Sanidad vegetal Avisos de plagas

Cultivo: Hortícolas

Las temperaturas que se dan en primavera, junto con el aumento de las horas de luz, favorecen el desarrollo de virosis en los cultivos hortícolas.

La transmisión de las principales virosis de hortalizas viene dada por las moscas blancas (Bemisia tabaci) y por los trips (Frankliniella occidentalis), insectos que actúan como vectores en todo el litoral mediterráneo peninsular del TSWV y TYLC (Virus del bronceado y de la hoja de cuchara). En la fotografía se observa un ejemplar de Frankliniella occidentalis.

Las medidas para controlar las enfermedades viróticas no resultan ser, en la mayoría de los casos, ni fáciles ni muy efectivas. Pero ayudan de manera muy significativa a disminuir los daños de éstas en las parcelas de cultivos:

  • Utilizar siempre plantas que provienen de los semilleros, con la máxima calidad y que la presencia de los citados vectores, tanto en las plántulas como en los túneles de los semilleros de procedencia es nula.
  • Procurar, en las zonas de especial incidencia de los virus, que en los primeros estadios del cultivo, éste tenga, si es posible algún tipo de protección. Las "mantas" de fibras agrotextiles y los tunelillos, suelen procurar una importante protección en las primeras fases de cultivo.
  • Durante el cultivo, y en el caso de que aparezcan plantas infectadas aisladas; éstas, en la medida que sea posible, deberían de ser embolsadas y sacadas fuera de la parcela, junto con los vectores que se alimentan y multiplican en ella. Se muestra en la fotografía daños causados por el TSWV en el tomate, en hoja y en frutos.
  • Al terminar el cultivo, y en el caso de que hayan aparecido plantas infectadas, se prestará especial atención a no dejar el campo abandonado tras la finalización de la recolección, sino que estos campos infectados deben de ser levantados y/o tratados contra los vectores lo antes posible, para impedir que se reproduzcan sobre las plantas infectadas y contribuyan a expandir la enfermedad a los cultivos de parcelas vecinas.
  • En los campos en que sea posible, alinear los cultivos en la dirección de los vientos dominantes con el fin de favorecer el arrastre de los insectos vectores, puede contribuir a disminuir la incidencia de las virosis.
  • Utilizar, preferentemente en primavera, pulverizaciones de azufre mojable. Observar las precauciones propias del azufre. También son recomendables aplicaciones de cobre asociado a microelementos y, en los casos necesarios, pulverizaciones con productos a base de algas. Todos estos productos ofrecen una débil acción reductora, dificultando en parte el desarrollo de virosis.
  • Reducir los abonados nitrogenados a las mínimas cantidades (analizar las aguas de riego procedentes de pozos para ver la cantidad de nitratos que contiene y restarlas, en su caso, de las aportaciones al cultivo). Las aportaciones de materia orgánica bien descompuesta pueden igualmente contribuir a que el desarrollo de las virosis sea menos agresivo.
  • Preferir las labores mecánicas antes que aplicaciones de herbicidas. En el caso de que éstos fueran necesarios, utilizarlos con las dosis mínimas recomendadas.
  • En las primeras fases del cultivo, retirar inmediatamente y destruir las plantas con aspecto sospechoso de tener la enfermedad.

Cultivo: Hortícolas
Subtitulo: MILDIU Bremia lactucae

Cultivo: Almendro

En julio de 2010 se tuvo conocimiento de la existencia de la plaga de la avispilla del almendro en nuestro país, en la provincia de Albacete. Se trata de una plaga de gran virulencia con incidencia principalmente en plantaciones jóvenes, siendo las variedades de cáscara blanda las más susceptibles.

Causa el daño un himenóptero de la familia de los Eurytomidae, siendo el insecto adulto una avispilla de color negro, de entre 7-8 mm los machos y 4-6 mm las hembras. Las larvas son de color gris o blanco y pueden alcanzar hasta 10 mm de longitud. Tiene una generación por año. La oruga pasa el verano y el invierno en el interior de la almendra, alimentándose de ella, hasta que se produce su primera salida, entre marzo y abril, y empieza la puesta de huevos en la que cada hembra puede llegar a depositar entre 50 y 100.

Cultivo: Forestales
Subtitulo: PROCESIONARIA DEL PINO (Thaumetopoea pityocampa)

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