El almendro en Andalucía es un cultivo histórico con más de 150.000 ha, ubicadas fundamentalmente en su mitad oriental (97%), por lo general en régimen de secano y malas condiciones edafoclimáticas. No obstante, en la última década se están incorporando numerosas plantaciones con un alto nivel de tecnificación, en mejores condiciones agronómicas, con disponibilidad de agua y un elevado nivel de mecanización.Las primeras plantaciones experimentales en la provincia de Sevilla se iniciaron en 2006 en un momento en que los precios estaban muy por debajo de los actuales y había más dudas que certezas. El impulso venía en parte de la necesidad de buscar cultivos alternativos a los tradicionales como el algodón, la remolacha y otros cultivos del Bajo Guadalquivir en crisis. Hoy los rendimientos medios de árboles en plena producción en regadío se sitúan por encima de los 2.000 kg/ha y se empieza a trabajar en otros modelos como el superintensivo.En estos años se han puesto de manifiesto algunas dificultades que plantea este nuevo modelo de cultivo, siendo quizás las más reseñables las relacionadas con el marco de plantación, la poda o la recolección, y que también implica un nuevo concepto en los aspectos fitosanitarios.

Durante los años 2013 a 2015 se han seguido semanalmente varias plantaciones de almendro de la provincia de Sevilla situadas en las comarcas del Bajo Guadalquivir y La Vega. Se trata de ex-plotaciones de diferente tipología, entre 3 y 40 ha, tanto en riego como en secano. En todos los casos son plantaciones realizadas en 2006, ya en plena producción, de las variedades más frecuentes en la zona, predominando ‘Guara’. Se ha aplicado el sistema de muestreo reco-gido en el Reglamento de Producción Integrada de Andalucía (ORDEN de 20 de marzo de 2012) y se han colocado diferentes tipos de trampas (fe-romona sexual, cintas en ramas, placas amarillas) para el seguimiento de aquellas plagas en que este método es posible.