Por Khalid Akdi Elaroussi. General Manager en Trichodex (Grupo Fertiberia)
Existen momentos en los que la sociedad percibe como desafíos del presente una serie de problemas que el mundo científico ya había intuido con décadas de antelación. La política agrícola europea, que en su origen se centró en fomentar una mayor producción, ha evolucionado hasta situar en el centro de la estrategia la sostenibilidad, estableciendo así una hoja de ruta para la drástica reducción del uso de productos químicos en el campo. A ello se suman iniciativas como “A Soil Deal for Europe”, la misión para recuperar la salud de los suelos en Europa, preservando la riqueza y diversidad de los microorganismos que los habitan.
Estas acciones por parte de las instituciones europeas responden a la legítima inquietud de unos ciudadanos cada vez más preocupados por el modo en que se 'alimentan' las cosechas que, a su vez, deben alimentarnos a nosotros; y por cómo se evita el deterioro acelerado de un recurso limitado del que depende el futuro: la tierra cultivable. También nacen del anhelo de los propios agricultores, primeros interesados en producir cultivos rentables que respondan a las expectativas de un consumidor que exige productos íntegramente saludables.
Quienes llevamos más de 35 años buscando soluciones científicas para resolver esta creciente preocupación por la salud de las personas (a través de su alimentación) sentimos que, tras un largo periplo, todos los esfuerzos han merecido la pena. La labor que desarrolla el emergente —y muy dinámico— sector empresarial de la biotecnología aplicada a la agricultura está hoy a disposición de la sociedad para asegurar una agricultura saludable para el consumidor, sostenible en su doble vertiente económica y ambiental y regeneradora del entorno. Y no solo para reemplazar aquellos productos químicos que la regulación ya no permite aplicar, sino también para ofrecer soluciones a problemas que todavía hoy no tienen una respuesta eficaz.
El investigador, en la medida en que anticipa problemas del futuro, necesita una tenacidad especial para perseverar hasta que llega el momento adecuado. Cuando la investigación se convierte en la base para desarrollar una empresa con productos viables, se requiere además un equipo con una motivación excepcional, con la meta de cambiar unas reglas del juego que hace no tanto parecían inmutables.
Con esta ambición nació Trichodex hace casi cuatro décadas. Aunque entonces no estaba en la agenda política, nuestro conocimiento científico ya nos indicaba que la sociedad avanzaría hacia soluciones sostenibles y residuo cero, con un enfoque diferencial en el uso del microbioma para potenciar la salud vegetal y su resiliencia frente a condiciones adversas. Le contábamos entonces a los agricultores que solo en una cucharada de tierra hay más microorganismos que habitantes en el planeta Tierra.
En nuestra compañía introdujimos y posicionamos conceptos como el microbioma vegetal en el lenguaje técnico del sector, anticipándonos a tendencias que hoy son clave en la agricultura regenerativa. Quienes impulsamos sus primeros desarrollos procedíamos del ámbito de la microbiología molecular y celular, y trasladamos todo este conocimiento al mundo vegetal.
¿Cuál ha sido el legado de estos años de impulso del sector? Hemos desarrollado una colección de cultivos con más de 1.500 cepas y 200 consorcios de microorganismos beneficiosos. Construimos una planta de producción biotecnológica de referencia, altamente automatizada y equipada con biorreactores de última generación, que nos ha permitido escalar procesos desde el laboratorio hasta la producción industrial con total control y eficiencia. Desarrollamos tecnologías como FPB® y MAMPs Enhancer®, que nos han dotado de la capacidad de generar productos microbianos con una alta vida útil y capaces de actuar incluso en condiciones adversas.
Gracias a un equipo técnico de primer nivel, a nuestras capacidades de investigación se ha unido nuestra presencia proactiva allí donde existe una agricultura de alto valor añadido, por lo que hemos desarrollado un catálogo de soluciones de bioprotección, biofertilización, bioestimulación y nutricionales. Nuestros productos se aplican en cultivos hortícolas, frutos rojos, frutales de hueso, viñedos y cultivos tropicales y subtropicales, tanto en las principales regiones productoras de España como en países latinoamericanos como Perú, Ecuador, Costa Rica, República Dominicana y Colombia.
Han sido 35 años en los que hemos generado un conocimiento único y lo hemos convertido en soluciones a la medida del agricultor. Y todo ello en una época en la que esta preocupación por la salud del suelo y la sostenibilidad ni figuraba en la agenda política ni era una prioridad para el consumidor.
Hoy, en el Día de la Biotecnología (y próximamente el del Microbioma), constatamos que la dimensión agrícola de esta rama de la ciencia cobra más valor: su impacto en la salud vegetal —como vía para mejorar la salud humana— y su contribución a producciones de mayor valor son esenciales para el futuro.
En sintonía con estas tendencias, estamos en la situación idónea para escalar nuestra dimensión y asumir un papel de liderazgo en el desarrollo del sector. En Trichodex —que desde 2022 forma parte del Grupo Fertiberia— estamos preparados para asumir ese reto. Contamos con un sólido bagaje científico, una cartera de productos diversificada y un profundo conocimiento del mercado y de las necesidades del agricultor. En general ha llegado el momento de capitalizar todos los esfuerzos que han realizado los pioneros de la biotecnología aplicada a la agricultura; y en el caso de Trichodex lo vamos a aprovechar con la pasión de nuestros inicios y la misma convicción de que somos la gran solución.
