El Servicio de Sanidad Vegetal de la Generalitat Valenciana ha recomendado a los productores de la Uva de mesa embolsada del Vinalopó, en Alicante, realizar un tratamiento insecticida para controlar la segunda generación de la polilla del racimo (Lobesia botrana), salvo en aquellas parcelas donde se están utilizando métodos de confusión sexual.
Como en las anteriores campañas, el seguimiento del ciclo biológico de esta plaga, a través de trampas sexuales de monitoreo y la observación directa de racimos en campo, se realiza en colaboración con los técnicos de ATRIAS de la zona.
El vuelo de la segunda generación empezó a detectarse durante la última decena del mes de mayo, y ya en los primeros días de junio se han detectado las primeras puestas sobre racimos. Esta rapidez en el desarrollo de la plaga es consecuencia de las altas temperaturas que se han registrado en la zona durante los últimos días.
Con las condiciones meteorológicas actuales, se prevé que las primeras eclosiones se produzcan en tres o cuatro días, por lo que Sanidad Vegetal recomienda realizar un tratamiento entre el 6 y el 10 de junio.
En las parcelas donde se está recurriendo a la técnica de la confusión sexual, y en las que no se está observando una presencia significativa de la plaga, no es necesario intervenir con insecticidas. La confusión sexual, el método de control basado en feromonas más utilizado en el mundo, consiste en emitir al ambiente una concentración de feromona sexual de la plaga en cantidad suficiente para impedir, dificultar o simplemente retrasar el apareamiento, lo que provoca una disminución de la población en las siguientes generaciones.
Para reducir los daños ocasionados por L. botrana, la Generalitat Valenciana fomenta desde hace cuatro años esta técnica entre los viticultores financiando el reparto de difusores de feromona, tanto para cultivos ecológicos como convencionales. En 2024, se repartieron más de 3.100.000 difusores, que con la aportación de los agricultores permitieron proteger unas 21.000 hectáreas de viñedo.
El año pasado, Sanidad Vegetal confirmó que los daños ocasionados por la polilla del racimo en los viñedos fueron inferiores a los detectados en la campaña anterior. El grado de ataque en las parcelas que recurrieron a la confusión sexual fue de media siete veces inferior al grado de ataque de las parcelas que siguieron un control convencional con pulverizaciones insecticidas.

