La prohibición de fungicidas tradicionales, los cambios en el manejo de la poda y una mala praxis en vivero en años pasados han potenciado el incremento de la transmisión de las Enfermedades de la Madera de la Vid (EMV) en toda Europa con los costes que esto supone para el sector. El grupo BASF en su división Agro ha desarrollado el primer producto patentado que ofrece una doble barrera de protección; a través de la combinación de dos fungicidas de amplio espectro como barrera química y la adición de un polímero como barrera física.

 A pesar de que no hay estudios recientes sobre la incidencia de las EMVs en la viña española, los datos publicados por el grupo de trabajo Vitinnat calculan que las enfermedades de la madera pueden llegar a costar 600 millones de euros anuales al sector solo en coste de replantación. Las EMVs solo se pueden combatir de manera profiláctica. Es decir, evitando que las esporas de los hongos asociados a este complejo de enfermedades, más de 130 especies fúngicas ya se han determinado, penetren a través de las heridas de poda, ya que estas representan el mayor punto de entrada en la cepa. La eficiencia y el control de costes en las producciones vinícolas, así como la prohibición del uso de ciertos productos fungicidas tradicionales como el arsenito sódico para la prevención de la proliferación de las EMVs, han llevado a un incremento de la incidencia de estas enfermedadesde alrededor de un 4-5%. Esto ha planteado un serio reto para el sector, que no solo ve mermada su producción, sino que afecta al coste de replantación y por extensión ala calidad del producto final.

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