El Instituto Canario de Investigaciones Agrarias ha iniciado los contactos con el Centro de Investigación y Educación Tropical de la Universidad de Florida para poner en marcha un proyecto de control biológico clásico con la introducción de Pseudaphycus utilis, un parasitoide de la cochinilla del aguacate, Nipaecoccus nipae, que en menos de un año logró la supresión de esta plaga en Hawái.
El aumento de la superficie cultivada de aguacate en Canarias y sus condiciones climáticas han favorecido la expansión de N. nipae, que se ha convertido en la actualidad en la plaga más problemática en el archipiélago. En 2016 se detectaron en Tenerife los primeros focos relevantes de la cochinilla, cuya presencia se ha expandido posteriormente a otras islas como La Gomera, La Palma y Gran Canaria. Se trata de una especie altamente polífaga, con capacidad para alimentarse de especies pertenecientes a 119 géneros distribuidos en 51 familias botánicas. A diferencia de otras especies del género que han sido ampliamente estudiadas, la biología y ecología de N. nipae son poco conocidas; antes de los años 70, no se consideraba una amenaza económica significativa. Sin embargo, desde entonces ha emergido como una plaga importante en diversas regiones.
Desde el inicio del problema, el ICIA, junto al Cabildo de Tenerife, ASGUACAN (Asociación de Organizadores de Productores de Aguacate de Canarias) y la Dirección General de Agricultura del Gobierno de Canarias, ha desarrollado ensayos para definir una estrategia eficaz de control químico en aguacate. Se han evaluado productos de síntesis, biorracionales y, más recientemente, fitosanitarios sistémicos de última generación, en el marco del manejo integrado de plagas. “Pese a los avances alcanzados tras numerosos ensayos de semicampo y campo, el control químico de N. nipae continúa siendo difícil, dado que se trata de formulaciones de acción por contacto y el resultado depende mucho de la calidad de las aplicaciones y la altura de los árboles”, reconoce Estrella Hernández-Suárez, de la Unidad de Protección Vegetal del ICIA, que el 14 de mayo participó en el Encuentro Internacional Phytoma Innovaciones y Retos en Sanidad Vegetal de Frutales Subtropicales, celebrado en el Salón de Actos de TROPS (Vélez-Málaga).
En 1922, 49 adultos de Pseudaphycus utilis fueron introducidos desde México en Hawái, donde lograron establecerse y reducir significativamente las poblaciones de Nipaecoccus nipae
En 1922, 49 adultos de P. utilis fueron introducidos desde México en Hawái, donde lograron establecerse y reducir significativamente las poblaciones de la plaga, especialmente en cocoteros. Su especificidad y capacidad de búsqueda en ambientes insulares facilitaron el éxito del programa de control biológico, considerado uno de los casos emblemáticos en el Pacífico por la sostenibilidad y permanencia del control logrado. Ahora, según avanzó la entomóloga en el Encuentro, el ICIA ha contactado con la Universidad de Florida para plantear una posible colaboración y emprender un proyecto similar al del archipiélago del Pacífico mediante la importación del parasitoide.
Investigadores del instituto canario han estudiado la entomofauna presente en Canarias asociada a esta plaga, que es escasa y poco efectiva. También se han realizado ensayos con organismos disponibles comercialmente, como los depredadores Cryptolaemus montrouzieri y Chrysoperla carnea, o los parasitoides Acerophagus angustifrons y Anangyrus vladimiri. Además, está estudiando la conservación del amplio complejo de crisopas verdes presente en los cultivos de aguacate canarios mediante la incorporación de cubiertas vegetales. El año pasado, en colaboración con ASGUACAN, se iniciaron experiencias en campo de liberación inundativa de C. carnea, que actualmente siguen en curso, con el objetivo de optimizar su sincronización con los focos de infestación de la cochinilla. “De momento, la limitada efectividad de los enemigos naturales locales hace necesario seguir explorando estrategias de control biológico, como la liberación de C. carnea, o la posibilidad de iniciar el programa de control biológico clásico mediante la importación del parasitoide P. utilis”, expuso Hernández-Suárez, que como ponente también colabora con el último número de la revista Phytoma con un artículo sobre N. nipae.

