La Edad Media es un amplio período de la Historia que suele datarse desde la caída del Imperio Romano de Occidente, más o menos en el 476 d.C. hasta finales del siglo XV. La desmembración del estado romano a causa de la incursión de diversos pueblos "bárbaros", principalmente germánicos ?francos, ostrogodos, visigodos, burgundios, lombardos, suevos, alanos, vándalos, sajones,..? que habían actuado en los últimos tiempos como fuerzas militares aliados del Imperio, condujo a Europa occidental hacia un modelo de dispersión del poder ocupado por un avispero heterogéneo de estados bárbaros más o menos estables, en los que la propiedad rural aparecía diseminada y concentrada en manos de grandes señores, según la concepción feudal, también como consecuencia de los dos grandes grupos en los que se habían transformado los predios rurales los últimos tiempos del imperio romano: "terra dominicata" (explotada directamente por los patricios) y "mansos" (terrenos explotados por colonos, que no tenían la propiedad de los mismos y como contraprestación pagaban tributos y ayudaban gratuitamente a los esclavos a explotar la "terra dominicata").

En ese contexto, la población se diseminó en aldeas rurales, los bosques supusieron el lugar ideal ?por la abundancia de recursos que en ellos existían-, de sectores sociales marginados que trataban de subsistir fuera de la presión de los grandes señores, y la producción agraria en términos generales disminuyó ostensiblemente.

Otro caso fue el de Bizancio o Imperio Romano de Oriente, con capitalidad en Constantinopla que desde el año 479 d.C. se afianzó como un estado sucesor del antiguo Imperio romano, con el idioma griego como eje aglutinador, una Iglesia cristiana separada de Roma -la ortodoxa griega desde el 867 d.C.- como sustento religioso, y cuya existencia perduró hasta mediados del siglo XV tras la caída de su capital en manos de la gran potencia militar otomana, de religión islámica.

En ambas regiones europeas las aportaciones teóricas a la agricultura fueron muy escasas y la mayoría de las veces se trató de traducciones o adaptaciones de los textos anteriores de origen romano y griego, que han sido abordados en números anteriores de esta revista y sección. Los tratadistas de historia de las Ciencias consideran que las escasas aportaciones a las mismas durante el Medievo en Europa, fueron debidas a la oficialización religiosa que se hizo del método deductivo o platónico, que sobrevaloraba el papel del pensamiento y que rechazaba y perseguía ?al ser tildada de brujería?, la experimentación de cualquier clase.

A partir de los siglos VIII/IX, tras la derrota del avance islámico en el S. de la Galia, en Europa occidental se constató un interés creciente por conseguir una consolidación del poder político sobre un determinado espacio geográfico y quizás su primera gran manifestación fue la creación del Imperio franco-romano de Occidente con Carlomagno de emperador. Para consolidar el poder político sobre una base territorial era necesario incrementar la población humana y mejorar sus condiciones de vida- mediante potenciación de la producción agraria-, y para ello se roturaron bosques, se desecaron marjales y se propició la puesta en cultivo de nuevas tierras. Para ejecutar tales acciones se contó como elemento teórico con las traducciones y adaptaciones que de los tratadistas clásicos se habían realizado en los monasterios y con diversas aportaciones tecnológicas, como la expansión en la utilización del arado de vertedera o sajón, la disponibilidad de fuerza de tiro más potente, mediante la invención del yugo múltiple, que permitía el uso de varios bueyes, la introducción desde oriente del collarín equino, que permitió el uso de la fuerza del caballo en labores agrícolas -que sin embargo fue desplazado prontamente por los mulos que requerían menos cuidados-, la proliferación de los aperos de hierro, el herraje de caballos y bueyes, etc. Conjuntamente con este incremento de la producción agraria, en siglos posteriores, se produjo el renacimiento de antiguas o nuevas ciudades, la creación de "ferias" en sus entornos y el aprovechamiento de las vías fluviales en los intercambios comerciales.

Esta problemática también se dio en la parte cristiana de la península Ibérica ocupada en casi su totalidad desde principios del siglo VIII por fuerzas musulmanas, tras la caída el poder visigótico, con la finalidad de ir asentando poblaciones cristianas en los terrenos reconquistados.

En el caso particular del territorio ibérico, adicionalmente se dio una circunstancia peculiar y es que a través de una ocupación musulmana que perduró en algunas zonas hasta casi ocho siglos, se produjeron cambios sustanciales muy positivos en la agricultura, como consecuencia de la introducción de conocimientos y técnicas, manejo del riego, uso del papel, fabricación de la seda, y la introducción o reintroducción de cultivos (arroz, caña de azúcar, algodón, berenjenas, cultivares de pepinos, melones y sandías, morera, limonero, naranjo amargo, etc.) que procedían de oriente.

A continuación vamos a detallar algunos de los tratados agrarios más curiosos e influyentes de la época medieval, dos de ellos a cargo de hispanos, como el de San Isidoro y el de Abú Zacaría, así como la Geopónica griega y el Ruralia Commoda de Pietro de Crescenzi.

 

"Etimologías" de San Isidoro

San Isidoro (562?-636d.C.), presuntamente perteneció a una familia nobiliaria hispano-romana, oriunda de la provintia Cartaginense, y ocupó el episcopado de Sevilla, probablemente desde el año 600, sucediendo a su hermano Leandro.

Mantuvo muy buenas relaciones con algunos reyes visigodos -Gundemaro, Sisebuto, Suintila y Sisenando- y dejó una amplia reseña histórica de la época postromana de la península Ibérica, con textos diversos, sobre los godos, suevos, vándalos, etc. De cualquier manera su obra crucial son las "Etimologías", que es una especie de enciclopedia del saber de su tiempo, escrita en latín, a través de una descripción terminológica y etimológica de sus principales componentes.

La obra fue dividida en 20 libros por Braulio, arzobispo de Zaragoza y discípulo de San Isidoro, que tratan de temas diversos, como "Gramática", "Matemática","Medicina", "Sagradas Escrituras...", "Dios, ángeles, Santos Padres y jerarquíaseclesiásticas", "Guerra, espectáculos y juegos", etc. Uno de los libros está dedicado íntegramente a la Agricultura -"De rebus rusticis", pero también aparecen algunos aspectos agrarios interesantes en otros libros como el destinado a "Los animales" y partes de los que tratan sobre "Los edificios y loscampos", y "Comida, bebida e instrumentos y ajuar doméstico y campesino", así como fragmentos sobre pesas y medidas dentro del libro sobre "Piedras ymetales",o sobre los vestidos, su elaboración y tinción, dentro del libro sobre "Naves, edificios y vestidos".

Entre las fuentes bibliográficas de la parte agraria de las "Etimologías", figuran citados explícitamente Demócrito, Magón, Catón, Virgilio, CornelioCelso, Julio Ático, Emiliano, y Columela pero también se notan influencias dePaladio y Gargilio Marcial y sobre todo, en el método etimológico adoptado, ennuestra opinión, aparece la figura de Varrón. Todo ello sin obviar que , según losespecialistas, la obra de Suetonio fue la de mayor influencia en la totalidad de laobra. El recurso etimológico de San Isidoro también puede estar relacionado conuna finalidad didáctica hacia una clase dominante pero minoritaria, la visigoda,que aunque ya estaría bastante romanizada en su época, podría tener interésen perfeccionar su Latín.

En el libro "De rebus rusticis", además de sus fuentes y aspectos generales de cultivo, aparecen epígrafes sobre "Cereales" -trigos, cebadas, escanda, centeno,...-; "Legumbres" ?guisantes, alubias, garbanzos, habas, lentejas, altramuz, alfalfa, veza, algarroba,..-; "Vides" -tipos y variedades, labores de cultivo en Viticultura, etc-, "Árboles" y "Nombres propios de ellos" -palmeras, laurel, manzanos, melocotón, cidro, ciruelo, peral, níspero, olivo,..., abeto, cedro, pinos, cipreses,..-, árboles aromáticos -la mayoría exóticos, incienso, mirra, pimienta, áloe, canelo,...-; "Hierbas aromáticas o comunes" -nardo, azafrán, lirio, tomillo, adormidera, narciso, lirios, hiedra, ajedrea, poleo,.. etc-; hortalizas ?col, zanahoria, nabo, nabicol, rábanos, lechuga, achicoria, mastuerzo, cebolla, ajo, ascalonia, puerro,... incluso cita hongos y trufa!?; hortalizas aromáticas ?apios, perejil, anís, cilantro,..?. En el texto no existen demasiadas referencias de manejo agronómico de los cultivos, sino sobre todo aspectos sobre su origen, su uso, aplicaciones medicinales, etc. En el libro sobre los "Animales" -"De animalibus"-, hay epígrafes sobre el "ganado", sobre los "animales salvajes", sobre "animales pequeños" -entre ellos los ratones-, sobre serpientes, sobre gusanos -gusanos de seda,"babosas", orugas que atacan a la vid y a las hortalizas, polillas de los tejidos, carcomas de la madera, lombrices,..-, sobre peces y animales marinos, sobre las aves, sobre las abejas, etc. En lo referente a animales domésticos posiblemente sobre los caballos, se ofrece un mayor número de detalles. En el libro sobre "Alimentos y utensilios domésticos y rústicos", se habla entre otras cosas de la confección del pan, de tipos de vino, de cerveza, etc., así como distintos aperos y medios mecánicos de uso agrícola- arados, podaderas, norias, arneses, etc-. Curiosamente muchos nombres hispano-romanos de útiles agrarios pasaron al léxico árabe e incluso algún autor islámico llega a afirmar que los invasores aprendieron de los indígenas hispanos el arte de cultivar la tierra. En el libro sobre "Los edificios y los campos", se hace mención a definiciones terminológicas de las tierras de cultivo, sobre sus lindes y sobre su medición. También pueden resultar interesantes las exposiciones sobre términos astronómicos, geográficos, climatológicos y edafológicos, que aparecen en los libros sobre , "Matemática" "Las leyes y los tiempos"" El Mundo y sus partes" , "La tierra y sus partes" y "Piedras y metales" en alguno de los cuales creemos ver la influencia de Plinio y su "Historia Natural".

Analicemos algunos párrafos de las "Etimologías": "...en su sentido propio, frumenta (cereales) son los productos dotados de espiga, en tanto que fruges (frutos) son todos los demás...El trigo (triticum) recibe su nombre derivado de tritura (trilla), operación que se realiza para guardarlo lo más limpio posible en el silo o porque el grano se muele y moltura (terere)"... "El guisante (pisum) es así llamado porque servía de unidad de peso (pensare) a minúsculas cantidades de oro, pues pis significa oro...." "Labrusca es la vid bravía que nace en los linderos de una tierra... Entre las labores más convenientes a las vides están el descalce, la poda, el acodo y las cavas... Putare (podar) es cortarle a la vid los sarmientos innecesarios, con cuyas ramas se muestra exuberante. Putare quiere decir purgar, esto es amputar..." "El granado (malum punicum) se llama así porque su origen es la región púnica... Los médicos dicen que las granadas hay que utilizarlas más como medicina que como manjar..." "La lechuga (lactuca)"se denomina así "porque destaca por la abundancia de leche (lactis), o porque aumenta la leche de las mujeres que están amamantando. En los hombres disminuye sus deseos eróticos..." "La hormiga debe el nombre de formica a que recoge los restos (ferre micas) del trigo... En los sembrados sabe elegir el trigo sin prestar atención a la cebada... La oruga es un gusano que ataca a las hojas de las hortalizas o que se envuelve en las hojas de la vid. Se le llama eruca porque las va royendo (erodere). La polilla es un gusano de los vestidos; debe su nombre de tinea a que se adueña (tenere) de ellos y en ellos se asienta hasta que los roe...".

En resumen, desde el punto de vista agrario en las "Etimologías" no hay grandes aportaciones agronómicas, si bien en ellas se hace un repaso erudito de sus principales términos y también se hace una revisión terminológica de materias más básicas , como las que hoy consideramos parte esencial de la Agronomía, incluidas en la actual Climatología, Edafología, etc., a la luz de los conocimientos que se poseían en la Alta Edad Media. En un plano más global las "Etimologías" de San Isidoro fueron una de las obras de mayor difusión educativa en Europa, tanto en el mundo cristiano como islámico, durante gran parte del Medievo.

 

Bibliografía complementaria

CATALÁ, Mª A., CADEFAU, T. "Influència de l?obra d?Isidor de Sevilla sobre la cultura andalusina". Actes VII Trobada d?Història de la Ciència i la Tècnica.SCHCT.,IEC, pp 475-479. Barcelona. 2003.

MAROTO, J. V. "Historia de la Agronomía". Ed. Mundi Prensa. Madrid. 1998.

San Isidoro de Sevilla. "Etimologías". Texto latino, versión española y notas de J. Oroz, M.A. Marcos e intr. Gral de M-C. DÍAZ. BAC (Biblioteca de Autores Cristianos). Madrid. 2004.

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