Durante los días de verano se suele encontrar en muchos cultivos de tomate  la presencia de ácaros eriófidos que provocan un bronceado y secado del tronco y de las hojas.

Suele abundar en los invernaderos. Ataca a solanáceas y fundamentalmente al tomate. Es un eriófido, un tipo de ácaro microscópico (0,15 milímetros).Estos ácaros pueden completar su ciclo en condiciones optimas de altas temperaturas y baja humedad relativa en poco más de una semana.

En cultivos al aire libre su presencia suele estar asociada a la presencia de hierbas como el Solanum nigrum en los márgenes de los campos.

Produce en la hoja un amarillo bronce oscuro u "oro viejo". No confundir con el virus del mosaico del tomate, que da un amarillo canario y no un amarillo tostado. Además el eriófido ataca hojas viejas (generalmente abajo) y el virus empieza por las jóvenes.

Se nota por un amarilleamiento, al principio, de las hojas más bajas de las tomateras, extendido luego a los peciolos de las mismas y a los tallos, que se van desecando paulatinamente, originando, por último, la desecación y muerte de la planta si el ataque es prematuro y pérdida de cosecha según la intensidad del ataque.

Los tratamientos deberían realizarse al inicio de la detección de la plaga ya que su ciclo corto hace que esta se desarrolle con extraordinaria rapidez.

Tratamientos:

Antes de la aparición de la plaga resultan muy eficaces los tratamientos con azufre, especialmente los dirigidos al cuello y tallo de la planta, así como a las hojas de los niveles más inferiores. También se han mostrado como muy eficaces los sublimadores de azufre que impiden o retrasan de manera muy considerable la presencia de la plaga.

Con niveles más altos de la plaga se puede tratar con aceites NP, abamectina, azadiractina.