En dos entregas se ha revisado el significado de los trips en los cultivos de nectarina y melocotonero de la Región de Murcia. En esta primera se abarca desde 1976 a 1988, en que los daños eran originados por especies autóctonas. El segundo corresponde a los treinta años de convivencia con Frankliniella occidentalis, desde 1988 a la actualidad.

Desde que empezó a cultivar la nectarina en la Región de Murcia, los trips han sido una de las principales plagas. En 1976 se iniciaron investigaciones orientadas a deslindar los daños, evaluar sus repercusiones en la cosecha y a poner a punto métodos de control. Las especies autóctonas Thrips (Taeniothrips) meridionalis, Thrips tabaci y Thrips angusticeps fueron las prevalentes hasta la llegada de Frankliniella occidentalis. La dominancia de una sobre otra variaba de unos años a otros. Estas especies solo producían daños durante la floración. El control de los trips en la vegetación espontánea contribuía de forma muy notable a reducir los daños, dado el carácter polífago de las tres especies y su asociación exclusiva a los árboles en la floración.

En Murcia, la fruticultura ha sido la base económica y social de las comarcas de las Vegas Alta y Media del río Segura desde principios del pasado siglo. Los frutales de hueso, el arraigo cultural y la especialización de los agricultores en torno al agua han sido los pilares en que se sustentó la exportación cuando la región iniciaba el desarrollo socioeconómico y la externalización, fundamentados en la agricultura.

Si Cieza se podría decir que era la capital de la fruticultura a principios de los años setenta del pasado siglo, aguas abajo del río, Molina de Segura era la capital de la conserva; mientras, Abarán adquiría fama por su ímpetu y vocación exportadora. Este consorcio indisoluble que conformaba comarcas y ciudades con alto grado de especialización colocaba a Murcia en lo más alto del ranking frutícola nacional, proyectando al ámbito internacional las producciones de primor, y las tradicionales de media y tardía estación, a la conserva.

Casi al mismo tiempo que se hacía efectiva la tan esperada llegada del agua del Trasvase Tajo-Segura, Murcia se conformaba como Región y Comunidad Autónoma uniprovincial en el nuevo mapa nacional. Y con la llegada del agua la fruticultura se fue dispersando por la región, ampliando el calendario de producciones y de oferta comercial, al tiempo que se ampliaba el espectro de los cultivos con nuevas variedades y sistemas de producción, adaptados a las nuevas zonas con aptitud frutícola.

Y, en este contexto de permanente cambio en que se ha mantenido la fruticultura murciana (pocas regiones en el ámbito mundial exhiben una dinámica similar en la celeridad para incorporar conocimientos y tecnología a los sistemas de producción), las plagas y las enfermedades se han ido adaptando a las nuevas variedades y a los sistemas de cultivo. Paralelamente se han ido adaptando los sistemas y formas de controlarlas teniendo en cuenta aspectos medioambientales, de seguridad alimentaria y de seguridad de los trabajadores.

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