La podredumbre blanca radicular del aguacate, causada por el hongo fitopatógeno Rosellinia necatrix, está considerada como una de las enfermedades limitantes de la producción de este cultivo subtropical en nuestro país. En el presente trabajo, se pone de manifiesto el desarrollo y situación actual de una estrategia para el control de Rosellinia necatrix, basada en el empleo de bacterias con actividad de control biológico.

INTRODUCCIÓN
España es el principal país europeo productor de aguacate, con una producción de 69.400 toneladas en el año 2013 (http://www.fao.org/ faostat/en/#data). Este área de cultivo, de aproximadamente 10.000 hectáreas, se encuentra principalmente en la costa andaluza -Málaga y Granada (España)- donde se alcanzó una producción de 47.500 toneladas en la campaña 2014-2015 (http://www.asajamalaga.com). En esta zona en particular, la podredumbre blanca radicular del aguacate causada por el hongo de suelo fitopatógeno Rosellinia necatrix, está considerada como una enfermedad emergente para el cultivo, debido en gran medida a unas condiciones ambientales favorables para el desarrollo de este patógeno y al cultivo previo en esta región de otras plantas leñosas susceptibles a este hongo fitopatógeno, como el olivo, el almendro o la vid (Pliego y col., 2012). La podredumbre blanca radicular del aguacate presenta una serie de síntomas aéreos típicos que suelen aparecen secuencialmente. Comienzan con el amarilleamiento de la copa del árbol, prosiguen con la marchitez y el secado de las hojas, acompañados de una pérdida de vigor del árbol y que en los peores casos, culmina con la muerte de la planta (Figura 1). El control de la podredumbre blanca radicular del aguacate es complejo y difícil. Hasta el momento, y como ninguna estrategia consigue un efecto significativo por sí misma, se sigue intentado abordar el control de esta enfermedad mediante estrategias integradas.

El control químico del patógeno se encuentra actualmente aún en fase experimental, y aunque ya se han estudiado fungicidas del grupo de las dicarboximidas, el fungicida de contacto fluazinam, está resultando ser bastante efectivo sobre plantas jóvenes de aguacate (López-Herrera y Zea Bonilla, 2007). Por otro lado, los métodos físicos tales como la solarización, han arrojado resultados positivos en plantaciones establecidas bajo ciertas condiciones (López-Herrera y col., 1998). En cuanto al control genético, existe en marcha un programa de selección de portainjertos de aguacate tolerantes a R. necatrix (Barceló-Muñoz y col., 2007).

Adicionalmente, y complementarias a todas estas estrategias, se están desarrollando técnicas de control biológico basadas en agentes microbianos de distinta naturaleza. En este sentido, el hongo Trichoderma es uno de los más estudiados hasta la fecha por su efecto negativo sobre el patógeno, mediada tanto por su producción de metabolitos secundarios como por su competición por el nicho y los nutrientes (Arjona-Girona y col., 2014). Por otro lado, existen trabajos científicos que especulan con el posible uso de virus de hongos (micovirus dsRNA) que podrían tener actividad de control biológico al transformar las cepas silvestres virulentas en cepas hipovirulentas, y provocar el efecto conocido como virocontrol (Kanematsu y col., 2010). Y por último, la estrategia de emplear bacterias como agentes de control biológico frente a distintas enfermedades de plantas, está sufriendo avances significativos en los últimos años que la podrían convertir en una herramienta adicional de control muy útil en pocos años.