Más de 250 personas asistieron al acto de entrega de premios que la fundación FPIA del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Levante celebra cada año. El proyecto RECREATE, el Juzgado Privativo de Aguas de Orihuela y José Miguel Ferrer han sido los galardonados en la undécima edición de estos premios.
El acto del COIAL contó con la presencia de representantes de entidades e instituciones de ámbito local, autonómico y nacional de los sectores agroalimentario, ambiental y biotecnológico.
Premio Innovación: Proyecto RECREATE de Grupo Calagua. El COIAL ha premiado este proyecto por su tecnología disruptiva, que transforma las depuradoras en auténticas “biofactorías” de generación de recursos. Este sistema recupera energía y nutrientes clave —como fósforo y nitrógeno— de las aguas residuales, y obtiene además agua para riego y un biosólido seguro”. El decano de los ingenieros agrónomos, Ximo Aguilella, destacó el papel transformador de la innovación: “El proyecto premiado ilustra cómo se puede llegar a gestionar el agua". Al respecto ha señalado que "tenemos que apostar por la incorporación de todas las tecnologías de ahorro y de movilización de nuevos recursos, pero sin renunciar a ninguna fuente”.
Premio Iniciativa y Desarrollo: Juzgado Privativo de Aguas de Orihuela. Con 750 años de historia, se trata de una de las instituciones de gestión del agua más antiguas de Europa. Ha sido reconocido en los FPIA por su papel pionero en la gestión sostenible del agua. Aguilella destacó la capacidad “de autogobierno y de autogestión, de resolver sus problemas sin espera a que nadie venga a hacerlo por ellos que tiene una institución que sigue vigente después de más de siete siglos. Sus miembros se creen capaces, asumen la responsabilidad y la ejercen”.
Premio Excelencia Profesional: José Miguel Ferrer. Doctor ingeniero agrónomo con una trayectoria de más de cuatro décadas dedicada al servicio público, la docencia universitaria, la investigación y la divulgación, el decano se refirió a Ferrer como el “orfebre artífice de nuestro actual sistema agroalimentario”, y destacó “su rigor y su capacidad para dirigirse, preguntar, escuchar y mostrar empatía para ponderar e implantar las mejores soluciones”.
El proyecto RECREATE, el Juzgado Privativo de Aguas de Orihuela y José Miguel Ferrer, premios FPIA 2025
Aguilella abordó en su discurso diferentes cuestiones relacionadas con el ámbito de la ingeniería agronómica, que no es ajena a los efectos de las nuevas tecnologías en el tejido productivo y en nuestro día a día. “Estamos ante un cambio de efectos prácticamente inimaginables por la aparición de tecnologías disruptivas que están cambiando todo lo aprendido”, señaló.
Para el decano, que estableció una comparación entre “aquellas empresas —o incluso estados— que invierten miles de millones en IA, big data, biotecnología y tecnologías de las que todavía no nos cuentan lo suficiente”, este contraste evidencia que Europa “ha dejado de tener iniciativa y ha preferido regular antes que crear. No sé cómo seremos capaces de reaccionar, entre otras cosas, porque Europa es la dimensión que necesitamos para afrontar el futuro y las soluciones que requerimos”.
“La soberanía alimentaria es un activo crítico”, afirmó Aguilella, quien recordó que es necesario disponer de un sistema agroalimentario viable porque este, además, sostiene los biosistemas que configuran paisaje e identidad, actúan como infraestructuras de protección frente al cambio climático, gestionan residuos, hacen de filtros verdes y generan energía. “¿No querían multifuncionalidad? Aquí la tienen”.
“El agua, la sanidad vegetal y las inversiones de la PAC son irrenunciables. No podemos permitir que el segundo pilar, el que promociona el desarrollo rural, la inversión y la modernización de industria e infraestructuras productivas se dinamite por quienes no entienden lo que significa alimentar a un continente. La soberanía alimentaria no es un lujo: es lo único que nos garantiza ser libres”, advirtió Aguilella, para quien “la paz no la controlan ni la inteligencia artificial ni la tecnología, y mucho menos la fuerza: la garantiza la comida segura. Nuestra obligación es defender, con rigor, un modelo que combine producción y sostenibilidad para asegurar alimentos seguros y accesibles para todos”.
En el discurso del decano no faltó la referencia a la catástrofe de la dana, tanto de apoyo a los afectados como para subrayar las dimensiones de una inundación histórica y recordar que el coste de vivir en unas ricas llanuras aluviales es tener que afrontar episodios extremos que, cada vez con mayor frecuencia, se ven acelerados por los procesos que alimentan el cambio climático. “El clima mediterráneo es espasmódico y cambiante, y en esta ocasión se ha revuelto cruel, exacerbado con un planeta que vive mirando al corto plazo”. En ese contexto, anunció la inminente publicación del informe del COIAL Situación vivida, lecciones aprendidas y líneas de trabajo, que aborda la gestión del riesgo biológico, los residuos, las infraestructuras y la restauración de los biosistemas. También de los riesgos emergentes y la vulnerabilidad estructural, la gobernanza y la coordinación. “No podemos frenar una naturaleza desbocada, pero sí estar preparados para minimizar sus catastróficos efectos”.
Este año, el COIAL se ha convertido en la primera Entidad Colaboradora de Certificación registrada y primer ente habilitado de la Generalitat Valenciana, un hito que agilizará las autorizaciones ambientales integradas. Según Aguilella, “es un orgullo estar tan implicados en todos los procesos de simplificación administrativa. Hemos tenido una gran respuesta por parte de la administración autonómica”.
