El Joint Research Centre (JRC), el servicio científico y de conocimiento de la Comisión Europea, ha publicado el informe que actualiza el análisis de las plagas cuarentenarias de la Unión Europea. Este trabajo, que confirma a Xylella fastidiosa como la principal amenaza para los cultivos, busca proporcionar apoyo científico al proceso de reevaluación de plagas y enfermedades candidatas a ser consideradas prioritarias por su impacto económico, ambiental o social.

El desafío para los gestores de riesgos fitosanitarios de la UE es la asignación eficiente de recursos, dado que la lista actual de plagas cuarentenarias de la Unión contiene cerca de cuatrocientos organismos. Para optimizar los esfuerzos de prevención y preparación en las amenazas más significativas, la Comisión estableció la lista de plagas prioritarias en 2019, apoyado en un estudio del JRC que estimaba el impacto potencial de una selección de 28 plagas propuestas por los Estados miembros, de las que veinte fueron incluidas finalmente en dicho listado.

Cinco años después de la creación de esa lista, la Comisión encargó al JRC revisar la metodología y ampliar el análisis a la totalidad de las plagas cuarentenarias. El objetivo del nuevo informe es apoyar a la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria (DG SANTE) en la inminente revisión del Reglamento Delegado de 2019, que establecía la lista de plagas prioritarias.

Este trabajo se basa en una metodología de dos pasos: primero, se aplicó un método de preselección simplificado a todos los organismos de cuarentena para identificar las especies con mayor potencial de impacto. Tras este paso, 46 plagas preseleccionadas fueron sometidas a un análisis detallado mediante una versión actualizada y modificada del Indicador de Impacto para Plagas Prioritarias (I2P2), basado en un análisis multicriterio que agrega el impacto económico, social y ambiental en un valor único utilizado para clasificar las plagas. De las 28 plagas evaluadas en el ejercicio original, 23 fueron reevaluadas en este informe.

El JCR confirma a Xylella fastidiosa como la principal amenaza para los cultivos europeos

Según el JRC, la actualización del I2P2 incluye mejoras significativas. Por ejemplo, para el alcance temporal y geográfico utiliza información más reciente (principalmente, de 2020 a 2023), a diferencia de los datos utilizados en el análisis anterior (2013-2016). También se diseñaron nuevos indicadores para medir el impacto de las plagas y patógenos forestales, que miden la seguridad alimentaria (pérdida de productos forestales silvestres recolectados) y los impactos en la salud humana.

El indicador I2P2 proporciona una doble clasificación discriminatoria para las plagas y patógenos de cultivos y forestales, aunque subraya que las puntuaciones entre categorías de huéspedes no son directamente comparables.

Xylella fastidiosa se confirma como la principal amenaza para los cultivos, manteniendo la posición más alta que obtuvo en la evaluación de 2019. El gorgojo Listronotus bonariensis , plaga de pastos, surgió como la segunda plaga, por delante del escarabajo japonés, Popillia japonica.

De los riesgos fitosanitarios forestales, Dendrolimus sibiricus ocupa el primer lugar, con una distancia considerable respecto al segundo, Agrilus anxius.

Los cambios de clasificación observados entre 2019 y 2024 se deben principalmente a la actualización de los datos, la incorporación de nueva evidencia científica de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sobre las características de las plagas, y a la mejora metodológica del modelo I2P2, especialmente en el dominio social para las plagas forestales. Por ejemplo, Spodoptera frugiperda asciendo del noveno al sexto puesto en la clasificación por un aumento en los valores de impacto debido a un listado ampliado de huéspedes potenciales, las condiciones de comercio y la capacidad del organismo para producir micotoxinas.

El análisis por dominios (económico, social y ambiental) ofrece una visión más matizada. Por ejemplo, aunque X. fastidiosa domina el ranking general de cultivos, L. bonariensis y P. japonica la superan en términos de impacto ambiental puro. Por lo tanto, las prioridades de los gestores de riesgos (económicas, sociales o ambientales) pueden influir en la clasificación final de las plagas.