Los tratamientos fitosanitarios en ámbitos distintos al de la agricultura van destinados a controlar las plagas, enfermedades y malas hierbas cuando afectan las plantas en espacios distintos a los de la producción agrícola o forestal. Son claros ejemplos de este tipo de tratamientos los destinados al control de la procesionaria del pino en jardines, del picudo de las palmeras en paseos urbanos, de otras plagas, como las causadas por pulgones y cochinillas, y también los dirigidos a controlar insectos vectores de plagas de cuarentena.

Los tratamientos fitosanitarios en ámbitos distintos al de la agricultura van destinados a controlar las plagas, enfermedades y malas hierbas cuando afectan las plantas en espacios distintos a los de la producción agrícola o forestal. Son claros ejemplos de este tipo de tratamientos los destinados al control de la procesionaria del pino en jardines, del picudo de las palmeras en paseos urbanos, de otras plagas, como las causadas por pulgones y cochinillas, y también los dirigidos a controlar insectos vectores de plagas de cuarentena.

Sin embargo, el entorno de dichos tratamientos hace que en numerosas ocasiones acarreen riesgos específicos, con frecuencia superiores a los de la propia agricultura. Ello es muy evidente en los tratamientos de zonas urbanas de libre acceso para las personas o en las inmediaciones de edificios residenciales, particularmente cuando se trata de espacios destinados a albergar población especialmente sensible como niños, pacientes hospitalarios o ancianos.

También, con la práctica de tratamientos fitosanitarios, en dichos espacios pueden concurrir riesgos ambientales específicos como, por ejemplo, la contaminación de aguas en parques con fuentes, estanques o cursos de aguas superficiales.

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