De acuerdo con la hipótesis de los enemigos naturales, el incremento de la biodiversidad vegetal en los viñedos fomenta el servicio ecosistémico del grupo funcional de los enemigos naturales de las plagas de la vid contribuyendo, de ese modo, a un manejo de las mismas más acorde con la viticultura sostenible. En el presente artículo se comentan los fundamentos en los que se apoya dicha hipótesis, así como las incertidumbres que la rodean. Finalmente, se exponen casos concretos de investigaciones que han verificado su funcionamiento, así como un resumen de un proyecto de investigación cuyo desarrollo puso de manifiesto algunas de las dificultades prácticas asociadas a la demostración de la misma.

Fundamentos

Los ecosistemas, tanto naturales como manejados de forma intencionada, proporcionan al ser humano recursos y bienes (materias primas, recursos genéticos, fertilidad de suelos, regulación hídrica, etc.). En este sentido, ha surgido el concepto de servicios ecosistémicos, que se definen como los beneficios que las personas reciben de los ecosistemas.

Hay servicios que son particulares de los agroecosistemas y que proporcionan beneficios a los procesos de producción primaria, redundando directamente en ventajas para el agricultor al resolver problemáticas productivas e incluso mejorar la calidad de los productos agrícolas. Los servicios ecosistémicos se obtienen a través de las llamadas funciones de los agroecosistemas que son un conjunto de procesos físicos, químicos y biológicos que contribuyen al mantenimiento del agroecosistema y que tienen la potencialidad de generar servicios. Las funciones existen independientemente de su uso por parte del ser humano, traduciéndose en servicios solo cuando son usadas para satisfacer necesidades de forma consciente.

Estas funciones son llevadas a cabo por la llamada biodiversidad funcional, que se puede definir como la parte de la biosfera que proporciona los servicios ecosistémicos deseados por el ser humano. La biodiversidad funcional se divide en grupos funcionales, que son grupos de especies que tienen un papel semejante en el funcionamiento del ecosistema o respuestas similares a factores ambientales, por lo que proporcionan los mismos servicios ecosistémicos. Entre los servicios ecosistémicos deseados por el ser humano para la producción primaria se encuentran los relacionados con las cadenas tróficas: los llevan a cabo los grupos funcionales que se alimentan de los enemigos de los cultivos y los que son fuente de alimento suplementario de las especies auxiliares.