Dos nombres surgen en todas las conversaciones sobre la investigación de la Xyella fastidiosa en Europa: Donato Boscia y Maria Saponari. La trayectoria de estos científicos del Instituto de la Protezione Sostenibille delle Piante (IPSP) -dependiente del Consiglio Nazionale delle Ricerche de Italia (CNRI)- quedó irremediablemente unida a la peligrosa bacteria en octubre de 2013, en Apulia (sureste de Italia), cuando tuvieron que abordar la primera y más grave crisis del patógeno en suelo europeo. El equipo liderado por Boscia y Saponari realizó la primera confirmación diagnóstica de la bacteria en la UE en campo. Su trabajo permitió asociar el decaimiento rápido de los olivos italianos –al que denominaron CoDIRO con una cepa de la subspecie pauca del patógeno y más adelante confirmar la implicación en el contagio de Philaenus spumarius, el primer vector identificado en suelo europeo. Sus investigaciones han sido claves para el desarrollo de los protocolos europeos contra la propagación del patógeno y para impulsar los principales proyectos de investigación de la UE sobre la bacteria y el manejo de sus enfermedades (POnTE y XF-Actors) donde coordinan los trabajos de los principales equipos científicos europeos.

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