Phaeomoniella chlamydospora (Pch) y Phaeoacremonium minimum (sin. P. aleophilum, Pal) son hongos traqueomicóticos que se aíslan sistemáticamente en la decoloración de madera de vid con síntomas de yesca en diferentes países. Se consideran dos de las especies más importantes asociadas con el complejo de la enfermedad de la yesca. En el presente artículo se explican los buenos resultados obtenidos contra estos patógenos mediante cepas de control biológico del género Trichoderma. Las infecciones causadas por estos hongos se producen durante la temporada de crecimiento a través de la liberación de conidios, mediante colonización de las heridas de poda.

La mayoría de las infecciones tienen lugar en los viñedos (Larignon y Dubos, 2000; Eskalen y Gubler, 2001); sin embargo, en muchos casos las plantas se encuentran ya infectadas en el momento de la plantación. De hecho, la enfermedad puede originarse durante el proceso de propagación en los viveros: varios estudios han demostrado que las plantas madre de los portainjertos pueden encontrarse ya infectadas por microorganismos asociados a la yesca (Gramaje y Armengol, 2011), aunque la relevancia que guardan los vástagos con la infección es todavía objeto de debate. Durante el proceso de propagación de la vid existe un alto riesgo de infección por P. chlamydospora y por P. minimum (se han hallado conidios en el agua, los tanques, las herramientas, el sustrato y la tierra, entre otros).

Los esquejes pueden resultar infectados durante la etapa de injerto (Gramaje y Armengol, 2011). Se han probado varios métodos para controlar las infecciones de yesca en los viveros. Una solución prometedora es el tratamiento con agua caliente por encima de 50°C (Gramaje y col., 2009), si bien en algunas variedades afecta negativamente a la calidad de las plantas. La permanencia de los productos químicos en las heridas de las plantas es corta, hecho que reduce su eficacia. Se han obtenido buenos resultados con cepas de control biológico del género Trichoderma. Son eficaces tanto en la protección de las heridas de poda de la vid frente a los patógenos (Fourie y col., 2001; Fourie y Halleen, 2006) como en la protección de plantas en los viveros (Fourie y col., 2001; Fourie y Halleen, 2004; Fourie y Halleen, 2006; Di Marco y Osti, 2007). La cepa SC1 de Trichoderma atroviride, resultado de un proceso de selección, se aisló de madera podrida. Su colonización de heridas es buena y persistente. Además, es un gran productor de enzimas líticas. Consecuentemente, se ha desarrollado con éxito como biofungicida para la prevención de infecciones causadas por Pal y Pch en heridas de poda en viñedos establecidos. Asimismo, la cepa SC1 de T. atroviride puede prevenir la infección por Pal y Pch durante el proceso de propagación de la vid.