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La formación profesional agraria española en el contexto europeo

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INTRODUCCIÓN

El valor de la producción agraria española en el año 2009 fue de 43.000 millones de euros, en gran parte debido a los productos vegetales (61% de este valor), principalmente las hortalizas y frutas. Esta producción agraria se realiza en algo menos de un millón de explotaciones agrarias que emplean a casi un millón de personas. Ahora bien la mayoría son de pequeña dimensión y de futuro incierto. En el otro extremo encontramos unas 100.000 explotaciones que generan el 74% de la producción total.

Junto a esta producción primaria existe una industria alimentaria muy importante, ya que es la primera industria manufacturera de España, empleando a 381.000 personas y generando unas ventas de 76.985 millones de euros. Y si a esto sumamos las empresas suministradoras de insumos y servicios a las empresas agrarias, la cifra de negocio y de ocupación de toda la cadena agroalimentaria se incrementan considerablemente. Estamos hablando de uno de los principales sectores económicos del país.

Las explotaciones agrarias deberían tener al frente unos agricultores bien formados tanto en técnicas agrarias como en gestión económica. En algunos países se exige un título de formación profesional para incorporarse como agricultor y en España lo más habitual es que las incorporaciones de nuevos agricultores se realicen con el curso de “incorporaciónde jóvenes a la agricultura” de 200 horas, que en algunas Comunidades Autónomas ni siquiera llega a esa duración. Las mismas necesidades de mano de obra cualificada encontramos en el resto de empresas agroalimentarias y de servicios en el mundo rural.

Para poder elaborar los títulos de formación profesional, a través de los cuales se formarán los trabajadores, se deben definir previamente las cualificaciones que llevan aparejadas las diferentes funciones o actividades profesionales. Cada país elabora su “catálogo de cualificaciones profesionales” con la ayuda de expertos del mundo educativo y empresarial, y definen tres niveles, 1-“actividadesauxiliares”, 2- “actividades realizadas autónomamente” y 3-“actividades de gestión”, en función del grado de autonomía y responsabilidad que se le pide al trabajador. El catálogo español se puede consultar en la página Web: http://www.educacion.es/educa/incual/ice_CualCatalogo.html

La formación profesional agraria en España se imparte principalmente en algunos institutos de secundaria y en las escuelas de capacitación agraria. Son centros de pequeña talla y donde la formación suele ser muy práctica y de calidad, ya que disponen de su propia explotación agraria donde realizar las prácticas además de una buena red de empresas agrarias colaboradoras. Los centros más dinámicos están llevando a cabo procesos de mejora de la calidad y de internacionalización mediante proyectos europeos y prácticas en empresas extranjeras. En este contexto es de señalar la existencia de la red de escuelas agrarias europeas denominada “Europea-International” (www.europea.org) que lleva a cabo proyectos de innovación pedagógica, de intercambio de estudiantes y profesores y organiza competiciones y concursos de estudiantes. También se evalúa la situación de la formación agraria en Europa y se envían a las autoridades estatales y comunitarias las conclusiones y propuestas. Las escuelas agrarias españolas, integradas en esta red, realizan también un congreso anual para analizar la situación de la formación y capacitación agraria en España, poner en común experiencias y hacer propuestas a las autoridades educativas y agrarias españolas.

Generalidades del sistema educativo español

La escolarización en España es obligatoria de 6 a 16 años, englobando las etapas de primaria y secundaria obligatoria (ESO). Aproximadamente el 30% de los jóvenes no llega a finalizar con éxito la secundaria obligatoria. La posibilidad de continuar estudios postobligatorios dependerá por tanto del éxito o fracaso de la primera etapa. Así tenemos que:

Sin certificado de ESO solo se puede acceder a los programas de cualificación profesional inicial (PCPI) en un centro educativo, o aprender un oficio por el sistema de aprendizaje (“contratode aprendizaje” o una “escuela taller”)

Con el certificado de ESO pueden:

-       acceder al bachillerato (BAT) y posteriormente seguir estudios universitarios o de formación profesional superior (Ciclo Formativo de Grado Superior) , o

-          -        acceder a una formación profesional de grado medio (Ciclo Formativo de Grado Medio).

España se caracteriza por tener más estudiantes matriculados en bachillerato que en formación profesional (FP) de grado medio, a diferencia de lo que pasa en la mayoría de países europeos donde la FP es mayoritaria, en algunos casos en una proporción de 3 a 1 a favor de la FP. Esto se consigue, además de por tener la FP una buena imagen social y recibir el apoyo del mundo empresarial, por la existencia de unos exámenes de Estado en la etapa de secundaria obligatoria y la posterior orientación hacia la formación profesional de todos aquellos alumnos que por capacidad o vocación así se les aconseja. En los Países Bajos, por ejemplo, donde la escolarización obligatoria es hasta los 18 años, este examen lo realizan los alumnos a la edad de 12 años y de las 3 alternativas de secundaria obligatoria (VWO, HAVO y VMBO) de que disponen, la más seguida es la “pre-profesional” (VMBO) de 4 años de duración que les dará acceso a la formación profesional que durará 2, 3 o 4 años en base al nivel de cualificación que quieran alcanzar.

La formación profesional la podemos clasificar en “inicial”, de “aprendizaje” y de “adultos”.

La “inicial”, también llamada “reglada” va destinada a los jóvenes y se desarrolla mayoritariamente en los centros educativos. La de “aprendizaje” la realizan los jóvenes en régimen de alternancia empresacentro educativo, habiendo firmado previamente un contrato de aprendizaje con la empresa. Y la de “adultos” va destinada a los trabajadores y desempleados.

La que se imparte a los primeros se puede llamar “continua” y la de los desempleados “ocupacional”. Estos tres subsistemas están implantados en la mayoría de países europeos y en aquellos en los que su funcionamiento es correcto, cualquier persona puede formarse a lo largo de su vida en uno u otro subsistema y llegar a obtener los diplomas educativos que desee, incluso universitarios.

Esto es muy importante para flexibilizar la formación y permitir el objetivo europeo de “formacióna lo largo de la vida” (Long Life Learning).

En España, hay ciertas disfunciones en los tres subsistemas. El “inicial”, al requerir el certificado de ESO para acceder a la FP, deja fuera a muchos jóvenes, el de “aprendizaje” casi no existe y lo que hay deja mucho que desear, y el de “adultos”, hoy conocido globalmente por “formación para el empleo”, aún se está organizando. Queda pues mucho trabajo por hacer.

Hablemos con más detalle de los subsistemas “inicial” y de “formación para el empleo”:

La formación profesional inicial. La “inicial”, también llamada en España formación “reglada” está basada en los “ciclos formativos” y pensada para ser realizada por los jóvenes durante su etapa escolar. Es responsabilidad de la Administración Educativa, está regulada por la Ley Orgánica de Educación (LOE) y la Ley Orgánica 5/2002, de 19 de junio, de las Cualificaciones y de la Formación Profesional y se imparte principalmente en régimen presencial en los centros de formación de las diferentes comunidades autónomas, pero también se puede cursar en la modalidad “a distancia” en aquellos centros que estén autorizados. La matrícula del curso 2008/2009 reflejaba las siguientes cifras:

-       Programas de cualificación profesional inicial (PCPI) 48.357 alumnos

-       Ciclos formativos de grado medio (CFGM) 238.779 alumnos

-       Ciclos formativos de grado superior (CFGS) 218.760 alumnos

-       Ciclos formativos a distancia 14.904 alumnos

Es decir, un total de 520.800 alumnos para todos los niveles de FP, que si los comparamos con los más de 600.000 matriculados en Bachillerato (única etapa de 16-18 años), dice mucho de la disfuncionalidad del sistema.

Los ciclos formativos actuales se basan en las competencias básicas y profesionales de unos sectores profesionales concretos. El “currículo” se estructura en módulos, siendo uno de los más importantes el de “Formación en Centros de Trabajo (FCT)” o prácticas en empresa, que puede representar alrededor del 20% del total de horas del ciclo formativo.

El hecho de tener la formación estructurada en módulos, los cuales hacen referencia a unas cualificaciones profesionales recogidas en el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales, permite una gran flexibilidad en la impartición pero sobretodo facilita la convalidación de módulos o unidades menores (unidades de competencia) de dichos módulos, entre subsistemas.

La oferta se basa en unos títulos, clasificados por familias y con dos niveles, el de grado medio y el superior. El ciclo de grado medio (CFGM) forma “técnicos” que equivaldrían en Europa a “trabajadorescualificados” y el de grado superior (CFGS) forma “técnicos superiores”.

Entre un ciclo formativo de grado medio y uno de grado superior no hay “pasarelas” ni convalidaciones posibles, pero sí las hay entre el ciclo formativo de grado superior y la ingeniería técnica o futuro diploma de “grado”. En el caso de estudiantes que hayan realizado un ciclo formativo de grado superior y después se matriculen en una escuela de ingeniería técnica de la misma rama, suelen tener derecho a la convalidación de algunos créditos de la carrera universitaria. Cada escuela universitaria determina los créditos que convalidará, pero fácilmente pueden representar el 20% del total.

No hay una homologación de los títulos de FP en Europa. El Tratado de Maastricht señala que son los Estados miembros los responsables de sus programas educativos y contenidos académicos y son ellos los que certificarán. Hay acuerdos bilaterales entre países para reconocer los diplomas, pero para la mayoría, será el análisis del diploma, caso por caso, hecho por las autoridades educativas del país, el que determinará las posibles convalidaciones y/o homologación del título.

Hay algunos elementos comunes que pueden ayudar al reconocimiento de los diplomas, de uso voluntario y por tanto poco implantados. Estos son:

El suplemento a los certificados y títulos de FP de grado medio y superior.

El Currículum Vitae Europeo.

El Pasaporte Europeo de Cualificaciones, en diferentes idiomas y donde se anota la formación recibida por el alumno en cualquier país europeo.

El “Computer Driving License”, para las competencias en informática.

El “Portafolio Europeo de las Lenguas”.

La formación profesional para el empleo. La formación profesional para el empleo está reguladapor el RD 395/2007 de 23 de marzo, y es responsabilidadde la administración pública laboral(Ministerio de Trabajo e Inmigración y consejeríascorrespondientes). La oferta educativa de este subsistemase basa en el catálogo de “Certificados deprofesionalidad”, con tres niveles, el 1 para formar“auxiliares”, el 2 para formar “obreros cualificados”y el 3 para “técnicos”. El acceso a uno u otro sehace en base al nivel educativo previo del aspiranteo después de pasar unas pruebas. Los certificadosrecogen las competencias profesionales necesariaspara desarrollar los diferentes trabajos u oficios.

También están estructurados en módulos y sus “unidades de competencia” correspondientes.

Como vemos, hay un cierto paralelismo entre los ciclos formativos y los certificados. La idea es que los dos subsistemas estén interrelacionados y permitan la convalidación de “unidades de competencia” e incluso módulos enteros y al final poder obtener un título oficial de FP.

Muchos otros cursos destinados a trabajadores y desocupados se organizan en el marco de este subsistema. La gran cantidad de recursos financieros y de agentes autorizados a impartirlos han provocado una gran oferta de cursos, pero la gran mayoría no están basados en las “competenciasprofesionales” del “Catálogo de cualificacionesprofesionales” y por tanto no se pueden convalidar y permitir a la larga al trabajador que lo desee, obtener un título oficial de educación.

La oferta de formación profesional agraria. Hoy en día, la formación profesional inicial (Ministeriode Educación), ofrece cinco especialidadesde grado medio (CFGM) y dos de nivel superior(CFGS), todas de 2000 horas de duración:

-

- CFGM Explotaciones Agrícolas Intensivas.

- CFGM Explotaciones Agrícolas Extensivas.

- CFGM Explotaciones Ganaderas.

- CFGM Jardinería.

- CFGM Trabajos forestales y conservación del medio natural.

- CFGS Gestión y Organización de Empresas Agropecuarias.

- CFGS Gestión y Organización de los Recursos Naturales y Paisajísticos.

Durante el curso 2007/2008, se matricularon 4.351 alumnos en todos los ciclos de grado medio de la familia agraria y 3.527 en los de superior; y la mayoría de estos alumnos, lo hicieron en los ciclos formativos de forestales y jardinería y no en los más “agrícolas o ganaderos”. Al haber tan pocos ciclos, éstos tienen que ser muy genéricos o “polivalentes”, con lo cual el grado de especialización es bajo. Se prevé que la especialización se alcance mediante un curso posterior específico y mediante las prácticas en empresa o módulo de FCT, del cual hemos hablado en un apartado anterior.

En algunos países europeos hay una mayor oferta de especialidades para los oficios “agrarios” En Francia, por ejemplo, se ofrecen unas 22 especialidades por nivel, habiendo incluso un ciclo superior de protección de cultivos.

Los “certificados de profesionalidad” de la familia agraria que se imparten a través de los programas

de cualificación profesional inicial (PCPI), o en el marco de la formación para el empleo son:

Nivel 1 (auxiliar):

- Actividades auxiliares en agricultura.

- Actividades auxiliares en ganadería.

- Actividades auxiliares en viveros, jardines y

centros de jardinería.

- Actividades auxiliares en floristería.

Nivel 2 (obrero cualificado):

- Cultivos herbáceos.

- Fruticultura.

- Horticultura y floricultura.

- Producción cunícula intensiva.

- Producción avícola intensiva.

- Instalación y mantenimiento de jardines y zonas verdes.

- Producción porcina de recría y cebo.

- Producción porcina de reproducción y cría.

- Agricultura ecológica.

- Ganadería ecológica.

- Aprovechamientos forestales.

Nivel 3 (técnico):

- Jardinería y restauración del paisaje.

- Gestión de la instalación y mantenimiento de

céspedes en campos deportivos.

- Gestión de la producción agrícola.

- Cría de caballos.

Se están implantando ahora y no hay muchos datos sobre la oferta y la matrícula.

A través de estos ciclos formativos o de los certificados de profesionalidad se pueden formar los trabajadores del sector agrario. Si hablamos de sanidad vegetal, hay que decir que pocos países tienen una oferta específica en este campo. Tal vez Francia sea una excepción con su BTSA “Technologiesvégétales/protection des cultures”. En España no la hay, pero todos los ciclos formativos agrícolas y los certificados de profesionalidad en agricultura, tienen un módulo de “control fitosanitario”. En el caso del CFGM Explotaciones Agrícolas Intensivas, la duración es de 145 h y en el del certificado de profesionalidad de “fruticultor” (nivel 2), la duración es de 120 h. Las dos sobrepasan las 72 h de la formación específica obligatoria para la obtención del “Carnet de aplicador y manipulador de productosfitosanitarios, nivel cualificado”, que exige la Orden PRE/2922/2005 (BOE 23/09/2005) a los agricultores y/o responsables técnicos de explotaciones agrarias con personal a cargo que aplique productos fitosanitarios. Y por lo tanto los agricultores que hayan realizado un CFGM o un certificado de profesionalidad de estas especialidades, podrán solicitar el “carnet de aplicador nivel cualificado” a su consejería de agricultura. Los certificados de profesionalidad de nivel 1 (auxiliar), solamente darían derecho al “carnet de aplicador nivel básico”.

Conclusiones

-       - El sector agroalimentario español necesita mano de obra cualificada en todos los niveles, auxiliar, obrero/agricultor y técnico, pero los centros de formación que imparten estas especialidades están casi vacíos. Si comparamos las cifras de matrícula en la FP agraria (4.351 alumnos los CFGM y 3.527 en los de superior) con los 39.500 estudiantes universitarios que cursaban estudios de agronomía y veterinaria, vemos que la pirámide de titulados en España para el sector “agrario” sale invertida. Eso lleva a una devaluación de los títulos universitarios, que competirán por puestos de técnico superior o incluso medio y también a que muchas empresas ocupen sus puestos de trabajo con mano de obra no cualificada. A título comparativo, los Países Bajos tienen 69.400 alumnos en FP agraria, todos los niveles incluidos (preprofesional, grado medio y grado superior) y 4.500 estudiantes universitarios de agronomía y veterinaria. Francia tiene matriculados a 163.500 alumnos en sus liceos agrícolas (todos los niveles y especialidades incluidas) y 13.000 universitarios de agronomía y veterinaria.

-       - Para solucionar el problema de la falta de alumnos en la FP agraria reglada (jóvenes), haría falta por una parte, aumentar las exigencias en formación para los jóvenes que se incorporan a la agricultura, y por otra introducir cambios en el sistema educativo que contemplasen, por ejemplo:

1- Permitir el acceso a los ciclos formativos de grado medio a todos los egresados de la ESO, hayan obtenido el certificado o no, o mejor, crear una ESO pre-profesional en la etapa de 14 a los 16 años para los jóvenes que por capacidad o vocación así la eligieran y engarzarla con los ciclos formativos de grado medio.

2- La implantación del subsistema de “aprendizaje” a imagen del que tienen otros países donde éste funciona correctamente.

3- Sin descuidar la adaptación de la oferta a las necesidades de las empresas mediante la creación de nuevos ciclos formativos y/o adaptando los existentes.

-       Para favorecer las incorporaciones de jóvenes se tiene que garantizar la rentabilidad de las explotaciones, recuperando la autoestima de los agricultores y explicando a la sociedad la importancia que tiene la producción de alimentos y de los demás servicios que proporcionan las empresas agrarias.

-      -  Los empresarios (agricultores, industriales, etc) y los trabajadores tienen que aceptar que tanto la formación inicial (FP) como la continua es básica para su supervivencia y ser consecuentes con eso, primando, los primeros, las contrataciones de trabajadores cualificados, y los segundos formándose permanentemente.

Comprar Revista Phytoma 219 - MAYO 2010::/fulltext::::autores::José Luis Lavilla Heras (Coordinador nacional de Europea-España y presidente de Europea-International)::/autores::

Los nuevos títulos de grado en agronomía de la Universidad Politécnica de Valencia

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Antecedentes y justificación del nuevo grado en Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural

El Consejo de Gobierno de fecha 14 de febrero de 2008 aprobó el “Documento Marco de la UPV parael Diseño de Titulaciones UPV”. En él se establecían las pautas, criterios, normas y recomendaciones en la UPV para la transición de la situación actual al nuevo escenario del Espacio Europeo de Educación Superior resultante de los acuerdos de Bolonia y de la aplicación del R.D. 1393/2007.

En este sentido, el nuevo título en Graduado/a en Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural viene a sustituir a los cuatro títulos de Ingeniero Técnico Agrícola ahora existentes, relacionados con la Producción Vegetal, la Producción Animal, la Industria Agroalimentaria y la Ingeniería Rural.

Por lo tanto, una parte de sus competencias están relacionadas con la obtención primaria de alimentos y, en algunos casos, con su transformación para el consumo dilatado en el tiempo. El interés académico de formar técnicos con esas características está muy claro, al ser un sector necesario para el ser humano.

Por otro lado, la introducción de la ingeniería y de las competencias sobre el medio rural, su ámbito de ejercicio profesional, completa la formación académica del graduado, permitiéndole realizar su función en condiciones de sostenibilidad y en armonía con el medioambiente.

Los referentes externos que avalan el interés de la titulación se han centrado en el estudio de las titulaciones similares ofertados por universidades de otros países de la Unión Europea, en los informes de los colegios profesionales de Ingenieros Técnicos Agrícolas e Ingenieros Agrónomos, y en las encuestas realizadas a las empresas empleadoras y a los propios egresados.

Los principales referentes europeos han sido:

Francia:

-       Ingeniero Rural, del agua y del Bosque

-       Ingeniero Agroalimentario.

Alemania: Ingeniero Agrónomo con distintas especialidades, entre ellas la agroalimentaria.

Italia: Tecnología agroalimentaria.

Portugal: Ingeniero alimentario.

Los colegios profesionales nacionales de Ingenieros Agrónomos e Ingenieros Técnicos Agrícolas, en escrito remitido al Grupo ANECA de las áreas agrícola y forestal, expresaron su opinión favorable a la existencia de uno o dos grados para la ingeniería agronómica. Por otro lado, la “Conferencia de Directores y Decanos de Centrosque imparten Estudios de Ingeniero Agrónomo,Ingeniero de Montes, Ingeniero Técnico Agrícolae Ingeniero Técnico Forestal” apoya la titulación propuesta. Dicha Conferencia estudió dos posibles configuraciones de la titulación, en coherencia a la opinión de los colegios profesionales, dejando al criterio de cada universidad optar por una u otra.

Las directrices de la Universidad Politécnica de Valencia, que exigen un mínimo de 75 alumnos de nuevo acceso para poner en marcha una titulación, hace más aconsejable la oferta de un solo Grado en esta área, lo que permitirá agrupar la demanda, quedando así propuesto el Grado en Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural.

Objetivos académicos del nuevo grado en Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural

El objetivo general del título propuesto es formar a un profesional de la ingeniería agroalimentaria y del medio rural que gestione la producción en líneas y plantas de procesado de alimentos, con la finalidad de obtener productos alimentarios de calidad. También ha de ser capaz de conocer, desarrollar y aplicar la ciencia y tecnología, para la producción agrícola y ganadera, la organización y gestión de empresas agrarias, la planificación y desarrollo rural, la implantación de infraestructuras agrarias, del medio ambiente y del paisaje. Todo ello de forma respetuosa con el medio ambiente y económicamente rentable.

Los objetivos que se persiguen son los señalados en la Orden Ministerial de 9 de febrero, CIN/323/2009, de BOE 19 de febrero, por la que se establecen los requisitos para la verificación de los títulos que habiliten para el ejercicio de la profesión de Ingeniero Técnico Agrícola:

- Capacidad para la preparación previa, concepción, redacción y firma de proyectos que tengan por objeto la construcción, reforma, reparación, conservación, demolición, fabricación, instalación, montaje o explotación de bienes muebles o inmuebles que por su naturaleza y características queden comprendidos en la técnica propia de la producción agrícola y ganadera (instalaciones o edificaciones, explotaciones, infraestructuras y vías rurales), la industria agroalimentaria (industrias extractivas, fermentativas, lácteas, conserveras, hortofrutícolas, cárnicas, pesqueras, de salazones y, en general, cualquier otra dedicada a la elaboración y/o transformación, conservación, manipulación y distribución de productos alimentarios) y la jardinería y el paisajismo (espacios verdes urbanos y/o rurales –parques, jardines, viveros, arbolado urbano, etc.–, instalaciones deportivas públicas o privadas y entornos sometidos a recuperación paisajística).

- Conocimiento adecuado de los problemas físicos, las tecnologías, maquinaria y sistemas de suministro hídrico y energético, los limites impuestos por factores presupuestarios y normativa constructiva, y las relaciones entre las instalaciones o edificaciones y explotaciones agrarias, las industrias agroalimentarias y los espacios relacionados con la jardinería y el paisajismo con su entorno social y ambiental, así como la necesidad de relacionar aquellos y ese entorno con las necesidades humanas y de preservación del medio ambiente.

- Capacidad para dirigir la ejecución de las obras objeto de los proyectos relativos a industrias agroalimentarias, explotaciones agrarias y espacios verdes y sus edificaciones, infraestructuras e instalaciones, la prevención de riesgos asociados a esa ejecución y la dirección de equipos multidisciplinares y gestión de recursos humanos, de conformidad con criterios deontológicos.

- Capacidad para la redacción y firma de mediciones, segregaciones, parcelaciones, valoraciones y tasaciones dentro del medio rural, la técnica propia de la industria agroalimentaria y los espacios relacionados con la jardinería y el paisajismo, tengan o no carácter de tres materias de tecnología específica indicadas en la CIN/323/2009, de BOE 19 de febrero (industrias agrarias y alimentarias, explotaciones agropecuarias o hortofruticultura y jardinería), o bien por alguna de las tres orientaciones adicionalmente propuestas (economía agraria, medio ambiente y recursos naturales o biotecnología y mejora). De esta manera un alumno/a podría adquirir una o dos competencias de tecnología específica en función del itinerario elegido (Figura 1).

La carrera de Grado del Ingeniero Agroalimentario y del Medio Rural tiene una duración de 4 cursos que contemplan 8 semestres. Está estructurada en los siguientes módulos:

- Módulo de Formación Básica de 60 ECTS.

- Módulo Común a la Rama Agrícola de 60 ECTS.

- Módulo correspondiente a cada tecnología específica de 48 ECTS (Mecanización y Construcciones Rurales, Explotaciones Agropecuarias, Hortofruticultura y Jardinería o Industrias Agrarias y Alimentarias, según Orden CIN/323/2009).

- Módulos de Orientación de 30 ECTS (Orientación en Economía Agraria, Orientación en Medioambiente y Recursos Naturales, y Orientación en Biotecnología y Mejora).

- Módulo de Optatividad General y de Intensificación de 18 ECTS.

- Módulo de Formación Complementaria de 12 ECTS ( artículo 12.8 RD 1393, complemento del TFG para los alumnos con dos tecnologías específicas, prácticas externas, formación en lenguas).

- Módulo de Trabajo Final de Grado de 12 ECTS.

Por lo tanto, un alumno que desee solamente cursar una tecnología específica seguiría el siguiente modelo: 60 ECTS de módulo Básico, 60 ECTS de módulo Común a la Rama Agrícola, 48 ECTS de la Tecnología Específica de Mecanización y Construcciones Rurales que se hace obligatoria, 30 ECTS de una de las orientaciones propuestas (Economía, Recursos Naturales y Medioambiente o de la orientación en Biotecnología y Mejora), 18 ECTS del Módulo de Optatividad, 12 ECTS del módulo de Complemento de Formación (art. 12.8 del RD 1393/2007, Lenguas y Prácticas Externas) y 12 ECTS del PFG.

Un alumno que desee cursar dos tecnologías específicas con atribuciones profesionales seguiría el siguiente modelo: 60 ECTS de módulo Básico, 60 ECTS de módulo Común a la Rama Agrícola, 48 ECTS de la Tecnología Específica de Mecanización y Construcciones Rurales que se hace obligatoria, 48 ECTS de la segunda Tecnología Específica (Explotaciones Agropecuarias, Hortofruticultura y Jardinería o Industrias Agrarias y Alimentarias), 12 ECTS del módulo de Complemento de Formación del que obligatoriamente 6 ECTS serán de Complemento del TFG y los otros 6 podrán ser de las materias del art. 12.8 del RD 1393/2007, Lenguas o Prácticas Externas, y 12 ECTS del PFG que junto los 6 del Complemento del TFG alcanzan los 18 ECTS de TFG.

Cada uno de los módulos comprende las materias siguientes:

- Módulo de Formación Básica: Matemáticas; Física; Química; Biología; Expresión grafica; Empresa; Geología, edafología y climatología.

- Módulo Común a la Rama Agrícola: Bases tecnológicas de la producción vegetal y animal; Ciencia y tecnología del medioambiente; Bases de la ingeniería del medio rural; Valoración y comercialización.

- Modulo tecnología específica Mecanización y Construcciones Rurales; Ingeniería de las instalaciones y obras; tecnologías de la ingeniería rural; tecnología de la producción vegetal y animal.

- Modulo tecnología específica Explotaciones Agropecuarias: Innovación y desarrollo en las explotaciones agropecuarias; ingeniería de las explotaciones agropecuarias; tecnología de las explotaciones agropecuarias; tecnología de la producción vegetal para las explotaciones agropecuarias.

- Modulo tecnología específica Hortofruticultura y Jardinería: Innovación y desarrollo en Hortofruticultura y Jardinería; ingeniería de la producción hortofruticola y jardinería; tecnología de la producción hortofrutícola; Jardinería y paisaje.

- Modulo tecnología específica Industrias Agrarias y Alimentarias; Innovación y desarrollo de las industrias agroalimentarias; Ingeniería de las industrias agroalimentarias. Ingeniería de las instalaciones; Operaciones básicas y procesos; Tecnología de alimentos.

Con el Plan de Estudios propuesto todos los alumnos obtendrán las competencias profesionales del Ingeniero Técnico Agrícola, especialidad en Mecanización y Construcciones Rurales, y adicionalmente, si el alumno lo desea, podría obtener una segunda competencia profesional, cumpliendo los requerimientos establecidos en el Real Decreto 1393/2007, de 29 de octubre, y en la Orden Ministerial CIN/323/2009 de 9 de febrero publicada en el BOE nº 43, de 19 de febrero.

Comprar Revista Phytoma 219 - MAYO 2010::/fulltext::::autores::Santiago Guillem Picó y Mª Dolores Raigón Jiménez ::/autores::

La formación universitaria en las ingenierías del sector agrario

Formación Agronómica
219
Mayo 2010
Nemesio Fernández y Francisco Montero. (Presidente y Secretario de la Conferencia de Directores y Decanos de Centros que imparten estudios de Ing. Agrónomo, Ing. de Montes, Ing. Técnico Agrícola e Ing. Técnico Forestal, en adelante, CONFERENCIA)

Agricultura y sostenibilidad (1)

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::subtitulo::La Agricultura, sin adjetivos::/subtitulo::
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::mes_anyo::Mayo 2010::/mes_anyo::
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::fulltext::

INTRODUCCIÓN

Análisis previo de algunos ejemplos españoles

Hemos de manifestar que el contenido de este texto es el reflejo de la posición ética y profesional adquirida a lo largo de los años de investigación y docencia sobre las micosis de las plantas por el primer autor de este trabajo, elaborado en conjunto con el resto de los autores que comparten el contenido. Posición que se ha fraguado conforme las observaciones de este se fueron acoplando a su formación original como ingeniero agrónomo.

En el año 1997 la conferencia marco del Primer Congreso Nacional de la Producción integrada, celebrada en Valencia y convocada por la Federación de Cooperativas Agrarias de la Comunidad Valenciana (FECOAV), tuvo un título muy significativo: “Gestión Integrada de cultivos.

Una visión holística de la Agricultura”. Se recogía así la inquietud acrisolada y manifestada en la obra publicada en 1984 (“Enfermedades criptogámicas en hortalizas”) (Foto 1), donde se hacía un repaso a las limitaciones que en el control de enfermedades presentaban las técnicasy procedimientos comunes a los cultivos intensivos. Se hacía eco dicho trabajo del concepto de Patosistema (subsistema de un ecosistemadefinido por el concepto de parasitismo) como un nuevo enfoque que paliase las deficiencias observadas en el control de patógenos utilizandola resistencia varietal. Enfoque que fue aplicado al estudio de los fumigantes químicos utilizados para limitar las micosis de origen edáfico(Fusariosis vasculares, Verticiliosis, etc.) en los cultivos intensivos del sureste.

Toda esta acumulación de conocimientos apuntaba a que, en general, la horticultura intensiva no era concebida como un sistema, en el cual cada una de sus partes le confiere las propiedades que lo hacen o no útil. La modificación de alguna de esas partes puede proporcionar propiedades indeseables.

Sin tener en cuenta dicho concepto se introducían novedades en el cultivo de manera individual, y en numerosísimas ocasiones se ha podido comprobar ese efecto indeseado en el resultado final de producción. Y todo ello condujo a los técnicos a un estrechamiento cada vez mayor de sus conocimientos, ganando en especialización que los dejaba desamparados para interpretar los resultados con perspectiva de conjunto y de futuro. La experiencia en lo concerniente a investigación se ajusta a ese modelo, donde la financiación de propuestas muy específicas encontraban, a posteriori, una dificultad extrema, por no decir imposible, para ser aplicadas a solventar con éxito el problema que pretendían resolver.

Sin agotar los recuerdos, en la docencia de agronomía se pueden encontrar las materias y las asignaturas que las conformaban, con una base de conocimientos tan estrecha o específica, que casi podrían haber sido constitutivos de títulos de tesis doctorales.

El concepto de sistema podría quedar plasmado en dos ejemplos en sendos cultivos importantes de nuestro país. Ejemplos que los brindan aquellos componentes del sistema agrícola que más rápidamente indican las deficiencias de la actividad agraria: los patógenos.

Ejemplo 1: La nueva olivicultura postula la puesta en regadío del olivar, lo que permite mayores densidades en las plantaciones nuevas, cambios varietales que tienden a la uniformidad, mayores producciones, incluyendo la desaparición de la vecería, y numerosas modificaciones menores. La verticiliosis no era una micosis importante en el olivar, sin embargo se erige en la actualidad como la enfermedad más importante. Con el agravante de la ausencia de tratamiento curativo para los árboles enfermos. Parece evidente que la modificación de una o varias partes del sistema han provocado efectos indeseables de difícil solución.

Ejemplo 2: La nueva viticultura promueve el regadío en el viñedo, nuevas variedades, cultivo en espaldera y otras modificaciones.

Se augura un incremento en la producción. Nuevas enfermedades, antes anecdóticas o, incluso, desconocidas están en la preocupación de los viticultores. Una de ellas fue estudiada, pormenorizadamente, en un viñedo de Valdepeñas (Ciudad Real). Un alumbramiento de agua permitió poner en regadío un viñedo con manejo tradicional. El virus del entrenudo corto o virus de la hoja en abanico (Grapevine Fanleaf Virus, GFLV) es transmitido por el nematodo Xiphinema index. Antes de la puesta en regadío el virus tenía una expresión muy discreta y las poblaciones del vector oscilaban entre 10-15 individuos por Kg de suelo.

Dos años después de introducir el riego por goteo las poblaciones del vector en más del 80% de las muestras, fue superior a los 500 individuos·Kg-1 de suelo y el virus se presentó en el 54% de las cepas (la correlación fue del 66,6%) (Foto 2).

Estos dos ejemplos bastarían para comenzar a meditar sobre la agricultura que tiende al monocultivo, que emplea cada vez más insumos, y que está desequilibrando el sistema al modificar sus partes.

Sin embargo, la experiencia en la horticultura y floricultura intensiva en las costas mediterráneas y atlántica (Valencia, Alicante, Murcia, Almería, Granada, Cádiz y Huelva) han brindado la posibilidad de medir el efecto de los desequilibrios y cómo se han buscado las soluciones que tiendan a reequilibrar los sistemas y a orientarlos no solo para mayor producción sino, también, para obtener calidades que empiecen a garantizar la salubridad de los alimentos.

Uno de los casos más paradigmáticos lo ha conformado la retirada del uso del bromurode metilo. Hasta el punto de erigirse en un modelo mundial para la evaluación de los fitosanitarios.

Sabido es que el bromuro es un fumigante del suelo que sirve para disminuir las enfermedades de origen edáfico. Su retirada fue suscrita por más de 186 países dentro del Protocolo de Montreal, dado los daños que ocasionaba en la capa de ozono de la estratosfera, que incrementaron apreciablemente los melanomas en la piel y las cataratas.

Su retirada en España motivó un proyecto de investigación nacional que se desarrolla, fundamentalmente, en los cultivos de pimiento bajoinvernadero de Murcia, en los fresares deHuelva y en los cultivos de flor cortada deCádiz. Los experimentos llevados a cabo permitieron poner de manifiesto que:

-       Tanto en el monocultivo de pimiento como en el de fresa, las reiteradas desinfecciones con el gas neurotóxico estaban enmascarando un problema agronómico que se denomina “fatigadel suelo” o “tierras cansadas”. En el caso del pimiento las mermas de producción, en ausencia de patógenos, podían superar el 60%.

-       En los tres cultivos la solución mejor y más duradera fue la aplicación de la biodesinfección del suelo. En esencia, la utilización de los propios restos de cosecha (incluyendo plantas con plagas y enfermedades), otras materias orgánicas poco descompuestas (factor fundamental lo conforma la adición de pequeñas cantidades de gallinaza), controlaron a los patógenos en pie de igualdad con el mejor fumigante químico, eliminaron malas hierbas, mejoraron considerablemente las propiedades físico-químicas del suelo, redujeron progresivamente el abono de síntesis en cobertera y redujeron la dosis de riego. La biodesinfección ha sido aplicada con éxito en numerosos países con ambientes distintos. Además de eliminar los parásitos (insectos, ácaros, hongos, bacterias, virus y nematodos) de los restos de cosecha al realizar el proceso.

-       Los trabajos de biodesinfección han permitido comparar cultivos análogos (pimiento) en las provincias de Almería y Murcia. La comparación es bien elocuente: mientras en los invernaderos murcianos la seca o tristeza del pimiento (agente causal Phytophthoracapsici) y los nematodos noduladores o agalladores (Meloidogyne), se erigen como factores limitantes para la producción, en Almería dichos problemas son, hoy por hoy anecdóticos. Las diferencias sustanciales estriban en que en Almería el cultivo se hace en suelo arenado (arcilla + estiércol fresco + arena) y hay una sucesión de cultivos diferentes en el mismo año. Este sistema ha proporcionado una sanidad del suelo envidiable, que empieza a quebrarse con la tendencia al monocultivo en tomate en algunas explotaciones almerienses.

Si Almería ha conformado un modelocon su manera de cultivar, y no sólo por el abaratamiento de los costos, no es menor su capacidad para cambiar partes de ese modelo. Dos ejemplos pueden ser comentados en tal sentido:

  1. Bombus terrestris) que se han generalizado (Foto 3).
  2. Frankliniella. Y con la generalización del injerto en sandía, para el control de patógenos del suelo que ha comenzado a generalizarse en tomate y pimiento (Fotos 5a, 5b).
  3. “barrido cero” del campo. El campo almeriense produce al año 1 millón de toneladas de restos de cosecha. Restos que quedaban esparcidos por el campo afeando el paisaje y provocando molestias a visitantes y vecinos, además de ser una fuente de inóculo de parásitos para los cultivos. En esta tesitura fueron los ayuntamientos los que tomaron la iniciativa para normar la retirada de dichos desechos.

Establecieron la selección de residuos dándole a cada tipo una utilidad, convirtiéndolos así en coproductos. En lo concerniente a los restos vegetales, unos municipios optaron por producir compost para usar como enmienda orgánica, mientras que otros tomaron la decisión de producir “bioenergía” (Fotos 6a, 6b).

  1. Olpidium bornovanus-) dio lugar a la generalización de la técnica del injerto, extendida hoy en melón, pepino, tomate y pimiento. Hoy, millones de plantas son injertadas reduciendo así el uso de fumigantes químicos (Foto 7).

Los ejemplos presentados son indicativos del sentido que debe dársele al término sistema en agricultura Término fundamental para definir la ciencia que ha dado en denominarse Agroecología y sus aplicaciones: agricultura sostenible o sustentable, agricultura ecológica, agricultura orgánica, etc. Y evidencia, además, como sistemas hortícolas intensivos pueden ofrecer soluciones, ya veremos si tan duraderas como sería deseable, que significan un camino hacia la sostenibilidad del sistema. Y como sistemas tradicionales (olivo y vid), manifiestan desequilibrios patológicos no despreciables cuando no se tiene presente el sistema en su conjunto.

Agroecología

El término Agroecología acoge en su significado ideas sobre una agricultura más ligada al medio ambiente y más sensible socialmente. Es decir, hace hincapié no solo en la producción, antes al contrario pone el acento en la sostenibilidad ecológica del sistema de producción. Realmente, supone considerar al predio agrícola como un tipo especial de ecosistema (agroecosistema) y, consecuentemente analizar el conjunto de procesos e interacciones que intervienen en el manejo del cultivo. Hoy por hoy resulta difícil definir los límites exactos de un agroecosistema.

Se supone, teóricamente, que la agroecología debe atender a las necesidades expresadas esquemáticamente en la Figura 1.

Realmente, la agroecología promueve una tecnología de bajos insumos para balancear el ejercicio de la agricultura en sentido positivo, contraponiéndose a una agricultura que considera solamente la productividad como meta, en la cual como la experiencia demuestra, es consumidora de insumos. Todo ello bajo un enfoque holístico que permita un análisis y puesta en práctica de desarrollo rural y agronómico.

Agricultura sostenible

El epíteto sostenibilidad no se encuentra en los diccionarios, hoy por hoy. Se puede consultar el verbo sostener, entre cuyos significados el más próximo para caracterizar un tipo de agricultura es: conservar una cosa en su ser o estado (Diccionario de la Real Academia Española). Sin embargo, el derivado sustentable significa: que se puede sustentaro defender con razones, que difiere ligeramente del otorgado por María Moliner (Diccionario del uso del español) que dice: sirve para que cierta idea no se extinga (estas noticias iban sustentando la esperanza).

El uso de un término cuya definición no ha sido aceptada por el común de los usuarios, tiene el peligro de recibir significados diferentes según quien lo utiliza. Tiene, hoy por hoy, más un uso intuitivo que delimitado. Su uso, podría decirse, está de moda. A este tenor recuérdese la ley de economía sostenible propuesta por el gobierno, donde no aparece la agricultura, como si ésta no fuese un motor productivo en el país. Como sinónimo de sostenible se emplea en el español del continente americano el vocablo sustentable, que sí está recogido en los diccionarios.

Podrá entenderse a partir de la anterior disquisición lingüística, que no puede encontrarse una definición única de agricultura sustentable o sostenible. Pese a ello la mayoría de las definiciones coinciden en establecer tres metas a alcanzar:

-       Mantener la capacidad productiva del sistema agrario.

-       Preservar la diversidad florística y faunística.

-       Capacidad del sistema agrario para automantenerse.

Metas que han sido cifradas en cinco principios para conseguir el manejo de agroecosistemas

sostenibles:

Asegurar condiciones de suelo favorables para el crecimiento de las plantas. El manejo de la materia orgánica y mejorar la vida en el suelo son procedimientos adecuados.

Optimizar la disponibilidad de nutrientes. Fijación de nitrógeno, bombeo de nutrientes, reciclaje y uso de fertilizantes externos.

Reducir al mínimo las pérdidas debidas a los flujos de radiación solar, aire y agua y control de la erosión.

Reducir al mínimo las pérdidas debidas a plagas y enfermedades causadas a plantas y animales, por mediación de la prevención y tratamientos tan adecuados como seguros.

Explotar adecuadamente la complementariedad y el sinergismo en el uso de recursos genéticos, lo que incluye su combinación en sistemas agrícolas integrados con un alto grado de diversidad funcional.

No nos cabe duda que la Revolución Verde que puso en marcha los trabajos de Borlaug, a quien se le rindió merecido homenaje en el II Congreso Nacional de Desarrollo Rural (Zaragoza, febrero de 2010), propició el primer análisis holístico de las estrategias de desarrollo rural y agronómico. Análisis que hizo posible una evaluación ecológica, tecnológica y social. No se pone en tela de juicio que las tecnologías promovidas por la mencionada Revolución Verde han podido ser aplicadas en áreas limitadas del planeta. Sin embargo, tampoco deberían pasarse por alto las numerosas peticiones formuladas por diferentes analistas para cambiar el rumbo de la investigación agraria, de manera que el modelo de investigación propuesto para el desarrollo agrario debería comenzar y terminar en el campesino.

Es decir, la investigación y experimentación agrarias no deberían abordarse de manera “atomizada”, fraccionada, dividida en disciplinas y subdisciplinas, que ordenan los resultados en compartimentos estancos. Complementariamente a esta situación se han elaborado los planes de estudios en agronomía, que forman ingenieros en parcelas específicas y con muy poca conexión entre ellas. De igual manera que la extensión agraria fue vaciada de contenido interrumpiéndose así la cadena de transmisión de resultados desde la investigación al campo.

Si se desea una sostenibilidad agraria útil para el campo hay que rediseñar la investigación, la docencia y la extensión y divulgación. En caso contrario, la desaparición de las subvenciones a la agricultura va a poner al campo en la tesitura de convertirse en creador y protector del paisaje y del ambiente.

BIBLIOGRAFÍA

Mayor información podrá encontrarse en:

ALTIERI M.A. 1999. Agroecología. Bases científicas para una agricultura sustentable. Ed. Nordan-Comunidad. Montevideo. 338 pp.

GUZMÁN CASADO G., M. GONZÁLEZ DE MOLINA, E. SEVILLA GUZMÁN. 2000. Introducción a la agroecología como desarrollo rural sostenible. Ed. Ediciones Mundi-Prensa. Madrid. Barcelona. México. 535 pp.

LABRADOR MORENO J. Y M.A. ALTIERI (Coordinadores). 2001 Agroecología y Desarrollo. Aproximación a los fundamentos agroecológicos para la gestión sustentable de agrosistemas mediterráneos. Ed. Ediciones Mundi-Prensa, 566 pp.

LABRADOR J., J.L. PORCUNA, A. BELLO. 2002. Manual de Agricultura y Ganadería Ecológica. Ed. Eumedia y Mundi-Prensa. 245 pp.

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