Desde su aparición en 2010, la cochinilla blanca, Aulacaspis tubercularis Newstead (Hemiptera: Diaspididae), se ha convertido en la principal plaga del cultivo del mango en el sur de España. Este insecto provoca importantes daños estéticos en fruto causando pérdidas de cosecha de hasta el 40% en algunas variedades tardías cultivadas en ecológico. Actualmente su control es complicado debido a la baja eficacia de los escasos productos fitosanitarios autorizados y a la ausencia de alternativas biológicas y tecnológicas. En este trabajo se exponen los principales resultados obtenidos en estudios realizados durante varios años en Andalucía con el fin de establecer las bases para el manejo sostenible de esta plaga clave.

Andalucía es la principal región productora de mango de Europa continental, con una superficie regular de más de 5.000 ha y una producción cercana a las 30.400 t en 2022 (Junta de Andalucía, 2023). La mayor parte de la producción se concentra en la comarca de La Axarquía y está principalmente orientada al consumo en fresco y a la exportación a distintos mercados europeos (Portugal, Francia y Alemania), donde el mango español es muy apreciado por su cercanía y excelente calidad organoléptica y nutricional frente a los importados de terceros países (Hermoso y col., 2018).

Hasta hace pocos años, la lejanía de nuestro país respecto a otras zonas productoras de mango había mantenido este cultivo libre de plagas importantes (Boyero y col., 2017). Sin embargo, en la última década se han introducido y establecido varias plagas exóticas, probablemente favorecidas por el aumento del comercio de material vegetal destinado al establecimiento de nuevas plantaciones, por la importación extracomunitaria de fruta subtropical y por el cambio climático (del Pino y col., 2023b).

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