El sector fitosanitario está fuertemente comprometido con la promoción de una agricultura moderna, sostenible y competitiva. Al principio de la década de 1960, la producción media de una hectárea de maíz en España estaba entorno de 3,3 t/ha. Hoy en día, la media nacional se ha incrementado 3,5 veces, llegando a alcanzar las 11,5 t/ha. Este incremento no podría haberse conseguido sin la innovación soportada en el desarrollo de tecnologías y técnicas aplicadas al campo: la producción de mejores semillas; las prácticas agronómicas en el manejo de los cultivos; la gestión y optimización del agua de riego; la fertilización; el control de plagas y enfermedades, entre otras.

Los productos fitosanitarios, las medicinas de las plantas, protegen los cultivos de las plagas y enfermedades que los amenazan, y juegan un papel clave para garantizar una producción suficiente de alimentos sanos, seguros y asequibles para todos. Según el Consejo para la Ciencia Agrícola y la Tecnología, dependiendo del cultivo se estima que las plagas y enfermedades son responsables de pérdidas en los cultivos, a nivel mundial, que oscilan del 25 al 50% o más. Las malas hierbas producen las mayores pérdidas potenciales (34%), seguidos por las plagas (16%) y los patógenos (14%).      

Las cada día mayores restricciones fitosanitarias provocan una falta de disponibilidad de soluciones que protejan los cultivos y por extensión nuestra agricultura pierde competitividad. En nuestro país, cultivos tan representativos como la vid, el tomate y los cítricos se están viendo seriamente afectados.

La agricultura española es una de las más diversificadas en la Unión Europea con más de 30 clases de frutales, 40 de hortícolas y más de 100 cultivos menores. Cada cultivo puede soportar 10 patógenos diferentes, algunos con varios ciclos durante la misma campaña.  Por otro lado, los Comités de resistencias a herbicidas (HRAC), a fungicidas (FRAC) y a Insecticidas (IRAC) recomiendan disponer de al menos 3 productos con diferentes modos de acción por problema para evitar la generación de resistencias. Por tanto, necesitamos disponer de una amplia gama de productos fitosanitarios para proteger nuestros cultivos.

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