El psílido de la papa o del tomate es una plaga disruptiva en el cultivo de tomate producido en invernadero, ya que una vez detectada la mayoría de los productores inician programas de aplicaciones incompatibles con el control biológico o polinizadores. Por otra parte, la alternativa para su manejo como control físico, monitoreo intenso, prácticas como el deshoje en focos y el uso de enemigos naturales generalista el mírido Dicyphus hesperus y el parasitoide Tamarixia triozae ha mostrado un efecto aditivo en la supresión de poblaciones de psílido. El uso de otras estrategias como hongos entomopatógenos y el desarrollo de plantas resistentes a la enfermedad son revisadas y en su futuro pueden ser estrategias importantes en lugares donde no se pueda usar los agentes entomófagos aquí descritos.    

 

El psílido de la papa, Bactericera cockerelli (Šulc) (Hemiptera: Triozidae), es una de las principales plagas de tomate y pimiento en invernadero en regiones de Norteamérica (Liu y Trumble, 2004). Esta especie es capaz de producir daño directo a la planta por succión de savia del floema y consecuente debilitamiento de la misma. Sin embargo, el daño más importante es debido a los desórdenes fisiológicos ocasionado por bacterias y virus. B. cockerelli es capaz de transmitir el patógeno bacteriano Candidatus Liberibacter solanacearum haplotipos A y B, los cuales son responsables de la enfermedad conocida como punta morada de la papa o permanente del tomate (Liefting y col., 2008). Trabajos realizados para evaluar la capacidad de B. cockerelli para transmitir Lso a zanahorias, éste fallo, ya que de doscientas plantas expuestas solo en tres se confirmó la presencia de Lso (Munyaneza y col., 2016).

Comprar revista Phytoma 314 – Diciembre 2019