La Sección de Protección de Cultivos de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Mundo Rural y Medio Ambiente de La Rioja ha recomendado a los productores iniciar el control preventivo de la podredumbre gris, causada por Botrytis cinerea. Esta enfermedad suele causar los mayores daños en fechas próximas a la vendimia si el tiempo es húmedo, pero una vez que está presente en los racimos es muy difícil controlarla.

A medida que aumenta la concentración de azúcar en las bayas se incrementa su sensibilidad al hongo, lo que facilita la infección si en el racimo existen heridas provocadas por Lobesia botrana, oídio, granizo, etc. La estrategia de control depende de muchos factores, como la ubicación de la parcela (zonas húmedas junto a cursos de agua), la sensibilidad varietal o la presencia de heridas en las bayas.

En La Rioja, de manera generalizada, y de acuerdo con los ensayos realizados por la Sección de Protección de Cultivos, el momento más oportuno para luchar contra esta enfermedad es realizar un tratamiento dirigido a los racimos al iniciarse el envero (5%-10% de granos enverados). Si se va a realizar algún tratamiento más, se recomienda hacerlo en el estado fenológico ‘cerramiento del racimo’, si no se ha realizado tras el cuajado.

Para la aplicación, se debe utilizar maquinaria con presión suficiente que produzca gotas de pequeño tamaño y moje bien los racimos por ambas caras. Además de los fungicidas, existen otro tipo de productos fitosanitarios que actúan como inductores de mecanismos de autodefensa de la planta.

El último tratamiento con productos sistémicos o penetrantes se debe realizar al menos 21 días antes de la vendimia, para evitar la aparición de residuos de productos fitosanitarios en el vino y alteraciones sobre la fermentación. Si fuera necesario algún tratamiento posterior, se debe realizar con productos de residuo cero o con productos biológicos.

Esta enfermedad suele causar los mayores daños en fechas próximas a la vendimia si el tiempo es húmedo, pero una vez que está presente en los racimos es muy difícil controlarla

Además, Protección de Cultivos recuerda la importancia de realizar un manejo adecuado de la vegetación que evite un exceso de la misma. Para buscar ese equilibrio vegetativo, hay que limitar el uso de abonos nitrogenados, realizar una poda adecuada, un desnietado en las proximidades de floración o un deshojado antes del envero, con el fin de facilitar la aireación de los racimos y la penetración de los productos fitosanitarios. En las nuevas plantaciones no se debe utilizar, sin causa justificada, portainjertos muy vigorosos.

Por otro lado, los técnicos de la Consejería aconsejan observar los viñedos para detectar la aparición de síntomas de mosquito verde y araña amarilla. En hojas, la primera especie se manifiesta por una coloración rojiza en el borde, que luego va penetrando hacía el interior entre los nervios, llegando a secarse e incluso produciéndose defoliación. Si se agita la vegetación, es posible ver volar las poblaciones de la plaga.

Por su parte, los daños de Eotetranychus carpini se incrementan en años con temperaturas elevadas, especialmente en variedades sensibles como Tempranillo. Aunque en estos momentos todavía no hay mucha afección de la araña amarilla, durante los meses de julio y agosto suele manifestarse con síntomas importantes. Este ácaro tetraníquido, que está presente en el viñedo desde la brotación hasta la caída de hojas, se localiza en el envés de las hojas (se pueden apreciar con la ayuda de una lupa de bolsillo). El umbral de tratamiento en gestión integrada de plagas está establecido en el 60% de hojas ocupadas.

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