Esta campaña, debido a las temperaturas suaves del principio del verano, el ataque de nematodos y de Fusariosis vascular ha empezado a observarse más tarde que en campañas con veranos más calurosos. Pero durante los meses de septiembre y octubre los daños han aumentado rápidamente, siendo más o menos intensos en función del inóculo que hubiera en la parcela, de los tratamientos realizados y de las variedades utilizadas.

Cuando se empiezan a ver los síntomas en las plantas de tabaco, las soluciones posibles son poco eficaces. Por ello, se recomienda, al finalizar la recolección y antes de levantar el cultivo, realizar una valoración del ataque de nematodos de la especie Meloidogyne (que habitualmente se llaman "porrillas"), mediante la observación en campo de los daños en las raíces y poder tomar las decisiones adecuadas en la campaña siguiente, respecto a los tratamientos y/o variedades resistentes.

Si al extraer las raíces se encuentran limpias y sin embargo las plantas tenían síntomas de ataque de Fusarium, podría deberse a la presencia del nematodo Globodera, que no se ve a simple vista. Para confirmar la existencia de Globodera, o para cualquier duda en relación con la valoración del ataque de nematodos se puede avisar a los técnicos de sanidad vegetal de la autoridad competente.

LABORES DE OTOÑO

Es muy importante la destrucción de los restos de cosecha inmediatamente después de finalizar la recolección, para evitar que continúe el desarrollo de patógenos (insectos, nemátodos, hongos, virus,...) existentes en las plantas y que éstos puedan causar problemas la próxima campaña.

Por ello, se recomienda destruir los restos de plantas mediante labores que dejen las raíces en la superficie del terreno para que se sequen. Se recuerda que esta labor es de obligado cumplimiento en las parcelas que estén inscritas en Producción Integrada.

También, se recomienda la siembra de una cubierta mejorante (leguminosa + cereal) lo antes posible, por los beneficios que origina: evita erosión, mejora fertilidad del suelo, si en marzo se entierra esta vegetación, se aporta materia orgánica al suelo que mejora su estructura; además, la lluvia o el riego después del enterrado de la vegetación contribuye a disminuir la población de nematodos, por la biofumigación que se produce. En parcelas afectadas por Thielaviopsis basícola debe evitarse la cobertura con leguminosas (veza, guisante,..) porque pueden ocasionar un aumento de las poblaciones de este hongo del suelo.