La consejera de Agricultura, Ganadería, Mundo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de La Rioja, Noemí Manzanos, y la directora general de Agricultura, Ganadería, María Jesús Miñana, se reunieron con representantes de la DOP ‘Peras de Rincón de Soto’ y de las tres organizaciones profesionales agrarias (ARAG-ASAJA, UAGR y UPA) para analizar y coordinar acciones frente a la creciente incidencia del fuego bacteriano (Erwinia amylovora) en las plantaciones de peral y otros frutales de pepita de esta región.
Al encuentro asistieron técnicos de la Consejería especializados en Sanidad Vegetal para exponer la situación en la Comunidad Autónoma y detallar el trabajo que se viene realizando para apoyar a los productores en la lucha contra esta enfermedad, que es necesario abordar mediante medidas preventivas y culturales, ya que todavía no existe una estrategia fitosanitaria curativa.
Manzanos presentó un decálogo de actuaciones y medidas a desarrollar con el objetivo de apoyar y afrontar de forma conjunta y coordinada la lucha contra el fuego bacteriano en La Rioja:
- La formación de una mesa técnica integrada por todos los agentes implicados.
- La puesta en marcha de un nuevo protocolo de actuación y buenas prácticas para prevenir y controlar la enfermedad.
- Monitorizar las últimas investigaciones y avances innovadores relacionados con la problemática.
- Instar a las administraciones con competencia en registro de fitosanitarios a adecuar los procedimientos ante la ausencia de materias activas que den solución a la enfermedad.
- Coordinación con la Consejería de Economía ante posibles efectos en las centrales de fruta.
- Trasladar a Agroseguro la necesidad de implementar modificaciones en la línea de frutales con el fin de que ésta tenga en cuenta la incidencia del fuego bacteriano en la producción.
- Programar varias jornadas técnicas dirigidas a los agricultores para informar y formar sobre el manejo del fuego bacteriano.
- Realizar un seguimiento y difusión de la información de interés para el sector.
- Estudiar las posibles ayudas económicas.
- Organizar una jornada técnica invitando a participar al Ministerio de Agricultura para conocer la situación en la zona afectada.
La UAGR exige un plan de choque, ayudas económicas y mayor vigilancia para frenar la expansión de la enfermedad
Tras la reunión, la Unión de Agricultores y Ganaderos de La Rioja exigió un plan de choque, ayudas económicas y mayor vigilancia para frenar la expansión de la enfermedad. “Desde septiembre de 2024 llevamos alertando a los responsables de la Consejería de Agricultura del aumento de la afección del fuego bacteriano en nuestra Comunidad. Este provoca mucho trabajo e importantes pérdidas a los fruticultores”, manifestó en un comunicado el sindicato agrario, que en aquel momento ya solicitó, dentro los presupuestos de agricultura para 2025, la creación de una partida presupuestaria para un “Plan de choque del fuego bacteriano”.
La UAGR reclama ayudas compensatorias por el daño causado por esta enfermedad, en parcelas con afección superior al 30%, para compensar los gastos de arranque, quema y replantación. Dentro de las ayudas preventivas, propone el establecimiento de fondos extraordinarios, más allá de los contemplados en los Planes de Mejora, para aumentar la subvención a la inversión en mallas antigranizo, elementos que previenen las heridas que facilitan la entrada de E. amylovora.
Ante la necesidad de extremar la vigilancia y el control de la enfermedad en campo, solicita que se destine más personal público a estas tareas, y que se arranquen todas las plantaciones abandonadas o en mala situación, además de vigilar las propiedades privadas de uso no exclusivamente agrario, destinadas a huertas de recreo u ocio, que en ocasiones pueden suponer un riesgo.
La organización agraria también plantea establecer protocolos más exhaustivos de control del material vegetal en vivero, para que dicho material no sea portador de la enfermedad, y subvencionar los tratamientos fitosanitarios preventivos, ya que pueden llegar a ser un gasto elevado para la explotación.
Por último, demanda estudios de nuevas materias activas que pudieran emplearse y una mejora de los sistemas de alerta tempranos y los modelos predictivos de la enfermedad.

