El cumplimiento de unas buenas prácticas agrícolas fitosanitarias resulta esencial para garantizar una producción suficiente de alimentos de calidad, proteger el medio ambiente y salvaguardar la seguridad del aplicador. En el ámbito de la protección del viñedo se ha avanzado mucho en lo relativo al uso seguro y sostenible de los productos fitosanitarios, pero aún queda camino por recorrer. Para que un producto fitosanitario llegue al mercado se tiene que someter primero a unos largos procesos de investigación y desarrollo. Posteriormente tiene que superar un proceso de autorización extremadamente riguroso y complejo, que empieza en la Unión Europea y termina en los Estados miembros.

Ambos procesos son complicados y costosos e incluyen una serie de estudios que garantizan que el producto es seguro para el usuario, el consumidor, la flora y fauna, el agua superficial y subterránea y el medio ambiente en general. Una parte importante de estos estudios y requisitos está relacionada con la seguridad de los usuarios y las medidas preventivas que tienen que adoptar para la manipulación correcta del producto, por lo que todos los productos se etiquetan con las medidas de protección, higiene y preventivas prescritas oficialmente como resultado de los procesos de autorización.

Los productos fitosanitarios son seguros, siempre que se cumpla con los requisitos de la etiqueta, Sin embargo, no siempre los usuarios finales entienden y cumplen completamente estas medidas preventivas, a pesar de los riesgos que puede conllevar para su salud no seguirlas. AEPLA, en colaboración con la Consejería de Agricultura del Gobierno de La Rioja, ha impulsado en esta región el Proyecto VITRES, cuya finalidad es concienciar y formar a los viticultores sobre la utilización segura de los productos fitosanitarios. Mediante este proyecto se pretende concienciar a los viticultores riojanos sobre la importancia de la prevención laboral y el cumplimiento de las buenas prácticas agrícolas en la manipulación y uso de productos fitosanitarios. Las buenas prácticas agrícolas hay que cumplirlas durante todo el proceso, desde la compra del producto fitosanitario hasta la gestión de los envases vacíos, siguiendo en todo momento las indicaciones de la etiqueta.