La cubierta vegetal puede ser una herramienta útil para regular las poblaciones de plagas y enemigos naturales en el peral, según los trabajos desarrollados por el Equipo de Control Biológico y Servicios Ecosistémicos del Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Medioambiental.
Entre las principales plagas que afectan a este cultivo, destacan la psila del peral (Cacopsylla pyri) y el pulgón. Desde hace años, el IMIDA ha estado desarrollando estrategias de control biológico para gestionar estas plagas, logrando así reducir el uso de insecticidas. Tras identificar que algunos de los principales enemigos naturales de estas plagas son hormigas, arañas y el mírido depredador Pilophorus gallicus, los investigadores decidieron evaluar el efecto del manejo de la cubierta vegetal sobre la abundancia de plagas y enemigos naturales en huertos de la Denominación de Origen Protegida Pera de Jumilla. Lo explicó Elena López-Gallego en el XVIII Congreso Nacional de Ciencias Hortícolas, que esta semana se celebra en la Universitat Politècnica de València.
Durante tres años consecutivos, se realizaron muestreos de artrópodos quincenales entre abril y junio en un huerto de peral con dos tipos de manejo de cubierta: sembrada o segada periódicamente. Así, se realizaron tres réplicas de cada tratamiento. El muestreo se realizó mediante observaciones visuales de brotes y el golpeo de ramas en el árbol y el uso de mangas entomológicas en la cubierta, para la que se utilizaron diferentes especies de plantas: Borago officinalis, Echium vulgare, Calendula arvensis, Calendula officinalis, Medicago sativa, Vicia faba, Phacelia tanacetifolia y Hordeum vulgare.
“En el peral, no se hallaron diferencias significativas en la abundancia de psila en función del tipo de cubierta. Sin embargo, los pulgones fueron más numerosos cuando la cubierta era segada periódicamente, al igual que las hormigas”, concluyó López-Gallego.
Aunque el manejo de la cubierta no influyó significativamente en la cantidad de P. gallicus, sí se observó un aumento en otros enemigos naturales, como arañas, coccinélidos y sírfidos, en la cubierta sembrada. Por lo tanto, “la cubierta vegetal puede ser una herramienta útil para regular las poblaciones de plagas y enemigos naturales en el peral, con variaciones en su efectividad según la presión de la plaga en el cultivo”.
C. pyri es actualmente la principal plaga de los perales europeos. Los psílidos se alimentan del floema de la planta y pueden ser vectores de varios patógenos vegetales, como fitoplasmas y bacterias. Además, sus ninfas producen una gran cantidad de melaza que es colonizada por hongos saprófitos que provoca la negrilla y la deformación de los frutos. Los psílidos fueron consideraron plagas secundarias del peral hasta 1960 y empezaron a convertirse en un problema para los productores europeos desde principios de la década de 1980.

