El descenso de la biodiversidad en el olivar, debido a las prácticas aplicadas, ha generado el detrimento de diversos servicios ecosistémicos como el control natural de plagas. Diferentes estudios han puesto de manifiesto que la conservación y manejo de infraestructuras ecológicas, como las cubiertas vegetales, pueden ser una de las claves para restaurar este servicio, al proporcionar a los enemigos naturales de las plagas recursos como alimento, refugio, huéspedes alternativos y lugares de ovoposición. Sin embargo, es crucial identificar la biodiversidad que produce los efectos deseados o biodiversidad funcional. Así, los estudios van encaminados a conocer las relaciones específicas entre las  especies vegetales, los fitófagos y los enemigos naturales.

El descenso de la biodiversidad en el olivar, debido a las prácticas aplicadas, ha generado el detrimento de diversos servicios ecosistémicos como el control natural de plagas. Diferentes estudios han puesto de manifiesto que la conservación y manejo de infraestructuras ecológicas, como las cubiertas vegetales, pueden ser una de las claves para restaurar este servicio, al proporcionar a los enemigos naturales de las plagas recursos como alimento, refugio, huéspedes alternativos y lugares de ovoposición. Sin embargo, es crucial identificar la biodiversidad que produce los efectos deseados o biodiversidad funcional. Así, los estudios van encaminados a conocer las relaciones específicas entre las  especies vegetales, los fitófagos y los enemigos naturales.

En el olivar, como en otros agroecosistemas, la utilización de una agricultura intensiva ha creado problemas, algunos derivados de la pérdida de biodiversidad. Por ello, desde la Unión Europea se están implantando políticas agro-ambientales con el objetivo de incrementar la biodiversidad y fomentar los servicios ecosistémicos que esta proporciona, sin poner en riesgo la producción. Esto permitirá incrementar la sostenibilidad del cultivo (Tschumi y col., 2014).

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