Este artículo pretende aportar una revisión de los efectos de las royas en trigo, mediante una actualización de las últimas novedades sucedidas respecto de la roya amarilla, que ha tenido estos últimos años gran protagonismo por provocar epidemias severas en España, y también en relación a la roya negra, por haber sucedido un episodio en Sicilia el 2016 que, aunque de forma imprevista y singular, ha generado una situación de alerta desde organizaciones profesionales, científicas y gubernamentales.

INTRODUCCIÓN

Las royas son organismos patógenos sobre muchas especies vegetales y pueden causar enfermedades importantes en multitud de cultivos. En el cultivo de trigo las royas han sido históricamente la causa de las epidemias más devastadoras, provocando en muchas ocasiones la destrucción de la mayor parte de la cosecha (Wellings, 2011).

Tres son las especies de royas que suelen provocar enfermedad en trigo, que son la causa de lo que conocemos como la roya parda, la roya amarilla y la roya negra. Estas enfermedades han ido alternando situaciones epidémicas graves en diferentes regiones y países a lo largo de la historia. De las tres anteriores, la roya amarilla ha sido estos últimos cinco o seis años la enfermedad en trigo que ha preocupado más a los agricultores europeos y españoles, pasando de pérdidas testimoniales antes de este período, a pérdidas muy cuantiosas si no se adoptaban estrategias de control adecuadas.

Las modificaciones genéticas en las poblaciones del patógeno, con la incorporación de razas asiáticas, han provocado este viraje tan drástico de la avirulencia a la virulencia sobre las variedades de cultivo de trigo europeas, teniendo como consecuencia, a su vez, que la mayoría de las variedades antes resistentes se han tornado susceptibles.Por otra parte, epidemias severas de roya negra ocurridas durante 2016 en Sicilia (Italia), que no tenían precedentes en esta región y cultivo y que provocaron pérdidas de cosecha muy elevadas (FAO; RustTracker.org), han puesto en alerta los organismos internacionales europeos y mundiales por el temor de si pudiera extenderse este efecto al resto del continente o a otros países cuyo cultivo del trigo es importante. De hecho, se conoce que la roya negra o roya del tallo es aún históricamente más agresiva que la roya amarilla, siendo esta última ya muy destructiva (Biffen, 1931). De ahí la especial preocupación generada a partir de esta situación.

Ante este panorama, las informaciones divulgadas por organizaciones internacionales especializadas en el tema, como la propia FAO, el CIMMYT, el Borlaug Global Rust Initiative (BGRI), el Global Rust Reference Center (GRRC), el EuroWheat, y los últimos avances publicados por los investigadores en diversos artículos científicos, pueden aportar un conocimiento que sea útil y necesario para entender y controlar los cambios que observemos en nuestras zonas de cultivo respecto estas enfermedades.

En este artículo se describen estas novedades y se hace especial énfasis en la actualización del conocimiento sobre la roya amarilla.