El crecimiento y desarrollo de especies solanáceas hortícolas es limitado tempranamente por la mortandad de plántulas, luego por la pudrición de raíces y más tarde por la ocurrencia de tizones foliares. El uso de Pseudomonas fluorescens (Pf) resulta una táctica interesante dentro de las estrategias para el manejo integrado de la sanidad, que garantizan la producción de alimentos inocuos y el cuidado del medio ambiente. Las bacterias Pf han sido ampliamente estudiadas como agentes biocontroladores (AB) de patógenos y promotores de crecimiento (PGPR) de plantas.

Se estudiaron un grupo de cepas de Pf como antagonistas de Phytophthora infestans (pseudohongo responsable del Tizón Tardío de la Papa) y se analizó la compatibilidad de estos microorganismos con un listado de fungicidas comúnmente utilizados en este cultivo. Un grupo de Pf mostró en promedio 40% de capacidad antagónica, no siendo afectadas por el fungicida Fosetyl-Al pero presentando sensibilidad al Mancozeb, Macozeb+Caldo Bordelés, Mancozeb+Metalaxyl-M, Metiram, Propineb-Cymoxanil y al Sulfato de Cu pentahidratado. En tomate, pimiento y berenjena se desarrollaron curvas de imbibición para ajustar métodos de inoculación de semillas con suspensiones de Pf, estableciendo tiempos máximos de 12 horas para inoculaciones que propicien altas cantidades de estas bacterias en las semillas. En tomate, Pf de origen rizosférico fueron eficientes AB de Fusarium oxysporum y Rhizoctonia solani (causantes de la enfermedad conocida como Mal de los Almácigos o Damping-off), promoviendo además el crecimiento inicial de las plántulas e incrementando el rendimiento de cultivos comerciales conducidos en invernaderos. Se evaluó también como la disponibilidad hídrica afecta la actividad PGPR de Pf, determinando que restricciones hídricas de 50 y 25 % de capacidad de campo afectaron la actividad de Pf como promotora de la emergencia de plántulas.

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