Una de las vías evolutivas para permitir la supervivencia de organismos multicelulares frente a las infecciones microbianas consiste en la producción endógena de diversos péptidos con actividad antimicrobiana. Recientemente, péptidos con actividad directa antibacteriana (especialmente sobre bacterias Gram negativas) y antifúngica, han sido descubiertos.

Función 

El sistema de inmunidad innata se basa en el reconocimiento  de patrones moleculares comunes -generalmente  inespecíficos- de un importante número  de patógenos. Estos patrones moleculares son  producto del metabolismo microbiano, y son esenciales  para la supervivencia o el mantenimiento  de la patogenicidad del microorganismo. 

El reconocimiento por parte del sistema de inmunidad  innata del "invasor" y la destrucción de  los patógenos requiere que los patrones moleculares  sean totalmente diferentes a los antígenos del  receptor, que es la base para diferenciar entre "propio"  y "extraño".

Algunos de los patrones moleculares  reconocidos por el sistema de inmunidad  innata son los siguientes: 

- LPS - Lipopolisacárido (Bacterias Gram-negativas) 

- Manosa, Fucosa y otros carbohidratos (mananos,  pared celular de levaduras) 

- Ácido Tecoico (asociado al peptidoglucano de  la pared celular de las bacterias Gram-negativas) 

- N-Formil péptidos 

Los péptidos antimicrobianos, como parte del  sistema de inmunidad innata de los organismos,  permiten una respuesta inmediata a procesos infecciosos.  Por la función de los péptidos antimicrobianos  en el organismo, estos pueden ser producidos  constitutivamente (neutrófilos) o en respuesta  a la detección de la presencia de componentes  de material bacteriano como lipopolisacáridos  (endotoxinas, LPS) en el caso de presencia de  infección. 

Mecanismo de acción 

La hipótesis más aceptada sobre el mecanismo de  acción de los péptidos antimicrobianos se basa en  su capacidad de adherirse a la membrana citoplasmática  y de formar poros trans membrana. La formación  de los poros trans membrana es muy selectiva  y ocurre sólo en la célula microbiana, no en  las células del receptor.

Esto es debido a ciertos  factores como la presencia de un alto número de  fosfolípidos aniónicos en las membranas celulares  de microorganismos, comparado con el alto porcentaje  de fosfolípidos neutros y colesterol en la  membrana de la célula eucariota y por la presencia  de un intenso gradiente de potencial eléctrico en la  membrana bacteriana. 

Una vez formados los canales, dos mecanismos  explican la posterior muerte de la bacteria: 

1) Un mecanismo químico, que consiste en la pérdida  de energía y la formación de un gradiente  iónico a través de la membrana dañada, y 

2) Un mecanismo bioquímico, consistente en la  entrada de concentraciones importantes de péptidos  antimicrobianos en la célula que se enlazan  a moléculas intracelulares, cuya composición  es desconocida y causan una alteración  profunda del metabolismo celular. 

Distribución en la naturaleza 

Los péptidos antimicrobianos se encuentran en la  naturaleza en todos los niveles de la escala evolutiva:  en plantas, insectos y mamíferos (incluyendo  al hombre). Este tipo de bio-moléculas peptídicas  han sido aisladas y caracterizadas en tejidos que  están en contacto con el ambiente exterior y, por lo  tanto, con riesgo de infección por patógenos. 

Plantas 

Se han descubierto múltiples péptidos antimicrobianos  en una gran variedad de plantas, desde plantas  de interés agronómico a ornamental (Tabla 1),  y se encuentran normalmente en las semillas. La  característica común de los diferentes tipos y familias  de péptidos antimicrobianos es la función de  defender a la planta de la agresión de patógenos. 

Muchos de los péptidos aislados y caracterizados  en plantas son ricos en cisteína y presentan  en su estructura cuatro puentes disulfuro, y tienen  actividad antimicrobiana y citotóxica. Esta familia  de péptidos se conoce como alfa, beta y gamma tioninas. 

Tienen una elevada actividad antifúngica y  una baja o nula actividad antibacteriana.  Otras familias de péptidos antimicrobianos en  plantas descriptas en la literatura presentan una estructura  cíclica (Ciclotidos), que presenta tres puentes  disulfuro y tienen actividad antibacteriana específica  respecto a las bacterias gram positivas y  actividad antiviral. De acuerdo con Daly y col., los  Ciclotidos son capaces de inhibir la replicación del  virus de la inmunodeficiencia adquirida (SIDA). 

Los péptidos antimicrobianos con 2 y 3 puentes  disulfuros en su estructura han sido también  descritos en plantas. Este tipo de péptidos tienen la  capacidad de unirse a la quitina, a polisacáridos y  se encuentran presentes en muchos hongos patógenos. 

Insectos 

Al igual que en las plantas, los péptidos antimicrobianos  en insectos son parte del sistema de inmunidad  innata. Los péptidos antimicrobianos de  Drosophila melanogaster han sido los más estudiados  por haberse secuenciado su genoma. Está  ampliamente demostrado que los péptidos antimicrobianos  se generan principalmente en el cuerpo  graso y son secretados en la hemolinfa. En Drosophila,  la respuesta inmunológica a través de la  secreción de péptidos antimicrobianos es altamente  específica. La inyección de varios microorganismos  produce una expresión diferencial de los genes codificadores  de los péptidos antibacterianos y antifúngicos. 

En Drosophila han sido descritas dos  vías específicas que son responsables de la expresión  de los péptidos antifúngicos y antibacterianos:  TOLL e IMD, respectivamente.  Muchos de los péptidos antimicrobianos encontrados  en los insectos son cecropinas y defensinas. 

Las defensinas se encuentran también en mamíferos.  Las defensinas de insectos se caracterizan  por estar constituidas por una hélice alfa y una estructura  beta planar anfipática y catiónica, estabilizada  por tres puentes disulfuros. Esta estructura se  repite en muchas defensinas de plantas, insectos y  otros invertebrados. Estudios realizados con resonancia  magnética nuclear muestran que las defensinas  de insectos y las gama-tioninas de ciertas  plantas (trigo y endosperma de cebada) tienen una  estructura tridimensional similar, que indicarían un  origen genético común.  Las 3-cecropinas tienen un segmento anfipático  N-Terminal y un segmento hidrofóbico C-Terminal. 

En solución, estos péptidos pierden su estructura  y adquieren la conformación de hélice alfa  con carácter anfipático cuando se insertan dentro  de la estructura de la membrana celular microbiana.  Las cecropinas presentan actividad lítica, citotóxica  y actividad antibacteriana respecto a múltiples  bacterias Gram positiva y negativa. 

Mamíferos 

Las defensinas encontradas en mamíferos tienen  características estructurales diferentes a las encontradas  en plantas e insectos. Las defensinas de  mamíferos son péptidos con estructura beta-planar  constituida entre 29 y 40 aminoácidos y tres enlaces  intramoleculares por puentes disulfuro. Las alfa  y beta defensinas difieren en la posición y conexión  de los seis residuos de cisteína. 

Las protegrinas son miembros de una familia  de cinco péptidos catiónicos antimicrobianos  ricos en cisteína. Las protegrinas tienen dos puentes  disulfuro paralelos que estabilizan la estructura  beta-sheet. Son sintetizados por un precursor  de dominio de catelicidina y tienen un pequeño tamaño  (menos de 2 Kda). El mecanismo de acción  propuesto consiste en la formación de oligómeros  que destruyen la integridad de la membrana microbiana. 

Aplicaciones 

Se han descrito varias aplicaciones de los péptidos  antimicrobianos. En los últimos años, en el campo  de la protección vegetal se han presentado numerosas  patentes europeas y norteamericanas sobre  la aplicación de péptidos antimicrobianos en el control  de patógenos de plantas. Estos péptidos han  sido obtenidos mediante la transformación de bacterias,  células de levadura, células de plantas o plantas enteras empleando uno o más vectores recombinantes. 

De esta forma se consigue elevados niveles  de expresión de péptidos antimicrobianos que  han sido efectivos, tanto in vitro como in vivo respecto  a diversos patógenos de plantas (hongos y  bacterias Gram negativas). Se ha demostrado que  los péptidos antimicrobianos pueden ser útiles tanto  en protección de cultivos (hongos y bacterias)  como en postcosecha.  Una aplicación interesante de los péptidos antimicrobianos  es la obtención mediante ingeniería  genética de variantes de mosquitos resistentes  a la malaria.

Los mosquitos que transportan el vector  de la malaria incrementan el nivel local y sistémico  de defensinas en el intestino después de  la alimentación de sangre infectada con Plasmodium  berghei. Algunas variantes genéticamente  seleccionadas de mosquitos no permiten la supervivencia  y el desarrollo del parásito, que es destruido  en el intestino o es encapsulado o reabsorbido. 

Conclusiones 

Hace más de 20 años Steiner y otros investigadores  describieron los primeros péptidos antimicrobianos,  específicamente, las cecropinas en la pupa  del gusano de seda. Desde entonces, y especialmente  en los últimos tres años, el número de péptidos  antimicrobianos descritos han crecido de forma  exponencial, actualmente más de 800 péptidos  antimicrobianos han sido descritos y catalogados. 

El conocimiento sobre los péptidos antimicrobianos  se ha incrementado en los últimos años: al  principio sólo se encontraron en ciertos órganos de  insectos y anfibios, pero ahora se sabe que se encuentran  en órganos de otras especies (desde plantas  a humanos). Además, se sabe que ciertas familias  de péptidos antimicrobianos han sido encontrados  en organismo de diferente nivel filogenético  (por ejemplo las tioninas están presentes en plantas  e insectos y las cecropinas se encuentran en insectos  y mamíferos).

También se conoce que los  péptidos antimicrobianos no sólo tienen actividad  antibacteriana sino que en algunos casos presentan  actividad antifúngica.  Los péptidos antimicrobianos son producidos  constitutivamente o secretados en respuesta a una  infección o lesión. Su actividad específica está relacionada  con su estructura. Los péptidos antimicrobianos  endógenos son moléculas catiónicas que  contienen aminoácidos como arginina, lisina o histidina  en su estructura.

Muchos de estos péptidos  presentan puentes disulfuro que estabilizan en su  estructura las cadenas beta-sheet. Estos enlaces  son esenciales para los péptidos antimicrobianos,  ya que permiten la actividad en las condiciones  de salinidad extracelular.  En la última década se ha desarrollado un número  creciente de estudios sobre la caracterización,  secuencia, estructura y mecanismos de acción de  los péptidos antimicrobianos y su aplicación en el  ámbito agrícola. BIOIBÉRICA ha descubierto biomoléculas  (péptidos caracterizados) como el P-370,  que tiene una elevada actividad y gran selectividad  antimicrobiana respecto a patógenos de plantas. 

 

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