La bacteria Xylella fastidiosa es un patógeno ampliamente conocido en el continente americano desde hace más de cien años donde causa enfermedades de gran importancia en numerosos cultivos, siendo las más destacadas la enfermedad de Pierce (PD) en viñedo y la clorosis variegada en cítricos (CVC), la primera ampliamente extendida en los Estadios Unidos y la segunda en Sudamérica (Hopkins & Purcell, 2002). Su reciente detección en Europa, destacando los graves daños que está produciendo en los olivares del sur de Italia, supone una  gran amenaza para la agricultura europea. De hecho, la detección del patógeno ha ido expandiéndose llegando a Córcega, el sur de Francia, Alemania y, por último, las Islas Baleares y la península ibérica (Alicante).

La bacteria Xylella fastidiosa es un patógeno ampliamente conocido en el continente americano desde hace más de cien años donde causa enfermedades de gran importancia en numerosos cultivos, siendo las más destacadas la enfermedad de Pierce (PD) en viñedo y la clorosis variegada en cítricos (CVC), la primera ampliamente extendida en los Estadios Unidos y la segunda en Sudamérica (Hopkins & Purcell, 2002). Su reciente detección en Europa, destacando los graves daños que está produciendo en los olivares del sur de Italia, supone una  gran amenaza para la agricultura europea. De hecho, la detección del patógeno ha ido expandiéndose llegando a Córcega, el sur de Francia, Alemania y, por último, las Islas Baleares y la península ibérica (Alicante).

El modo de transmisión de la bacteria es no circulativa pero propagativa en el vector. Se adquiere por insectos que se alimentan de la savia conducida por los vasos del xilema de la planta infectada. Posteriormente, se instala y multiplica en la cutícula de la parte anterior del aparato bucal del vector, y puede ser inoculada a otras plantas susceptibles comenzando así un nuevo ciclo. De este modo,  los adultos son infectivos toda la vida mientras que las ninfas pierden la bacteria cuando mudan. En los vasos de xilema forma biofilms que terminan ocluyendo las células, restringiendo el paso del agua en la planta y dando lugar a los síntomas de la enfermedad característicos de la respuesta fisiológica de la planta al estrés hídrico.

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