ingeniería Agroalimentaria. Sin materiasde Protección de Cultivos.

UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA.

EPS de LUGO. Grado en Ingeniería Agrícola y del Medio Rural. Protección de cultivos(ob 6c). Grado en Ingeniería en Industrias Agroalimentarias Sin materias de protecciónde cultivos.

UNIVERSIDAD DE SEVILLA ETSIA. Grado en Ingeniería Agrícola. SanidadVegetal (ob 6c), Protección de Cultivos Hortofrutícolas(ob 6c), Enfermedades de los Cultivos(ob 6c), Plagas de los Cultivos (ob 6c),Malherbología (opt 6c).

UNIVERSIDAD DE VALLADOLID

ETSIA. Campus de PALENCIA. Grado en Ingeniería Agrícola y del Medio Rural. Fitopatologíay Entomología (ob 6c), Protección Integrada(opt 3c).

EUIA. Campus de SORIA. Grado en Ingeniería Agrícola y del Medio Rural. Fitopatología yEntomología (ob 6c), Control Biológico dePlagas (ob 3c).

INEA. Campus de VALLADOLID (centro adscrito). Grado en Ingeniería Agrícola ydel Medio Rural. Fitopatología y Entomología (ob 6c).

UNIVERSITAT DE VIC. No ofrece grado en Ingeniería Agraria y agota la titulación de Ingeniero Técnico Agrícola.

UNIVERSIDADE DE VIGO Facultade de Ciencias de OURENSE. Gradoen Ingeniería Técnica en Industrias Agrarias yAlimentarias. Fitopatología (ob 6c).

UNIVERSIDAD ZARAGOZA

EPS de HUESCA. Grado en Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural. Protección cultivos(ob 6c)

EUP de la ALMUNIA DE DOÑA GODINA. No ofrece grado en Ingeniería Agraria y agota la titulación de Ingeniero Técnico Agrícola.

A modo de resumen, podemos concluir que delos 34 centros que imparten el nuevo grado en IngenieríaAgraria, en tres de ellos no se contemplanen su plan de estudios asignaturas de protecciónde cultivos (corresponden a centros que impartenel grado en ingeniería en industrias agroalimentarias).En los 31 centros restantes, se incluye una materia obligatoria, con este perfil, con una carga docente entre 4,5 y 9  créditos. Esta materia muestra contenidos en fitopatología en los 31 centros, contenidos en entomología agrícola en 30 de ellos ycontenidos en malherbología en menos de 10. Porsu parte las posibles asignaturas optativas suelenofrecer una carga docente entre 3 y 6 créditos,siendo en 7 centros asignaturas de entomologíaagrícola, en 6 sobre fitopatología y sólo en 3 casossobre malherbología. Estos datos reflejan un clarodesequilibrio entre las tres materias básicas de lasanidad vegetal, mostrándose la malherbologíacon menor reconocimiento y singularidad (menoroferta y menor obligatoriedad) que la entomologíao fitopatología.

La docencia en protección de cultivos en los posgrados (másters)

Las enseñanzas que integran el nivel de posgrado son el máster y el doctorado. El máster constituye el segundo ciclo de las enseñanzas universitarias y tiene como finalidad que el estudiante adquiera una formación avanzada y orientada hacia la especialización académica en el ámbito profesional o investigador. El RD 1393/2007 establece que los estudios de Máster Universitario deben tener una extensión entre 60 y 120 créditos (entre uno y dos cursos académicos). Cada universidad establece su oferta de máster en función de su capacidad académica e investigadora. Haciendo un recorrido -a través de internet por las distintas universidades y centros docentes en el ámbito agrario, identificamos solamente tres universidades que el curso 2010/11 ofrecen másters que incluyen una orientación específica en protección de cultivos. Los relacionamos a continuación con sus principales contenidos:

UNIVERSITAT DE LLEIDA – UNIVERSITAT JAUME I CASTELLÓ

Master Interuniversitario en Protección Integrada de Cultivos (120c): Entomología Agrícola (ob12c), Patología Vegetal (ob 12c), Malherbología(ob 10c), Productos Fitosanitarios (ob 12c), Bases de la Protección Integrada deCultivos (ob 10c), Programas de ProtecciónIntegrada de Cultivos (ob 10c).

UNIVERSITAT POLITÈCNICA DE VALÈNCIA Master en Producción Vegetal y EcosistemasAgroforestales (120c) “Módulo de SanidadVegetal”: Entomología (ob 10,5c - opt 10c),Fitopatología (ob 10,5c - opt 15,5c), Malherbología(opt 6c).

UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA Master en Producción, Protección y Mejora vegetal(60c) “Itinerario en Protección Vegetal”: Morfologíay Taxonomía de Hongos (opt 4 c), ControlIntegrado de Enfermedades de los Cultivos (opt4c), Control Integrado de Plagas (opt 4c), Insecticidas:Manejo Racional en Protección Vegetal(opt 4c), Malherbología: Biología, Ecología yTaxonomía (opt 4c), Mecanismos de Patogénesisy Enfermedades en las Plantas (opt 4c)El máster interuniversitario sobre Protección Integradade Cultivos de las Universidades de Lleiday Jaime I de Castelló, es el único cuyos contenidosvan dirigidos de forma exclusiva hacia una formaciónestrictamente especializada en el ámbito de la sanidadvegetal. A la espera de los futuros graduados, estemáster ofrece, esta especialización (y con distintacarga docente) a los actuales Ingenieros TécnicosAgrícolas, Ingenieros Técnicos Forestales y licenciadosen Biología o Química. El esquema académicode dicho máster se refleja en la Figura 3.

Aparte de los posgrados antes relacionados, encontramos, en otros centros, otra tipología de másters con orientaciones más genéricas pero que incluyen también asignaturas en protección de cultivos. Los siguientes:

UNIVERSIDAD DE ALMERIA

Master en Producción Vegetal en Cultivos Protegidos (60c): Gestión de Plagas y Enfermedades (ob 3c)Lucha biológica (opt 3c) Master en Control de Residuos de Plaguicidas y Contaminantes (60c): Incluye diferentesasignaturas sobre plaguicidas, química, legislación,etc.

UNIVERSIDAD DE CASTILLA LA MANCHA. ALBACETE

Master Universitario en Ciencia e Ingeniería Agrarias (60c): Sistemas Alternativos de Cultivo yde Protección Vegetal (opt 4,5c).

UNIVERSIDAD MIGUEL HERNANDEZ. ORIHUELA Master en Agroecología, Desarrollo Rural y Agroturismo(60 c): Control de Plagas y Enfermedadesen Agricultura Ecológica (ob 3c) (en el móduloen Producción Vegetal en Agroecología).

UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE MADRID Master Universitario en Tecnología Ambiental parauna Agricultura Sostenible (60c): Manejo Integradode Plagas en Protección Vegetal (opt 5c).

UNIVERSITAT POLITÈCNICA DE CATALUNYA CASTELLDEFELS (BARCELONA) Master en Sistemas Agrícolas Periurbanos (120c):Protección Vegetal (ob 5c).

UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE CARTAGENA Master en Técnicas Avanzadas en Investigacióny Desarrollo Agrario y Alimentario (60c): LaDefensa Vegetal. Herramientas Biotecnológicaspara la Obtención de Plantas Resistentesa Enfermedades (ob 4c), Control Integrado dePlagas (ob 4c).

UNIVERSIDAD PÚBLICA DE NAVARRA Master en Agrobiología Ambiental (60 c): Micologíaaplicada (ob 4,5c), Contaminación porHerbicidas (ob 4,5c).

UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Master en Agrobiotecnologia (60c): Microorganismos Beneficiosos de Interés Agrícola: Biocontrol(ob 3c), Patógenos de Interés Agrícola:Interacciones Planta Patógeno (ob 3c).Como complemento a esta oferta de másters debemoscitar también el curso de posgrado que como títulopropio ofrece la Universidad de Zaragoza (Campusde Huesca) con el nombre de Posgrado en ProtecciónVegetal Sostenible y con una carga docente de 280horas –equivalente a 9-12 créditos aproximadamente.

Finalmente, comentar que se ha empezado a impartir en varias universidades españolas el máster que concederá atribuciones profesionales de Ingeniero Agrónomo y que, en sus planes de estudio, pueden verse incluidos contenidos en protección de cultivos. Sin embargo, y a tenor de los programas que hemos podido analizar la inclusión de asignaturas o materias sobre protección no es de esperar que sea realmente muy significativa. A raíz de este hecho surge la necesidad de que el Ministerio otorgue atribuciones profesionales en el ámbito de la sanidad vegetal, a aquellas personas que hayan cursado alguno de los másters oficiales de posgrado orientados de forma específica hacia la protección de cultivos.

Conclusiones

Una vez analizados los nuevos grados y posgrados en el ámbito de la ingeniería agraria en el mapa universitario español, resulta sorprendente comprobar la escasa inclusión de materias relacionadas directamente con la sanidad vegetal. Si bien en la mayoría de casos el grado incluye docencia en protección de cultivos, ésta se restringe a una asignatura de entre 4,5 y 6 créditos en la mayoría de centros, y por ende, no existen garantías que esta carga docente se refleje por igual en materias de fitopatología, entomología agrícola y malherbología, los tres pilares básicos de la protección. Las dos primeras materias figuran como obligatorias en la mayoría de casos, pero la malherbología apenas se incluye como obligatoria en el 30% de los centros. La opción de la optatividad –escasa en el conjunto del grado- puede permitir sólo una débil corrección de esta escasez. Por su parte en cuanto a la formación en posgrado (representado por los másters) apenas se recoge, en la mayoría de ellos, contenidos en protección vegetal. Solamente tres másters (los de la Universidad de Córdoba, Politècnica de València y el máster interuniversitario entre las Universidades de Lleida y Jaume I de Castelló) y un curso de posgrado (el título propio de la Universidad de Zaragoza), ofrecen una orientación específica en protección de cultivos. No deja de resultar sorprendente comprobar cómo uno de los sectores que ofrece mayores salidas profesionales en el ámbito de la agronomía no encuentra su símil en las universidades a la hora de la planificación académica de sus estudios. El volumen económico derivado de la comercialización de productos fitosanitarios a nivel de todo el estado español, el año 2009 alcanzó, según AEPLA, la cifra de 600.000 millones de euros. A esta cifra debemos añadir el volumen económico derivado del desarrollo de tecnología relacionada con otros productos y materiales de aplicación en el control biológico y/o integrado de plagas, enfermedades y malas hierbas. Los futuros técnicos de empresas de agroquímicos, los agentes de servicios oficiales o privados de sanidad vegetal y los futuros investigadores en temas de protección de cultivos, bien merecen una formación de calidad y adecuada a las exigencias del sector. La realidad académica, de momento, es más bien desoladora.

Una joya bibliográfica sobre el Mundo Rural

Dice mi amigo Luis, que es cabrero por oficio y sabio por naturaleza, que don León el boticario tenía un libro tan grande como unas albardas, y en él, con letras negras y encarnadas, estaba escrito todo lo que los españoles han ido aprendiendo desde Túbal, que fue el hijo de Adán y Eva que primero llegó a la Península. Aquel tesoro bibliográfico, como tantos otros, desapareció en la Guerra Civil, y recuperarlos para que los estudiosos de la agricultura beban en ellos, es una de las tareas en las que está empeñado José Abellán, que acaba de darnos a todos los bibliófilos una alegría con la presentación, en la biblioteca virtual del ministerio, de la obra “Semanario deagricultura y artes: dirigido á los párrocos”, una joya de la historiografía española.

Esta publicación semanal, editada entre los siglos XVIII y XIX, fue promovida por Godoy, y según se recoge en su primer fascículo, su intención era: (…)hallar un medio para extender en las provincias las luces sin dar al labrador lamolestia de leer; y no se presenta otro más sencillo que dirigir un Semanario álos párrocos para que, sirviéndoles al mismo tiempo de lectura agradable, excitefreqüentemente su zelo á fin de que comuniquen á sus feligreses los adelantamientos,las mejoras, industrias é invenciones que se publiquen, bien segurosde que se irán aprovechando de ellas (…).”

El Semanario se editaba en Villalpando (Zamora), y en menos de una semana, aprovechando el servicio de diligencias del Reino, los párrocos lo tenían a su disposición para divulgarlo entre su feligresía.

El plan de la obra era éste: “Se tendrán á la vista los mejores periódicos extrangeros que hoy se publican sobre agricultura y artes, y finalmente se irá formando una escogida biblioteca de estos ramos (…) historia natural; Química, Farmacia y Botánica en los descubrimientos útiles á la economía del campo (…) exemplos de buena moral de hombres virtuosos y beneméritos de la agricultura y artes; noticia de los establecimientos favorables á los labradores y artistas; providencias del gobierno para fomento de los mismos…”

Fisgonear entre las páginas de los seis volúmenes que componen la obra es un placer para cualquiera que esté interesado en la historia del Mundo rural español, y junto a magníficos artículos de Celestino Mutis, José Quer, Claudio Boutelou…aparecen acertadísimas opiniones de párrocos y suscriptores, conscientes de la importancia de aquellos conocimientos que publicaba el Semanario.

Entre los temas que se tratan hay muchos referidos a “los Chinches, Gardamas, Nieblas…”, plagas y enfermedades de vegetales cuya aparición por aquelentonces eran causa de hambrunas y miserias, artículos que además de servirpara valorar aquellas desgracias, nos permiten conocer la importancia que tuvola ciencia para cambiar una concepción taumatúrgica de los fenómenos, por otrabasada en razones biológicas.

Es muy probable que el libro de don León el boticario a que se refería mi amigo Luis fuera, en realidad, un cantoral de los que usaban los sochantres, utilizado después como adorno en la botica de don León; pero en lo que si tenía razón Luis, y este Semanario en PDF que nos acaba de regalar el MARM lo confirma, es que la transferencia del conocimiento de la Agricultura, en general, y de la Sanidad vegetal, en particular, son tan antiguas como la civilización en la que vivimos, y el nivel tecnológico de nuestro Mundo rural actual, mejor o peor, es fruto de un tremendo y continuado esfuerzo de muchos hombres, convencidos de que en la ciencia y la técnica está el verdadero progreso de los pueblos.

Detección de virus y viroides en plantaciones de albaricoquero con síntomas de “Viruela” en Murcia y Albacete

En este estudio se analizaron 35 parcelas de albaricoquero tradicionales cultivadas con la variedad ‘Búlida’ que mostraban síntomas de al enfermedad conocida como “Viruela” se analizaron en cuatro áreas diferentes, incluyendo Pliego, Mula y Cieza en la Región de Murcia y Albacete en Castilla La Mancha. En cada parcela fueron estudiados cuatro árboles con y sin síntomas de “Viruela”. En total 700 frutos y 140 muestras de hojas se analizaron a partir de los 140 árboles seleccionados. Tanto los frutos como las hojas se analizaron mediante ELISA, hibridación molecular y RT-PCR para la detección de Apple chlorotic leaf spot virus (ACLSV).

Además, se utilizó la prueba de RT-PCR múltiple para la detección de otros virus incluyendo Plum pox virus (PPV), Apple mosaic virus (APMV), Prunus necrotic ring spot virus (PNRSV), Prune dwarf virus (PDV), Apricot latent virus (APLV), Plum bark necrosis and stem pittingassociatedvirus (PBNSPaV), y American pit plum latent virus (APLPV). Por último, mediante hibridación molecular y RT-PCR específica se analizaron para la detección de los viroides Hopstunt viroid (HSVd) y Peach latent mosaic viroid (PLMVd). Todos los frutos que mostraron síntomas de “Viruela” fueron ACLSV positivo mediante ELISA y RT-PCR. Además, se han detectado otros virus en las parcelas infectadas como PNRSV (31% de los albaricoqueros analizados), PBNSPaV (22% de los árboles), APLV (6%), PDV (11%), y APMV (1%). No hubo árboles infectados de PPV ni de APLPV. La presencia de HSVd también fue detectada en el 96% de los árboles analizados. Sólo dos de los árboles analizados (1,5%) no presentaron ninguno de los virus analizados. Estos resultados indican la alta tasa de infección viral en las parcelas de albaricoquero tradicional ‘Búlida’ tanto en Murcia como en Albacete y suponen la primera identificación de APLV y PBNSPaV en albaricoquero en España. Además, estos resultados sugieren que ACLSV está estrictamente relacionada con la “Viruela” aunque en estos momentos estamos estudiando el sinergismo de ACLSV con otro virus en la expresión de síntomas de “Viruela”.

 

INTRODUCCIÓN

La especie albaricoquero es una de las principales dentro de los frutales de hueso. La producción mundial supera los 3 Mt siendo España el décimo país productor con unas 90.000 t (FAO, 2008). En nuestro país, el cultivo del albaricoquero ocupa el tercer lugar en importancia tras el melocotonero y el ciruelo. La superficie destinada a su cultivo son unas 18.000 ha, de las cuales unas 10.000 ha se encuentran en la Región de Murcia, 4.000 ha en la Comunidad Valenciana, 2.000 ha en Castilla La Mancha, sobre todo en la provincia de Albacete, y el resto repartido entre Baleares, Aragón y Cataluña. La producción nacional se cifra en torno a las 90.000 t, destacando Murcia con un 65% (58.000 t) de ésta, siendo la primera productora de albaricoque, seguida de Aragón (10.000 t) y Castilla La Mancha (Albacete) (5.000 t) (MARM, 2008). El cultivo se destina tanto a la transformación industrial (cremogenados, conserva, etc.) como al consumo en fresco, siendo en este último de especial interés la calidad de los frutos. La principal variedad cultivada en Murcia y  Albacete es ‘Búlida’, aportando más del 65 % de la producción. El cultivo de esta variedad tradicional está siendo en estos momentos uno de los más afectados por los virus y viroides. Las enfermedades de origen viral son uno de los mayores factores limitantes del cultivo de frutales de hueso. En el caso del albaricoquero, la enfermedad denominada “Viruela” que deja incomercializables los frutos (Foto 1) es una de las más importantes junto con la “Sharka” causada por el Plum pox virus (PPV). La “Viruela” se encuentra sobre todo presente en parcelas tradicionales de la variedad ‘Búlida’. En general está aceptado que esta enfermedad es causada por el Apple chlorotic leaf spot virus (ACLSV), aunque no existe una certeza absoluta de ello. P eña-Iglesias y Ayuso (1975) fueron los primeros investigadores que asociaron el ACLSV a la “Viruela” del albaricoquero al aislar únicamente este virus a partir de albaricoqueros que presentaban la enfermedad. Posteriormente, Llácer y col. (1985) y Peña-Iglesias (1988) pusieron en cuestión esta relación, al no encontrar el ACLSV mediante análisis ELISA en numerosos frutos que presentaban la sintomatología típica de la “Viruela”. Martínez-Cutillas y Llácer (1986) observaron que albaricoquero de la variedad ‘Búlida’ injertados sobre ‘Mariana 2624’, que estaban libres de virus, mostraron repetidamente síntomas de viruela. Esta situación también se dio también en un ‘Búlida’ (de más de 80 años) libre de ACLSV con abundantes síntomas de la enfermedad. Los autores pusieron en duda la asociación ACLSV-“Viruela”, aunque señalaron que la presencia del virus aumentaba la sintomatología. Más recientemente Cañizares y col. (2001) y Pallás y col. (2003) demostraron la relación entre el ACLSV y la viruela, aunque la presencia de síntomas en frutos en los que no se detectó el virus, planteaban algunas dudas sobre esta relación. Entre estas dudas se indicaba el posible papel de otros virus que podrían interaccionar con el ACLSV en la expresión de la enfermedad. Por otro lado, en Italia, la enfermedad denominada “Butteratura”, que presenta una sintomatología similar a la viruela, ha sido asociada con el ACLSV, si bien los resultados obtenidos no han sido concluyentes (RAGOZZINO y PUGLIANO, 1974). Alioto y col. (1995), observaron síntomas en frutos de albaricoquero similares a los descritos a la “Viruela” y a la “Butteratura”, aislando el ACLSV y ocasionalmente además Prunusnecrotic ring spot virus (PNRSV) y Prune dwarf virus (PDV), por lo que asociaron al ACLSV con la enfermedad.

Acerca del estado de la viruela en las plantaciones murcianas se dispone de poca información. Domínguez y col. 1998, en un estudio realizado en esta región, encontraron más del 22 % de los albaricoqueros afectados por el ACLSV, superándose el 45 % en el caso de ‘Búlida’, que es la variedad más afectada, sobre todo en combinación con el ciruelo ‘Pollizo’. El objetivo de este estudio es estudiar el grado de diseminación de la “Viruela” en las plantaciones tradicionales de cultivo de la variedad ‘Búlida’ en las regiones más afectadas como Murcia y Castilla La Mancha, que suponen casi el 70% de la producción nacional, así como la detección de otros virus existentes en estas plantaciones afectadas.

Material y métodos

En este estudio se han analizado 35 parcelas de albaricoquero tradicionales cultivadas con la variedad ‘Búlida’ que mostraban síntomas de “Viruela” en cuatro áreas diferentes, incluyendo Pliego, Mula y Cieza en Murcia y Hellín en Albacete. En cada parcela fueron estudiados cuatro árboles con y sin síntomas de “Viruela”. En total 700 frutos y 140 muestras de hojas se analizaron a partir de los 140 árboles seleccionados.

Tanto los frutos como las hojas se analizaron mediante ELISA-DAS y RT-PCR para la detección de Apple chlorotic leaf spot virus (ACLSV). Además, se utilizó la prueba de RT-PCR múltiple para la detección de  tros virus incluyendo PPV, Apple mosaic virus (APMV), Prunus necrotic ringspot virus (PNRSV), Prune dwarf virus (PDV), Apricot latent virus (APLV), Plum bark necrosisand stem pitting-associated virus (PBNSPaV), y American pit plum latent virus (APLPV). Por último, mediante hibridación molecular (Dot Blot) y RT-PCR específica las muestras se analizaron para la detección de los viroides Hop stunt viroid (HSVd) y Peach latent mosaic viroid (PLMVd) (Foto 2).

 

Resultados y discusión

El Cuadro 1 resume los diferentes virus detectados en las áreas estudiadas. Todos los frutos que mostraron síntomas de “Viruela” fueron ACLSV positivo mediante ELISA y RT-PCR. Además, en estos frutos se detectaron otros virus como PNRSV (31% de los albaricoqueros analizados), PBNSPaV (22% de los árboles), APLV (6%), PDV (11%), y APMV (1%). No hubo árboles infectados de PPV ni de APLPV ó PLMVd. La presencia de HSVd también fue detectada en el 96% de los árboles analizados.

Sólo dos de los árboles muestreados (1,5%), no presentaron ninguno de los virus analizados. El mayor nivel de infección se localizó en las parcelas de Cehegín donde el 100% de las muestras fueron positivas para ACLSV y HSVd, el 50% para PNRSV y el 34% para PDV, dando una visión de la situación sanitaria de estas zonas de producción de albaricoque.

Los resultados obtenidos sugieren que ACLSV está estrictamente relacionada con la “Viruela” como ya fue puesto de manifiesto por Peña-Iglesias y Ayuso (1975), Cañizares y col. (2001) y Pallás y col. (2003). Por otro lado, hemos observado una variabilidad importante de los síntomas de la “Viruela” de año en año, lo que demuestra la importante influencia del ambiente en la expresión de los síntomas (Foto 3). Es necesario indicar como la falta de síntomas algunos años no garantiza la ausencia de virus, el cual se ha estado detectando mediante RT-PCR. Este hecho hace pensar en una acumulación de virus debido a factores mediaombientales en años concretos, y además en el fruto de los árboles infectados, y que hace que unos años se manifiesten más síntomas que otros. En este sentido, la falta de asociación entre “Viruela” y ACLSV observada por Llácer ycol. (1985), Peña-Iglesias (1988) y Martínez- Cutillas y Llácer (1986), puede estar debida a la dificultad de la detección del ACLSV debido a su baja concentración en algunos años. También es necesario indicar la alta concentración del ACLS observada en fruto respecto a la concentración en hoja, con valores de densidad óptica del ELISADAS tres veces superiores. Es importante así mismo destacar la ausencia de la “Sharka” (PPV) en estas plantaciones de ‘Búlida’, ya que ésta se considera una variedad susceptible. Este hecho está relacionado también con los síntomas tan claros de “Sharka” en frutos, que a su vez son muy diferentes de los de “Viruela”.

Respecto al sinergismo de ACLSV con otros virus, sobre todo con PNRSV y PDV, en la expresión de síntomas de “Viruela”, apuntado por Alioto y col. (1995), Cañizares y col. (2001) y Pallás y col. (2003), nuestros resultados mostraron como las co-infecciones de virus detectadas fueron independientes de los síntomas de la “Viruela” (Foto 4). Estos resultados confirman la presencia de ACLSV como agente causal de la “Viruela” con una baja influencia de la presencia de otros virus o viroides. Además, la presencia de alguno de estos virus y viroides en ausencia de ACLSV no produjo síntomas de “Viruela”.

Los resultados obtenidos indican la alta tasa de infección viral en las parcelas de albaricoquero tradicional ‘Búlida’ tanto en Murcia como en Albacete. En este sentido indicar las altas tasas de infección encontradas respecto a los últimos datos de Domínguez y col. 1998 sobre la incidencia de los virus en las plantaciones de albaricoquero de la variedad ‘Búlida’ en la Región de Murcia.

Estos autores usaron la hibridación molecular como técnica de detección, de ahí que en nuestros estudios con el uso de la RT-PCR que detecta incluso bajas concentraciones de virus en los árboles en campo, los niveles de infección obtenidos son más elevados y se aproximan más a la situación fitosanitaria y la amplia presencia de virus y viroides del cultivo tradicional del albaricoquero en Murcia y Albacete. También estos datos nos indican el progresivo deterioro en el estado sanitario de las plantaciones tradicionales de albaricoquero.

Finalmente, estos resultados ponen de manifiesto la primera detección de la APLV y PBNSPaV en albaricoque en España. Especialmente la detección de PBNSPaV es de interés debido a que el 22% de los árboles estudiados estaban infectados con este virus en Murcia y Castilla La Mancha. Este hecho vuelve a insistir en la grave situación fitosanitaria en la que se encuentran las plantaciones tradicionales de albaricoquero en Murcia y Albacete.

Abstract

In this study, 35 traditional apricot orchards cultivated with the old Spanish cultivar ‘Búlida’ and showing “Viruela” disease were analyzed in four different areas including Pliego, Mula and Cehegín in the Region of Murcia and Hellín in the Region of Castilla La Mancha. Leaf and fruit samples from four trees in each orchard with and without “viruela” symptoms were collected. In total 700 fruits and 140 leaf samples were analyzed from the 140 apricot selected trees. Both fruit and leaf samples were analyzed by ELISA, molecular hybridization and RT-PCR against Apple chlorotic leaf spot virus (ACLSV). In addition, we used the multiplex RTPCR test for the detection of other virus including,

Plum pox virus (PPV), Apple mosaic virus (ApMV), Prunus necrotic ringspot virus (PNRSV), Prunedwarf virus (PDV), Apricot latent virus (ApLV), Plum bark necrosis and stem pitting-associatedvirus (PBNSPaV), and American plum latent pitvirus (APLPV). Finally, molecular hybridization and RT-PCR tests were assayed for the detection of the viorids Hop stunt viroid (HSVd) and Peachlatent mosaic viroid (PLMVd ). All the fruits showing “Viruela” symptoms were ACLSV positive by ELISA and RT-PCR. In addition, we detected other viruses as PNRSV (31% of apricot trees analyzed), PBNSPaV (22 % of trees), ApLV (6%), PDV (11%), and ApMV (1%). No trees infected by PPV neither APLPV were found. The presence of HSVd was also detected in the 96% of the tree assayed. Only two of the analyzed trees (1.5%) did not present any of the analyzed viruses. These results indicate the high rate of virus infection in the traditional ‘Búlida’ orchard and suppose the first report of ApLV and PBNSPaV in apricot from Spain. In addition, these results suggest that ACLSV is strictly related to the “viruela” disease. The synergism of ACLSV with other virus in the expression of “viruela” symptoms will be also discussed.

Agradecimientos: Este trabajo ha sido financiado por la Fundación Séneca de la Región de Murcia a través del proyecto “Importancia, transmisión e identificación de fuentes de resistencia en las principales virosis de frutales de la Región de Murcia” (08672/PI/08).

BIBLIOGRAFÍA

ALIOTO, D., STAVOLONE, L., RAGOZZINO, A. (1995) Deformation and Discoloration of apricots fruits. Acta Horticulturae 386, 118-121.

CAÑIZARES, M.C., APARICIO, F., AMARI, K., PALLÁS, V. (2001) Studies on the aetiology of apricot viruela disease. Acta Horticulturae 550, 249-255.

DOMÍNGUEZ, S, APARICIO, F, SÁNCHEZ-NAVARRO, J.A, PALLÁS, V, J., CANO, A. (1998) Studies on the incidence of ilarviruses and apple chlorotic leaf spot virus (ACLSV) in apricot trees in the Murcia region (Spain). Acta Horticulturae 472, 203-210

FAO (2008) http://www.fao.org/corp/statistics/es/

LLÁCER, G., CAMBRA, M., LAVINA, A., ARAMBURU, J. (1985) Suitable conditions for detecting apple Chlorotic leaf spot virus in apricot trees by enzyme linked immunosorbent assay (ELISA). Agronomie 5, 809-812.

MARM 2008. http://www.mapa.es/es/estadistica/infoestad.html

MARTÍNEZ-CUTILLAS, A., LLÁCER, G. (1986) Observación de síntomas de viruela en variedades de albaricoquero. Actas del II Congreso de la SECH 1, 248-252.

PALLÁS, V., APARICIO, F., CAÑIZARES, M.C., AMARI, K. (2003) La viruela del albaricoquero: estudios sobre su etiología e incidencia en Murcia. PHYTOMA 145, 19.

PEÑA-IGLESIAS, A., AYUSO, P. (1975) Preliminary identification of the viruses producing apricot pseudopox (viruela) and apricot mosaic diseases. Acta Horticulturae 44, 255-258

PEÑA-IGLESIAS, A. (1988) Apricot pseudopox (viruela) diseases. Acta Horticulturae 209,163-168.

RAGOZZINO, A., PUGLIANO, G. (1974) La butteratura delle albicocche. Indagini preliminari sulla eziologia. Rivista Ortoflorofrutticoltura 58, 136-145.

¿Es así como se dice?

La población activa consume un 40% menos de naranjas que la inactiva en los hogares, y un 35% menos de mandarinas. Así, el consumo medio de naranjas en España se sitúa en 53’3 gramos por persona y día, y el de mandarinas en 17’1 gramos. Son los datos de consumo de cítricos en España presentados por INTERCITRUS.

A simple vista, parecen bajos ambos consumos en un alimento que tanto beneficia a la salud por sus condiciones básicas. Especialmente en los niños, dado que sus propiedades ayudan a mantener un estado de salud optimo en general.

Será necesario aumentar la publicidad e información al tiempo que podamos saber qué país, de los que reciben nuestras naranjas y mandarinas, consumen mayores cantidades y cuál es el beneficio que les produce su ingesta.

Aquí juega la crisis que no es parcial, sino solamente que además de ser general atenta al consumo, dado que las cosechas que contamos de naranjas y mandarinas parecen superiores para un consumo según sea la población a la que aluden, que no está especificada. Lo cual, a la vez, según sea el montante de la población consumidora puede ser bajo o alto.

¿Qué significado tiene la publicación de tal dato? ¿Es necesario aumentar la producción o bajarla?. Y, además, ¿qué se busca con la publicación de datos tan espectaculares?

No conocemos nada más respecto a lo que se busca y lo raro y extraño es que siendo negativo lleve la firma de INTERCITRUS, que es lo más extraño que puede darse al inicio de una campaña en la que se espera y se confía se de bien.

Como también esperamos conocer como ha resultado la exportación de caqui brillante del que tanto se esperaba y, al parecer, no se ha confirmado debido al temporal que destruyó gran parte de la producción. Esto del caqui es aún más peligroso que llegue en condiciones que los cítricos, pues precisa mayor cuidado de la lluvia y de los vientos.

PHYTOMA-España edita desde 1988 la revista profesional especializada en la Sanidad de los Cultivos, con contenidos de Transferencia Tecnológica y divulgación científica sobre la Sanidad Vegetal. Además PHYTOMA-España edita libros vinculados al sector agrario, sobre todo relacionados con la Sanidad de los Cultivos.

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