La escasez de precipitaciones de los últimos meses del año anterior, que se mantuvo a lo largo de las primeras semanas de 2017, se interrumpió en febrero con un fuerte temporal acompañado de lluvias, que persistieron durante el mes de marzo, con medias superiores a lo normal para este mes. Poco duraría esta tendencia, ya que abril fue extraordinariamente seco, así como ocurrió el resto del año, salvo diciembre, que volvió a dejarnos precipitaciones con valores cercanos a lo normal.

La escasez de precipitaciones de los últimos meses del año anterior, que se mantuvo a lo largo de las primeras semanas de 2017, se interrumpió en febrero con un fuerte temporal acompañado de lluvias, que persistieron durante el mes de marzo, con medias superiores a lo normal para este mes. Poco duraría esta tendencia, ya que abril fue extraordinariamente seco, así como ocurrió el resto del año, salvo diciembre, que volvió a dejarnos precipitaciones con valores cercanos a lo normal.

En cuanto a la temperatura, excepto enero, en que se registraron en alguna zona de Galicia temperaturas inferiores a -10º C, los primeros meses en general fueron más cálidos de lo normal, con temperaturas superiores a la media en las series históricas en la mayor parte de las comarcas. Se continuó con temperaturas superiores a lo habitual hasta septiembre, en que se produjo un bajón drástico, con valores claramente por debajo de lo esperado, tendencia que se vio nuevamente truncada durante el mes de octubre. En este mes el termómetro llegó a marcar el día 15 valores máximos absolutos en la serie histórica en algunas zonas de la costa de Lugo. Noviembre nos dejó de nuevo temperaturas por debajo de las normales y diciembre se mantuvo en las habituales.

Como dato relevante, debido a los efectos catastróficos causados sobre algunos cultivos en determinadas zonas de Galicia, fundamentalmente en viñedo, hay que destacar la llegada repentina de una masa de aire polar marítimo asociada a un sistema frontal durante la noche del 21 de marzo, lo que hizo que las temperaturas bajaran bruscamente en la madrugada del día siguiente, descendiendo la cota de nieve en torno a los 500 metros entre el mediodía del 22 y la tarde del 23. Esta situación provocó fuertes heladas en amplias zonas, dejando grandes siniestros sobre todo en plantaciones de uva de vinificación y patata temprana.

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