Tuta absoluta se detecta por primera vez en España en 2006, extendiéndose con una extraordinaria rapidez. Tras provocar cuantiosos daños durante los primeros años, su incidencia se reduce drásticamente con el establecimiento de estrategias integradas, especialmente a partir de 2009. Sin embargo, desde 2016 comienzan a detectarse problemas que, aunque puntuales, van haciéndose más frecuentes con los años. Conocer bien la biología y etología de la plaga es básico para establecer las estrategias de manejo más eficaces y mejor adaptadas a cada situación.

La adopción de medidas mancomunadas para reducir la presión general de la plaga en la comarca, las medidas de prevención en las parcelas y la adecuada integración de herramientas biológicas, tecnológicas y químicas en las plantaciones, determinan el éxito en el manejo de esta peligrosa plaga.

La primera referencia de Tuta en España data de 2006, en la provincia de Castellón. En verano de 2007 se detectan las primeras capturas en trampas en la Región de Murcia y a principios de otoño de ese mismo año conocemos ya el devastador efecto de la plaga sobre una plantación de Águilas. Durante 2008 se produce una gran expansión de la plaga a lo largo de toda la península y su introducción en los territorios insulares, primero de las islas Baleares y posteriormente Canarias.

Esta extraordinaria y rápida expansión de la plaga se debe a varios factores. A corta y media distancia puede desplazarse a través de las corrientes de aire, cuyo éxito se ve favorecido por los elevados niveles poblacionales que llegan a alcanzarse, junto a la presencia muy generalizada de plantas huéspedes, tanto tomate como otros secundarios que incluyen patata, berenjena y solanáceas silvestres, con especial importancia de hierbamora Solanum nigrum.

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