Se recomienda vigilar la parcela principalmente desde la realización del corte hasta que la alfalfa alcance unos 40 cm de altura, sobre todo en alfalfares viejos. Una vez superada esta altura la alfalfa puede tolerar poblaciones altas de pulgón sin que se detecten pérdidas de producción.

En caso de fuerte ataque de pulgón, reducir los tratamientos químicos a focos o rodales, siempre que la plaga se encuentre lo suficientemente localizada.

Los insectos auxiliares (mariquitas, crisopas, antocóridos, etc.) desempeñan un papel muy importante en el control de las poblaciones de pulgón por lo que se recomienda:

- Evitar cualquier tratamiento fitosanitario que no sea estrictamente necesario. La eliminación de los auxiliares que provocan los tratamientos químicos puede provocar un recrudecimiento de las plagas de pulgón.

- No quemar, eliminar o aplicar productos fitosanitarios en los márgenes naturales del cultivo.

- Dejar en cada corte franjas de alfalfa sin cortar de al menos 2 metros de ancho para refugio de la fauna auxiliar.

Dichas franjas recorrerán la parcela en el mismo sentido que sigue habitualmente la segadora. En cada corte se segarán las franjas que se dejaron en el corte anterior y se dejarán otras franjas nuevas. Se dejarán el máximo número de franjas posible, teniendo en cuenta las dimensiones de la parcela y que la distancia entre dos franjas no sea superior a 30 m. El último corte de la campaña agrícola se puede realizar en la totalidad de la parcela.

- Durante la floración, no realizar tratamientos con productos tóxicos para las abejas y otros insectos polinizadores. E n general no se recomienda realizar tratamientos contra pulgón ya que en la mayoría de los casos se pueden controlar las poblaciones con la fauna auxiliar presente en el cultivo.