La bacteria Xylella fastidiosa se transmite entre plantas por medio de insectos vectores; el buen conocimiento del desarrollo de las poblaciones de estos puede facilitar una regulación adecuada de la expansión de la bacteria. Y un aspecto fundamental a considerar actualmente es la posibilidad de ejercer un sistema de control biológico de estos insectos, para lo cual se evidencia como necesario determinar qué agentes de control biológico pueden detectarse en el campo y cómo pueden incidir sobre los vectores de la bacteria. En la actualidad se conocen algunos enemigos naturales del principal vector de X. fastidiosa, el insecto afrofórido Philaenus spumarius; tanto depredadores como parasitoides de sus fases de desarrollo de huevo y adulto. Pero poco se sabe de algún enemigo natural que actúe sobre las ninfas del insecto, que están protegidas por la espuma que ellas mismas producen. Por ello, parece interesante determinar el efecto protector real de dicha espuma, que pueda interferir en la acción de esos enemigos naturales, lo cual es el objetivo principal del trabajo que aquí se presenta.

 

Xylella fastidiosa Wells y col., 1987 es una bacteria fitopatógena causante de graves enfermedades en diversos cultivos, tales como almendro, olivo, vid y cítricos. Aunque esta bacteria ya era conocida en el continente americano desde el siglo XIX (Sicard y col., 2018), no fue hasta 2013 cuando se encontró en Europa, concretamente en olivos de la región italiana de Apulia (Saponari y col., 2013). En España, fue detectada por primera vez en 2016, en cerezos de la Isla de Mallorca (Olmo y col., 2017), y no fue hasta 2017 cuando se encontró en la Península Ibérica, específicamente en almendros de la localidad de Guadalest (Alicante) (Morente y col., 2018). Las pérdidas que ha generado en el sector agrario este fitopatógeno desde el momento de su detección han sido elevadas, por lo que se han tomado diferentes estrategias de control que en España (al igual que en los demás países de la Unión Europea) vienen determinadas por el Reglamento de Ejecución (UE) 2020/1201. Esta bacteria vive y se multiplica en el xilema (tejido encargado del transporte de agua, sales minerales y nutrientes) de las plantas. Su transmisión se produce cuando insectos que se han alimentado de este tipo de tejidos infectados por la bacteria y la han adquirido, pasan a alimentarse a otras plantas sanas (Beitia y Tormos, 2018). En Europa, los insectos confirmados como vectores de la bacteria son hemípteros pertenecientes al suborden Cicadomorpha y a la familia Aphrophoridae: el primer vector de X. fastidiosa identificado fue Philaenus spumarius (Linnaeus) (Figura 1) y posteriormente se citaron otras dos especies, Philaenus italosignus Drosopoulos & Remane y Neophilaenus campestris (Fallen) (Morente y Fereres, 2017; Trkulja y col., 2022). Las ninfas de las especies de la familia Aphrophoridae se caracterizan por la secreción de una espuma (Figura 2) producida por las glándulas de la parte posterior del abdomen y segregadas por el ano (Cornara y col., 2018), cuya función principal es la protección y la provisión de un ambiente adecuado para su desarrollo sobre la planta (Ganassi y col., 2023). De entre los tres vectores comentados anteriormente, P. spumarius es el que realiza la transmisión de la bacteria con más eficacia (Cornara y col., 2017; Beitia y Tormos, 2018). Actualmente, se desconoce un método eficaz de control poblacional de estos vectores, aunque se usa principalmente agroquímicos y la eliminación de plantas hospedadoras susceptibles de contener estos insectos en las cubiertas vegetales (Marco-Noales y col., 2017). Encontrar estrategias adecuadas para el control de los vectores podría ayudar a regular las poblaciones de estos y, por tanto, a contener y controlar la expansión de la bacteria a otros lugares de la Península.

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