La fruticultura es uno de los sectores más dinámicos y competitivos del sector agropecuario español. Una gran parte de la producción frutal va dirigida a un mercado de alta calidad y exigencia como es el de la exportación a países europeos y en los últimos años se están abriendo nuevos mercados en otros continentes.

Las sucesivas directivas y reglamentos comunitarios nos están imponiendo un marco de producción cada vez más restrictivo, exigente y costoso al que obligatoriamente han de someterse todos los productores, así como todos los eslabones de la industria agroalimentaria europea. Los productos fitosanitarios no son ajenos a esta situación, como no puede ser menos, ya que son uno de los factores que más preocupan a los ciudadanos europeos en relación con la seguridad alimentaria, toxicología e influencia en el medio ambiente.

No ha finalizado aún el proceso de reevaluación de sustancias activas, derivado de las directivas 91/414, relativa a la comercialización de productos fitosanitarios y de la directiva 97/57 de principios uniformes para la evaluación y autorización de productos fitosanitarios, cuando en el 2009 se aprueba por la Comisión Europea un nuevo paquete legislativo como son la directiva de uso sostenible de plaguicidas y el nuevo reglamento de comercialización de productos fitosanitarios.

Esta nueva reglamentación viene a dar un nuevo golpe de tuercas al sector agrícola en general, y en particular a la fruticultura, ya que por sus peculiares características tiene una gran dependencia del uso de fitosanitarios.

Intentaremos exponer de forma resumida cual ha sido, hasta el momento, los principales problemas de tipo fitopatológico que se han presentado o agravado en los frutales como consecuencia de la reducción sustancial de materias activas en los últimos años, derivada de la aplicación de las directivas anteriormente citadas, así como por el Reglamento 396/05 sobre límites máximos de plaguicidas en alimentos y piensos, y cuales pueden ser los que se presenten en el futuro inmediato, en función de cómo se aplique el nuevo paquete legislativo.

 

Retirada de materias activas y competitividad agrícola

 

Desde que se inició en el año 93 el Programa de Revisión de sustancias activas en la Unión Europea, como consecuencia de la Directiva 91/414/CEE y hasta el 2010 en que concluya, se habrán revisado un total de 1119 sustancias activas (973 antiguas y 146 nuevas) y tan sólo habrán sido aprobadas 378 sustancias ( 246 antiguas y 132 nuevas), lo que indica que tan sólo el 33,8% (25,2% de las antiguas y el 90% de las nuevas), superan los requisitos en esta exhaustiva criba comunitaria.

El nuevo reglamento de comercialización de productos fitosanitarios, que deroga la Directiva 91/414, tiene por objeto último reforzar las garantíasde un alto grado de protección de la salud humana y animal y del medioambiente, así como la salvaguarda de la competitividad de la agriculturacomunitaria.

Cabe preguntarse, a la luz de las cifras anteriormente expuestas, si estos objetivos están cumpliéndose.

Considero, aunque no soy especialista en salud humana, que la protección de la salud, como no podía ser menos, y del medio ambiente están debidamente garantizadas.

Lo que no tengo tan claro es que este proceso contribuya a la salvaguarda de la competitividad de la agricultura mediterránea.

Estimo que no, sino al contrario, en determinados aspectos perjudica de forma notoria, ya que el hecho de que se produzcan situaciones como materias activas, especialmente insecticidas, que han sido retiradas en los últimos años de nuestras producciones, sí que puedan ser utilizadas por terceros países y sus productos agrícolas tratados con las mismas, ser comercializados sin ninguna traba en Europa, siempre que cumplan los Límites Máximos de Residuos (LMR) establecidos, parece una absoluta incongruencia.

Lo lógico sería que en la UE se estableciera que los LMR de las sustancias retiradas fuera el Límite de Detección (LD), aunque esto debe ser complicado por los acuerdos de libre comercio.

Por tanto hay que reconocer que esta circunstancia, al igual que el uso por Países Terceros de materias activas retiradas y que por su condicionante fitoterapeútico no entran en contacto con el fruto y por tanto no hay presencia de residuos, piense en el DNOC que se aplicaba en invierno, perjudican nuestra competitividad agrícola, en unos momentos de graves problemas de rentabilidad de nuestro sector agrario.

De igual forma, perjudica nuestra productividad la retirada masiva de productos fitosanitarios en los últimos años y que en variados casos, ha provocado la falta de control de algunas plagas o enfermedades, con la correspondiente pérdida de rendimiento en unos casos, y en otros la necesidad de utilización de otras alternativas fitosanitarias, que con carácter general son más caras, incrementando los costes de producción de nuestra agricultura.

 

Impacto en los frutales

 

En los Cuadros 1 y 2 figuran el número de sustancias activas autorizadas en la actualidad en frutales de hueso y pepita, así como las que han sido retiradas por la Directiva 91/414 y las afectadas por los criterios de corte que se establecen en el nuevo Reglamento de comercialización de fitosanitarios.

Observamos que un 30% de las sustancias autorizadas han sido retiradas ya por la Directiva 91/414 y que otro 10% se verán afectadas por los criterios de corte.

Aunque cuantitativamente no parecen estas cifras excesivamente preocupantes, sí que tienen importancia cualitativa. Es una realidad que en los últimos años se han retirado materias activas con un uso relevante en los frutales y que al eliminarlas, en algunos casos sin alternativas inmediatas, han generado dificultad de control de determinadas plagas, provocando la alarma de los fruticultores y seria preocupación entre los técnicos prescriptores.

 

Comentaremos algunos de los casos más representativos

 

Sila del peral (Cacopsilla pyri). Los primeros problemas de importancia para el control de esta plaga se presentaron en los años 70 en Italia y Francia y a partir de los 80 comienzan a presentarse en España ataques graves. En la década de los 90 comienzan a obtenerse buenos resultados de control como consecuencia de aplicación de técnicas de control integrado, que introducen cambios en la estrategia de lucha, lo que supone una importante reducción de las poblaciones de este homóptero.

Esta aceptable situación en el control de esta plaga, se ha mantenido hasta la campaña 2005, en que comienzan serias dificultades para mantener las plantaciones de perales en niveles económicamente tolerables.

¿Cuáles han sido las razones que han provocado este incremento? Hasta el año 1999 en que desaparece de la UE el aceite amarillo (mezcla de aceite de invierno con DNOC), la estrategia eficaz de lucha se basaba en el control de adultos invernantes con este producto cuando las hembras están maduras y apunto de iniciar la oviposición. Las sucesivas generaciones se controlaban al superarse el 10% de corimbos ó el 15% de brotes ocupados, básicamente con amitraz y abamectina.

Es a partir de la retirada del amitraz en la primavera de 2005 cuando se inicia la problemática de control de este insecto y que continúa desde entonces campaña tras campaña afligiendo a nuestros fruticultores, a pesar de la utilización de nuevas insecticidas registrados en estos últimos años.

A mi juicio la relación causa efecto está clara y la realidad es que actualmente en diversas zonas frutícolas españolas, esta plaga se ha convertido en un factor limitante del cultivo del peral y es la causa del arranque de muchas plantaciones.

 

Gusano cabezudo (Capnodis tenebrionis). Aunque el control de este coleóptero tipicamente mediterráneo, siempre ha sido difícil por pasar la mayor parte de su largo ciclo evolutivo en el interior del suelo en las raices y cuello delárbol, el control de adultos se venía realizando satisfactoriamente con el metil paratión microencapsulado.

A partir de la prohibición de uso en el 2004 y ante la ausencia de insecticidas registrados en algunas especies frutales, los problemas se han agudizado, especialmente en plantaciones en secano ó con riego deficitario.

Considero que la ampliación de registro de algunos insecticidas y el desarrollo de control biológico pueden aportar soluciones al control de esta plaga.

 

Anarsia o minadora de los brotes (Anarsia lineatella). Los primeros años, a partir de la retirada del acefato y fenitrotion, fitosanitarios que eran muy utilizados contra este insecto, se ha observado en algunas plantaciones una mayor intensidad de los ataques de este lepidóptero.

Asimismo se estan presentado daños de otros insectos curculionidos (Polydrusus sp, Pleurodirus sp), que antes prácticamente no tenían importanciacomo plaga, por estar controlados de forma indirecta por las aplicaciones quese realizaban con estos insecticidas y sin embargo en esta campaña, en algunasplantaciones de Extremadura, ha habido que realizar por primera vez tratamientosespecíficos contra ellos.

No obstante contra Anarsia se dispone de insecticidas registrados y de otras alternativas como la confusión sexual.

 

Mosca de la fruta (Ceratitis capitata). La retirada del fention y malation ha provocado que prácticamente las únicas materias activas utilizables contra esta plaga sean los piretroides, que es el grupo de insecticidas más abundante en la lista positiva de sustancias ó Anejo 1, debido a su favorable perfil toxicológico.

Pero, difícilmente puede estar basada la protección de los frutales en los piretroides, especialmente en nuestras condiciones climáticas, en las que los insectos constituyen el principal problema fitopatológico.

La baja persistencia de estos insecticidas nos determina la necesidad de efectuar diversas aplicaciones, provocando el efecto secundario de favorecer las poblaciones de ácaros.

Esta fue la causa por la que se restringió el uso de estos productos en las Normas Técnicas de Producción Integrada que se han venido elaborando por las CCAA en los últimos 10 años. Hoy, ante la ausencia de otros insecticidas no queda más remedio que utilizarlos, debiéndose tener en cuenta el riesgo que implica su uso reiterado.

De hecho, durante las últimas campañas ya se viene observando un incremento de los ataques de araña roja (Panonychus ulmi) y araña amarilla (Tetranychus telarius), que ha determinado un aumento de las aplicaciones acaricidas con repecto a la situación de años anteriores.

 

Enfermedades

 

A los fungicidas el proceso de revisión de sustancias les ha afectado con menor intensidad; las razones son el perfil toxicológico más suave que tienen en general, con respecto a los insecticidas, así como el mayor interés de esta familia de plaguicidas para los cultivos del centro y norte de Europa.

No obstante, la retirada del benomilo y la pérdida de registro de la carbendazima, ha provocado no disponer de alternativas de cierta eficacia frente a enfermedades como el Fusicocum o chancro de las ramas (Phomopsis amygdali) en melocotoneros y nectarinas.

Debido a ello, difícilmente pueden cultivarse variedades sensibles a esta enfermedad en zonas que por su situación, proximidades de rios y arroyos mantengan una humedad relativa alta.

Asimismo la retirada de la triforina, provocó los primeros años un recrudecimiento de los daños de monilia, en melocotón, nectarina y ciruelo, hasta que se han empleado otras alternativas eficaces.

El oídio, debido a nuestras condiciones climáticas, es la enfermedad de mayor importancia cuantitativa de nuestros frutales de hueso y contra la que mayor número de aplicaciones se realizan.

Campañas como esta última, caracterizada por unas condiciones climáticas de primavera y mitad de verano favorables para el desarrollo de la enfermedad, ha provocado en algunas plantaciones de variedades sensibles de melocotón y nectarina de las Vegas del Guadiana daños en fruto que han supuesto un 10-15% de destrio, a pesar de haberse efectuado 4 aplicaciones específicas antioidio.

La posibilidad de que los triazoles, familia de fungicidas básicos para su control y que suponen el 24% de los fungicidas en España, se vean afectados por el criterio de corte de disrupción endocrina que fija el nuevo reglamento de comercialización de productos fitosanitarios, representa una seria preocupación para la lucha en el futuro contra esta enfermedad.

 

Bacteriosis

 

La eliminación de la kasugamicina, aunque su eficacia era variable, nos ha dejado sin ningún bactericida específico, a ello se une las limitaciones en el uso de los formulados a base de cobre, lo que en la práctica dificulta efectuar un control preventivo de las bacteriosis.

El Fuego bacteriano (Erwynia amylovora) que apareció por primera vez en España en el año 1995 y del que año tras año continúan apareciendo focos por la casi totalidad de las zonas frutícolas españolas y la mancha bacteriana de los frutales de hueso (Xanthomonas arborícola pv pruni), constituyen una seria amenaza de nuestros frutales de pepita y hueso, contra las cuales difícilmente podemos efectuar un control preventivo por no disponer de alternativas químicas registradas.

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