La Fundación Cajamar organizó su habitual jornada de puertas abiertas en el Centro de Experiencias de Paiporta (Valencia) para presentar las más de doscientas variedades de frutas y hortalizas en las que está trabajando y mostrar los diferentes proyectos en los que está inmerso para contribuir al desarrollo y modernización del sector. Muchas investigaciones, relacionadas con las altas temperaturas y la escasez de agua, tratan de responder al desafío que el cambio climático está planteando a la agricultura.

 

Roberto García Torrente, director de Innovación Agroalimentaria de Cajamar, repasó las líneas estratégicas de investigación de la fundación, basados en la sostenibilidad, en que “la agricultura sea lo más eficiente posible”. Algunos proyectos de investigación destacados por Carlos Baixauli, director del Centro de Experiencias, son la cubierta de invernadero con una malla de blanqueo fotoselectivo, “una estructura muy interesante para los cultivos de primavera y verano porque resiste mejor el calor” y el análisis comparativo de distintas estrategias de riego.

Los asistentes visitaron la exposición de las distintas colecciones de variedades de sandía, pimiento, tomate, berenjena, melón, calabaza, cebolla, repollo y col en las que se está trabajando. En el caso del tomate, se está buscando potenciar el sabor, tal y como demandan los consumidores, sobre todo en tomate grueso, valenciano y de pera.

Otra línea de producto que se está investigando lo conforman las plantas aromáticas y condimentarias, como orégano, tomillo, romero, perejil, menta, hierbabuena, albahaca, cilantro o eneldo, cuya demanda va en aumento. Los trabajos se están realizando sobre 29 variedades, desarrollados sobre diferentes técnicas de cultivo, como los hidropónicos. En el caso del cultivo de sandía, se está trabajando con plásticos de acolchado biodegradables, que permitirán evitar la posible contaminación por malas prácticas agrarias, en las que no se hace una gestión adecuada de los plásticos. Los acolchados opacos permiten reducir el uso de agua en agricultura, evitan la aparición de malas hierbas y mejoran la gestión del suelo.

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