En este estudio se ha determinado la fecha de cada pico de vuelo de la polilla del racimo durante un periodo de diez años, en la zona de Villalibre de la Jurisdicción (D.O. Bierzo), y se ha promediado la integral térmica sobre 10oC (IT) obtenida para cada pico. Posteriormente, el cálculo automático de la IT a través de estaciones meteorológicas permite predecir cuándo se alcanzará el pico de vuelo correspondiente a cada generación y generar una alerta que nos avisará vía email o sms directo a nuestro móvil, a tiempo real. Estos datos complementan a los aportados por las trampas de feromonas: ayudan a predecir el pico de vuelo antes de que este se produzca y permiten despreciar posibles ?falsos picos?. Así podemos precisar más fácilmente el momento adecuado para realizar en campo un muestreo de nivel de plaga (conteo de huevos y primeras penetraciones en racimos) o cuándo aplicar una medida de control en caso necesario.

Touzeau fue el primero que desarrolló en 1981 un modelo para predecir el desarrollo del ciclo biológico de la polilla del racimo (Lobesia botrana), basado en la acumulación de temperaturas medias diarias por encima de 10oC (cero biológico de la polilla del racimo) o integrales térmicas, para la región francesa de Midi Pyrénées (Touzeau, 1981). Posteriormente otros autores han desarrollado modelos predictivos utilizando el porcentaje acumulado de capturas de machos de polilla en trampas de feromonas sexuales como variable dependiente, y la acumulación de grados-día o integral térmica como variable independiente (Milonas y col., 2001; Del Tío y col., 2001; Gallardo y col., 2009; Armendáriz y col., 2009; Amo-Salas, Ortega-López y col., 2011). Del Tío ha utilizado un umbral inferior o cero biológico de 7oC y un umbral superior de 30oC a la hora de calcular las integrales térmicas (Del Tío y col., 2001). Es decir, solo se acumularían grados-día cuando la temperatura esté en el rango comprendido entre 7oC y 30oC. Milonas empleó un umbral inferior de 6,45oC (Milonas y col., 2001). Amo-Salas cambió la función lineal empleada por el modelo de Touzeau para calcular la integral térmica por una función logística (Amo-Salas, Ortega-López y col., 2011). En todos los casos hay una buena correlación entre la evolución del número de capturas de machos en trampas de feromonas y la temperatura, pero es necesario adaptar los modelos propuestos a cada zona estudiada. Los modelos encontrados son eficientes para la descripción del desarrollo del insecto en una zona geográfica dada, pero los resultados no son extrapolables a otras zonas, donde las particulares condiciones térmicas pueden tener impacto sobre las características genéticas específicas de las poblaciones de L. botrana (Gallardo y col., 2009). En la Denominación de Origen ?Bierzo? (León) se hace seguimiento de L. botrana mediante monitoreo con trampas tipo delta (Figura 1), utilizando difusores de feromona sexual de la marca Trécé. Se instalan dos trampas por parcela y se obtiene la media de adultos capturados semanalmente para elaborar las curvas de vuelo de cada parcela. Estas curvas muestran las tres generaciones que esta plaga suele presentar en nuestra comarca (Figura 2). Cada generación produce un pico en la curva de vuelo, en el momento en que se produce el máximo de adultos capturados.