En este trabajo se presenta una breve revisión sobre la evolución y el estado actual del mal de Panamá en las plataneras de Canarias. Se describen las diferentes razas del patógeno y se discute resumidamente la situación taxonómica actual de Fusarium oxysporum f. sp. cubense raza subtropical 4 (Foc-RST4), agente causal de la enfermedad en el archipiélago. Asimismo, se presentan los resultados del análisis de la biodiversidad de diferentes microorganismos no patógenos y potencialmente biocontroladores. En concreto se analizaron especies endófitas de Fusarium no patógenas, especies de Trichoderma presentes en suelo y hongos micorrícicos asociadas a las raíces de la platanera. Producto de este trabajo, se identificaron doce especies de Fusarium, destacando F. joanfreemaniae por presentar la mayor frecuencia de aislamiento en las plantas sanas y la segunda (después de F. phialophorum) en las plantas con síntoma. Respecto a Trichoderma, se observó una alta diversidad en suelo.  Trichoderma virens y T. aff. harzianum fueron las más abundantes, mientras que T. atroviride y T. longibrachiatum presentaron la mayor actividad antifúngica in vitro frente a Foc-RST4. Finalmente, se detectaron cuatro especies de hongos micorrícicos, siendo Glomus sinuosum y Rhizophagus irregularis las predominantes.

Fusarium es un hongo filamentoso cosmopolita y diverso, destacándose la especie Fusarium oxysporum por su impacto en los cultivos. A diferencia de otras especies del género, F. oxysporum tiene especificidad por sus hospedantes, lo que ha llevado a identificar más de 120 formae speciales, entre ellas F. oxysporum f. sp. cubense (Foc), causante del mal de Panamá en el plátano (Ploetz, 2015).

Este patógeno produce tres tipos de conidias: a) Microconidias, de forma ovalada (5-7 x 2,5-3 μm), se forman en diversas condiciones y constituyen la estructura más común en las plantas infectadas; b) Macroconidias, con forma de medialuna (22-36 x 4-5 μm) y septadas (cuatro a ocho células), se desarrollan en esporodoquios y se producen con frecuencia en la superficie de plantas infectadas; y c) Clamidosporas, de forma circular (9 x 7 μm) y paredes gruesas, capaces de permanecer latentes hasta treinta años en restos vegetales o en el suelo (Stover, 1962; Ploetz, 2006).

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