El etileno (C2H4), como hormona vegetal, regula un gran número de procesos fisiológicos en las plantas, sólo o en combinación con otras hormonas. Entre los procesos fisiológicos que regula están la maduración de los frutos, la abscisión de hojas y frutos, la pérdida del color verde (desverdización) y los procesos relacionados con el estrés y la senescencia, por lo que juega un papel clave en la vida poscosecha de la mayoría de los productos hortofrutícolas (SALTVEIT 1999). Es por ello que tiene un gran interés conocer en profundidad el mecanismo de acción de esta hormona y los procesos que regula (BARRY y GIOVANNONI 2007). El etileno dentro de las células vegetales, se forma a partir del aminoácido metionina, debido a su bajo peso molecular, es una molécula gaseosa, por lo que una vez producido puede difundirse a través de los tejidos hacia la atmósfera que rodea al producto (Figura 1), de forma que los propios frutos pueden ser fuentes de etileno para otros que estén a su alrededor (WANG y col. 2002).