El consumo de frutas y hortalizas mínimamente procesadas se ha incrementado espectacularmente los últimos años en la UE, y especialmente en nuestro país, donde esta tecnología se ha introducido con diez años de retraso respecto a otros países como Francia o el Reino Unido. Este tipo de producto está listo para su consumo y no sufre ningún tratamiento que garantice la total eliminación de los patógenos de transmisión alimentaria. El uso del microorganismo antagonista Pseudomonas graminis CPA-7 puede contribuir a mejorar la seguridad microbiológica de la fruta mínimamente procesada.

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