A punto de finalizar, La Unió Llauradora valora la campaña del caqui como “bastante irregular y sin cumplir las expectativas previstas tras la del desastre de la dana”. El balance está marcado por la incidencia de plagas como el cotonet y la mosca blanca, que ha provocado un elevado volumen de destríos y unos altos costes de producción. “Las expectativas iniciales no se han cumplido finalmente, con una cosecha inferior respecto a las primeras previsiones ante la reducción de los calibres y el menor aprovechamiento comercial, y con una fuerte afección de las plagas. Necesitamos herramientas para combatir las plagas en el caqui, pues cada vez disponemos de menos materias activas. Si no logramos controlarlas, el futuro no es demasiado halagüeño”, advierte el responsable del sector del caqui de la organización agraria, Ximo Madramany.