La calidad de un producto es un compendio de propiedades inherentes a ese producto que le confieren capacidad para satisfacer necesidades implícitas o explícitas; es decir, del cumplimiento de unos requisitos de calidad. En el caso de la aceituna, es obvio que cualquier agente que produzca directa o indirectamente una alteración de sus componentes naturales influye negativamente en la calidad del aceite de oliva  obtenido. Por ello, y entre otras cuestiones, mantener el cultivo en un adecuado estado fitosanitario es muy importante para el mantenimiento y/o la mejora de la calidad del producto final.

En este último aspecto, una de las plagas del olivar que más puede afectar a la calidad final del aceite de oliva elaborado – tanto en sus características físico químicas como organolépticas - es la mosca del olivo, cuestión sobre la que se centra esta comunicación, y que se ciñe al territorio de la comarca jienense de Sierra Mágina.

Emplazada en la parte central de la zona sur de la provincia de Jaén, la comarca de Sierra Mágina, y en particular sus olivares, se sitúan en el entorno del Parque Natural del mismo nombre, conformado por un macizo montañoso de una gran riqueza y belleza natural, y donde se ubica el techo de la provincia, el Pico Mágina, con 2.167 metros de altitud.

Constituyen la zona de producción los olivares ubicados en los términos municipales de Albanchez de Mágina, Bedmar-Garcíez, Bélmez de la Moraleda, Cabra del Santo Cristo, Cambil-Arbuniel, Campillo de Arenas, Cárcheles (Cárchel y Carchelejo), La Guardia de Jaén, Huelma-Solera, Jimena, Jódar, Larva, Mancha Real, Pegalajar y Torres, con un total de 65.878 hectáreas de olivar, de las que unas 2.925 hectáreas están dentro del Parque Natural.

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