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Manejo Integrado de plagas y enfermedades de la vid

Gestión de la Sanidad: VId
Abril 2010
Gonçal Barrios Sanromà, Joan Reyes Aybar (Servicio de Sanidad Vegetal del Departament d’Agricultura, Alimentació i Acció Rural. Generalitat de Catalunya)

El manejo integrado, entendido como el uso de todos los recursos disponibles que nos permiten controlar las plagas y enfermedades de los cultivos, reduciendo al mínimo la utilización de productos químicos, se viene aplicando desde hace años en la viña, teniendo las Estaciones de Avisos una función fundamental en esta labor. En el presente artículo repasaremos, de manera práctica y general, los métodos de control de las principales alteraciones que afectan actualmente al cultivo de la vid.

Eficacia de cinco difusores comerciales de feromona sexual sintética para el seguimiento de Cydia fagiglandana Zeller y Cydia splendana Hübner (Lepidoptera: Tortricidae)

Gestión para la Sanidad: Forestales
219
Mayo 2010
Luis Miguel Torres-Vila, Daniel Martín Vertedor, Eva Cruces Caldera, Álvaro Sánchez González, Juan José Ferrero García, Francisco Ponce Escudero, Francisco Barrena Galán y Francisco Rodríguez Corbacho y Antonio Ortiz

El maíz Bt en España: experiencia tras 12 años de cultivo

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El maíz transgénico resistente a taladros (maíz Bt) se cultiva en España desde 1998 y su superficie ha ido en aumento hasta alcanzar un 22% del total de la superficie de maíz cultivado. Durante este periodo, y como parte de los planes de seguimiento post-comercialización coordinados por la Administración Pública, se han realizado estudios para determinar los efectos del cultivo continuado del maíz Bt sobre el medio ambiente. Específicamente, se ha realizado un seguimiento de la posible aparición de resistencia a las toxinas Bt en las poblaciones españolas de taladros, se han llevado a cabo estudios para validar la estrategia de refugios para el manejo de la resistencia, y se ha evaluado el impacto potencial de las variedades de maíz Bt sobre fauna no-diana. Los resultados obtenidos en un escenario real y tras 12 años de cultivo aportan los conocimientos necesarios para una toma de decisiones basada en datos científicos.

El cultivo del maíz Bt en España

Los taladros o barrenadores del maíz, Ostrinianubilalis (Lepidoptera, Crambidae) y Sesamianonagrioides (Lepidoptera, Noctuidae) son las dosplagas con mayor incidencia económica sobre elcultivo de maíz en el área Mediterránea (Figura1a). Los daños producidos por ambas especies detaladros están relacionados con el comportamientode las larvas, que penetran en las plantas de maízexcavando galerías que reducen su vigor y favorecenla rotura de las cañas. Además, las larvas detaladros pueden pasar a la mazorca, favoreciendo laentrada de hongos fitopatógenos capaces de producirmicotoxinas (Figura 1b), lo que representaun grave problema para el consumo del grano. Elmaíz transgénico que expresa un fragmento de laproteína insecticida Cry1Ab de la bacteria Bacillusthuringiensis (Bt) ofrece altos niveles intrínsecosde resistencia a las dos especies de taladro y constituyeuna herramienta eficaz y de fácil manejo parael control de estas plagas.

El cultivo de maíz Bt se inició en España en 1998, con la aprobación de la variedad Compa CB (evento 176). La superficie cultivada con esta variedad se mantuvo en torno a las 20.000 ha, hasta su retirada del mercado en el año 2005 (Figura 2a). A partir del año 2003 comenzaron a comercializarse variedades derivadas del evento MON810, y su superficie ha ido en aumento hasta alcanzar las 76.057 ha en la campaña 2009, lo que representa un 22% del total de la superficie de maíz cultivado en España (Figura 2a). Sin embargo, la adopción del cultivo ha sido desigual entre Comunidades Autónomas, pasando de ser menor del 25% en toda España en 1999 a estar por encima del 50% en Aragón y Cataluña en 2009 (Figura 2b).

Impactos potenciales: el debate

La normativa comunitaria relativa al cultivo de plantas genéticamente modificadas exige una evaluación exhaustiva del riesgo para el medio ambiente y la salud humana y animal para que un nuevo evento sea aprobado para su comercialización en la Unión Europea. El resultado es que el maíz Bt resistente a taladros es posiblemente uno de los métodos de control de plagas mejor evaluados en lo que se refiere a sus impactos potenciales sobre la salud y el medio ambiente, existiendo un amplio consenso sobre su seguridad entre la comunidad científica. Sin embargo, aquellos estudios que han tenido mayor repercusión y han ocupado mayor espacio en los medios de comunicación han sido aquellos que alertaban sobre algún tipo de impacto potencial. Esto ha suscitado un intenso debate, hoy en día aún no cerrado, sobre posibles efectos adversos no identificados o que podrían aparecer a largo plazo. La legislación española, adelantándose a la Directiva 2001/18/EC, exige la realización de Planes de Seguimiento de las variedades de maíz Bt que se cultivan en España. El objetivo es evaluar, caso por caso, los efectos que podrían derivarse del cultivo del maíz Bt a escala comercial, ya sean directos o indirectos, inmediatos o diferidos, en el medio ambiente.

Esa situación singular de nuestro país propició que los equipos de investigación de la Unidad Asociada UdL-CIB “Sostenibilidad de cultivosgenéticamente modificados” hayan participado en los estudios realizados en España con maíz Bt resistente a taladros desde que se inició su cultivo en 1998. Específicamente, los dos grupos han llevado a cabo los estudios encargados por la Administración Pública para evaluar el impacto potencial de las variedades de maíz Bt sobre fauna no-diana y, en el caso del CIB, el seguimiento de la posible aparición de resistencia a las toxinas Bt en las poblaciones españolas de taladros. Paralelamente a las actividades anteriormente mencionadas, los dos laboratorios han desarrollado otros trabajos científicos encaminados a generar datos y métodos que puedan ayudar a tomar decisiones acerca de la seguridad de ese tipo de cultivos y al manejo de los mismos, contribuyendo a su sostenibilidad.

El problema de la resistencia

Los niveles de toxina expresados en el maíz Bt suponen una elevada presión de selección para las plagas diana, por lo que su cultivo a gran escala puede favorecer la selección de resistencia en las dos especies de taladros. El modo de acción de las toxinas Cry sobre las especies diana es un proceso complejo que consta de varias etapas y alteraciones en cualquiera de ellas puede resultar en el desarrollo de resistencia. Tanto la protoxina producida por B. thuringiensis como la toxina truncada expresada en el maíz Bt son procesadas por las proteasas digestivas de los taladros para generar la forma activa de la toxina, que es entonces capaz de unirse a receptores específicos situados en la membrana de las células del epitelio intestinal dando lugar a la formación de poros, lo que provoca la lisis de las células y la muerte del insecto. Los principales mecanismos de resistencia en insectos diana frente a las toxinas Bt se deben a cambios en la expresión de las proteasas digestivas implicadas en el procesamiento y/o degradación de la toxina, y a modificaciones estructurales de las moléculas diana (cadherina, aminopeptidasa N, etc.) que impiden la unión de la toxina al receptor.

La detección precoz de insectos resistentes en poblaciones naturales de taladros es de enorme utilidad para implementar las medidas de manejo oportunas. Coincidiendo con el inicio del cultivo del maíz Bt en España en 1998, se puso en marcha un programa de seguimiento de la resistencia en taladros que tenía como objetivos: a) determinar las áreas agro-ecológicas de interés; b) establecer la susceptibilidad basal de las poblaciones de taladros en estas áreas; y c) realizar un seguimiento sistemático de la susceptibilidad para detectar la aparición de poblaciones resistentes (GONZÁLEZNÚÑEZet al., 2000; FARINÓS et al., 2004a).

Considerando las principales zonas maiceras del país y los diferentes grados de adopción del maíz Bt en cada una de ellas, se han establecido tres áreas agro-ecológicas de interés: Suroeste (Andalucía y Extremadura), Centro (Castilla-La Mancha y Madrid) y Noreste (Aragón y Cataluña).

El seguimiento de la resistencia se realiza mediante muestreos anuales de poblaciones de las dos especies de taladros en campos comerciales de las tres áreas y la realización de bioensayos en laboratorio (Figura 3a). El método de muestreo establecido consiste en recoger, en otoño, unas 1.000 larvas procedentes de campos Bt, o refugios adyacentes a éstos, en cada una de las zonas de muestreo. Los bioensayos para determinar la susceptibilidad de los taladros a la toxina se realizan con larvas neonatas descendientes de las recogidas en campo, que son expuestas a concentraciones crecientes de la toxina Cry1Ab aplicada sobre la superficie de la dieta de cría (CASTAÑERA et al., 2004). Para cada población, los datos de mortalidad permiten determinar la susceptibilidad a la toxina (CL50, concentración de la toxina que mata al 50% de las larvas a los 7 días) mediante la realización de análisis probit. (Figura 3b). Hasta la fecha, no se han observado cambios significativos a lo largo del tiempo en ninguna de las zonas muestreadas, oscilando los valores de CL50 entre 3 y 30 ng/cm2 para las dos especies de taladros (FARINÓS et al., 2004b; CASTAÑERA et al., 2005), indicando que no se ha desarrollado resistencia después de 12 años de cultivo continuado de maíz Bt.

Estrategias para el manejo de la resistencia

Para poder mantener la eficacia del maíz Bt a largo plazo es necesario utilizar estrategias que permitan prevenir o retrasar la aparición de poblaciones resistentes. La estrategia mayoritariamente recomendada es conocida como de “dosis alta/refugio” y se basa en el uso de variedades transgénicas con un alto grado de expresión de la toxina y el establecimiento de campos adyacentes de maíz no Bt que actúen como refugios (Figura 4a). En España, se recomienda el uso de refugios (20% del total) para campos de maíz Bt cuya superficie sea superior a 5 hectáreas, y su disposición puede ser perimetral, en bloques, en bandas, etc. Para que dicha estrategia sea efectiva se requieren tres requisitos esenciales: a) una baja frecuencia inicial de insectos resistentes (RR); b) que los insectos resistentes que provienen de los campos de maíz Bt se crucen con los insectos susceptibles (SS) que se preservan en los refugios; y c) que la dosis de toxina expresada en la planta sea lo suficientemente alta para resistencia sea funcionalmente recesiva y descendientes de estos cruces (RS) no sobrevivan. Estudios dirigidos a comprobar la validez de estos requisitos han sido realizados en nuestro país con poblaciones de S. nonagrioides por ser la plaga diana de mayor importancia económica en el área mediterránea.

La frecuencia de alelos de resistencia en poblaciones de campo de S. nonagrioides se ha determinado mediante la técnica denominada “F2 screen”. Por este procedimiento se pueden estimar las frecuencias de los alelos de resistencia de una población, exponiendo la generación F2, descendiente de parentales capturados en campo, a una dosis discriminante de toxina. Estudios realizados con poblaciones recogidas en España y Grecia muestran que la frecuencia estimada de alelos resistentes es menor de 1,5 x 10-3 para el conjunto de las poblaciones, valores compatibles con la estrategia de “dosis alta/refugio” (ANDREADIS et al., 2007).

Otro aspecto muy importante para un correcto manejo de la resistencia es conocer la movilidad de larvas y adultos de S. nonagrioides. En cuanto a la capacidad de dispersión de las larvas se ha visto que es mayor en los últimos estadios de desarrollo, alcanzando una distancia de unos pocos metros que les permite a menudo cambiar de surco (Figura 4b) y que podría comprometer la eficacia de sembrar mezcla de semilla Bt y no Bt en el mismo campo (EIZAGUIRRE et al., 2006).

Con respecto a los adultos, se comprobó que los machos podían desplazarse hasta al menos una distancia de 400 m desde el lugar en donde emergieron, si bien el número de machos del tercer vuelo capturados a partir de la distancia de 200 m fue significativamente menor (Figura 4c), lo que valida la utilidad de los refugios no Bt como estrategia de prevención de desarrollo de resistencia (EIZAGUIRRE et al. 2004). Asimismo, se han analizado poblaciones de S. nonagrioides procedentes de diferentes países del área mediterránea (España, Francia, Italia, Grecia y Turquía), con el propósito de conocer la estructura genética de esta especie a escala geográfica.

Los resultados obtenidos son indicativos de poblaciones genéticamente diferenciadas, con unos niveles limitados de flujo génico entre poblaciones distantes, lo que podría contribuir a frenar la expansión de los alelos de resistencia entre poblaciones de diferentes zonas geográficas (DE LA POZA et al., 2008).

Impacto potencial sobre artrópodos no-diana

El cultivo de plantas transgénicas resistentes a insectos permite reducir la dependencia actual de plaguicidas convencionales. Además, la especificidad de la toxina Cry1Ab que se expresa en el maíz Bt hacia las plagas a las que está destinada debería traducirse en una mejor conservación de la fauna no-diana asociada al cultivo, entre la que se encuentra los enemigos naturales. Sin embargo, la complejidad de las interacciones entre los distintos niveles tróficos de la cadena alimenticia (la planta, las plagas asociadas, sus enemigos naturales y otros artrópodos) hace necesario evaluar los impactos potenciales del cultivo del maíz Bt sobre la fauna no-diana. Asimismo, la introducción de plantas resistentes a taladros podría favorecer la aparición de plagas secundarias que no son controladas por la toxina y que deberían controlarse con plaguicidas convencionales, lo que podría tener implicaciones para el medio ambiente.

Con el fin de determinar los posibles efectos a corto y medio plazo que puede tener el cultivo con tinuado del maíz Bt en España sobre los artrópodos no-diana que coinciden espacial y temporalmente con el cultivo, se han llevado a cabo distintas aproximaciones mediante estudios de campo y de laboratorio (ORTEGO et al., 2009). Los objetivos concretos de estos estudios han sido: a) identificar las especies más representativas en campos de maíz en nuestras condiciones agro-climáticas; b) analizar sus niveles de exposición a la toxina; c) realizar un estudio de campo a gran escala en campos comerciales de maíz durante varios años para evaluar el impacto del maíz Bt sobre la abundancia y diversidad de enemigos naturales; d) determinar los efectos del maíz Bt sobre herbívoros no diana; y e) seleccionar especies para ser utilizadas como bioindicadoras en ensayos de laboratorio en condiciones controladas.

Para identificar las especies más representativas en campos de maíz se realizaron muestreos en campos comerciales en dos zonas con distintas características agroecológicas: la zona Centro (Madrid) y la zona Noreste (Lleida) (CASTAÑERAet al., 2004). Se utilizaron diferentes técnicas de muestreo: conteo visual, trampas de caída (o de gravedad), trampas pegajosas amarillas y embudos de Berlese. El conteo visual es un método de muestreo absoluto mediante el cual se pudo identificar y cuantificar la fauna existente sobre la planta (herbívoros y depredadores). Las trampas de caída consisten en recipientes enterrados cuya abertura queda a ras de suelo y fueron utilizadas en el estudio de artrópodos (depredadores y descomponedores) que se desplazan por la superficie del suelo. Para la fauna edáfica (descomponedores) se tomaron muestras de suelo y una vez en el laboratorio se extraían utilizando embudos de Berlese.

Las trampas amarillas consisten en cartones de color amarillo con pegamento y fueron empleadas para atrapar insectos alados de difícil observación y captura mediante los métodos anteriores. La relación de los principales grupos de artrópodos identificados mediante los distintos sistemas de muestreo se refleja en la Tabla 1. En el muestreo visual, antocóridos, coccinélidos y arañas fueron los depredadores más frecuentes en ambas localidades (Figura 5). Asimismo, carábidos y arañas fueron los depredadores más abundantes capturados en las trampas de suelo, seguidos por los dermápteros en Lleida y los estafilínidos en Madrid (Figura 5).

La fauna no diana puede entrar en contacto con la toxina insecticida que expresa el maíz Bt al alimentarse de material vegetal o de insectos fitófagos que han ingerido la toxina, o debido a la liberación de la toxina a través de los exudados de la raíz (Figura 6). Entre los organismos fitófagos, los más expuestos a la toxina son los masticadores y aquellos que se alimentan directamente del contenido celular, como es el caso de la araña roja Tetranychus urticae, mientras que la toxina no se detecta en insectos chupadores que se alimentan del floema. Estudios realizados con algunas de las especies de depredadores más representativas demostraron que la toxina expresada en el maíz Bt se podía detectar en el coccinélido Stethoruspunctillum, antocóridos del género Orius spp. y el neuróptero Chrysoperla carnea, así como en especies de los tres grupos más abundantes de depredadores del suelo: arañas, carábidos y estafilínidos.

Para evaluar el impacto del maíz Bt sobre la abundancia y diversidad de enemigos naturales a corto o medio plazo se realizó un estudio durante tres años consecutivos (2000-2002) en Madrid y Lleida, utilizando el mismo diseño experimental (Figura 7). Se establecieron tres tratamientos: maíz Bt (variedad Compa) y su variedad isogénica Dracma, con y sin el insecticida imidacloprid (Gaucho) incorporado en la semilla; de forma que se pudieran comparar los tres sistemas de producción. El estudio se llevó a cabo en parcelas a escala comercial (aproximadamente 0.6 ha) con tres parcelas por tratamiento, dispuestas en bloques al azar. El análisis de la abundancia de los depredadores más frecuentes sobre las plantas (antocóridos, coccinélidos y arañas) y de los capturados en trampas de caída (carábidos, arañas, dermápteros y estafilínidos) reveló que las diferencias más importantes se producían entre años, entre localidades y en las parcelas tratadas con el insecticida imidacloprid, mientras que apenas existían diferencias cuando se comparaban las parcelas de maíz Bt con las de su línea isogénica (DE LA POZA et al., 2005). Asimismo, se ha analizado la riqueza y diversidad de especies de los grupos de artrópodos del suelo más abundantes de los maizales del centro peninsular: arañas, carábidos y estafilínidos, no apreciándose diferencias significativas entre las parcelas con maíz Bt y no Bt (FARINÓS et al., 2008).

Estudios con un diseño experimental similar, pero sin utilizar parcelas tratadas con insecticida, se han realizado con variedades derivadas del evento MON810 en las mismas zonas geográficas durante el periodo 2007-2009, obteniéndose resultados análogos.

El impacto del maíz Bt sobre herbívoros no diana (pulgones, cicadélidos, gusanos grises y gusanos del alambre) se evaluó en condiciones comerciales de campo, comparándose la abundancia entre parcelas de maíz Bt Compa y su variedad isogénica en un estudio de tres años. Los resultados indicaron una mayor densidad de pulgones y cicadélidos en las parcelas de maíz Bt que no se tradujo en pérdidas de producción y que coincidió con un mayor registro de antocóridos del género Orius, lo que podría explicar la mayor abundancia de algunos depredadores generalistas que se encuentra a veces en el maíz Bt (PONS et al., 2005). En ese mismo estudio no se encontraron diferencias en cuanto al grado de ataque de gusanos grises y de gusanos del alambre en parcelas de maíz Bt y de su correspondiente variedad isogénica. La incidencia sobre otros lepidópteros plaga no diana del maíz transgénico se estudió mediante ensayos de laboratorio y muestreos visuales en campo. Los resultados indicaron que el maíz Bt no es tan eficaz contra estos lepidópteros como lo es para taladros ya que su eficacia en laboratorio contra larvas de Mythimna unipuncta fue del 85 % (Figura 8a). Asimismo, cuando se analizó la presencia de larvas de Helicoverpa armigera en campos comerciales de maíz durante los años 2005-2008, sólo en 2007 hubo una disminución en el número de larvas por planta en campos de maíz Bt, diferencias que desaparecían al analizar los 4 años en conjunto (Figura 8b) (EIZAGUIRRE et al., 2010).

Los estudios de laboratorio permiten evaluar los efectos del maíz Bt sobre la fauna auxiliar de una forma controlada y bajo condiciones que contemplan el “peor escenario posible”, es decir, sometiendo a estos organismos a una exposición continua a la toxina Cry1Ab y a una dosis superior a la esperada en condiciones de campo. Para llevar a cabo estos estudios se han escogido tres especies de depredadores muy abundantes en España, en los que se ha demostrado su exposición a la toxina en condiciones de campo, por lo que fueron seleccionados para ser utilizados como bioindicadores en ensayos de laboratorio. El coccinélido S. punctillum es un depredador que se alimenta exclusivamente de ácaros tetraníquidos. Se ha comprobado que la toxina llega al tubo digestivo del depredador a través de la presa manteniendo todo su potencial insecticida. Sin embargo, no se ha visto ningún efecto negativo sobre los diferentes parámetros biológicos analizados (ÁLVAREZ-ALFAGEMEet al., 2008). El carábido, P. cupreus es un depredador generalista. Mediante bioensayos en los que se utilizaban como presa larvas de Spodopteralittoralis, mantenidas en maíz Bt, se pudo comprobar que la exposición a la toxina no tuvo ningún efecto sobre la mortalidad y tiempo de desarrollo del carábido (ÁLVAREZ-ALFAGEME et al., 2009). Los antocóridos del género Orius spp. son depredadores generalistas que además de estar expuestos a la toxina a través de las distintas presas de las que se alimentan (pulgones, trips, cicadélidos, huevos de lepidóptero, etc), también pueden estar expuestas a través de su alimentación directa sobre la planta, principalmente de polen. Por ello se evaluó el efecto del maíz Bt sobre el tiempo de desarrollo, la mortalidad ninfal, la proporción de sexos y el peso y el tamaño de los adultos de O. majusculus, no habiéndose encontrado diferencias significativas entre los insectos alimentados con maíz Bt y los alimentados con la variedad isogénica (PONS et al., 2004). Por otro lado, se estudió la relación tritrófica maíz Bt - T. urticae O. majusculus, con resultados similares. Estos resultados muestran que hay una transferencia de la toxina a través de la cadena trófica, pero en ninguno de los depredadores estudiados se ha observado que ésta tenga un efecto perjudicial sobre su biología y/o reproducción.

Conclusiones

Los estudios realizados en España en campos comerciales de maíz han permitido determinar en un escenario real los efectos a corto y medio plazo del cultivo continuado del maíz Bt sobre las poblaciones de taladros y la fauna no-diana, y aportan los conocimientos necesarios para una toma de decisiones basada en datos científicos. Específicamente:

-       El seguimiento de la evolución de la resistencia en poblaciones de campo permite concluir que las poblaciones de taladros no han desarrollado resistencia a la toxina Cry1Ab después de 12 años de cultivo continuado de maíz Bt en España.

-       Los estudios encaminados a conocer la frecuencia de alelos resistentes, y la movilidad de larvas y adultos han contribuido a validar la estrategia de manejo de la resistencia para el caso de S. nonagrioides.

-       No se han detectado efectos negativos sobre la abundancia, riqueza y diversidad de los artrópodos presentes en parcelas de maíz Bt, a pesar de que la mayoría de las especies están expuestas a la toxina, lo que sugiere que el maíz Bt es compatible con control biológico de conservación.

-       Estudios de laboratorio realizados en condiciones de peor escenario posible (exposición continua a toxina Cry1Ab a dosis superiores a la expresada en maíz Bt) demuestran que el maíz Bt no tiene efectos negativos en la supervivencia y desarrollo de las tres especies que fueron utilizadas como bioindicadoras en ensayos de laboratorio.

No obstante, se considera necesario continuar con el seguimiento de la resistencia y realizar ensayos a largo plazo para poder descartar posible efectos acumulativos de exposición a la toxina.

BIBLIOGRAFÍA

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Comprar Revista Phytoma 218 - ABRIL 2010::/fulltext::::autores::Pedro Castañera, Félix Ortego, Pedro Hernández-Crespo, Gema P. Farinós, Ramón Albajes, Matilde Eizaguirre, Carmen López, Belén Lumbierres y Xavier Pons::/autores::

Control Integrado de plagas en el olivar andaluz

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INTRODUCCIÓN

“Andalucía a la cabeza en agricultura sostenible en la Unión Europea”. El nuevo documento europeo de la Directiva 2009/128/CE del Parlamento Europea y del Consejo de 21 de octubre de 2009 recoge en su anexo III los principios más generales del Control Integrado de Plagas (Lucha Integrada, Protección Integrada, Manejo Integrado) cuya denominación es sustituida por “Gestión Integrada de Plagas”. La Directiva europea “invita” (con carácter obligatorio) a “cualquier persona con actividad agrícola a realizar la Gestión Integrada de Plagasen su explotación para el horizonte 2014”. Andalucía pionera en la aplicación del Control Integrado a través de ATRIAS y Agrupaciones de Producción Integrada, primero en los cultivos de algodón, y posteriormente en otros como es el olivar, cultivo ancestral andaluz, contará con importantes herramientas cuando se aplique el Plan Nacional de Acción que cada estado miembro tendrá que desarrollar según dictamina dicha Directiva. Una vez más, la Asociación Técnica de Producción Integrada de Olivar como organismo no gubernamental de carácter nacional y actividad no lucrativa, tiene la oportunidad de divulgar las técnicas del Control Integrado de Plagas en el olivar andaluz.

Producción Integrada

En el contexto de una agricultura sostenible, la Producción Integrada se basa en la integración de todos los factores del agroecosistema que inciden favorablemente en la calidad y la cantidad de la producción, según principios ecológicos basados en una agricultura racional y respetuosa con los recursos naturales. La Producción Integrada es el único protocolo de calidad actual donde es obligatorio el asesoramiento técnico durante todo el proceso de producción y elaboración de la mano de un profesional experto con titulación universitaria en la rama agraria (Ingeniero Agrónomo o Ingeniero Técnico Agrícola), con especialización específica, y además homologado por la Administración.

Además, tiene ventajas para todo el sector implicado (agricultor, industria, consumidor) ya que concentra requisitos medioambientales, de optimización de recursos naturales, de obtención de alimentos inocuos, de prevención de riesgos laborales, etc., requisitos que hacen que este sistema ofrezca a los mercados un compromiso con las exigencias medioambientales y de seguridad alimentaria que demandan los segmentos de la sociedad actual y que desafortunadamente aún no ha sido reconocida en una única normativa europea.

En la búsqueda de alternativas a la lucha química indiscriminada surge el criterio de considerar estrategias de control de plagas, e ir evolucionando con el tiempo hasta llegar a lo que actualmente conocemos como Control Integrado (otros sinónimos: Manejo Integrado, Lucha Integrada, ProtecciónIntegrada), siendo la base fundamental de la Producción Integrada. La Producción Integrada de Olivar en Andalucía se encuentra legislada (Cuadro 1).

Bases del Control Integrado de Plagas en el olivar

El olivar conforma un agroecosistema en perfecto equilibrio natural. Cuando el olivar toma interés como cultivo, el hombre interviene sobre los agentes bióticos, que causan pérdidas en la cosecha.

Si una toma de decisión, sobre un determinado método, es no acertada, se incide de forma negativa sobre el agroecosistema, malogrando un estado de desequilibrio biológico.

El Control Integrado de Plagas se fundamenta en dos premisas (Cuadro 2).

Sobre estas premisas, el Control Integrado establece el concepto de Umbral de Económicode Tratamiento y como norma general, antepone la combinación de métodos biológicos, biotecnológicos,culturales, físicos y genéticos, limitando deforma racional el empleo de productos químicos a los casos en que no se disponga de otro sistema de lucha eficaz o para complementar estos “otrosmétodos de control”.

El desarrollo de un programa de Control Integrado de Plagas obliga a conocer el medio natural del cultivo, como son los aspectos edafoclimáticos, agronómicos, biológicos y sociales, y sus interacciones.

Compatibiliza aspectos económicos con aspectos ecológicos y toxicológicos, herramientas que empleará el técnico especializado. De este modo, el técnico competente tendrá que actuar en tres etapas diferenciadas en: la estimación del riesgo,los criterios de intervención, y la elección del métodode protección o control.

En la evaluación o estimación del riesgo se establece un plan de vigilancia periódica a lo largo del ciclo del olivo, estableciendo sistemas de seguimiento de las poblaciones de los insectos plagas y fauna auxiliar, de las condiciones climáticas y de la fenología del cultivo, evaluando la situación fitosanitaria del olivar y sus posibles riesgos.

La segunda etapa, denominada criterios de intervención, sería determinar el momento de actuación sobre la población del insecto plaga. Una herramienta utilizada para decidir la intervención es el concepto llamado Umbral Económico de Tratamiento.

Para entenderlo definiremos dos conceptos que le anteceden: Umbral de Tolerancia Económica y Nivel Económico De Daño.

Umbral de Tolerancia Económica es el nivel de población de plaga que al ser sobrepasado necesita una intervención limitante, sin la cual el cultivo corre el riesgo de sufrir pérdidas superiores al coste del tratamiento.

Nivel Económico de Daño sería la menor densidad poblacional de plaga que causa daño económico.

Ahora nos encontramos en condiciones de definir el Umbral Económico de Tratamiento como el nivel de población de la plaga en el que se deben aplicar las medidas de control para evitar que una población de plaga en aumento cause pérdidas económicas (cantidad y/o calidad) en el cultivo (Figura 1).

El cultivo, el estado fenológico, la zona geográfica, la presencia o no de fauna auxiliar, la variedad, la edad de la planta, los factores agronómicos y climáticos, las enfermedades de las que la plaga puede ser vector, el precio previsible de la cosecha, el coste del tratamiento, etc., son variables que intervienen en el establecimiento de la fijación de un umbral de tratamiento. Por lo que se deduce que el técnico debe considerar los valores de los umbrales de tratamiento como aproximaciones en unas circunstancias dadas.

UET = Coste Económico (Tratamiento y aplicación) + Coste ecológico + Coste texicológico

La elección de los medios de control es la tercera etapa del Control Integrado de Plagas en caso de que tras la estimación del riesgo se decida intervenir.

Los métodos de control de las plagas del olivar, tienen que procurar no interferir con los equilibrios biológicos establecidos, para ello las actuaciones deben fundamentarse en la adecuada manipulación de alguno de sus componentes, el cultivo y su manejo agronómico, el fitófago, su comportamiento, su relación con la planta y con la fauna auxiliar, etc. Los métodos de control a los que nos referimos son los basados en la lucha biológica, la lucha biotécnica, la lucha genética, las prácticas culturales y en última instancia la lucha química.

Control Integral de Plagas en el olivar andaluz

Los objetivos del Control Integrado de Plagas al amparo de una agricultura sostenible, son abordados por el Reglamento Especifico de Producción Integrada de Olivar andaluz, en adelante REPIO, estructurado en prácticas obligatorias, prohibidas y recomendadas. Elimina la utilización de los calendarios de tratamientos y minimiza el número de los mismos mejorando la calidad del olivar y de la aceituna producida, y reduce el uso de productos fitosanitarios químicos, anteponiendo siempre en la medida de lo posible, los métodos biológicos, biotecnológicos, culturales, físicos y genéticos.

Restringe el uso de tratamientos químicos como último recurso, a una alternancia de materias activas para evitar resistencias. Las materias activas a utilizar serán exclusivamente las autorizadas en el cuadro número 3, del REPIO e inscritos en el Registro Oficial de Productos Fitosanitarios del MARM para el cultivo y plaga. En caso de no inclusión en el Anexo I de la Directiva 91/414/CEE, de alguna sustancia activa incluida en el REPIO en Andalucía, será excluida directamente del mismo.

En la línea de los principios establecidos por la OILB para la Lucha Integrada, el REPIO andaluz impone la elaboración de inventarios para la fauna auxiliar más representativa del cultivo del olivar en Andalucía. En el cuadro número 3, dispone las Estrategias de Control Integrado para plagas y enfermedades, donde se recogen las tres etapas sobre las que se basa, indicando los organismos objeto de muestreo, los criterios de intervención asociados al tipo de muestreo del organismo y los métodos de control para cada uno de ellos.

El técnico y olivicultor, ambos debidamente formados desarrollarán el Programa de Control Integrado de Plagas.

Programa de Control Integrado de Plagas en la práctica

Los daños que originan las plagas de insectos y ácaros en el olivo se pueden dividir en dañosdirectos, cuya repercusión en la cosecha de la campaña agrícola ataca a las yemas, flores, frutos, y daños indirectos que trascienden a campañas siguientes por daños que perduran en el olivo, brotes, ramas, troncos, raíces. Siendo Bactroceraoleae (mosca del Olivo) y Prays oleae (polilla del olivo) las plagas protagonistas de los daños directos, de este cultivo ancestral tan andaluz.

En plano secundario, se encuentran Phloeotribus scarabeoides, Hylesinus sp., Margaronia unionalis, Euzophera pingüis, Aceria oleae y deimportancia local o temporal son Otiorrinchus cribicollis, Parlatoria oleae, Melolontha papposa y Ceramida cobosi, Euphyllura olivina, etc. Terceraen importancia pero que se ha potenciado a raíz decontrolar las dos organismos plaga principales, esla Saissetia oleae (cochinilla de la tizne).

Para llevar a cabo el Control Integrado de Plagas mediante la Producción Integrada de Andalucía, el agricultor debe inscribirse como operador individual o constituirse dentro de una Agrupación de Producción Integrada (API), asesorada por un único técnico cuya superficie máxima bajo su control será de 2.500 has de olivar. Por otro lado, el método de muestreo se organiza en Estaciones de Control Biológico con una superficie mínima de 200 has.

Esto supone 12,5 estaciones de control máxima bajo la vigilancia del técnico competente contratado en la API. La extensión de la Producción Integrada en determinadas comarcas andaluzas ha ido intensificando el número de puntos de muestreos llegando a concentrarse un gran número de ellos en una misma comarca. Sería interesante revisar la superficie de acción de estos puntos de muestreo, con la experiencia de los técnicos de APIs, para poder optimizar la labor técnica a fin de evitar la duplicidad de datos, reducir costes y mejorar el servicio a los agricultores. Ya han sido varias las propuestas planteadas a la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía respecto a este tema desde ATPIOlivar.

Es importante elegir un lugar adecuado para situar una estación de control biológico, para lo que el técnico deberá elegir una parcela que representará a una unidad homogénea de olivar compuesta por zonas con las mismas condiciones orográficas, de clima, de vegetación, o bien organizadas por variedades (manzanilla, picual, gordal, etc.), también pueden considerarse por zonas endémicas de mosca, euzofera, etc. Todas las parcelas dadas de alta a una API se encuentran asociadas a una de las estaciones de control en funcionamiento, de manera que el técnico controla los niveles de poblaciones de toda la superficie de su API.

Monitorización de plagas

En cada estación de control, el técnico realizará una estimación del riesgo muestreando y evaluando las densidades de población obteniendo información cuantitativa bajo métodos directos a partir de la observación visual de los órganos vegetales de cada 20 olivos seleccionados de forma aleatoria., y/o mediante métodos indirectos sirviéndose de elementos o dispositivos colocados para la captura de los insectos plaga o fauna auxiliar. Estas observaciones se hacen semanalmente siempre con anterioridad a cualquier intervención de tipo químico. (Figura 2).

Los dispositivos de captura más extendidos entre los técnicos de APIs olivareras de Andalucía, son los mosqueros, placas y polilleros.

Los mosqueros son trampas alimenticias cuyo recipiente contiene sustancias que atraen a los insectos y un dispositivo para atraparlos. En olivar la sustancia atrayente que actúa como cebo es el fosfato biamónico 4%. Es eficaz a temperaturas cálidas donde se volatiliza con más facilidad por lo que, también, el período de renovación debe ser semanalmente.

Cuando se estudia un insecto de ciclo de ataque largo, es recomendable compatibilizarlo con otro dispositivo para el periodo donde las bajas temperaturas no hagan efectivo la volatilización.

Este tipo de trampa alimenticia es utilizada para el muestreo de Bactrocera oleae, y es interesante para inspeccionar el nivel de fertilidad de las hembras.

El fosfato biamónico 4% es poco selectivo por lo que acaban sucumbiendo otro tipo de fauna como algunas mariposas Margaronia unionalis y fauna auxiliar como Chrysoperla carnea.

Las placas utilizadas en olivar son trampas cromotrópicas amarillas complementadas con feromonas de spiroacetato. A diferencia del mosquero la placa puede renovarse cuando su estado físico se encuentre deteriorado o la feronoma haya perdido efectividad.

Normalmente suelen colocarse 3 placas con feromona por estación de control, y su renovación debe hacerse de manera escalonada para evitar picos de capturas elevados que nos alejen del nivel real de la plaga. En el cultivo del olivar estas placas son utilizadas para la captura de Bactrocera oleae y también son atraídas por algunos auxiliares como crisopas y coccophagus.

Los polilleros son trampas sexuales que utilizan feromonas que capturan los adultos machos de una especie del insecto específica. En olivar principalmente la feromona utilizada es el Z-7-tetradecenal que atrae Prays oleae y la específica de Euzophera pingüis. Actualmente, éste es el método más empleado en el seguimiento y evaluación de poblaciones de plagas (curva de vuelo).

De las muestras se obtienen los índices de control que marcan la evolución de las poblaciones: porcentajes de brotes, inflorescencias y frutos afectados, densidades de población capturados en los dispositivos de control (individuo/trampa y día).

Estos datos quedan registrados en los informes semanales que cada técnico debe comunicar o emitir a la Red de Alerta e Información Fitosanitaria en Andalucía (RAIF).

Cuando las generaciones de poblaciones de insectos plagas no se regulan por sus propios mecanismos (principalmente climáticos), supone un problema real para la producción o la calidad de la aceituna, con merma económica para la explotación superior al coste del tratamiento, entonces el técnico deberá decidir la estrategia con la que actuar para su control. El cuadro número 3 del REPIO de Andalucía, marca los umbrales o criterios mínimos de intervención. Si el técnico cree que es necesario intervenir, deberá obligatoriamente prescribir una Orden de Tratamiento firmada por él mismo y el responsable de la aplicación. En ella queda registrado el motivo del tratamiento, tipo de formulado y dosis, forma de aplicación, plazo de seguridad para una explotación concreta o unidad de superficie homogénea.

Monitorización y estrategias de control de Bactrocera oleae.

Bactrocera oleae o comúnmente llamada mosca del olivo, es un insecto cuyos daños repercute directamente al rendimiento de la producción, debido principalmente a la pérdida de peso y/o caída de fruto e indirectamente sobre la calidad de la aceituna de mesa o del aceite a producir.

Las daños ocasionados por Bactrocera oleae no son de la misma importancia si la aceituna esdestinada a almazara o a aceituna de mesa. En aceitunade mesa, la picada en el fruto verde formael llamado “escudete” que deprecia la calidad delfruto y su valor comercial. En aceituna para aceite,los daños provocados por la larva dentro del frutofavorecen la pérdida de peso y el aumento de laacidez. En su fase avanzada suele producirse unacaída prematura del fruto.

La población de Bactrocera oleae se regula principalmente por las temperaturas altas de verano, a partir de 30oC la hembra adulto no pone huevos. Esos huevos sufren a veces una elevada mortandad debido a las altas temperaturas (40oC) y baja humedad relativa. La regulación de la población de la mosca del olivo mediante fauna auxiliar es muy reducida. Algunas especies son Opius concolor y Pnigalio mediterraneus, no se encuentran en todas las comarcas.

Para los muestreos se colocarán tres mosqueros MacPhail y 3 trampas cromotrópicas. Se cuentan las hembras capturadas y de aquí se calcula el porcentaje de hembras fértiles y se determina el número de huevos por hembra. El índice de riesgo se obtiene a través el porcentaje del número de aceitunas picadas o picadas con mosca viva y el porcentaje de fertilidad de la hembra adulta.

Para calcular el porcentaje de aceituna picada se tomarán 20 árboles al azar y de cada uno de ellos, en caso de aceitunas para almazara, 10 frutos (si hay menos del 10% de aceituna picada) o 20 frutos (si el % es mayor de 10). Si la aceituna es para verdeo, se deberán tomar 50 por cada árbol.

Si los umbrales superan más de un adulto por mosquero y día más el 50% de hembras fértiles, en olivar destinado a aceituna de mesa, y teniendo valoración de las condiciones climáticas venideras, el técnico procederá a ordenar la intervención. Si el olivar es destinado a almazara, los umbrales deben superar un adulto por mosquero y día y tener más del 60% de hembras fértiles además de considerar aparición de las primeras picadas.

En caso de segundas intervenciones los umbrales se considerarán en función de si se producen capturas o no en los mosqueros, según el periodo fenológico y las condiciones climáticas. Los umbrales serían:

-             Capturas en mosqueros: más de 1 adulto por mosquero y día más el 60% de hembras fértiles más el 2-3% de frutos con formas vivas.

-          -                     Sin capturas en mosqueros: más de 3 adultos por trampa y día más 2-3% de frutos con formas vivas.

La lucha contra la mosca del olivo no es difícil y la única gran dificultad estriba en la conciencia del vuelo con la recolección. Suele ser suficiente con anticipar la cosecha lo máximo posible y aplicar el trampeo masivo cuando el adulto empieza a volar, empleando trampas tipo trip y Mcphail en zonas de alta presión de mosca y con trampas tipo olipe en zonas de baja presión, con densidades en torno a las 40-50 trampas/ha según indica el REPIO andaluz. Los tratamientos van dirigidos a los adultos mediante tratamientos químicos en cebos, que aplicados en su momento son efectivos, reducen el plazo de seguridad y el coste del tratamiento.

Los productos químicos adulticidas en cebos que permiten su uso en Producción Integrada son Dimetoato, Spinosad, Fosmet, Proteínas hidrolizadas y Piretrina natural más rotenona.

Dada la gran extensión de zonas endémicas en comarcas andaluzas concretas y su dificultad orográfica para realizar tratamiento terrestre, se adoptan medidas desde la Administración con la publicación de la Orden de 8 de junio de 2006 por la que se declara la existencia oficial de esta plaga y establece las medidas de control y las ayudas económicas para su ejecución. Las medidas incluidas en los programas de control susceptibles de esta ayuda son los tratamientos aéreos y tratamientos terrestres en explotaciones olivareras acogidas a una ATRIA o API.

En relación a la Directiva Europea sobre los tratamientos aéreos, ésta deja en incertidumbre la continuidad de dichos tratamientos ya que prohíbe de forma general la pulverización aérea aunque deja abierta una ventana para que cada Estado Miembro contempl, en el desarrollo del Plan Nacional de Acción, las consideraciones específicas para autorizar las pulverizaciones aéreas tras la solicitud, de los profesionales usuarios, mediante un documento justificativo que contemple la época, cantidad, tipo de productos y ventajas sobre la pulverización terrestre.

Monitorización y estrategias de control de Prays oleae o Polilla del olivo

La llamada Polilla del olivo presenta tres generaciones sincronizadas con la evolución fenológica del olivo. Las generaciones son diferenciadas en filófaga, antófaga y carpófaga. Los ciclos biológicos se desarrollan en la hoja, inflorescencia floral y fruto, respectivamente.

La generación filófaga ataca a las hojas y no supone daños económicos a considerar. En viveros y árboles en formación puede destruir yemas que afectarían el futuro del olivo, donde se recomienda control biológico mediante fauna auxiliar como Crysoperla carnea, Ageniaspis fuscicollis, etc. y el tratamiento químico se justifica para plantas menores de tres años con daños importantes.

La generación antófaga tiene importancia en el caso de una floración baja y un nivel elevado de población de polilla. El REPIO andaluz establece que el seguimiento de los niveles poblacionales de adultos se realice mediante la colocación de 2 trampas tipo funnel con tetradecenal por cada estación de control. De las 200 inflorescencias muestreadas se anotarán aquellas atacadas, las atacadas con formas vivas y flores fértiles. El tratamiento químico será ordenado por el técnico cuando estime que existe índice de riesgo, que suele coincidir al inicio de la floración con el 20% de flores abiertas cuando se coincidan a la vez la superación del 5% de inflorescencia atacada con formas vivas (huevo, larva o crisálida), más de 10 inflorescencias atacadas por cada brote y menos el 20% de flores fértiles (aquellas que tienen pistilo). En esta generación las larvas se encuentran desprotegidas durante un período corto de tiempo, por lo que para que sean efectivos los tratamientos debe actuarse con rapidez. El uso de insecticidas es el único método recomendado, permitiendo el uso de piretroides siempre que no se utilice a menos de 20 metros de corrientes y láminas de agua, que se evite más de un tratamiento al año con piretroides, se prohíbe en época y zonas de actividad de las abejas y se obliga a mantener zonas protegidas de fauna auxiliar como pueden ser los setos, lindes, riberas o zonas de cultivo sin tratar. Otros insecticidas que permite el REPIO son Bacillus thuringiensis, Dimetoato, Metil-clorpirifos, Fosmet, Etofenprox. Durante el tratamiento químico hay que tener en cuenta las condiciones climáticas y la mezcla de productos que se realicen para evitar que las flores puedan dañarse. Cuando los niveles de plaga son bajos y la floración es alta, normalmente la plaga regula la cosecha, y no es necesario el tratamiento.

Y por último, la generación carpófaga, es la más dañina porque provoca la caída de frutos. Podemos diferenciar dos caídas, la primera en junio y la segunda en otoño. La caída de junio puede favorecer a la aceituna destinada a verdeo porque el árbol compensa aumentando el tamaño de la aceituna.

La caída de otoño es más importante porque el árbol no tiene tiempo de compensar. La primera caída actúa como regulador del nivel poblacional de la polilla, causando de un 30 a un 80% de mortalidad de la larva “okupa” en la aceituna. El calor del verano también causa una mortalidad de huevos y larvas. Dentro de la regulación de poblaciones del prays, las larvas de Chrysoperla carnea, que poseen un nivel significativo de predación y parasitismo por los huevos de Prays oleae, parece que no es suficiente para evitar la intervención química que se efectuará mediante tratamientos con dimetoato. El umbral de tratamiento varía con la cosecha, destino y precio de la aceituna y sobre todo con la mortalidad del prays dentro de la aceituna en verano, por lo tanto el umbral que establece el REPIO es por encima del 20% de huevos eclosionados o por encima del 20% de frutos atacados con puestas viables. La regulación del pH del caldo del tratamiento es fundamental para mantener una buena persistencia del insecticida, y una correcta sistemia.

El tratamiento químico es más efectivo cuando el huevo esta recién eclosionado y la larva aún se encuentra cerca del exterior del fruto. Cuando la larva ya ha llegado a la semilla, la efectividad queda más limitada.

Monitorización y estrategias de control de Saissetia oleae o Cochinilla de la tizne.

La pérdida de vigor es el daño principal ocasionado por la Cochinilla de la tizne, ya que ésta se alimenta de la savia del olivo, excreta una melaza que se impregna en los tejidos vegetales favoreciendo un medio idóneo para el desarrollo de hongos conocidos como “negrilla” y que a su vez dejan una capa que devalúa la aceituna de verdeo y reduce la fotosíntesis.

Las larvas de Cochinilla de la tizne sucumben a las altas temperaturas de verano y vientos secos. La fauna auxiliar autóctona es muy eficaz en el control natural de la población de Saissetia oleae.

Insectos auxiliares que destacan son los himenópteros Scutellista cyanea y Coccophagus lycimnia.

El muestreo se realizará mediante la observación de la presencia de adultos vivos no parasitados

por cada 10 brotes de 20 árboles tomados al azar.

En olivares de molino los umbrales de tratamiento que se establecen son de más de 4 adultos vivos por estación de control, en aquellas zonas de riesgo de negrilla y más de 20 adultos vivos en las demás. Superada esta población el momento de la aplicación será cuando haya eclosionado el 100% de los huevos hasta la aparición de L3, por ende estos estados son más sensibles a los insecticidas y menos resistentes. En olivares de mesa se recomienda el tratamiento a partir del 90% de huevos eclosionados.

Para favorecer el control natural de plaga se aconseja una nutrición equilibrada en nitrógeno y podas que favorezcan la aireación en la copa.

En caso de tratamiento químico, se recomienda el empleo de insecticidas blandos como aceites suaves, y reguladores de crecimiento. Se limita el empleo de insecticidas polivalentes en los que se aconseja mojar muy bien el árbol, en casos de gravedad.

Medidas preventivas y otros aspectos a considerar.

En definitiva, el Control Integrado no se basa, únicamente, en las tres etapas definidas sino en adoptar medidas preventivas basadas en principios de optimización de los recursos naturales cuando se crea una nueva plantación y/o de aplicación de técnicas de cultivo sin efectos negativos en el agroecosistema. Estas medidas engloban las prácticas de cultivo relacionadas con la formación y conducción de los árboles: poda (buena aireación, desinfección del material de poda, gestión de residuos de poda, etc.), el manejo del suelo, la fertilización, recolección, etc.

El éxito de los tratamientos ejecutados en el Control Integrado se fundamenta en la elección del momento, de las condiciones climáticas, y otras condiciones de importancia económica y ambiental como es la estabilidad del caldo de preparado y el mantenimiento, limpieza y calibración de los equipos de aplicación de productos fitosanitarios.

No hay que olvidar que el tiempo que transcurre desde la alerta fitosanitaria hasta que el tratamiento se efectúa son claves para conseguir una buena eficacia del control químico.

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Comprar Revista Phytoma 218 - ABRIL 2010::/fulltext::::autores::Mª José Jiménez Moreno (Ing. Agrónomo. Gerente de ATPIOlivar). Carlos Cabezas Soriano (Ing. Téc. Agrícola. Vicepresidente de ATPIOlivar. Aguadulce (Sevilla). www.atpioivar.org)::/autores::

Control Integrado en frutales de hueso de la zona productora de Lleida

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Durante los últimos años se ha producido en la zona frutícola de Lleida un incremento importante del número de hectáreas plantadas con frutales de hueso, sobretodo melocotón y nectarina, desplazando en algunos casos a especies como pera o manzana que eran las predominantes en algunas áreas. Esta situación se ha hecho más patente en la zona del Bajo Segre, que además es el área de maduración más temprana, donde actualmente los frutales de hueso son mayoría. Según los últimos datos oficiales, la superficie de la zona frutícola del valle del Ebro perteneciente a la provincia de Lleida y plantada con melocotón y nectarina es de 7.577 y 5.961 hectáreas respectivamente (Fuente DAR 2008). También existen otras especies frutales de hueso, pero con menor representatividad en la zona, como son 581 hectáreas de cerezo, 401 de ciruelo y 338 de albaricoquero (Fuente DAR 2008).

A continuación se exponen los puntos básicos del control integrado de las principales plagas que afectan los frutales de hueso del valle del Ebro, así como otros aspectos contemplados en la norma técnica de Producción Integrada de estos frutales.

Anarsia lineatella Zell. y Cydia molesta Busck.

Los cultivos de frutales de hueso de la zona frutícola del valle del Ebro cuentan entre sus principales enemigos con dos lepidópteros de morfología y forma de actuación muy similar, estos son Anarsialineatella y Cydia molesta.

Estas dos plagas, cuando se encuentran en estado larvario, atacan principalmente variedades de melocotonero y nectarino, pero también de albaricoquero y ciruelo.

Como sucede con muchas de las plagas presentes en la zona, el control realizado tradicionalmente estaba basado fundamentalmente en las aplicaciones químicas. Pero la implantación a lo largo de las dos últimas décadas del control integrado ha implicado en los últimos años, el desarrollo y la combinación de otros métodos basados en un conocimiento exhaustivo de la biología y comportamiento de las plagas, como es el caso del método biotecnológico de confusión sexual.

De la experiencia acumulada por parte de los técnicos de Sanidad Vegetal de Lleida durante los últimos 20 años en los referente a la aplicación del sistema de confusión sexual contra anarsia y grafolita, una de las principales conclusiones que se han extraído es que a diferencia de lo que pasa con otras plagas como carpocapsa, la confusión sexual contra anarsia y grafolita generalmente llega a mantenerlas controladas sin necesidad de ser reforzada con aplicaciones químicas.

Tanto si se aplica el método de confusión sexual como si no, uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta, es la necesidad de establecer sistemas para determinar si la plaga está bajo control o si al contrario, se debe intervenir químicamente. Las dos formas de determinación del nivel de plaga que se aplican en las plantaciones del área frutícola de Lleida, son la colocación de trampas de monitoreo y el recuento de brotes/ frutos afectados.

Las trampas de monitoreo se establecen con una densidad aproximada de una unidad por hectárea, añadiendo alguna en caso de que existan zonas tradicionalmente problemáticas dentro de la plantación.

La observación de las trampas será semanal. Los umbrales de tolerancia basados en captura en trampa que aparecen en la tabla 1 son los que se emplean en fincas donde no se aplica el método de confusión sexual, ya que en las fincas donde se aplica el método no existe una correlación entre el número de capturas en trampa y la necesidad de intervenir químicamente.

En la zona frutícola del valle del Ebro, el recuento de brotes se inicia a finales del mes de mayo y tiene una periodicidad quincenal, y a partir de mediados de junio se inicia el recuento de frutos.

El número de brotes/frutos a contar dependerá del historial de la finca y del riesgo actual de ataque.

En el caso de que la información facilitada por cualquiera de estos dos sistemas de seguimiento indique que la plaga ha superado el umbral económicamente aceptable, el técnico podrá optar por aplicar alguna de las opciones permitidas por la norma técnica de frutales de hueso (Tabla 1).

Ceratitis capitata

Debido a su gran polifagia, ceratitis es una de las plagas que más problemas causa a los frutales de la demarcación de Lleida, y entre todas la especies existentes en esta zona tiene predilección por las diferentes variedades de melocotón y nectarina.

Tal como se ha indicado en un artículo anterior, recientemente se han incrementado los problemas para el control de esta plaga sobretodo debido a la aplicación de la Directiva 91/414, que implicó un proceso revisión y reducción drástica de las materias activas existentes y subsiguiente creación del Registro único comunitario de materias activas autorizadas; pero también debido al incremento de la duración del ciclo en esta zona (en los últimos 15 años se ha adelantado un mes la fecha media de inicio de capturas de adultos).

Estas circunstancias han modificado en parte el control de ceratitis que se realiza actualmente, existiendo actualmente una gran difusión en la zona los conocidos como métodos alternativos de control de mosca de la fruta, como captura masiva, atracción y muerte, y quimioesterilización.

Entre las acciones complementarias que ayudan a mantener la plaga en niveles aceptables, existen algunas que resultan bastante recomendables, este es el caso de la retirada de frutos atacados, o la destrucción de pupas invernantes de ceratitis que se encuentran enterradas en la plantación.

En el manejo integrado, las decisiones de intervención química se toman en base a dos técnicas diferentes, por un lado las capturas en trampa de feromona, siendo el umbral de intervención la captura de adultos en dos controles consecutivos.

El otro sistema para determinar la conveniencia de la intervención es la detección de frutos afectados por la plaga. Para la detección de frutos afectados se realiza un recuento de frutos, tanto en los márgenes de la finca como en el interior (Tabla 2).

Trips sp.

Los trips son una plaga caracterizada por actuar en dos momentos diferentes respecto a la fenología del melocotonero, existiendo especies que atacan en el periodo de floración y otra especie que suele colonizar el fruto a partir del envero. Los síntomas se localizan a partir de floración, siendo la época más sensible la que va desde caída de pétalos hasta el estadio de collarín, estadio H según Fleckinger o 71 escala BBCH.

Las especies que aparecen con más frecuencia en la época de floración de los frutales de hueso pertenecen a la familia Thypidae, Taeniothrips meridionalis,T. inconsequens, T. angusticeps, T. tabacoy familia Aeolothripidae, Aeolothrips tenuicornis, entre otros.

A partir de primeros de mayo se localiza en las plantaciones otra especie de trips causante de daños más importantes sobre frutos que los producidos por los trips que atacan en floración, se trata de Frankliniella occidentalis. La sintomatología sobre frutos, ocasionada por F. occidentalis, produce como aspecto más remarcable plateados superficiales sobre la epidermis del fruto, razón por la cual éstos no resultan aptos para la comercialización.

En el control integrado de Frankliniella resultan importantes las medidas culturales que se pueden aplicar. En este caso, se recomienda segar la hierba justo en el momento de empezar la recolección ya que parte de la población de adultos pueden estar colonizando las flores de ciertas plantas herbáceas de la plantación, si se cortan, las poblaciones colonizan rápidamente los frutos agravando sensiblemente el problema.

Los métodos de estimación de poblaciones resultan beneficiosos para conocer el estado de la plaga en cada momento, y de esta forma poder tomar las decisiones de control que sean más adecuadas. Para conocer los niveles de trips que actuan en floración, se puede determinar mediante golpeo de un ramo contra una superficie blanca, o bien, gracias a una trampa cromática de color amarillo en la que se coloca una kairomona especifica contra trips. En esta época también se puede utilizar el conteo directo sobre flores. Los umbrales de intervención están basados en la detección de 5% de flores o frutos con presencia de la plaga.

En caso de superación del umbral de tolerancia, el control de esta especie no resulta fácil, en primer lugar por la falta de materias activas autorizadas eficaces, pero también por la problemática de incidir sobre el insecto en algunas fases de su desarrollo debido a la dificultad de que la materia activa contacte con el insecto.

Este es el caso del momento de puesta de huevos por parte de la hembra, que se realiza mediante un oviscapto introducido en el parénquima de las hojas, flores, frutos o brotes tiernos, todos ellos lugares donde los huevos quedan protegidos; otro momento en que resulta difícil actuar sobre la plaga es la ninfosis, ya que se realiza preferentemente en el suelo. Debido a estas circunstancias se reducen las fases del ciclo del trips en que se puede actuar contra ellos, resultando únicamente durante la fase larvaria y la adulta.

Las sustancias activas autorizadas para intervenir contra trips aparecen en la Tabla 3, y se puede establecer una clasificación en función de su situación y eficacia:

-       Acrinatin, y Tau-fluvalinato: se encuentran en situación de retirada voluntaria, (solo autorizados hasta 30/06/2011).

-       Metiocarb (solo autorizados tratamientos previos a la floración): esta materia activa no resulta eficaz si se aplica en la época en que está autorizada, por no coincidir con presencia de trips en las plantaciones.

-       Metil clorpirifos: presenta una eficacia media.

Las dos materias activas que presentan mayor eficacia contra Frankliniella son Spinosad y Acrinatin. Hay que resaltar que la adición de azúcar (1%) mejora la eficacia de estas materias activas.

Mosquito verde (Empoasca descedens)

El mosquito verde es una plaga que afecta al melocotonero de la zona frutícola del valle del Ebro, pero de una forma menos destacada que las plagas citadas anteriormente. Esta plaga actúa principalmente sobre las hojas y los brotes tiernos de la planta, y su forma de acción está basada en la succión de la savia del floema en las enervaciones principales.

Generalmente, el resultado de un ataque intenso ocasiona en las hojas amarilleamientos y necrosis apicales, pudiendo provocar su caída prematura.

En plantaciones donde los árboles son jóvenes o están en formación, sobretodo en viveros, un ataque fuerte de empoasca puede frenar o impedir el desarrollo de estas plantas.

Según la norma técnica de producción integrada de frutales de hueso, el umbral que sirve como criterio para determinar la conveniencia o no de la intervención a base de fitosanitarios es la simple observación de presencia de individuos.

Para determinar los niveles de plaga en cada momento se pueden utilizar placas cromáticas engomadas, sobretodo se usan de color amarillo. Para determinar la presencia de ninfas de mosquito verde se puede realizar mediante la observación de cierto número de brotes distribuidos a lo largo de la finca (Tabla 4).

Pulgones (Myzus persicae y Brachycaudus swchartzi)

Los efectos perjudiciales más destacados que son causados por myzus, son los daños directos causados sobre hojas, brotes y ramas tiernas, y los daños indirectos causados gracias al efecto transmisor de virosis. Brachycaudus también causa lesiones en yemas, brotes, flores, hojas y frutos.

Los umbrales de tolerancia varían en función del periodo vegetativo en que se realice la observación, resultando que en prefloración basta la simple detección de presencia de pulgones, y en cambio, en postfloración los umbrales se relacionan con el porcentaje de árboles ocupados en función del tipo de pulgón y de la especie de frutal (Tabla 5).

Una vez superado el umbral de tolerancia, la elección de la materia activa a utilizar para mantener bajo control la plaga estará condicionada no solo por su eficacia sino también por su selectividad, ya que se busca el máximo respeto para la fauna auxiliar que incide sobre la población de pulgones.

Dentro de los depredadores de pulgones, destacan larvas y adultos de neurópteros (Chrysopa), Coleópteros coccinélidos (Coccinella septempuntata), larvas de dípteros y varios himennópteros.

En la Tabla 5 figura una relación de las materias activas autorizadas según la norma técnica de producción de frutales de hueso junto con las especies vegetales para las que están autorizadas.

Piojo de San José (Comstockaspis perniciosa)

El piojo de San José es una plaga que presenta un amplio espectro de ataque, en cuanto a especies potencialmente afectadas, destacando en todos los casos los efectos negativos que provoca sobre ramas, brotes o frutos. Los daños sobre fruto provocan unas pérdidas económicas directas por la reducción de cosecha, pero también puede haber efectos negativos indirectos derivados de la acción de esta plaga sobre brotes o ramas, que puede provocar el debilitamiento del árbol a medio plazo si no se adoptan las medidas oportunas.

El umbral de tolerancia de esta plaga es variable en función de la época en que se realice el seguimiento, así, tanto en el periodo de reposo invernal como en pre-floración, se establece que resulta adecuada la intervención química si se ha observado presencia de la plaga en la recolección anterior o la poda invernal. En cambio, en primera generación se considera adecuada cuando existen más del 2% de árboles ocupados por formas móviles.

En el caso de plantaciones de cerezo, este criterio se simplifica, considerando que el umbral de tolerancia está en todo momento en la simple observación de presencia de la plaga.

Como ya se ha hecho referencia, se puede determinar la presencia de piojo de San José mediante observación directa del material vegetal, y también mediante otros métodos como el uso de trampas con feromonas sexuales.

Tal como muestra la Tabla 6, las materias activas a utilizar cuando se supera el umbral de intervención dependen de dos parámetros, por un lado dependen de la especie de frutal de la que se trate, y por otro del momento de intervención.

Ácaros

Existen diferentes especies de ácaros que causan daños de importancia económica en los frutales de hueso del valle del Ebro, entre ellos destaca sobre todo Panonychus ulmi Koch (ácaro rojo), pero también Tetranychus urticae Koch (araña roja) y Aculusfockeui (ácaro del plateado del melocotonero).

Generalmente, el efecto que provoca un ataque por ácaros es inicialmente un cambio de coloración en hojas, iniciándose en una primera fase la decoloración de la epidermis seguida de un oscurecimiento que puede llegar hasta la necrosis.

También los frutos pueden verse afectados por acción de los ácaros. En caso de que el ataque sea muy intenso, también puede haber una fuerte defoliación del árbol.

Las actuaciones a llevar a cabo para combatir los ácaros presentes en los frutales de hueso, se deben seleccionar teniendo muy en cuenta que sean lo más respetuosas posible con la fauna auxiliar (ejemplo: fitoseidos), ya que estos organismos resultan fundamentales para mantener las poblaciones de ácaros en unos niveles aceptables. La Tabla 7 muestra las materias activas permitidas para el control de ácaros, divididas en función de si existe presencia de tetraníquidos o de eriófidos.

En cuanto a las enfermedades que afectan los frutales de hueso del valle del Ebro, a continuación se exponen los principales aspectos para su control integrado, así como otros aspectos contemplados en la norma técnica de producción de estos frutales:

Monilia spp.

Se citan en bibliografia diferentes especies de monila, que pueden afectar a varias especies de frutales: Monilinia laxa (Aderh et Rulh), M. fructigena (Honey in Whetzel), M. fructicola (Wint.) Es una de las enfermedades que más problemas crea en frutales de hueso, principalmente melocotonero, nectarina, albaricoquero, ciruelo, cerezo, pero también en otros como almendro, y en menor medida en frutales de pepita.

La monilia en la zona frutícola del Valle del Ebro se puede manifestar en dos épocas diferentes, floración y maduración de los frutos.

Durante el momento de floración son muy sensibles a esta enfermedad, el albaricoquero, cerezo, almendro y ciruelo, pero en los últimos años también se ha observado un incremento de daños en esta época sobre melocotonero y nectarina.

La especie que se detecta con más facilidad es M. laxa. Como se ha indicado, también se manifiesta la enfermedad durante la época de maduración, e incluso durante el periodo de embalaje de frutos para su comercialización, creando problemas muy graves cuando la fruta llega a su destino.

El hongo pasa el invierno en chancros de ramas, brotes o bien en frutos atacados del año precedente (momias), iniciándose la contaminación sobre flores i brotes en primavera, cuando las condiciones ambientales son favorables. En la época de maduración los frutos suelen ser atacados a partir del envero, siendo más elevada la sensibilidad del fruto cuanto más avance la maduración, y alargándose durante el proceso de comercialización. Estos ataques pueden verse favorecidos si existen heridas sobre el fruto, generalmente provocadas por lluvia o pedrisco.

En cuanto a las medidas culturales, cabe destacar que todas las medidas encaminadas a reducir el inóculo invernante son importantes para el control de la enfermedad, como el corte de los brotes afectados durante la poda y la eliminación de los frutos momificados.

Es importante la utilización razonable de riegos y abonado, también las prácticas culturales encaminadas a favorecer la penetración de la luz en el interior del árbol, mediante podas de verano, y evitar en lo posible las heridas provocadas durante la recolección de frutos.

Posteriormente, es conveniente la rápida entrada del fruto en la central, además de una correcta desinfección de elementos de carga y cámaras, circunstancias que ayudan a limitar los ataques del hongo.

Las alternativas químicas y cultivos autorizados para combatir la monilia aparecen en la Tabla 8.

Oídio Sphaerotheca pannosa (Vall.:Fr.)

Es una de las enfermedades clásicas de los frutales de hueso, afectando principalmente a melocotonero y nectarina, pero también a albaricoquero y ciruelo.

Podosphaera tridáctila (Vallr.) de Bari, afecta brotes y frutos, resultando el periodo de colonización desde caída de pétalos hasta el endurecimiento del hueso. A partir de este momento, la sintomatología se detecta principalmente sobre brotes.

El control de esta enfermedad es eminentemente preventivo, en plantaciones muy problemáticas se puede aplicar polisulfuro de calcio en estadio fenológico A-B o bien iniciar los tratamientos a partir de caída de pétalos. Estos tratamientos en período vegetativo se pueden realizar o bien con azufre o con antioidios específicos. Las materias activas autorizadas por la norma técnica de producción de frutales de hueso se encuentran en la Tabla 9.

Fusicoccum: Phomopsis amigdali (Del) Tuset & Portilla

Esta enfermedad suele afectar principalmente a melocotonero y nectarina, manifestándose sus síntomas sobretodo en brotes. La sintomatología que se puede observar en estos brotes consiste en una necrosis circundando una yema, es el punto de entrada de la enfermedad.

En la mayor parte de los casos, a partir de este punto el brote se seca.

Las medidas culturales que se suelen aplicar consisten en la eliminación mediante la poda de los brotes afectados, actuación que puede ser una medida muy importante para controlar la enfermedad.

La lucha química se efectuará en dos momentos concretos, el primero se sitúa a partir del mes de septiembre antes de la caída de hojas, y el segundo en el inicio del periodo primaveral (Tabla 10).

Cribado (Wilsonomyces carpophylus (Lev.)) y abolladura (Taphrina deformans (Burk.))

El cribado es una enfermedad que se puede detectar sobre melocotonero y nectarina y albaricoquero.

Esta enfermedad de los frutales de hueso puede afectar a brotes, hojas y frutos. Sobre los frutos, los síntomas consisten en unas manchas rojizas que sobresalen de la epidermis, produciendo como resultado la depreciación comercial del fruto.

Sobre hojas, produce unas manchas oscuras de color pardo que con el tiempo se desprenden y dan el aspecto de perdigonada, con unos pequeños agujeros distribuidos por toda la hoja.

La lepra o abolladura es otra enfermedad característica de los frutales de hueso que afecta principalmente al melocotonero y nectarina, y en menor medida al albaricoquero.

Los primeros ataques se detectan sobre las hojas tiernas, que presentan un aspecto abullonado y evolucionan hasta alcanzar una deformación considerable, estas hojas afectadas se secan y con el tiempo acaban desprendiéndose del árbol.

El periodo de ataque se inicia con el movimiento de la sabia en el árbol y los tratamientos se deben realizar pronto, en estadio fenológico B.

Las materias activas que se pueden utilizar para intervenir químicamente contra estas enfermedades se enumeran en la Tabla 11.

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