La mosca Drosophila suzukii Matsumura (Diptera: Drosophilidae) es una plaga polífaga invasiva, procedente de Asia e introducida recientemente en Europa desde diferentes zonas geográficas (Calabria y col., 2012). Ha sido considerada por la European and Mediterranean Plant Protection Organisation (EPPO) como un importante riesgo fitosanitario que amenaza a la producción frutícola europea (EPPO, 2011). Actualmente, el manejo de la plaga consiste principalmente en la aplicación intensiva de insecticidas, que proporciona un control óptimo cuando se realizan tratamientos cada 5-7 días durante la época de maduración.

En España se encuentran autorizados varios formulados de piretroides (cipermetrina 10%, deltametrina 1,5%, lambda-cihalotrina 10%) y el spinosad (48%) para la lucha química contra D. suzukii. Desafortunadamente, los riesgos de aparición de resistencias y los efectos negativos sobre la fauna útil son los principales inconvenientes de este medio de lucha. Por lo tanto, la investigación en técnicas alternativas de control que se puedan implementar dentro de programas de gestión integrada es necesaria.

Entre estas técnicas tiene gran importancia el manejo cultural (Leach y col., 2016, 2018). Por ejemplo, en el caso de estudios realizados en parcelas de cerezo en el norte de Italia, se consigue una reducción del daño del 21% al 8% si se aplican operaciones de manejo tales como poda de invierno y en verde para controlar el microclima en el árbol y reducir la humedad en el interior de la copa ya que es dónde se encuentran mayores daños; reducción de la cubierta vegetal mediante la siega y, sobre todo, eliminación de los frutos dañados durante la época de recolección. La instalación de mallas anti-insectos (< 1-1,3 mm) también proporciona un buen nivel de protección, aunque puede afectar al microclima de las plantaciones y sobre todo adolece de un elevado coste (20.000-50.000 €/ha, según sea cobertura total o de árboles individualmente).

Por otro lado, el control con enemigos naturales y agentes microbiológicos todavía está siendo evaluado y queda aún camino por recorrer. En cuanto a los enemigos naturales, solo algunos parasitoides de especies europeas de Drosophila son capaces de desarrollarse satisfactoriamente sobre D. suzukii en ensayos de laboratorio (Chabert y col., 2012; Gabarra y col., 2015), pero aún son necesarias más experiencias en condiciones reales de campo (Stacconi y col., 2017). Además, se están dedicando esfuerzos en la búsqueda de parasitoides en el lugar de origen para su posible importación (Girod y col., 2018). Por otro lado, se han probado diversas cepas de nematodos entomopatógenos ya disponibles comercialmente que han demostrado baja infectividad en ensayos de inmersión (Cuthbertson y col., 2014), pero buena actividad aplicados al suelo (Hübner y col., 2017). Del mismo modo, el uso de hongos entomopatógenos también está siendo explorado, probándose la eficacia de diferentes cepas en condiciones de laboratorio, mostrando algunas de ellas buenas cualidades para ser considerados agentes de control de D. suzukii.

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