El tiofanato-metil, sustancia activa utilizada en fungicidas con actividad preventiva y curativa para el control de numerosas enfermedades en todo tipo de cultivos, no ha sido renovado por la Unión Europea. Los países deben retirar las autorizaciones de los productos fitosanitarios que la contengan el 19 de abril de 2021, como máximo, aunque pueden conceder un periodo de gracia que expirará el 19 de octubre del mismo año.

La Comisión Europea ha aprobado el Reglamento de Ejecución (UE) 2020/1498, por el que no se renueva la aprobación de la sustancia activa tiofanato-metil. La empresa alemana Nisso Chemical Europe GMBH presentó la solicitud para su renovación, pero en el informe de evaluación, elaborado a partir de los usos representativos de la sustancia activa como fungicida en uvas de vinificación, tomate, berenjena, puerro, judías frescas con vaina y trigo, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) concluye que la información disponible es insuficiente para determinar si cumple con muchos de los criterios de aprobación establecidos por el reglamento (CE) 1107/2009 relativo a la comercialización de productos fitosanitarios y, por lo tanto, no se puede garantizar un uso seguro.

El tiofanato-metil se utiliza para el control de numerosas enfermedades fúngicas, como la podredumbre de almacén (Aspergillus sp.), oídio de los cereales (Blumeria graminis), Botryosphaeria spp., moteado de los plátanos (Deightoniella torulosa), podredumbre peduncular de los frutos de los cítricos (Diaporthe citri), oídio de la vid (Erysiphe necator), oídio de diversas hortícolas y ornamentales(Erysiphe sp.), mal del panamá (Fusarium arthrosporioides), fusariosis del melón (Fusarium culmorum), chancros de los frutales de hueso, antracnosis de la judía y del haba (Glomerella lindemuthiana), royas de los cereales y de las ornamentales (Puccinia sp.), manchas grisáceas de las hojas del tomate y otras solanáceas (Septoria lycopersici) o moteado del manzano (Venturia inaequalis). Sin entrar a valorar la decisión, Antonio Monserrat, responsable del Equipo de Protección de Cultivos del IMIDA, advierte de que, aunque hay alternativas a esta sustancia, “el problema es que nos estamos quedando sin fungicidas de amplio espectro. Cada vez que cae uno, se incrementan los riesgos de aparición de resistencias”.